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1.6 Contexto de la investigación

1.6.10 El sistema de educación superior

Las instituciones de educación superior, son las principales responsables de responder al reto de formar a las personas, a través de sus dos funciones principales: la formación de profesionales y técnicos de nivel superior, y la contribución al desarrollo

42 científico y tecnológico de Chile. Las instituciones que componen la educación superior corresponden a las siguientes: universidades, institutos profesionales, centros de formación técnica y establecimientos de educación superior de las fuerzas armadas y de orden.

Las universidades pueden impartir carreras profesionales y técnicas de nivel superior. Se reserva a las universidades el otorgamiento de los grados académicos de licenciado, magíster y doctor, así como de los títulos profesionales que requieren licenciatura previa. Los institutos profesionales imparten carreras profesionales, que no requieran licenciatura previa y técnicas de nivel superior. Otorgan toda clase de títulos profesionales, con excepción de aquellos exclusivamente universitarios y toda clase de títulos técnicos. Los centros de formación técnica imparten carreras técnicas de nivel superior y otorgan títulos técnicos. La lógica de la creación de estas instituciones pretendía satisfacer la demanda por la educación superior que aumentaba considerablemente. Por último, los establecimientos de educación superior de las fuerzas armadas y de orden, otorgan títulos técnicos, títulos profesionales y grados académicos, en los ámbitos inherentes a sus respectivos quehaceres profesionales, los cuales serán equivalentes, para todos los efectos legales, a los de similares características, otorgados por otras instituciones de educación superior, reconocidas por el estado.

Hasta el año 1980, la educación terciaria estaba constituida solo por ocho instituciones universitarias. Dos de ellas eran estatales, la Universidad de Chile y la Universidad Técnica del Estado; ambas concentraban el 65% de la matrícula, contaban con varias sedes regionales a lo largo y ancho del país. Las seis universidades restantes eran privadas, pero casi todo su financiamiento era otorgado desde el sector público. Al final del año 1980 y comienzos del año 1981 se procedió a descentralizar las dos grandes universidades estatales y como resultado, muchas de esas sedes, se convirtieron en universidades regionales. La reforma permitió la creación de nuevas universidades privadas autofinanciadas. Las instituciones privadas surgieron en el período posterior a la reforma del sistema. La subdivisión propuesta en ese entonces se mantiene hasta el día de hoy.

El actual sistema de financiamiento, traspasa una parte importante de los costos a los estudiantes y sus familias. Esta forma de financiamiento incentiva a las universidades a recuperar parte sus costos por medio del cobro de aranceles a sus alumnos, lo que, posteriormente, quedará reflejado en un enorme crecimiento de los aranceles de las carreras universitarias. Entre 1980 y 1990, la contribución pública a la educación superior disminuyó en 41%, como también el endeudamiento de los estudiantes universitarios (OCDE, 2009). Actualmente, se ha expresado que “la decisión gubernamental es avanzar -aun en un marco difícil- en la gratuidad que va a beneficiar a 200 mil jóvenes del país, lo que no es un tema menor” (Delpiano, 2015).

De acuerdo a la Constitución (Artículo 19, N.º 11) la libertad de enseñanza incluye el derecho a abrir, organizar y mantener establecimientos educacionales, sin otras limitaciones que las impuestas por la moral, las buenas costumbres, el orden público y la seguridad nacional. La libertad de enseñanza, por lo tanto, garantiza la autonomía académica, administrativa y económica de las instituciones de educación superior, tanto estatales como particulares reconocidas por éste.

Un primer punto relevante al que se debe dedicar un espacio es el Consejo de rectores de las universidades chilenas. Los rectores de veinticinco universidades públicas y tradicionales del país conforman el CRUCH, persona jurídica de derecho público y administración autónoma creada en 1954. Es presidido por el Ministro de Educación y cuenta con una vicepresidencia ejecutiva a cargo de un rector titular de una de las

43 universidades pertenecientes al CRUCH. Su objetivo es la coordinación de la labor universitaria de la nación. A nivel interno organizan sus labores a través de los siguientes comités de trabajos: comité ejecutivo, comité de desarrollo estratégico, comité de investigación, ciencia y tecnología, comité de financiamiento y política universitaria, comité de relaciones internacionales y directorio del sistema de admisión universitario.

El CRUCH ha concretado importantes contribuciones al ámbito universitario, entre ellas es posible destacar tres muy relevantes: el sistema de selección, participación en gestación de leyes y el desarrollo de sistema de créditos académicos transferibles. El primer aporte es el establecimiento de un sistema de selección y admisión de alumnos a las universidades que lo conforman, mediante la creación de una PSU, única en América Latina y que funciona desde 1967. Un segundo aporte relevante es la participación en la

gestación de leyes relacionadas con la educación superior, entre ellas “Ley sobre

aseguramiento de la calidad de la educación superior” y la “Ley del sistema de fondos solidarios de crédito universitario”. Una tercera contribución, es que se encuentra trabajando, luego de la firma del Acuerdo de Valparaíso en el año 2005, en el desarrollo de un sistema de créditos académicos que permita mejorar la legibilidad de los programas de estudio, conocer la demanda de trabajo académico que los planes de estudio les exigen a los alumnos y generar movilidad estudiantil universitaria en Chile y en el extranjero (CRUCH, 2016).

Un segundo punto relevante al que se debe dedicar un espacio es el sistema de selección en la educación superior chilena. Las universidades emplean un sistema único de selección y admisión, sistema que ha cambiado con el tiempo en particular por la orientación de su medición y este cambio ha dejado atrás un par de proyectos de reemplazo que le permitieron tomar su actual forma. El sistema de selección se encuentra a cargo del Departamento de Evaluación, Medición y Registro Educacional (DEMRE) de la Universidad de Chile. El sistema selecciona y no evalúa; su función principal es jerarquizar a los egresados de Enseñanza Media que postulan a las universidades tradicionales.

Durante los años 1967 y 2002 el sistema único de selección se basó en una Prueba de Aptitud Académica (PAA); a partir del año 2003 hasta la fecha el sistema de selección se ha basado en la PSU. Para este reemplazo el Ministerio de Educación y el CRUCH encargaron un proyecto que reemplazaba la criticada y desgastada PAA por uno que se denominó Sistema de Ingreso a la Educación Superior (SIES), el que debía entrar en vigencia en el año 2002 y que por distintas razones no prosperó. En cambio, se dispuso un segundo proyecto denominado Prueba de Admisión Transitoria (PAT), el que tampoco prosperó, pero sí permitió derivar en la PSU, instrumento que, a partir del año 2003, selecciona y permite el ingreso a las Universidades.

Tal cambio permutó la medición de habilidades intelectuales y contenidos relativamente generales, con menores contenidos de la enseñanza media, cuyo alcance no superaba el segundo medio, con unas características que la hacen más hereditaria y cercana al contexto familiar (Reyes y Torres, 2009) por la medición del currículo de enseñanza media que gradualmente se incorporaría en forma completa, esto actuaba como un incentivo y premio para el aprendizaje y enseñanza de los contenidos, un eje articulador que permitiría la alineación con el nuevo Marco Curricular y el conjunto de Contenidos Mínimos Obligatorios (CMO) del currículo de la enseñanza media y el ingreso a la universidad y la coherencia con la reforma.

En el proceso de admisión 2016 se aplicó la PSU a lo largo de todo Chile en 599 locales a través de 177 sedes de rendición dándose la cifra más alta de inscritos en la historia de la PSU, llegando a 289.444 inscritos. Del total, 208.400 correspondían a

44 estudiantes que egresaban ese año de la enseñanza media, en tanto que 81.044 eran egresados de promociones anteriores. Las mujeres representaban el 53% y los hombres el 47% (DEMRE, 2016).

¿Las pruebas de la PSU predicen los resultados universitarios? El informe Pearson precisa que los coeficientes de validez predictiva de las pruebas de la PSU están bajos con respecto a aquellos que se ven internacionalmente. Entonces ¿por qué se está utilizando?, hasta un cierto punto tienen la habilidad de predecir los resultados universitarios, en particular respecto de los promedios de notas del primer y segundo año. Esto deja como tarea “la necesidad de continuar explorando en profundidad la relación entre los puntajes de las pruebas de la PSU y las variables asociadas al éxito universitario tales como el promedio de notas de primer año y las tasas de graduación”. (Pearson, 2013 b, p.74)

La investigación Pearson (2013 b) precisa que al poner en análisis los resultados de la validez predictiva e incremental según el tipo de carrera, “los puntajes en la PSU de Matemática y Ciencias y el desempeño académico en la enseñanza media (NEM y ranking) mostraron una mayor capacidad predictiva que los puntajes en la PSU para Lenguaje y Comunicación e Historia y Ciencias Sociales” (pp. 68-69). Además, el ranking

en la enseñanza media de los estudiantes según la consultora “mostró una validez

predictiva incremental respecto de los resultados universitarios (más allá de los puntajes de la prueba de la PSU y el NEM), aunque su contribución fue menor que la que se encontró a partir de los análisis generales”. (pp. 68-69)

Un tercer punto relevante al que se debe dedicar un espacio corresponde a las entidades que preparan para las pruebas de selección universitaria. Los preuniversitarios son centros especializados que preparan a los estudiantes, entregando una formación y entrenamiento especializado y de calidad, para rendir las distintas pruebas de selección universitaria y surgen a partir de los años 80. En general son instituciones del tipo privada que persiguen fines de lucro, entidades autónomas que no se encuentran fiscalizadas en términos de educación por ningún organismo público ni por el Ministerio de Educación.

Esta serie de preuniversitarios con un fin social, nacen al amparo de universidades, centros de alumnos o federaciones de estudiantes y proveen de un servicio que, en muchos casos, es de valores asequibles y en otros, gratuitos.

En general los preuniversitarios pretenden repasar y reforzar las materias de la enseñanza media; poseen metodologías de trabajo pedagógico enfocada en el desarrollo de habilidades, de manera que los estudiantes se apropien de un método para analizar preguntas de cualquier área, seleccionar la estrategia apropiada para su resolución y ensayar; todo esto con el fin de mejorar los resultados y proveer de una mejor opción de ingreso a la educación universitaria (UNIVERSIA, 2016).

Según UNIVERSIA (2016) en el país funcionan más de 50 preuniversitarios, dos de ellos corresponden a preuniversitarios con presencia nacional, varios con solo presencia regional; la mayoría de estos sólo tiene sedes en una o más ciudades a nivel regional. También existen preuniversitarios en la web. En las comunas del estudio no hay presencia de preuniversitarios, los alumnos se dirigen a los preuniversitarios de la ciudad de Rancagua, capital provincial y regional. En esta ciudad la presencia de preuniversitarios es abundante.

Un cuarto punto relevante al cual se debe dedicar un espacio corresponde al programa de acompañamiento relevante que recién debuta. El Programa de Acompañamiento y Acceso Efectivo (PACE), en el marco de la Reforma Educacional, fue lanzado y comenzó su fase piloto con estudiantes de tercer año medio, durante el año

45 2014. Dicha fase piloto es el insumo para los lineamientos de la ejecución del año 2015 y posteriores. En este se programa se prepara a los estudiantes durante la educación media y se les acompañará en forma posterior al acceso a la educación superior, con una etapa de nivelación para que puedan mantenerse en el sistema y lograr su titulación.

Busca restituir el derecho a la educación superior a estudiantes de sectores vulnerables, garantizándoles un cupo en la educación superior para así disminuir la segregación y aprovechar los estudiantes talentos. El deseo que hay detrás es aumentar la equidad, diversidad y calidad en la educación superior, así como generar nuevas perspectivas en la educación media. Esta intención se fundamenta en concebir a la educación como un derecho social, un agente movilizador y una vía para una convivencia más democrática. Es una solución concreta y a corto plazo el problema de la segregación en la Educación Superior y un aporte concreto al Fortalecimiento de la Educación Pública. Tiene como principio inspirador que todos los talentos (académicos, técnicos, pedagógicos, artísticos, científicos, etc.) se encuentran democráticamente distribuidos en toda la población, entre ricos y pobres, en todas las etnias y en todas las culturas.

El Programa PACE se toma de experiencias anteriores, recoge aspectos de un análisis interno y externo de su plan piloto y los utiliza como insumo para etapas futuras. Variadas experiencias han demostrado que es posible identificar y acompañar a estudiantes con talento que provienen de sectores vulnerados en sus derechos, por lo que es posible y necesario aumentar los niveles de equidad y calidad en la educación superior, lo cual generará nuevas perspectivas para la educación media. Con el objetivo de mejorar la implementación del PACE, el Ministerio de Educación realizó un estudio de su primer año de ejecución (piloto) y la información recolectada y analizada fue un insumo para los lineamientos de la ejecución del programa durante el año 2015. Constituye el primer paso en un proceso de mejoramiento continuo que acompañará al programa durante los próximos 4 años y que, en etapas futuras, incluirá evaluaciones de resultados intermedios, finales y de impacto.