El Mito: Y dijo a Abraham: «Has de saber que tu descendencia será extranjera en una tierra no suya, y estará en servidumbre, y la oprimirán por cuatrocientos años; pero yo juzgaré al pueblo que los esclavizará, y saldrán de allí después con mucha hacienda; pero tú irás a reunirte en paz con tus padres, y serás sepultado en buena ancianidad. A la cuarta generación volverán acá, pues todavía no se han consumado las iniquidades de los amorreos» (Gn 15, 13-16).
La Realidad: La Biblia contiene varios pasajes contradictorios acerca de cuanto tiempo permaneció Israel esclavizado, e incluso los antiguos eruditos judíos estaban confusos acerca de su duración.
Uno de los mitos de la Biblia que más se acepta como hecho verdadero es el de que la casa de Israel permaneció cuatrocientos años como esclava en Egipto. Esta creencia, desmentida por otros pasajes de la Biblia, surge de una lectura de Génesis 15,13-16, que de manera errónea combina dos tradiciones separadas como si se tratara de una sola.
En el texto, Dios habla con Abraham y predice que su descendencia padecerá durante cuatrocientos años en una tierra donde sus descendientes serán extranjeros, pero que en la cuarta generación regresará (se entiende que a su tierra natal). Tal y como está escrito actualmente, la narrativa indica que los cuatrocientos años y las cuatro generaciones comprenden el mismo espacio de tiempo. Hay un error en esta interpretación estándar que hace la Biblia, y aquí reconstruiremos la intención original, aunque primero veamos algunas de las evidencias relacionadas con la duración de la permanencia de Israel en Egipto.
Según el libro del Éxodo, la esclavitud israelita comenzó al poco tiempo de la muerte de José cuando «Alzóse en Egipto un rey nuevo, que no sabía de José» (Ex 1, 8). El Éxodo también dice que la estancia total (es decir, el periodo de libertad más el periodo de esclavitud) de Israel en Egipto duró 430 años (Ex 12, 40). La estancia comenzó con la llegada a Egipto de José o Jacob —el texto no lo especifica. José llega a Egipto a la edad de diecisiete años; Jacob llega cuando José cuenta treinta y nueve años de edad. José vive hasta los 110 años. Puesto que la esclavitud no comenzó hasta después de la muerte de José, Israel tuvo que estar en Egipto antes de la esclavitud al menos unos setenta y un años si contamos a partir de la llegada de Jacob. Si la estancia total en Egipto duró 430 años, entonces el periodo máximo de esclavitud sólo pudo ser de 359 años (430 - 71 = 359).
¿Fueron los cuatrocientos años de esclavitud sólo 359? De hecho, ni lo uno ni lo otro, ya que otros pasajes de la Biblia acortan el periodo más todavía.
La línea de descendencia de Jacob a Moisés abarca cinco generaciones: Jacob, Leví, Kohath, Amram, y Moisés. Según varios pasajes del Éxodo, Leví vivió 137 años, Kohath 133, y Amram 137. Moisés dirigió el Éxodo cuando
tenía ochenta años. Ya que tanto Leví como Kohath entraron en Egipto junto a Jacob, el periodo máximo de permanencia sólo pudo ser de 350 años —los 133 años de Kohath, los 137 de Amram, y los 80 años de Moisés— y sólo bajo el supuesto de que Kohath engendró a Amram durante su último año de vida, y que Amram engendró a Moisés durante su último año de vida, lo cual no es nada creíble. Por tanto, si la estancia máxima fue de sólo 350 años, el periodo máximo de esclavitud no pudo ser superior a los 280 años (ya que la esclavitud comenzó unos 70 años después de empezar la estancia).
Ya en el primer siglo d.C., y probablemente mucho antes, los historiadores judíos y los eruditos de la Biblia de esa época reconocieron que pasaba algo con los números. Se inició una tradición según la cual la estancia de 430 años en realidad combinaba dos periodos de 215 años cada uno, el primero comenzando con la llegada de Abraham a Canaán, y el segundo con la llegada de Jacob a Egipto. Según esta tradición, la estancia no duró más de 215 años, y por tanto la esclavitud no pudo ser de más de 145 años. El Génesis dice que el periodo de tiempo entre la llegada de Abraham a Canaán y la llegada de Jacob a Egipto es de 215 años, pero no existen evidencias directas de que el periodo de tiempo desde la llegada de Jacob hasta el Éxodo durara 215 años.
Para apreciar la confusión que esto causaba durante el primer siglo d.C., hay que tener en cuenta que Josefo, el principal historiador judío de la época, escribió en una parte de su historia bíblica, Antigüedades Judaicas, que la estancia duró 215 años, pero en otra parte del mismo libro escribe que la esclavitud duró cuatrocientos años, y no hace ningún intento para reconciliar las dos declaraciones contradictorias. Es más, en sus cálculos del periodo de 215 años, utiliza datos que contradicen la cronología que hace el Génesis.
A pesar de estos errores, tanto él como otros eruditos de su época estaban bien encaminados al contar la permanencia de 430 años en Egipto a partir de la llegada de Abraham a Canaán. Ese mismo año, Abraham se trasladó a Egipto, por tanto, la estancia en Egipto realmente se inició en aquel momento. Además, tal y como recordaran del estudio del Mito 49, los autores de la Biblia intentaron situar a Abraham en Canaán justo después de que abandonara la casa del faraón, pero el texto bíblico anterior dice que se dirigió hacia la parte sur de Egipto.
Esto nos lleva de vuelta a la profecía hecha a Abraham. El texto indica que los cuatrocientos años de infortunio comenzarían con su descendencia, es decir, sus hijos: « Tu descendencia será extranjera en una tierra no suya, y estará en servidumbre, y la oprimirán por cuatrocientos años».
Si entendemos que esto significa que el periodo de cuatrocientos años de infortunios comienza con la descendencia de Abraham, esto es, con el nacimiento de Isaac, y termina con el Éxodo desde Egipto, tal y como seguramente pretendía el autor de la Biblia, entonces tenemos una interesante congruencia cronológica entre la profecía hecha a Abraham y la estancia de 430 años. Isaac nació cuando Abraham tenía 130 años, y Abraham inició su estancia en Egipto cuando tenía setenta y cinco años. Contando a partir de la estancia de Abraham en vez de la de Jacob, tenemos un periodo de 425 años a partir de la llegada de Abraham a Egipto hasta la salida de Israel de Egipto. Esto se acerca
bastante al periodo de permanencia de 430 años que aparece en el Éxodo. Pero uno se podría preguntar: ¿Dónde están los cuatrocientos años de aflicción? Aquí es donde los autores de la Biblia confundieron dos relatos. Uno era sobre la aflicción provocada por los cananeos sobre Egipto, es decir, una descripción de la era de los hicsos, cuando los cananeos gobernaban en Egipto. El otro es sobre una salida de Israel desde Egipto. Echemos un vistazo a la profecía del Génesis para ver cómo se combinaron ambos relatos.
Lo primero que vemos es que la aflicción tiene lugar en una tierra donde la descendencia de Abraham «será extranjera en una tierra no suya». ¿Dónde está esa tierra? Siempre se ha creído que esa tierra extranjera era Egipto, pero a lo largo de la Biblia, se identifica a Canaán con la tierra extranjera, y no a Egipto. Consideremos estas declaraciones que aparecen en el Génesis:
Y te daré a ti, y a tu descendencia después de tí por sus generaciones, el país donde moras, la tierra de Canaán, en eterna posesión, y seré tu Dios (Gn 17, 8).
Y te dará la bendición de Abraham a tí y a tu descendencia contigo, para que poseas la tierra en que como extranjero habitas, que dio Dios a Abraham (Gn 28, 4).
Habitó Jacob en la tierra por donde peregrinó su padre, en la tierra de Canaán (Gn 37, 1).
Por tanto, la primera etapa de nuestra reconstrucción es reconocer que Canaán causó la aflicción, no Egipto, y que en la profecía, la descendencia de Abraham «saldrá» de la tierra de aflicción. A continuación, observen el pasaje que trata de la «cuarta generación».
A la cuarta generación volverán acá, pues todavía no se han consumado las iniquidades de los amárreos.
Este pasaje siempre se ha interpretado con el significado de que Israel saldrá de Egipto, pero que tendrá que esperar hasta que los problemas con los amorreos desaparezcan. Luego se dice que Moisés cumplió la profecía en el sentido de que él era parte de la cuarta generación después de Jacob. Pero la profecía dice en la cuarta generación, no después de la cuarta generación. Ya que Moisés está dentro de la quinta generación comenzando con Jacob, no reúne las condiciones establecidas en la predicción.
Los hicsos, la base del relato sobre la aflicción, eran de origen cananeo, pero no sabemos qué cananeos exactamente. Gobernaron partes de Egipto desde alrededor de 1750 a.C., y todo o casi todo Egipto desde 1680 a.C., y luego permanecieron en el poder hasta 1572 a.C. La palabra hicsos significa «jefes de los pueblos del monte».
El término amorreo originariamente designaba grupos específicos de pueblos de Canaán. Al final se convirtió en un término que describía a los cananeos de los montes, aunque definiciones parecidas no significan necesariamente que se haga referencia al mismo grupo de pueblos.
En cualquier caso, cuando Abraham fue a Egipto, los hicsos estaban a cargo del delta del Nilo y posteriormente Abraham huyó de ese territorio. El siguiente israelita en llegar a Egipto fue José, y he aquí que José es la decimocuarta generación a partir de Abraham —Abraham, Isaac, Jacob, y José. De manera cronológica, siguiendo la tradición judía, José llegó a Egipto alrededor de 1564 a.C., inmediatamente después o a la vez que los egipcios derrotaron definitivamente a los hicsos.
Si reducimos la profecía que Dios hizo a Abraham a sus componentes esenciales, tenemos la siguiente secuencia:
1. Abraham permaneció en Egipto.
2. Los cananeos, (los hicsos) afligieron a Egipto.
3. La profecía decía que la tierra extranjera (Canaán afligiría la des- cendencia de Abraham. Los hicsos cananeos dominaron Egipto y Canaán.
4. La profecía decía que en la cuarta generación tendría lugar un
regreso desde la tierra extranjera, o sea, desde Canaán, cuando el poder de los amorreos (los hicsos) hubiese terminado.
5. José, en la cuarta generación a partir de Abraham, regresó a Egipto. 6. La profecía de Dios decía que la descendencia de Abraham (Isaac y sus
descendientes) saldría de unas tierras después de cuatrocientos años. 7. Moisés dirigió el Éxodo desde Egipto hasta Canaán.
Lo que tenemos son dos relatos distintos que se han mezclado debido a una confusión por parte de los redactores de la Biblia.
El primer relato describe una aflicción provocada por los cananeos en Egipto durante cuatrocientos años. El segundo describe una salida desde Egipto después de cuatrocientos años. Ambos relatos incluyen un periodo de infortunio, uno por parte de los cananeos sobre Egipto y otro por parte de los egipcios sobre los israelitas.
Los redactores de la Biblia, que ya no recordaban que los antecesores de la era patriarcal habían vivido en Egipto, sólo conocían a los israelitas como un pueblo cananeo que había sufrido en Egipto. Leyeron ambos relatos desde una perspectiva cananea en vez de egipcia. Desde ese punto de vista, una persecución en una tierra de extranjeros significaba persecución en Egipto en vez de en Canaán. Integraron el primer relato con el
segundo para reflejar una única aflicción. Por este motivo, dieron por sen- tado que los periodos de tiempo de cuatrocientos años y cuatro generaciones eran uno y el mismo, cuando, de hecho, medían dos duraciones diferentes. Por consiguiente, los redactores de la Biblia de forma equivocada crearon un periodo de cuatrocientos años de esclavitud en Egipto.
Puesto que no tenemos evidencias directas de la esclavitud israelita en Egipto, es difícil determinar cuando (o si) Israel llegó a sufrir bajo la esclavitud en Egipto. En mi obra anterior, The Bible Myth, presento un argumento exhaustivo demostrando que los israelitas se originaron en Egipto y que el
periodo de esclavitud duró menos de treinta años, desde alrededor de 1340 a.C. hasta 1315 a. de C.