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Educación basada en el aprendizaje

MARCO TEÓRICO DE LA INVESTIGACIÓN.

2.1 La investigación del currículo.

2.1.2 El nuevo currículo universitario

2.1.2.1 Educación basada en el aprendizaje

La Conferencia Mundial sobre Educación para todos, realizada en Jomtien, 1990, establece que los procesos educativos son básicamente de aprendizaje, es decir, deben conducir a los individuos para qué desarrollen aprendizajes de conocimientos, capacidades, actitudes y valores indispensables para la vida, aprendizajes significativos. La educación superior será escenario para el aprendizaje como fuente de ampliación de capacidades cognitivas y competencias básicas para el desempeño social. Como se dijo al principio de éste capítulo, la evaluación de un programa formativo, debe entenderse como un proyecto educativo globalizado a partir del cual se propicia el desarrollo personal y social del individuo en sus diferentes facetas. Esto supone una transformación en las relaciones pedagógicas ya que el estudiante trae consigo toda su historia personal matizada por la cultura. Su educación debe conectar sus conceptos culturales de forma espontánea con los nuevos conceptos, saberes, ciencias, disciplinas, que necesariamente serán desarrolladas de manera integradora y no fragmentada en asignaturas. Así, los individuos van construyendo continuamente su conocimiento al relacionar lo que ya tienen en su mapa cognitivo y su bagaje cultural, con lo que adquieren académicamente. “El alumno aprende haciendo, descubriendo, produciendo y Autoevaluándose con el fin de que su desarrollo sea integral y responda a las leyes y procesos cognitivos del aprendizaje humano” (Torres 2000). En este contexto es necesario orientar la actividad curricular de tal manera que se desarrollen capacidades para el autoaprendizaje, la autodeterminación y la autogestión del proceso de aprender, asumiendo la integralidad del conocimiento y la investigación como disciplina. Integralidad del conocimiento. Se refiere al abordaje integral del

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- 32 - conocimiento, entendiendo a la universidad como un escenario propicio y válido para el diálogo de saberes, los cuales deben concertar contenidos y acciones para lograrlo.

En consecuencia, el trabajo grupal e interdisciplinario debe reconocerse como estrategia para recorrer caminos hacia el conocimiento. El conocimiento debe asumirse a partir de su dimensión universal e integradora, para superar la tendencia donde el grupo no tiende a articular sus planteamientos sino que estos se dispersan. La investigación evaluativa como disciplina debe incorporarse en el que hacer universitario para generar conocimiento. La docencia y la extensión como formas de incidir sobre las personas y la sociedad utilizando y aplicando los logros investigativos y las fortalezas institucionales para desarrollar su misión. Cualquier proceso de intervención sobre la estructura académica universitaria, deberá estar mediado por el manejo de teorías, enfoques, modelos de evaluación curricular. Amplios sectores de la comunidad universitaria manifiestan desconocimiento, indiferencia y en ocasiones hasta rechazo frente a los temas curriculares, situación que se refleja en la dificultad para obtener información oportuna, completa y fidedigna. En términos generales, el currículo no constituye objeto de estudio en nuestras universidades, y sólo se considera un asunto de expertos, lo cual dificulta procesos juiciosos de intervención curricular. Las propuestas, ejecuciones y decisiones alrededor de asuntos curriculares se dan en nuestra universidad, más como producto del pálpito o la intuición de algunos, que como resultado de estudios o investigaciones rigurosas. La universidad debe ser sometida regularmente a la mirada y evaluación de pares externos, con el propósito de confrontarse bajo criterios de indicadores de calidad.

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- 33 - 2.1.3 La investigación del currículo

Existen diversas formas de aproximarse a la definición del currículo en tanto que es un concepto complejo. Este concepto puede ser abordado desde varias miradas que se preguntan por el aprendizaje, reflexionando en cada uno de los momentos históricos. Dichas miradas van describiendo el método empleado en el cual es posible remontarse desde los sofistas hasta nuestros días (Kemmis, 1993). Otras reflexiones citadas por el mismo autor enfocan sus referencias a partir de los contenidos del aprendizaje en diferentes momentos históricos. Diciendo que va escribir sobre lo diferentes códigos curriculares y define éstos como textos producidos para la educación que organizan diversos campos del conocimiento (Lundgren, 1884, citado por Kemmis, 1993). En la Sociedad Americana para el estudio del Currículo se trata de determinar las materias que lo constituyen complementada por dos Conferencias Internacionales celebradas en 1989 y patrocinadas por el Instituto Kiel y el instituto de investigación de Oslo (Estebaranz, 1999). Desde el punto de vista ideológico y político algunos reformadores se fundamentan en las ideas expresadas por Dewey (1989). Ellas inspiran cambios democráticos introduciendo reformas en los sistemas educativos, proponen el ejercicio, la intención política en las instancias del poder. La reflexión sistemática sobre el currículo comienza a darse después de los años 1920. Los primeros especialistas del currículo hacen estudios relacionados con la escuela, ellos desarrollan algunos planteamientos teóricos a partir de un conjunto de realidades percibidas desde las aulas escolares. El énfasis se establece en el diseño, el cambio y la eficacia de las conductas observadas. Los estudios de la historia del currículum se han centrado sobre todo en el contenido de la enseñanza que han ido tomando complejidad y se prestan a multitud de interpretaciones (Estebaranz, 1999). Es en estas circunstancias de reflexión vemos aparecer a Walker argumentando que las teorías prescriptivas del currículo no son útiles a los docentes en la escuela y dentro del aula de clase. Por ello Walker (1989) decía que el uso del término currículo lo

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- 34 - que expresa es “confusión” habla de “conflicto y desorientación” es considerado amorfo y evasivo. Usarlo no compromete a nada, aunque hoy el uso de la palabra es corriente entre los profesores.

En los modelos prácticos se invita a los especialistas en currículo a optar por un enfoque deliberativo como aspecto fundamental del proceso. Se propone explorar los recursos de este campo disciplinar para mejorar la calidad de la deliberación y optimizar su uso. Walker (1989) se enfrenta al modelo de Tyler (1949) alejándose de las reflexiones al margen de las prácticas sociales. Enfocando así los problemas de los profesores frente al currículo en la escuela y dentro del aula de clase. En esta posición se coloca a prudente distancia de los modelos empiristas conceptuales y las teorías humanistas del currículo.