• No se han encontrado resultados

Jacob engañó a Esaú para quitarle la primogenitura

El Mito: Hizo un día Jacob un guiso, y llegando Esaú del campo, muy fatigado, dijo a Jacob, «Por favor, dame de comer de ese guiso rojo, que estoy desfallecido». Por esto se le dio a Esaú el nombre de Edom [es decir, «rojo»].Le contestó Jacob: «Véndeme ahora mismo tu primogenitura». Respondió Esaú: «Estoy que me muero; ¿qué me importa la primogenitura?» «Júramelo ahora mismo», le dijo Jacob; y juró Esaú, vendiendo a Jacob su primogenitura. Diole entonces Jacob pan y el guiso de lentejas; y una vez que comió y bebió, se levantó Esaú y se fue, sin dársele nada de la primogenitura (Gn 25, 29-34).

Cuando Isaac envejeció, sus ojos se debilitaron y perdió la vista. Llamó, pues, a Esaú, su hijo mayor, ...y mi alma te bendecirá antes de morir. Oyó Rebeca lo que Isaac decía a Esaú, su hijo... y Rebeca dijo a Jacob, su hijo... y se lo llevas a tu padre, que lo comerá y te bendecirá antes de su muerte. Contestó Jacob, a Rebeca, su madre: «Mira que Esaú, mi hermano, es hombre velludo y yo soy lampiño, y si me toca mi padre apareceré ante él como un mentiroso, y traeré sobre mí una maldición en vez de la bendición». Díjole su madre: «Sobre mí tu maldición, hijo mío; pero tú obedéceme. Anda y tráemelos»... Tomó Rebeca vestidos de Esaú, su hijo mayor, los mejores que tenía en casa, y se los vistió a Jacob, su hijo menor; y con las pieles de los cabritos le cubrió las manos y lo desnudo del cuello...y éste se lo llevó a su padre, y le dijo: «Padre mío». «Heme aquí, hijo mío», contestó Isaac. «¿Quién eres, hijo mío?» Y le contestó Jacob. «Yo soy Esaú, tu hijo primogénito. He hecho como me dijiste. Levántate, pues, te ruego:

siéntate, y come de mi caza, para que me bendigas»...y no le conoció, porque estaban sus manos velludas como las de Esaú, su hermano, y se dispuso a bendecirle (Gn 27,1-24).

La Realidad: Estos dos relatos sobre Jacob obteniendo la primogenitura de Esaú fueron adaptados de un relato egipcio sobre cómo Isis, madre de Horus, el hermano de Set, engañó a Set para que éste renunciara a su disputa con Horus por el trono.

El Génesis ofrece dos relatos sobre cómo Jacob obtuvo la primogenitura de su hermano mayor y ninguno de ellos deja muy bien parado a Jacob. Cuando Jacob y Esaú estaban en el seno materno, Dios le dijo a su madre que el mayor serviría al menor, queriendo decir que de alguna manera la persona con derecho a la primogenitura la perdería. ¿Por qué? Si Dios hubiese querido que Jacob fuese el heredero principal, ¿por qué simplemente no dispuso que Jacob naciera el primero? Y, ¿por qué consignó Dios su esperanza de que Jacob llevara a cabo con éxito un plan de una falsedad tan evidente?

En el primer incidente, Esaú regresa de su cacería al borde de la muerte y debilitado por el hambre. Pide ayuda a su hermano que tiene un plato de

lentejas. Jacob, en vez de compartir la comida con su hermano, como habría hecho cualquier miembro humano de una familia, se aprovecha de la situación y le ofrece venderle la comida a cambio de su primogenitura. ¿Es este Jacob un modelo para un Dios que supuestamente emitió el mandamiento de no desear la propiedad de un prójimo?

La adquisición por parte de Jacob de la primogenitura, por muy despreciable que fuera el acto, se podría defender bajo principios puramente contractuales. El segundo incidente no se puede describir de esta manera. Jacob comete actos de robo y falso testimonio.

En el segundo incidente, Isaac, viejo y ciego, quiere transmitirle la bendición a Esaú, su hijo preferido y legítimo heredero. Como preparación, le envía a cazar venado y promete bendecirle a su regreso.

Rebeca, la mujer de Isaac, oye la conversación y le dice a Jacob que mate una cabra para que ella pueda preparar un guiso para Isaac y así hacer que Jacob finja ser su hermano. A Jacob le preocupa que su piel no sea lo bastante peluda, lo cual lo delataría, y en vez de una bendición recibiría una maldición de Isaac (no le preocupa actuar de forma indebida, sólo ser descubierto). Rebeca le dice que ella absorberá la maldición, y que Jacob debe cubrirse las manos con la piel de la cabra y ponerse la ropa de Esaú.

El engaño funciona. Jacob le miente a Isaac y se hace con la herencia de Esaú. Sin embargo, no queda del todo claro en qué se diferencian la bendición y la primogenitura. Jacob ya había adquirido la primogenitura mediante el plato de lentejas. ¿Qué le añadía la bendición a ese paquete que no tuviera ya?

El relato de cómo Jacob obtiene la herencia guarda una sorprendente similitud con un acontecimiento que recoge un texto egipcio del siglo xii a.C., conocido como El Juicio de Horus y Set. El relato habla de un litigio entre los dioses Horus el Niño y Set por el derecho a suceder a Osiris como rey de Egipto. El consejo de dioses hace de jurado. El documento reúne varios relatos que registran mitos anteriores.

En un momento de la contienda, Isis, madre de Horus el Niño, ha conseguido convencer a todos menos a Ra, la principal divinidad de los dioses, de que su hijo Horus debe ser el rey. Set se enfurece y declara que no acatará ninguna decisión emitida por un tribunal que incluya a Isis. Ra instruye a los dioses para que se vuelvan a reunir en un lugar conocido como «la isla del Medio» y ordena al barquero que no deje cruzar a Isis ni a nadie que se le parezca.

La diosa se disfraza de vieja y le dice al barquero que lleva un plato de sopa para el joven hambriento que cuida el ganado. Su disfraz engaña al barquero y éste la lleva hasta la isla. Cuando pisa tierra, ve a Set y se transforma en una hermosa mujer.

Set, sexualmente excitado, se acerca a ella. Cuando están juntos, ella le explica una historia muy triste. Su marido, dice, había sido un ganadero con quién ella había tenido un hijo. El marido se había muerto quedando el hijo a cargo el ganado, pero un extraño había entrado en el establo y había amenazado con golpear y expulsar al hijo y llevarse el ganado. Isis acaba pidiéndole

protección a Set.

«¿Acaso mientras el hijo de un hombre sigue vivo —contesta Set— se le debe dar el ganado a un extraño?» Estas palabras de Set indican que la ley establece que el hijo tiene un derecho mayor sobre la propiedad de un padre que un extraño. Lo que no sabía mientras pronunciaba estas palabras, era que también estaba describiendo el conflicto legal entre él y Horus el Niño por el derecho a reinar en Egipto. Horus el Niño era hijo de Osiris, el anterior rey, y el título era una forma de propiedad que le correspondía a su heredero, su hijo, y no a un rival. Set estaba actuando como matón en el cuento que Isis le había explicado.

Inmediatamente después de pronunciar estas palabras, Isis se transforma en un pájaro y le grita que las propias palabras de Set le han delatado. Cuando Ra oyó lo que había dicho Set, declaró que Horus debía ser el rey.

Pero Set no era buen perdedor y se negó a obedecer la declaración. Quedaban por venir todavía más pruebas, trucos, y engaños.

Este relato egipcio presenta básicamente la misma narración que la Biblia. El cabeza del clan prefiere al pretendiente mayor; la madre prefiere al menor; el hijo mayor se ausenta del hogar antes de recibir la bendición que le corresponde; la madre se entera de la intención de otorgar la bendición; la madre dispone para que un plato de comida sea llevado a uno de los rivales por una persona disfrazada; uno de los rivales es engañado para que pronuncie las palabras que otorgan la bendición al hijo menor; uno de los rivales determina matar al hijo menor.

Los detallados paralelismos entre el relato egipcio de la isla del Medio y los actos de Rebeca y Jacob no dejan lugar a dudas acerca de la influencia egipcia sobre el relato del Génesis.

Mito 96: David mató a Goliat

El Mito: Y el filisteo [es decir. Goliat] se fue acercando a David; y el hombre que portaba su escudo iba delante de él. Y cuando el filisteo miró y vio a David, lo despreció: pues era muy joven, de rostro blondo y bello. Y dijo el filisteo a David: «¿Acaso crees que soy un perro, que vienes contra mí con un cayado?» Y el filisteo maldijo a David por sus dioses. Y dijo el filisteo a David: «Ven hacia mí, y daré tu carne a los pájaros del aire y a las bestias del campo». Dijo entonces David al filisteo: «Tú vienes a mí con la espada, la lanza y el escudo: pero yo voy a ti en el nombre del Señor de los ejércitos, el Dios de las huestes de Israel, a quien tú has desafiado. En el día de hoy el Señor te entregará en mis manos; y yo te heriré y te arrancaré la cabeza; y daré los cadáveres de la hueste de los filisteos a las aves del cielo y a las bestias de la tierra; y que sepa toda la tierra que hav un Dios en Israel. Y toda esta asamblea sabrá que el Señor no salva por la espada ni por la lanza; pues la batalla es del Señor, y él nos la entregará en nuestras manos». Y sucedió que cuando el filisteo se levantó y se acerco a David, éste se echó a correr hacia el ejército para encontrar al filisteo. Y David metió la mano en el zurrón, y cogió una piedra y la lanzó con la honda e hirió al filisteo en la frente, de forma que la piedra se hundió en su frente; y cayó de bruces a tierra. Así pues David venció al filisteo con una honda y una piedra, e hirió al filisteo y lo mató; pero no había espada alguna en la mano de David. Así que corrió y se detuvo frente al filisteo, y tomó su espada, y la sacó de su vaina, y lo mató y le cortó la cabeza. Y cuando los filisteos vieron que su campeón había muerto, huyeron (1 Sm 17,41-51).

La Realidad: Fue Elijanán (Elhanan), miembro de Los Treinta, tropa de élite de David, quien mató a Goliat.

La historia de cómo el joven David, armado tan solo con una honda y piedras, derrotó a un gigantesco y bien armado guerrero filisteo llamado Goliat ha llegado a ser uno de los relatos bíblicos más famosos. El nombre del enemigo derrotado se ha convertido en sinónimo de «enorme» y la expresión «David contra Goliat» en un cliché literario para una confrontación entre contendientes de tuer/.as desiguales. Por desgracia, David no mato a Goliat, y tampoco era un joven cuando este nuino.

En la traducción del rey Jacobo de 2 Samuel 21, 19, dice: «Y hubo otra batalla en Gob con los filisteos, en la que Elijanan, hijo de lari, mato al hermano de Goliat, cuya lanza era como un enjulió de tejedor».

Aunque esta traducción nos dice que Elijanán mato al hermano de Goliat, las palabras «el hermano de» no aparecen en el texto hebreo.1 El pasaje dice en realidad que Elijanán mato a Goliat, no a su hermano.

La adición de estas palabras a la traducción tiene dos motivos. En primer lugar, los traductores no querían contradecir el relato anterior que atribuía la victoria a David, especialmente porque David esta dramáticamente vinculado a Cristo en la tradición cristiana: las credenciales de Cristo como Mesías, según las profecías bíblicas, dependen de su descendencia de David. En segundo lugar, el autor de 2 Crónicas 20, 5, escrito siglos después del versículo 2 Samuel 21, 17 y enfrentado a la misma contradicción, escribió: «Elijanán, el hijo de Jari mato a Lajmi, el hermano de Goliat, de Gat, cuya lanza era como un enjjulio de tejedor».

Hay varias claves que indican que los redactores tardíos dieron crédito a David sobre lo realizado por Elijanán. Los traductores ingleses, confiando en 1 Crónicas 20, 5, insertaron las palabras «el hermano» en 2 Samuel 21, 19. En la versión que atribuye la hazaña a David, después de la muerte de Goliat, Saúl dice: «¿De quien es hijo ese joven?» Y Abner dijo: «Por tu alma que no lo sé, ¡oh rey!» Y el rey dijo: «Infórmate entonces a ver de quién es hijo» (1 Sm 17, 55). Si David fuera quien mata a Goliat, Saúl hubiera sabido quien era, pues David ya era un favorito de la corte.

Y David llevó a su casa y se presento ante Saúl. Saúl /e tomo cariño y le hizo su escudero. Y Saúl dijo a Isai: «Que se quede, te ruego, conmigo David, pues ha hallado gracia ante mis ojos" (I Sm /6, 21-22).

Si David va era un favorito de Saúl, ¿como podía Saúl no conocer a quien acababa de enviar a luchar con Goliat?

Después de matar a Goliat, el texto nos dice que David llevo la cabeza a Jerusalén, pero durante el reinado de Saúl Jerusalén estaba en manos de los jebuseos. La ciudad no paso a poder de Israel, según la Biblia, hasta que David llegó a ser rey. Esto sugiere que en el relato original David ya era rey cuando Goliat murió.

Casualmente, en la versión que atribuye la muerte de Goliat a Elijanán, David ya es rey y Elijanán forma parte del grupo de guerreros de élite conocidos como Los Treinta. La versión de Elijanán retiene asimismo algo del aliento épico original. Es una de las cuatro historias cortas sobre otros tantos miembros de Los Treinta que matan a cuatro gigantes. Es interesante que en el versículo que introduce los cuatro relatos sobre Elijanán y los otros, se nos dice que «David se fatigó» (2 Sm 21, 15).

Aunque el padre de Elijanán recibe el nombre de Jari en los versículos sobre la victoria sobre Goliat, en la lista de los integrantes de Los Treinta de David recibe el nombre de Dodo. Como los otros tres matagigantes también pertenecen a Los Treinta, debe tratarse del mismo Elijanán. Esta conexión entre Elijanán y Dodo puede haber sido la inspiración para atribuir a David el triunfo de Elijanán. En hebreo, Dodo se deletrea DWDW y David DWD. Los dos nombres son virtualmente idénticos y provienen de la misma raíz que significa «amado».

1

Dodo y David son llamados belenitas, añadiendo otra razón para la confusión de la identidad del asesino de Goliat.

Otro indicio de que la versión favorable a David adaptó material de la versión de Elijanán proviene de la aparición contextual del nombre de Goliat. A lo largo de toda la narración de David, el nombre de Goliat sólo aparece en dos ocasiones. Las referencias restantes a este guerrero lo describen simplemente como el «filisteo» o «el filisteo de Gat». La forma en que aparece el nombre sugiere que fue insertado en la narración posteriormente. Por ejemplo, en 1 Samuel 17,23, el texto dice:

Y mientras hablaba con ellos, llegó el campeón, el filisteo de Gat, de nombre Goliat, salió de las líneas de los filisteos y dijo las mismas palabras: y David lo escuchó.

Pero la Biblia ya había dado el nombre de Goliat anteriormente y había descrito su gran valor, por lo que en la expresión «filisteo de Gat, de nombre Goliat» el añadido de las palabras «de nombre» suena artificial.

En su origen, el asesinato de Goliat pertenecía a una colección de relatos en los que numerosos héroes mataban a gigantes. Elijanán era uno de estos valerosos guerreros, como lo eran otros miembros de Los Treinta, a muchos de los cuales se atribuían tales victorias. Los Treinta parecen haber sido un grupo mítico al estilo de los caballeros de la Mesa Redonda del rey Arturo. Al convertirse David en el mayor héroe de la corte de Judá, los miembros de la tribu de Judá anhelaban creer que el fundador de la dinastía había sido capaz de grandes hazañas, por lo que su substitución por uno de los restantes matagigantes no precisaba de una gran suspensión de la credibilidad.