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Egipto continuó padeciendo un clima

de persecución

a la disidencia

y múltiples

vulneraciones a los

derechos humanos

julio de 2013, cuando cumplía su primer año de mandato, abrió nuevas interrogantes sobre el futuro del país en un contexto de persistente violencia, polarización, persecución política y de creciente control por parte de sectores militares.

forzadas, ya que se desconocía su paradero. La campaña independiente Stop Forced Disappearence había documentado 230 casos de desapariciones entre agosto de 2017 y agosto de 2018. Human Rights Watch alertó sobre el uso de las acusaciones de terrorismo para silenciar a personas y entidades de la oposición. Amnistía Internacional también llamó la atención sobre el uso de los malos tratos, torturas y prolongados períodos de prisión preventiva para opositores y sobre la falta de investigación sobre los casos de ejecuciones extrajudiciales, entre otros temas.

Iraq (Kurdistán) Intensidad: 1

Evolución:

Tipología: Autogobierno, Territorio, Recursos, Identidad

Interna internacionalizada

Actores: Gobierno, Gobierno Regional del Kurdistán (KRG), Turquía, Irán, PKK

Síntesis:

Concentrada en la zona norte de Iraq, la población kurda representa entre un 15 y un 20% del total de habitantes del país. Desde la creación del Estado iraquí, y tras el incumplimiento de las promesas sobre un Estado kurdo independiente en la región, la población kurda ha vivido un difícil encaje con el Estado iraquí y ha padecido severos casos de represión. En 1992, tras el fin de la Guerra del Golfo, el establecimiento de la zona de exclusión aérea en el norte de Iraq sentó las bases para la creación del Gobierno Regional del Kurdistán (KRG). Esta experiencia de autogobierno kurdo se vio reforzada después del derrocamiento del régimen de Saddam Hussein en 2003 y ganó reconocimiento en el esquema federal consagrado en la Constitución iraquí de 2005. Desde entonces, las divergentes interpretaciones sobre los derechos y competencias de cada una de las partes han alimentado las tensiones entre Erbil y Bagdad. La disputa se ha focalizado principalmente en el estatus de los llamados “territorios en disputa” y el control de los recursos energéticos. En el período más reciente, la guerra siria y la evolución del conflicto armado en Iraq han repercutido en las dinámicas de esta disputa, reavivando los debates sobre las perspectivas de un eventual Estado kurdo independiente.

Tras la intensificación del conflicto en 2017 con motivo de la celebración del referéndum de independencia impulsado por el Gobierno Regional del Kurdistán (KRG) –que no obtuvo respaldo internacional y derivó en medidas de represalia por parte de Bagdad, entre ellas la expulsión de fuerzas kurdas de territorios en disputa–,

durante 2018 se observó un descenso en la intensidad de la tensión. Desde principios de año se registraron contactos periódicos entre Erbil y Bagdad para abordar varios temas, entre ellos la gestión de aeropuertos y fronteras terrestres, de los recursos petroleros y el presupuesto para la región kurda. El primer ministro iraquí, Haider al-Abadi, y el primer ministro del KRG, Nechirvan Barzani, se reunieron por primera vez tras la crisis a finales de enero y el dirigente federal

insistió en las condiciones de Bagdad para levantar las restricciones impuestas sobre la región kurda. Después del referéndum, el Gobierno federal cerró los aeropuertos de Erbil y Suleimaniya, y éstos no fueron reabiertos hasta que las partes alcanzaron un acuerdo en marzo. El pacto también supuso el envío de fondos por parte de Bagdad para el pago de salarios de empleados públicos de la región kurda (por primera vez desde 2014). La aprobación en marzo de los presupuestos por parte del Parlamento federal, sin embargo, fue motivo de disputa y alentó protestas de la dirigencia kurda –que boicoteó la votación– por la reducción de los recursos asignados

al KRG. A lo largo de 2018 la situación en la zona

kurda también se vio determinada por la celebración de dos procesos electorales. En mayo, tuvieron lugar los comicios federales –en los que resultó vencedora la coalición liderada por el clérigo shií Muqtada al- Sadr–37 que alentaron protestas y algunos episodios de

violencia en el Kurdistán iraquí, en medio de denuncias de fraude. Tras esta votación, el primer ministro del KRG, Nechirvan Barzani –sobrino del histórico líder del KDP, Massoud Barzani, que renunció a la presidencia del KRG tras la crisis de 2017–, se reunió en Bagdad con el primer ministro iraquí saliente, y con su sucesor, Adel Abdul Mahdi, para abordar los temas pendientes entre el Gobierno federal iraquí y el KRG. En este contexto, durante el último trimestre, Erbil y Bagdad alcanzaron un acuerdo para reanudar las exportaciones desde Kirkuk, suspendidas desde la celebración del referéndum en 2017.

En septiembre se celebraron las elecciones a la asamblea kurda, que habían sido suspendidas en 2017 en medio de la crisis entre Bagdad y Erbil. Los comicios –los primeros desde 2013– arrojaron como vencedor al KDP (45 escaños), seguido del PUK (21). La comisión electoral también tuvo que tramitar denuncias de fraude en este caso, que llevaron a la anulación de resultados en 96 centros de votación (120.000 votos). Tras las elecciones, se confirmó la ascendencia de la familia Barzani en el KRG, con el nombramiento de dos primos en los más altos cargos. El KDP designó al hasta entonces primer ministro Nechirvan Barzani como nuevo presidente del KRG y a Masrour Barzani, hijo de Massoud Barzani y hasta entonces principal responsable de seguridad de la región, como nuevo primer ministro. Massoud Barzani, único presidente del KRG hasta 2017, ha continuado siendo el líder del KDP. Diversos análisis destacaron que como consecuencia del fracaso del referéndum y también debido al contexto electoral se intensificaron las tensiones entre los grupos políticos kurdos. Estas tensiones también se proyectaron a la política de Bagdad, donde por convención la presidencia corresponde a una persona kurda. Este puesto tradicionalmente ha sido ocupado por un representante del PUK, pero el KDP también promovió su candidato. La votación en el Parlamento federal dio la victoria al candidato del PUK, Barham Salih, que se convirtió en octubre en el nuevo presidente de Iraq.

38. Véase el resumen sobre Turquía (sudeste) en el capítulo 1 (Conflictos armados). 39. Véase el resumen sobre Irán (noroeste) en este capítulo.

Finalmente, cabe mencionar que a lo largo de todo el año Turquía lanzó numerosos ataques contra posiciones del PKK en territorios controlados por el grupo, que resultaron en decenas de personas fallecidas.38 Por

su parte, Irán también efectuó al menos una ofensiva contra una base del PDKI, grupo kurdo iraní, con un saldo de 12 víctimas mortales.39 Los ataques de Turquía

habrían causado víctimas civiles en el Kurdistán iraquí y la muerte de al menos dos peshmergas del KRG, según informaciones de prensa.

Israel – Siria – Líbano Intensidad: 3

Evolución:

Tipología: Sistema, Recursos, Territorio Internacional

Actores: Israel, Siria, Líbano, Hezbollah (partido y milicia), Irán

Síntesis:

La tensión tiene como telón de fondo el conflicto israelí- palestino y sus consecuencias en la región. Por una parte, la presencia de miles de personas refugiadas palestinas que se establecieron en el Líbano a partir de 1948, junto con la dirección de la OLP en 1979, propició continuos ataques por parte de Israel en el sur del país hasta ocuparlo en 1982. El nacimiento del grupo armado chií Hezbollah a principios de los ochenta en el Líbano, con una agenda de resistencia contra Israel y de liberación de Palestina, originó enfrentamientos periódicos hasta culminar con la ofensiva israelí a gran escala de julio de 2006. Por otra parte, la guerra de 1967 significó la ocupación israelí de los Altos del Golán sirios que, junto al apoyo de Siria a Hezbollah, explica la tensión entre Israel y Siria. Desde 2011, el estallido del conflicto armado en Siria ha tenido un impacto directo en las dinámicas de esta tensión y en el posicionamiento de los distintos actores involucrados en la disputa.

La tensión histórica que enfrenta a Israel, Siria y Líbano se intensificó durante 2018, en parte como consecuencia de dinámicas vinculadas al conflicto armado sirio. Durante el año se registraron numerosos incidentes armados que habrían causado

más de un centenar de víctimas mortales,

aunque el balance final es difícil de precisar. Los hechos de violencia se produjeron en un entorno volátil y en un clima enrarecido por una retórica agresiva y amenazas mutuas. Parte importante de los incidentes estuvieron relacionados con el creciente recelo de Israel respecto a la presencia y ascendencia de Irán en Siria. A principios de año, en medio de acusaciones cruzadas, se produjo una escalada que supuso el derribo por Israel de un dron iraní que habría entrado en

el espacio aéreo israelí –Teherán lo negó–, ataques israelíes contra objetivos iraníes en Siria y disparos de misiles sirios que habrían alcanzado territorio israelí.

En abril, un nuevo ataque israelí contra una base aérea en la zona central de Siria causó la muerte de siete efectivos iraníes. Semanas más tarde, otra serie de ofensivas contra bases militares en el norte de Siria –de autoría difusa, aunque atribuidos a Israel por algunas fuentes–, provocó la muerte de 38 soldados sirios y 18 efectivos iraníes. La escalada se agudizó en mayo, después de que Israel decidiera lanzar ataques, algunos en Damasco, tras acusar a Irán de lanzar cohetes en la zona de los Altos del Golán. Estos ataques israelíes habrían causado la muerte de 23 personas y fueron considerados entonces como los más intensos desde el inicio del conflicto en Siria en 2011. Damasco aseguró que las ofensivas habían afectado objetivos sirios, no iraníes. Israel también atacó objetivos cerca de la zona fronteriza con Iraq, presuntamente contra fuerzas de origen iraquí alineadas con Teherán. En este contexto, el sistema antiaéreo sirio derribó por error una aeronave de Rusia (aliada de Damasco) con un resultado de 15 personas muertas cuando intentaba alcanzar a cuatro aviones israelíes que habían lanzado un ataque en la zona de Latakia supuestamente contra intereses iraníes.

Un alto cargo israelí reconoció que se habían lanzado al menos 200 ataques contra presuntos objetivos iraníes en Siria desde principios de 2017. El Gobierno israelí insistió en que Irán debe retirarse completamente de Siria, rechazó las ofertas de Rusia para que las fuerzas iraníes se mantuvieran a más de 100 o de 85 kilómetros de los Altos del Golán ocupados por Israel y destacó que no detendría sus operaciones en Siria mientras continuaran las transferencias de armas iraníes a Hezbollah, a través de Siria. El partido-milicia shií libanés, por su parte, confirmó que continuaría apoyando al régimen de Damasco mientras fuera necesario. Durante 2018 también se produjeron otra serie de incidentes en la zona fronteriza entre Israel y Líbano. Uno de los más destacados tuvo lugar a finales de año, cuando Israel lanzó una operación –que denominó “Escudo Norte”– para destruir túneles presuntamente construidos por Hezbollah que se adentraban en territorio israelí. La misión de la ONU en Líbano (UNIFIL) confirmó que al menos dos de los túneles cruzaban la denominada “Línea Azul”, contraviniendo la resolución 1701 del Consejo de Seguridad de la ONU. A lo largo del año también se atribuyeron a Israel otros ataques contra objetivos de Hezbollah y Hamas en territorio libanés. Asimismo, se mantuvo en la agenda la disputa por la demarcación terrestre y, sobre todo marítima, entre Líbano e Israel, influida por el descubrimiento de reservas de gas en el Mediterráneo, y no hubo avances en el establecimiento de un alto el fuego permanente entre Líbano e Israel. Los informes periódicos de UNIFIL también constataron que Israel continuó violando el espacio aéreo libanés de manera recurrente, en más de un millar de ocasiones en 2018.

La tensión entre