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2.1 Educación y familia

2.1.1 La educación y la escuela

La educación tiene por fin el pleno desarrollo de la persona en las distintas etapas de su vida; la escuela, la familia y el estado cooperan con este objetivo. El estado debe proveer una educación gratuita y de calidad tal, que permita el acceso a la educación a toda la población, asume además la obligación de promover la inclusión social y la equidad (Ley N.º 20.370, 2009), también, en sus “políticas públicas considera la evidencia existente de ciertas dimensiones en las que los agentes educativos poseen algún grado de participación y al establecerlas busca el positivo efecto que suponen” (Gubbins, 2012, p. 65). La escuela es el generador del proceso de enseñanza, por mandato del estado y como institución social es encargada, específicamente, de educar. “Debe garantizar que los y las estudiantes cuenten con condiciones para desarrollar plenamente sus capacidades” (MINEDUC, 2011, p. 27). La familia, es el núcleo de apoyo al proceso educacional de los hijos, busca las mejores condiciones para que ellos aprendan, también, proporciona los recursos necesarios. Los padres tienen el derecho preferente y el deber de educar a sus hijos y a su vez, tienen el derecho de escoger el establecimiento (Constitución Política de la República de Chile, 1980, arts. 10 y 11). Esto significa constitucionalmente que padres y madres son los primeros educadores de sus hijos, siendo la escuela colaboradora en esta función privativa de la familia.

a) Los conceptos, escuela y educación

La escuela es la institución social encargada de transmitir a las nuevas generaciones conocimientos y cultura que han sido adquiridos, paulatinamente, por generaciones anteriores. La transmisión la hace de una forma organizada. Tal organización recibe el apoyo del currículo que cubre y se imparte en diferentes niveles. Se preocupa por transmitir parte de los valores humanos, que orientarán sus decisiones y actuar futuros.

Si se define a la educación como el proceso de transmisión de la cultura entre generaciones, la transmisión de la cultura es la que supone la existencia del acto de

Enseñar. “A partir, de enseñar se desprende la responsabilidad por educar y una

intervención sistemática, la pedagogía ofrece a la enseñanza ese objeto de intervención” (Acosta, 2012, pp. 93-99). En esta misma línea, en función a que la educación permite transmitir, prolongar el cambio y la adaptación social, Arturo de la Orden, expresa que la educación es el «mecanismo genético de la cultura». (Citado en Ministerio de Educación Cultura y Deporte, 2014, p.14)

Al hacer un análisis etimológico de la palabra educación, es posible afirmar que

educación es también co-educación. En la palabra educación el étimo latino «educo» se

encuentra compuesto por la preposición «ex» que toma su forma «e» dispuesto antes de

la «d» del verbo «duco», cuyo significando es el refuerzo de la idea entregada por este

verbo. El verbo «duco», significa formar, dar forma adecuada, en su significado se implica,

a su vez los significados: conducir, guiar, instruir, hacer seguir. Significados que son

sinónimos del verbo latín «educare» y de los verbos, también latinos «conformare» e

«informare» cuyos significados son: educar, dar forma adecuada, modelar, formar u organizar. Se entiende en esta revisión etimológica que educar es dar forma, formar (Rielo, 2001). Tras este análisis del sentido etimológico, Rielo expresa que la educación solo puede darse entre la relación de dos personas. Concepto que se condice cuando se

entiende que “educación es también co-educación, es decir, es educación con otros”.

(Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, 2014, p.14)

La educación, también, intenta despertar, mantener y acrecentar en los integrantes de la comunidad el interés por elevar su nivel cultural. La trasmisión de la

55 cultura permite el modelamiento e inclusión social (Villarroel y Sánchez, 2002). En tanto, la transmisión con todos estos atributos es tecnología. Las partes principales de esta tecnología componen las formas de definir la enseñanza, que se apoya en la utopía «Enseñar todo a todos», es esta igualdad estandarizada la que se transformará en el derecho a la educación (Acosta, 2012).

b) Las funciones de la escuela

Por otro lado, la escuela presenta ciertas funciones, como las siguientes: permite la función de guardia y custodia, función, actualmente, plenamente activa, también llamada por una especial denominación «aparcamiento de menores»; permite la función de retención y la función de contención del sistema educativo. En otro orden “permite el mantenimiento de la nación y de las identidades de base nacional, entre otras” (García y Puigvert, 2003, pp. 274-277).

No obstante, lo anterior, de todas las funciones de la escuela, tal vez la más considerada hoy en día es la función de ser el motor de la movilidad social y de tener la gran capacidad para la transformación social (Murillo y Román, 2011). Tal vez, la educación llegue a suplantar el lugar privilegiado que se les concedía a los medios de producción ocupados en el análisis y fundamentación que realiza la teoría política económica del Capital.

c) El currículo oculto

Hay una serie de consecuencias del currículo explícito y del oculto. Muchos de los aprendizajes del niño y la niña en la escuela son el resultado del currículo paralelo u oculto. A la vez del objetivo de la familia, educar a sus hijos, se encuentra, adicionalmente, con algunas utilidades o gananciales adicionales que no son explícitos. Igual cosa sucede con los objetivos del estado, hay una serie de aspectos que se esperan y se encuentran de forma explícita, pero otros se obtienen sin explicitarse, se obtienen de forma paralela. Corresponden, en general, al exceso o diferencial sobre lo esperado. Este diferencial ya sea en exceso o defecto también puede ser positivo como negativo.

Así, en modo paralelo, suceden muchas circunstancias, entre las que se encuentran algunas como las siguientes, aprenden: a ser competitivos, a buscar el éxito; parte de la política y la economía y algunas de las prácticas más básicas y correctas; pautas de masculinidad y femineidad; pautas y conductas sexuales socialmente aceptables; a cómo actuar dentro de las organizaciones burocráticas, ya que la escuela, por su forma de organización, es la primera organización burocrática con la que tienen contacto; diferentes roles productivos que permitirán la mantención de la sociedad.

Otras situaciones que suceden y de las cuales aprenden que brevemente pueden ser mencionadas, son las siguientes: se prepararan para ser evaluados de acuerdo a sus habilidades y rendimientos basados en estándares universales, en lugar de características personales particulares, y se observan a sí mismos, actúan y se comportan, en relación al resto del grupo.

d) El efecto escolar

No se discute, afortunadamente, que la escuela produce aprendizajes, en los niños, niñas y jóvenes y que las posibilidades del aporte y de logro a los resultados, por parte de la escuela, son significativos (Murillo y Román, 2011). En América Latina particularmente, la escuela se encuentra influenciada, muy fuertemente, por el factor nivel

56 socio económico y cultural de la familia, sin embargo, esta realidad no se presenta de igual manera en otras regiones, es decir, en esos lugares el efecto que produce la escuela en los aprendizajes de los alumnos logra la independencia del factor nivel socio económico y cultural que posee la familia. Es posible hacer una analogía, los sistemas educativos de países obtienen logros en mediciones internacionales a nivel de países, como los centros educativos obtienen logros en las mediciones nacionales a nivel de establecimientos, en ambos casos se produce un impacto en los aprendizajes, a distinto nivel a través de distintos factores. En el primer caso se conoce como el efecto de los sistemas educativos y en el segundo como efecto escolar.

El efecto escolar es la diferencia o variación que se presenta, al comparar los resultados promedios obtenidos por los alumnos entre las escuelas, tal diferencia se produce en razón a las características del proceso educativo llevado a cabo en las escuelas. Estima cuánto impacta la escuela en el alumno es decir el aporte de la escuela en el rendimiento de los alumnos. (Murillo y Román, 2011, p. 30)

Se sostiene que muchos de los componentes de la calidad de la escuela impactan los aprendizajes, sin embargo, la evidencia empírica no siempre lo ha confirmado. El estudio de James Coleman realizado en el año 1966 en los Estados Unidos, es trascendental en el nacimiento de la investigación anglosajona contemporánea en educación como también en el estudio del «efecto escuela». Más de 500.000 alumnos, pertenecientes a 4.000 escuelas y guiados por 60.000 profesores, participaron en el estudio cuyo objetivo era analizar la relación entre los rendimientos y los recursos disponibles en las escuelas y determinar el grado de discriminación existente en las escuelas frecuentadas por los diferentes grupos raciales. Pero el resultado más sorprendente del estudio de Coleman fue la débil influencia de los recursos educativos sobre los rendimientos. Es decir, “los factores que se conocen como componentes de la calidad, según el estudio, no poseen una relación constante y significativa con el rendimiento académico de los alumnos”. (Maureira , 2015, p.8)

Sin duda, que los resultados del informe Coleman produjeron muchas controversias y no solo polémicas, sino que además impacto. El resultado que expresa la baja influencia que posee la escuela en el desarrollo de los estudiantes, produce una fuerte contrariedad al sentido común, lo que resulta en un impulso, un acicate para la investigación educativa. Ha sido tal la conmoción del informe Coleman que hay estudios que se han titulado, haciendo referencia a este escaso efecto escuela, uno de estos estudios refiriéndose además a las dificultades que significan trabajar en espacios vulnerables es ¿Quién dijo que no se puede?

La historia de las subsecuentes investigaciones no es menor, con toda la evidencia empírica que se tiene hasta hoy, medio siglo, siete décadas después, es posible afirmar que los estudios internacionales avalan que la magnitud de los efectos escolares existe y no es mínima, “es del orden de una quinta parte de rendimiento global, literalmente “son menores a un 20-25% de la varianza del rendimiento de los alumnos (Sammons, 2007) (…) más altos para países en desarrollo y también para primaria que para secundaria”. (Murillo y Román, 2011, p.31)