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LA HUERTA ESCOLAR COMO

4. MARCO TEÓRICO

4.1 EDUCACIÓN EN LA RURALIDAD

Por mucho tiempo la educación rural ha sido cuestionada y desmeritada ya que se cree que los estudiantes que asisten a estas escuelas no se forman integralmente, según las pruebas realizadas por el Ministerio de Educación Nacional los estudiantes no desarrollan habilidades ni capacidades que les permitan poner en función de su vida y el contexto los conceptos y temáticas trabajadas en la diferentes áreas del saber y en donde sus resultados y desempeños son muy bajos, no solo se asegura esto sino que se cree que estos niños no gozan de recursos y herramientas que les permita mejorar los procesos de aprendizaje y apropiación de conceptos para la vida, más creemos que esto tiene una gama de razones que nos invitan como Docentes a trabajar en la ruralidad y rescatar el interés, entrega y la riqueza cultural como de saberes de quienes habitan estas zonas que junto con lo que se aprende en la escuela les brindaría los conocimientos que les permita cambiar de manera positiva su realidad inmediata tanto educativa, social y económica .

En este sentido, aseguramos que la educación es un derecho de todos los ciudadanos en nuestro país sin importar su condición de etnia, género, posición socioeconómica, cultura o creencias religiosas de los individuos, este derecho debe ser garantizado por el Estado Colombiano.

Según lo que fundamenta la Ley 115/94 y el Ministerio de Educación Nacional, En cuanto a la Educación Rural “El Gobierno Nacional y las entidades territoriales promoverán un servicio de educación campesina y rural, formal, no formal, e informal, con formación técnica en actividades agrícolas, pecuarias, pesqueras, forestales y agroindustriales que contribuyan a mejorar las condiciones humanas, de trabajo y la calidad de vida de los campesinos como a incrementar la producción de alimentos en el país” (Art.64).

Además, se crearán “Proyectos Institucionales de Educación Campesina, a cargo de las secretarías de educación de las entidades territoriales en coordinación con las secretarías de Agricultura de las mismas, las cuales orientarán su establecimiento ajustado a las particularidades regionales y locales. Los organismos oficiales que adelanten acciones en las zonas rurales del país estarán obligados a prestar asesoría y apoyo a los proyectos institucionales” (Art.65). Por lo tanto, esta educación deberá generar un impacto en la comunidad, en donde “Los estudiantes de establecimientos de educación formal en programas de carácter agropecuario, agroindustrial o ecológico prestarán el servicio social obligatorio capacitando y asesorando a la población campesina de la región. Las entidades encargadas de impulsar el desarrollo del agro colaborarán con dichos estudiantes para que la prestación de su servicio sea eficiente y productiva” (Art.65). Para hacer visibles estos procesos de formación “Según lo disponga el plan de desarrollo municipal o distrital, en los corregimientos o inspecciones de policía funcionará una granja integral o una huerta escolar anexa a uno o varios establecimientos educativos, en donde los educandos puedan desarrollar prácticas agropecuarias y de economía solidaria o asociativa que mejoren su nivel alimentario y sirvan de apoyo para alcanzar la autosuficiencia del establecimiento” (Art.66).

Esto nos muestra que la formación de los jóvenes y niños en el campo no se hace sino con el fin de que haya capital humano y social capacitado para asegurar un Desarrollo Rural pero que garantice fines económicos simplemente; se debería apostar desde las aulas en el campo a lo que describe el profesor Carlos Osorio (2011) , a la reducción de la pobreza y la inequidad, fortalezca la seguridad y autonomía alimentaria, el territorio debe servir como construcción social, cultural y productiva, promover una agricultura limpia, una educación pertinente e inclusiva, respetuosa de los saberes y experticias locales, teniéndose una infraestructura adecuada, salud y el fortalecimiento de capacidades y la satisfacción de las necesidades de los grupos en condiciones más vulnerables. Un desarrollo equitativo y justo que se alcance a través de la cooperación; el desarrollo a escala humana debe lograr la transformación de la persona-objeto del desarrollo en persona-sujeto del desarrollo y debe apuntar hacia la profundización de la democracia, haciéndola más directa y participativa en cuanto a la articulación orgánica de los seres humanos con la naturaleza y la tecnología; de los procesos globales con los locales; de lo personal con lo social (Universidad del Valle del Cauca , 2011).

Por otro lado se hace necesario que en los espacios formativos rurales haya una relación entre Saberes Académicos y Saberes Populares, haciendo que exista una articulación, intersecciones y circulación de saberes a pesar de que estos abarquen campos de realidad diversos para fortalecer los procesos sociales y culturales de estas zonas.

Lo que indica que se ha podido determinar ciertas carencias en la educación rural en cuanto a la baja cobertura, la falta de calidad y la poca pertinencia de un derecho y servicio educativo que no responde a las necesidades sociales, de gran inequidad y que no participa como agente de transformación por más proyectos que se hagan explícitos por el Ministerio de Educación Nacional en cuanto a políticas educativas rurales, esta educación debe contar de forma sostenida con los factores necesarios tanto en recursos humanos como dotación y materiales educativos , apostándole a ser útil para la vida, que les permita a los jóvenes mejorar las problemáticas de la población mediante la formación adecuada en cuanto a las condiciones territoriales, sociales, económicas y culturales.

Por lo tanto desde el área de Ciencias Naturales se le debe apostar a que a través de la enseñanza y aprendizaje de conceptos y procesos de los diferentes sistemas que componen la naturaleza se pueda comprender la estrecha relación de interdependencia que se tiene con todo lo que nos rodea, la formación de los sujetos que se haga en el aula debe ser para consolidar sujetos - ciudadanos participativos que se empoderen por transformar su realidad. Es así que, se debe educar en cuanto a lo ambiental participativamente para que:

“procesos formativos, sean orientados a fortalecer la convivencia armónica de los diferentes grupos sociales y por tanto, a cualificar positivamente sus interacciones con los ecosistemas en los cuales generan sus propias dinámicas. Vista así, se señala caminos que deberán ser construidos colectivamente y de manera sistémica, desde la familia, la escuela, el trabajo, la calle, el barrio, la localidad, entre otros, y el Estado, sin duda alguna” (Torres, 2012).

Cabe mencionar que se debe hacer educación ambiental: “como una invitación a

reinventar el, papel de padres, maestros, alumnos, trabajadores, vecinos, gestores y tomadores de decisiones, entre otros, a perfilar una ética de la convivencia y de la responsabilidad; una ética ciudadana que reconozca la pluralidad (nuestro carácter multiétnico), y por consiguiente, facilite una comunicación fértil y fluida, que contribuya de manera importante en la apertura de caminos y aproximaciones a la sostenibilidad ambiental y a los cambios fundamentales que hoy requiere el país” (Torres, 2012).

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