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La educación como motor de desarrollo en el contexto de la globalización

LA ERA DE LA GLOBALIZACIÓN

1.1. La educación como motor de desarrollo en el contexto de la globalización

La siguiente sección persigue el objetivo de construir a un nivel macro el contexto en el que ocurren las trayectorias formativas internacionalizadas de los estudiantes mexicanos de posgrado. Tras haber revisado a los autores más representativos sobre los efectos que ha traído la globalización en las sociedades desarrolladas de donde provienen y las que acogen a los RHAC en movilidad, se hace necesario tratar el vínculo existente entre la educación y el desarrollo en un Estado-Nación. El nivel de cualificación de los ciudadanos ha sido objeto de estudio de una gran cantidad de sociólogos. De hecho son las aportaciones de Daniel Bell (1976), Alvin Toffler (1994), Saskia Sassen (2007) y Manuel Castells (1997), las más difundidas gracias a las propuestas analíticas sobre los procesos sociales que acontecen por la globalización. Así mismo, se han propuesto en el marco de esta temática diversas investigaciones sobre la transnacionalización y los procesos de desnacionalización (Sassen, 2007), la Sociedad en Red, la Sociedad de la Información y del Conocimiento (Castells, 1997). En consonancia con este nivel macroestructural de análisis sistémico se requieren citar las aportaciones de Wright (1983, 1985, 1995, 2005) y Golthorpe (1991, 2000, y 2010) para tratar cómo en las sociedades post-industriales se hace cada vez más necesario contar con RHAC, pues, se requiere de individuos con formación. Puesto que en los primeros momentos la implantación del capitalismo se acompañó con la modernización tecnológica y se redujeron considerablemente las desigualdades sociales, aunque posteriormente se mantuvieron estables37. Según Berger (1989), esto se debe a que la interacción entre las fuerzas tecnológicas y demográficas es independiente de los sistemas de organización socioeconómica.

Por otra parte, la educación y la forma de producción en una sociedad están relacionadas (Castles y Wüstenberg, 1982). Ambos factores influyen en el modelo productivo del Estado- Nación capitalista y éste, a su vez, determina el nivel de cualificación y el tipo de educación que deben tener los trabajadores. Durante la industrialización, el uso de maquinaria trajo consigo la instrucción e innovaciones técnicas que han sido la clave para dar paso a otro tipo de organización social. Desde el ámbito educativo, en esta época los alumnos aprendían una profesión como aprendices de un maestro. La industrialización y la necesidad de tener trabajadores con cierto grado de especialización técnica influyeron en el aumento de la

37 Tal como afirmaremos más adelante, en este mismo epígrafe, la literatura reciente pone le evidencia que, en algunos países, por ejemplo los latinoamericanos han aumentado las desigualdades.

escolarización de las personas. Así, surge la necesidad de recibir instrucción en instituciones educativas, tanto para proporcionar los conocimientos necesarios para ejercer una profesión, como para reproducir valores culturales dentro de una sociedad. “La evolución de la educación sólo puede ser entendida si se muestra su estrecha relación con los problemas y cambios políticos, económicos y sociales en los respectivos países” (Castles y Wüstenberg, 1982: 19).

Durante la sociedad industrial (segunda mitad del siglo XVIII y principios del siglo XX), los trabajadores cualificados se ubicaban dentro de la clase media, mientras que los obreros formaban parte de la clase baja, pero si sus hijos adquirían alguna cualificación podían aspirar a una vida mejor. Como resultado la educación fue un factor clave en la organización de clases, pues posicionaba dentro de la estructura social a los individuos. Así mismo, a través de la educación se logró una cohesión social, pues ésta influyó en el mantenimiento de una organización social.

En la segunda mitad del siglo XX, han ocurrido trasformaciones ocupacionales que han incrementado la incorporación de trabajadores en el sector terciario (Otero, 2014). Así pues, se ha pasado de una economía menos industrializada a una en la que el desarrollo se orienta a los servicios de la industria. Entre los factores que lo explican están: un aumento en los salarios de la población dedicada a la industria que, a su vez, desencadenó una demanda de nuevos servicios (García, 2014). El tipo de sociedad en la que nos encontramos ahora, es decir la sociedad post-industrial, define una estructura social en la cual los sistemas que la componen se orientan para producir tecnología y ciencia. Razón por la cual, en la sociedad post-industrial y globalizada el sistema educativo y político son primordiales para incrementar las innovaciones tecnológicas.

Las aportaciones de Bell (1973) resumen la idea que se esconde tras la preferencia por los trabajadores cualificados en la sociedad post-industrial38

, y esto nos desvela la importancia de adquirir formación, puesto que el proceso productivo post-industrial se orienta cada vez más a los servicios y este sector requiere a trabajadores con cualificaciones académicas.

38 O sea, dentro de este tipo de sociedad desarrollada el sistema social y económico ha evolucionado al proceso de industrialización, en el cual el desarrollo tecnológico, científico, educativo y las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) transformaron reproducción social y dominación entre clases sociales características de la sociedad industrial (Bell, 1973). Es por ello que los trabajadores que han adquirido, a través de la formación en TIC, las cualificaciones necesarias para producir avances en ciencia y tecnología, tienen un papel primordial en la sociedad post- industrial.

El intercambio de mercancías que caracterizaba a la sociedad industrial forma parte de un sistema productivo anterior (Castells, 1997). En el sistema de producción actual, la generación de tecnología posibilita el desarrollo económico. La innovación y el desarrollo tecnológico tienen un rol primordial en la manera de acceder a la información (Castells,

1997). Esta nueva etapa denominada Nueva Economía “se organiza en torno a redes globales

de capital, gestión e información, cuyo acceso al conocimiento tecnológico constituye la base de la productividad y la competencia” (Castells, 1997: 549).

Empero, las circunstancias que ha generado el sistema capitalista flexible han producido nuevas estructuras de poder39

y control en lugar de crear las condiciones que posibiliten un bienestar personal en los trabajadores (Sennett, 2000: 48). El objetivo de la especialización flexible de la producción es tratar de conseguir productos variados cada vez más rápido. Con tal fin, las empresas buscan sectores del mercado que se cubren con trabajos de carácter temporal en función de la corta vida de los productos y se requiere de una adaptación al cambio continuo más que de un esfuerzo por controlarlo (Ibíd.). Estos cambios traen consigo apostar por los riesgos y provocan una incertidumbre, pues los trabajadores no saben lo que va pasar y quedan a merced de las necesidades y adaptaciones que requiere el mercado40. Richard Sennett41 denomina ese capitalismo actual "El capitalismo flexible", un nuevo sistema en el que los trabajadores deben estar abiertos al cambio y asumir riesgos.

Al hablar de los RHAC, es necesario relacionarlos con el modelo de producción que se ha desarrollado en una sociedad capitalista flexible que nos plantea Sennett (2000). En este modelo productivo, la globalización ha exacerbado las diferencias entre países desarrollados y en vías de desarrollo, siendo uno de sus efectos la mayor desigualdad distributiva entre países y clases. En términos de conocimiento, la repartición es también asimétrica a nivel

39 Dentro de las cuales la especialización flexible de la producción es una nueva forma de la nueva estructura, y en ella destaca la importancia de la innovación como respuesta a una demanda del mercado.

40 El aspecto más confuso de la flexibilidad es su impacto en el carácter.

41 Según este autor, la economía moderna tiene repercusiones en el carácter de las personas. Anteriormente se consideraba que "las cualidades de un buen trabajo son las cualidades de un buen carácter" (Sennett, 2000: 20). Sin embargo, bajo el modelo productivo actual la falta de un trabajo estable ocasiona comportamientos a corto plazo, el modo de pensar inmediato y el débil grado de lealtad al compromiso. Estas cualidades dificultan el sostener relaciones sociales duraderas, así como el desarrollo de una identidad asociada a un trabajo e historia vital puesto que la sociedad del capitalismo a corto plazo está compuesta de episodios y fragmentos (Sennett, 2000). Tanto estas inseguridades causadas por la incertidumbre de proyectos de vida a largo plazo, así como la necesidad de obtener más cualificaciones para mejorar o mantener una posición social son representativas de los RHAC.

global42

. Dadas estas diferencias, la innovación y la tecnología podrían ser la respuesta para reducir esa brecha. En este contexto, la educación juega un papel fundamental para equilibrar los posicionamientos tan dispares entre Estados. Por ese motivo los gobiernos de distintos países se han esforzado en competir para atraer o conservar a los RHAC en sus naciones, mediante políticas que generan patrones migratorios, según las cuales los RHAC son elegidos por sus capacidades.

De hecho, según Sennett (2000), hay una excesiva oferta de trabajadores cualificados, ya que cada vez hay más egresados universitarios. Sin embargo, son pocos los puestos de trabajo que se ofertan para ellos43

. Debido a ello “el exceso de cualificaciones es un signo de la polarización que caracteriza al nuevo régimen” (Ibíd.: 93). Los RHAC se sitúan como un producto de la Nueva Economía, incrementándose las migraciones de talentos y profesionales. De acuerdo a Andreas Schleicher (2011), el conocimiento y las habilidades son importantes para obtener un mejor desempeño profesional y para alcanzar un mayor salario. En ese sentido, la educación es vista como un bien que al ser generado y aplicado influye en la forma de hacer negocios.

42 Una forma indirecta de conocer la producción de conocimiento de un país es mediante la generación de contenido científico en internet. De hecho, no sólo existen diferencias en la cantidad de conocimiento producido entre países desarrollados y en vías de desarrollo, sino que entre los primeros existen también diferencias importantes. “Las desigualdades de participación en la generación de contenido son palpables incluso en los países desarrollados como España, donde solo el 1 % de los contenidos de la red son producidos en ese país y donde la industria de contenidos creció, en el 2008, en un 14 % (Pascual y otros, 2008 citados por Pineda, 2009). En los países en desarrollo, los distancias en cuanto a producción de contenidos es más cruda ya que la generación de informaciones y contenidos es ínfima o casi nula” (Pineda, 2009: s/p).

43 “El número de alumnos matriculados en América Latina y el Caribe aumentó de cerca de 260 mil estudiantes en 1950 a cerca de 9 millones en el año 2000. El número de graduados aumentó significativamente, así, alrededor de un 50% entre 1990 y 2001. Sin embargo, esta expansión no fue acompañada por la creación de puestos de trabajo que requieren calificaciones correspondientes. Por ejemplo, los Estados Unidos emplea a 9 veces más investigadores como los países de América Latina y el Caribe. Como resultado, ha habido un marcado aumento del desempleo de los profesionales, los salarios han caído y los profesionales y técnicos están trabajando en empleos para los que están sobrecualificados” (Barrere et. al, 2004: 4). El estudio PIAAC de la OCDE demostró que España y Reino Unido son los países miembros de esta organización con sobrecualificación en referencia al promedio de los años de estudios y la ocupación (Quintini, 2011). Al respecto España, uno de los países sobre el que exponemos en esta tesis, según el informe de la Fundación CYD de 2013, el 32% de los egresados universitarios en España que fueron contratados ocuparon una posición para la cual no era necesario un nivel alto de cualificación. La sobreeducación en este país se debe a un alto porcentaje de graduados universitarios y a una menor creación de puestos de trabajo de alto nivel de cualificación (Fundación CYD, 2013).

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