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EDUCACIÓN PARA LA PAZ

3. MARCO CONCEPTUAL

3.5 EDUCACIÓN PARA LA PAZ

El concepto de educación para la paz es tomado desde los autores Xesús Jares con su libro Educación para la paz, su teoría y su práctica y José Tuvilla con su artículo Hacia una perspectiva global de la educación para la paz: derechos humanos retos para el siglo XXI.

Xesús Jares, plantea que dentro de las ciencias sociales y las ciencias de la educación la “Educación para la Paz” se podría ubicar dentro de un enfoque socio-crítico, es decir, que se vería como un proceso educativo dinámico, continuo y permanente que se fundamente en una paz positiva y se logre una solución creativa del conflicto. Todo esto a través de enfoques socio-afectivos para llegar a desarrollar así un nuevo tipo de cultura, “la cultura de la paz”.

Por otro lado Jares plantea tres elementos fundamentales en el desarrollo de una educación para la paz:

• La educación en valores: Es fundamental, pues la Educación para la Paz forma parte de la misma debido a que el educar no es una actividad neutral, sino una actividad realizada desde y con una determinada ideología, con un sistema de valores. Estos valores son enseñados por medio de una educación participativa, con un fomento de la capacidad de opinión y criticismo, y con una estructura democrática.

• La conciencia social: Es importante puesto que la educación como actividad está destinada a aumentar en las personas la conciencia del funcionamiento de los diversos procesos vividos en la sociedad. De aquí que la Educación para la Paz necesite de la conciencia social, pues por medio de ella los individuos se vuelven conscientes de su capacidad potencial pudiendo así identificar los medios a través de los cuales se pueden solucionar los problemas que se presenten en la estructura social.

• Proceso interdisciplinario basado en la investigación: Es fundamental tenerlo en cuenta en la medida en que los problemas de la paz tienen una orientación sistémica, pues “está sumido en una sociedad global donde las distintas situaciones de falta de paz están estrechamente ligadas las unas con las otras, por tanto no se puede trabajar afrontando los problemas de una de ellas sin tener en cuenta los problemas de las situaciones a ellas ligadas”20.

También se hace necesario dar una mirada a lo que han sido los lineamientos de la educación y así llegar a proponer nuevos contenidos en el currículo, es decir, que dicho currículo se enmarque dentro de un enfoque integrador e interdisciplinario donde se tenga en cuenta el conflicto como centro en el que asienten los temas transversales a ésta educación.

Además da relevancia a cinco componentes a tener en cuenta dentro de la educación para la paz: Educación para la Comprensión Internacional, referida a la interdependencia de las naciones mediante el reconocimiento de la diversidad cultural, étnica y política de los pueblos, lo cual se logra potenciando la valoración de las diferencias. Los Derechos Humanos, se tienen en cuenta ya que se refieren al sentido de dignidad humana situado entre dos cualidades: La libertad y la plena igualdad de todos los seres humanos, dentro de lo cual se promueve valores, normas y principios de convivencia que conforman esa dignidad; por lo que se concluye que una dinámica de paz implica el cumplimiento de los derechos humanos.

El desarrollo esta dentro de la noción de paz en diversas acepciones, por ejemplo al ver está última como sinónimo de justicia social, o como superación de las violencias estructurales, sobre todo las que tienen que ver con las necesidades básicas, lo que quiere decir que la paz se construye edificando la justicia social. Por último se encuentra el conflicto, se le da relevancia ya que lo fundamental aquí es suscitar una actitud y una sensibilización ante el mismo, ante determinadas situaciones conflictivas y ante los comportamientos que sobre ellos se pueden dar. Lo que se pretende lograr es una

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posición precisa frente al conflicto y frente a la intervención en la resolución de los mismos.

El segundo autor, José Tuvilla, considera la educación para la paz como “una manera de contribuir a la formación de individuos sociales que promuevan la vigencia de los derechos humanos en una sociedad democrática; también requiere de la adquisición de conocimientos y estrategias de transformación, de nuevos valores construidos socialmente que respondan con creatividad a las nuevas problemáticas”21.

Del mismo modo Tuvilla considera:

• La educación para la paz es necesaria para la práctica del derecho a la paz, al desarrollo y a un medio ambiente que permita una vida digna y de calidad. Lo que significa desde el contexto educativo contribuir a la formación de sujetos (docentes, estudiantes y comunidad educativa en general) conscientes de su papel en la construcción de dichos ambientes.

• Ésta educación se estructura conforme a una realidad, es decir, la paz puede estudiarse en cada uno de sus elementos a través de los métodos científicos, cuyos resultados permiten formular objetivos educativos y diseñar modelos de actuación didáctica.

• Se nutre de los enfoques metodológicos de la educación en valores como proceso que intenta hacer conscientes a las personas de sus propios valores y de la sociedad actuando en consecuencia con ellos.

• La educación para la paz responde a finalidades políticas y constituye una acción política que se considera como la acción libre para resolver problemas cuya inspiración está en los principios contenidos en la declaración universal de los derechos humanos.

El autor Tuvilla, considera que los enfoques a tener en cuenta, dentro de esta educación, tanto en su dimensión cognoscitiva como en el uso de estrategias metodológicas diferentes, son multidireccionales y multidisciplinares; tienen como principio rector partir

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de la realidad circundante, de las experiencias, vivencias de quién se educa, de sus conocimientos y aprendizajes previos.

En las posturas anteriores se puede develar que la educación para la paz es necesariamente una educación basada en valores, principalmente el valor de la tolerancia, el cual tiene como fundamento el respeto al otro, a la diferencia, a la diversidad; además, es importante tener en cuenta que la educación debe mirarse acorde con la realidad cambiante del mundo actual. Por tanto, debe ser planteada en diferentes direcciones y disciplinas, desde las cuales puede ser construida, dentro de un enfoque que permita analizar y ver la realidad con una mirada crítica, que de opciones de transformación pacífica a los problemas que se presentan en el mundo actual.

Lo anterior, lleva a pensar la educación para la paz como una educación que busca contribuir a la consecución de una convivencia basada en la solidaridad con los seres humanos; encaminada hacia la creación de un compromiso y a la acción de las personas en la construcción de un mundo tolerable y vivible.

En el contexto educativo hablar de educación para la paz implica consolidar el espacio educativo como escenario por excelencia donde se forme en el manejo de los conflictos, los valores y la aceptación a la diversidad. De ahí que el proyecto de investigación vaya encaminado a incluir al Liceo Francisco Julián Olaya.

Se tomó este Liceo debido a la necesidad de dicha institución por fortalecer aspectos que tienen que ver con las relaciones en el contexto educativo (profesores-estudiantes, estudiantes-estudiantes), y familiar ya que es influyente en los menores y marca las pautas de comportamiento de los mismos.

La necesidad de la institución se relaciona con el proyecto, en la medida en que la investigación busca dejar una reflexión en torno a la importancia del fomento de la educación para la paz desde el aula, ya que es una de las mayores formadoras en valores y es en el consenso de estos valores donde se van a lograr normas de convivencia social como el respeto, la tolerancia, el buen trato, la práctica excelente de relaciones

interpersonales, el respeto por las ideas, actitudes y creencias de las personas las cuales son un primer paso para fomentar una educación y una cultura de paz.

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