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Ediciones El Heraldo de la Verdad

In document Renovación nº 71 Julio 2019 (página 78-80)

HASTA EL FIN DEL MUNDO

Con ocasión de la reseña hecha al libro de Juan Anto-

nio Monroy Los intelectuales y la religión, en el año

2012, decíamos acerca del autor:

“Cuando se escriba la historia del protestantismo en

España, con la necesaria perspectiva que únicamente

el tiempo permite, habrá que hacer justicia a un puña-

do de hombres y mujeres que, con su entrega y genero-

sa dedicación al servicio de la causa evangélica, han

sido protagonistas de gestas realmente heroicas, fre-

cuentemente poco apreciadas por sus propios contem-

poráneos, incluso asediados en no pocas ocasiones

por los dardos envenenados de la envidia. Uno de esos

hombres que, aún en vida, ya forma parte de

la historia, cuyo nombre hay que esculpirlo

con letras mayúsculas, es Juan Antonio

Monroy, un español de pura cepa, aunque su

padre fuera francés y él mismo naciera en

un territorio internacional, hoy parte de Ma-

rruecos”.

Siete años después, cuando nos disponemos

a reseñar su última obra Hasta el fin del

mundo, que ha visto la luz recientemente, no

sólo no nos desdecimos de nada de lo dicho

entonces, sino que hemos de añadir otros ad-

jetivos, como su perseverancia en la fe cuan-

do está a punto de cumplir los 90 años, sin

que los bachilleres, curas y otro tipo de ma-

landrines hayan hecho brecha en su dedica-

ción y entrega; su generosidad extrema no

escatimando esfuerzos y sacrificios para se-

guir ejercitando sus dos pasiones: escribir y

evangelizar; su amor y dedicación a los paí-

ses hispanos de ultramar, con especial aten-

ción a Cuba, recorriendo esas tierras en apre-

tados programas (predicaciones y conferen-

cias) en los que destila su experiencia y dila-

tada formación tanto en el terreno bíblico

como literario, proyectando una espirituali-

dad evangélica fuera de mixtificaciones y fa-

natismos, y atendiendo a centenares de oyen-

tes que esperan sus intervenciones con ele-

vadas dosis de admiración y respeto.

En este nuevo libro, una mixtura entre histo-

ria y biografía, algo tan natural como la vida

misma, especialmente en una persona en

cuyo entorno y en ese micromundo -que es

el protestantismo español y latinoamericano-

se han escrito y seguirán escribiéndose mu-

chas de sus páginas más destacadas. Monroy

se ejercita en la memoria de las cosas, su

propia memoria, tema que, si se hace con la

lucidez que él imprime, adquiere un valor

documental; y lo hace con una peculiaridad:

y es que las cosas giran unas veces en torno

al autor y otras es el autor gira

en torno a las cosas. El estilo del

libro es muy monroiano, una na-

rración en primera persona que

arranca de sí mismo, de su pro-

pia experiencia vital, que él jus-

tifica apoyándose en ilustres au-

tores que le han precedido en es-

tilo tan personal. Se trata de una

especie de testamento vital.

"Esto he sido, esto he hecho,

esto soy".

Por el libro va desfilando la  

vida y la obra de Juan Antonio

Monroy. Una confesión intimis-

ta. "Confieso que he vivido, pero

no con las manos vacías, ni de

brazos cruzados". Su dedicación,

su obsesión; anunciar el Evange-

lio sea desde los púlpitos, en la

radio, universidades, hoteles y

otros centros de lo más variopin-

to; en televisión; con la voz o

con la pluma; en África, en Eu-

ropa, en América del Norte,

Centro y Sur y, sobre todo, en

España. Sin lugar a dudas, se

trata de uno de los referentes

más brillantes del protestantis-

mo español del siglo XX pro-

yectado hacia el siglo XXI.

Leer a Monroy, seguir su itine-

rario vital, conocer sus pensa-

mientos y reacciones, acompa-

ñarle en sus viajes o, simple-

mente, reflexionar en sus afirma-

ciones, no deja a nadie indife-

rente. Y es, por otra parte, una

fuente primaria, imprescindible,

para hacer un seguimiento de la

historia reciente de las iglesias

protestantes en España.

Luchador abnegado en favor de

la libertad religiosa, una vez ins-

talado en Madrid se convirtió en

un apoyo a la lucha que ya desde

la Comisión de Defensa se venía

haciendo en pro de la libertad re-

ligiosa. Monroy fue un adalid

para muchas iglesias y líderes

evangélicos y así lo refleja en su

libro, sin acobardase ante las

muchas barreras que era necesa-

rio ir derribando y con el arrojo

suficiente como para contribuir a

levantar puentes de comunica-

ción, tanto entre los evangélicos

como ante la Administración del

Estado. En época anterior a

Monroy, y en condiciones socia-

les aún mucho más difíciles, fue

precedido por otro líder cuya

memoria permanece en el re-

cuerdo de los evangélicos espa-

ñoles: Samuel Vila. Ellos dos,

Vila y Monroy, junto a José Car-

dona, forman el trío que más han

hecho en favor de la libertad re-

ligiosa en España.

Si de algo no se le puede acusar

a Juan Antonio Monroy es de ser

una persona tímida o que mues-

tre una falsa modestia. Monroy

se quiere a sí mismo y está orgu-

lloso de ser quien es y de mos-

trase cómo es. Y así lo vamos

descubriendo a través de las pá-

ginas de Hasta el fin del mundo,

aunque ese “descaro evangéli-

co”, haga que algunos se irriten.

No siempre ha contado con el

aplauso de los de casa, y así lo

refleja en sus memorias. En

cualquier caso, y en cierta con-

tradicción con lo que acabamos

de afirmar, Monroy en una parte

de su narrativa pone en primera

línea, como agente principal de

la amplia labor llevada a cabo

tanto en el ámbito local, como

en la obra misionera, así como

en el campo de la literatura, a la

propia Iglesia de Cristo por él

fundada. Un acto de incipiente

modestia que engrandece más, si

cabe, su labor y que no es habi-

tual en él.

La mayor extensión del libro

está dedicada a cada uno de los

países latinoamericanos donde

ha dedicado su ministerio, sin

olvidar a los evangélicos latinos

de los Estados Unidos y un

apéndice dedicado a Armenia,

en las que hace una atractiva

mixtura entre la historia general

y su propia historia.

A falta de un buen biógrafo-his-

toriador (nos viene a la mente la

ausencia de Manolo López, que

muy bien hubiera podría haberse

ocupado de ello), que debería

tratar de armar un amplio relato

de la vida y obra de Juan Anto-

nio Monroy, él mismo ha asumi-

do la tarea, aunque sea de forma

mutilada, porque es muy difícil

ver las dimensiones del bosque

si estamos metidos entre los ár-

boles y formamos parte de él.

Sea como fuere, un libro que de-

berían leer todos los evangélicos

españoles y latinoamericanos

(pongo especial énfasis en los

españoles), para tomar concien-

cia de cuáles son sus raíces.

R

Reseña

Máximo García Ruiz

En:

Actualidad Evangélica

www.actualidadevangelica.es

Por Juan A. Monroy

Ediciones El Heraldo de la Verdad

In document Renovación nº 71 Julio 2019 (página 78-80)