Para definir el concepto de paz se han tenido en cuenta los siguientes planteamientos: en primer lugar el grupo investigador apoyado en autores como Xesús Jares y Tuvilla Rayo ha asumido la paz como un espacio de encuentro y un tiempo de relaciones humanas gozosas, un proceso dinámico de convivencia mediante el cual los seres humanos comparten la posibilidad de obtener la satisfacción de sus necesidades básicas, de desarrollar sus potencialidades y lograr realizarse como personas mediante la práctica real de los derechos humanos en su dimensión social, económica y política.
Para los docentes y estudiantes del Liceo Francisco Julián Olaya el eje central de una propuesta de paz se encuentra en los procesos formativos que promueven, desde dos dimensiones: la formación en valores y la construcción de espacios de convivencia.
Los procesos de formación tienen que ver con la educación que reciben los estudiantes
dentro del contexto escolar, en sus prácticas formales (espacios académicos) e
informales (espacios culturales) y se ve reflejado en las actitudes individuales de los (as)
mismos mediante comportamientos positivos como no tener enemigos, no decir groserías, no ser desjuiciados, no juzgar a los demás, no hacer maldades, no ser violentos; también mediante la práctica de valores como el respeto por la diferencia, la tolerancia, el diálogo, la solidaridad, la honestidad, el amor, y la responsabilidad.
Lo anterior se evidencia en las prácticas de tolerancia y respeto que según los docentes se manifiestan en “el diario vivir, en clase, en recreo, en la ruta y en todo momento, además con todas las personas que se relacionan”; en este sentido, se realizaron algunas observaciones en los descansos, donde se corroboraron las afirmaciones de los (as) profesores y además se evidenció el compañerismo de los (as) estudiantes, puesto que en algunos casos acordaban compartir su lonchera con otros compañeros, siguiendo así el ejemplo de sus profesores. De esta manera, se mejoran las relaciones interpersonales y facilitan el proceso de desarrollo humano en los aspectos afectivos y sociales.
Como se puede ver hay una correspondencia entre la concepción de paz por parte de los docentes y estudiantes del Liceo, en la medida en que para alcanzarla se requiere de la puesta en práctica de valores que permitan una tranquilidad y una armonía en las relaciones e interacciones con las personas que están en su entorno logrando así una buena convivencia dentro del mismo.
De ahí que otro componente del eje central al que se hace referencia, sea la
construcción de espacios de convivencia, la cual es definida desde dos perspectivas,
la de los estudiantes del Liceo Francisco Julián Olaya y la del Ministerio de educación por medio del proyecto de Educación Cívica. La primera reitera, las actitudes individuales de los (las) menores como la forma de vivenciar los aprendizajes, es decir para ellos (las) convivencia es: “no tener malos entendidos con las personas y que todos se entiendan y respeten; vivir en armonía y en paz; portarse bien con las personas; compartir con las personas, ser amable con la gente; vivir en tranquilidad; vivir en comunión con los demás, no pelear”. La segunda ve la convivencia como:”Capacidad de las personas para establecer relaciones sociales y humanas de calidad, fundamentadas en la tolerancia y el respeto por los demás”.
Para lograr esa convivencia dentro del Liceo se tienen en cuenta estrategias de comunicación como el diálogo con estudiantes y padres de familia, con el fin de lograr resolver los conflictos de manera pacífica. También se tiene en cuenta el manual de convivencia del Liceo en la medida en que éste plantea acuerdos de vida escolar relacionados con el cumplimiento de normas (derechos y deberes) y busca brindar una formación integral, con una concepción clara del ser humano, donde se incremente el
respeto por la dignidad humana y se inculque el sentido de la solidaridad, la convivencia y la justicia, lo cual se ve reflejado como expresan los docentes “a través de las actividades cotidianas, desarrollo de las clases, actividades comunicativas etc. Allí todos dan muestras de participación permanente y desarrollan ciertos trabajos en un ambiente tranquilo”.
Se plantea una propuesta curricular relacionada con prácticas formales como cátedras de orientación, donde se da la clase de Ética y Valores, Democracia, Sociales, Religión, Música y Teatro; dentro de esa propuesta se observaron las siguientes metodologías: el desarrollo de guías y lecturas relacionadas con la temática de valores; se promueve el trabajo en grupo y la conciliación mediante diversas prácticas como el teatro, en donde no sólo se trabajan obras que tienen que ver con el tema de la paz y de los valores, sino que se logra en los (las) estudiantes hacer consensos y poner en práctica el respeto y la tolerancia hacia el otro (a su forma de pensar y de actuar); esto se logra con la generación de normas claras que procuran una disciplina y compromiso personal y social, expresándose con el gusto y la expresión por el arte.
También, proporciona el uso continuo de videos con historias que tienen como tema central los valores y muestran situaciones cotidianas en las que los (las) estudiantes se ven reflejados, con el ánimo de generar en ellos (ellas) reflexiones sobre sus comportamientos y sobre el deber ser de los individuos dentro de la sociedad. Esta reflexiones se orientan según el psicólogo del Liceo “analizando las relaciones a partir de puntos de vista de profesores y estudiantes, se aclara el objetivo de la reflexión se ejemplifica y se trabaja en torno a lo mismo”; por otra parte “se orientan en forma grupal, de tal manera que el (la) estudiante adquiera la conciencia de los valores y los ponga en práctica en todo los momentos de su vida”.
Igualmente se realizaron observaciones al comportamiento y actitudes de los estudiantes en el desarrollo de las cátedras mencionadas anteriormente, y se evidenció que los estudiantes tenían una actitud reflexiva frente a los temas que trataban, es decir, cuestionaban algunos de sus comportamientos o el de sus compañeros (as) de clase frente a las enseñanzas que dejaban las películas, lecturas o guías que desarrollaban; se
mostraban participativos en estos procesos, dejando ver una posición clara y respetuosa frente a los aspectos que se debatían en las clases.
Por otro lado, se identifican prácticas informales, definidas cómo aquellas actividades realizadas fuera del aula escolar, celebraciones como el día de la familia, día cultural, bazares y misas, todo ello con el fin de integrar la comunidad académica del Liceo. Además, el colegio promueve ciertos niveles de reconocimiento en los (las) estudiantes en cuanto a los valores que desarrollan, esto lo hacen por medio de izadas de bandera, donde se generan reflexiones entorno a la necesidad de tener buenas relaciones y de ejemplificar los valores de estudiantes modelos, lo cual es una misión que rectoría, psicología y directores de curso reconocen públicamente y constantemente de manera individual.
De la misma manera, se practica el ejercicio de la democracia mediante la elección y participación en el gobierno escolar, la cual según percepciones de los docentes, es importante en la formación de los (las) menores puesto que se manifiesta: “ la libertad de hacer sus propios ideales y propuestas, genera respeto y tener una posición crítica; la libertad de expresión de los (las) menores, para que exista respeto por las ideas así no se este de acuerdo; los (las) candidatos hacen política sana y no se hieren”.
El proceso de construir espacios de convivencia se evidencia según algunos docentes en: “El cumplimiento de normas establecidas; en estar pendiente de las problemáticas de los niños (as) y entre todos tratar de solucionarlos; en las relaciones interpersonales de alumnos (as) profesores(as) profesores-profesores, alumnos(as)-padres, caracterizadas por el respeto, confianza, solidaridad, compañerismo y afecto; trato interpersonal en los procesos de conciliación entre las diferentes personas; el buen trato, la tolerancia y el diálogo de los chicos”, significando con esto la aceptación, asimilación y apropiación por parte de los (las) estudiantes de las metodologías (películas, lecturas, guías, reflexiones) usadas por los (las) profesores (as) en la construcción de la convivencia.
Por último, se puede decir que hay un punto de convergencia relevante entre la concepción de paz y la propuesta de paz que plantea el Liceo Francisco Julián Olaya y la concepción de paz y educación para la paz vista desde autores como Jarex y Tuvilla,
puesto que ambas se refieren a una educación integral que tiene como eje principal la educación en valores y el manejo y solución pacífica de conflictos, para lo cual el Liceo desarrolla estrategias tales como: manifestación de las partes involucradas (diálogo), definición conjunta de la situación problema, “aceptación del protagonismo y formulación de posibles soluciones” de esta manera se logra la construcción de espacios de convivencia, en donde los (las) estudiantes se apropien, actúen, vivencien los valores y logren buenas relaciones interpersonales, que aumentan la calidad de vida de los mismos.