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EI caracter cua/itativo de las experiencias correctamente concebidas

Tanto sentir un dolor como percibir

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que sea que uno percibe se pue- den Hamar «experiencias». Tambien se puede Hamar aSl el hecho de estar en un determinado estado emocional. Y tambien, por supues- to, realizar una variedad indefinida de actividades. Podriamos decir que las experiencias son los sujetos posibles de predicados actitudi- nales, es decir, pueden ser agradables 0desagradables, interesantes 0

aburridas, estupendas 0terribles. Es a estos atributos a los que se les

puede Hamar «caracteres cualitativos de las experiencias», no alas propias experiencias. Por

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tanto, no se puede decir de modo inte- ligible que ver el color rajo 0contemplar el

Guernica,

olr un sonido

o escuchar

TOsca,

son

«qualia».

En consecuencia, cuando Damasio dice que el caracter azul del cielo es un

quale,

esta cambiando el sentido del termino

«quale»,

ya que si el color de un objeto es un

quale,

en- tonces los

qualia

no son en modo alguno las caracteristicas cualita- tivas de las experiencias, sino las cualidades de los objetos de la ex- periencia (0, si se considera que los colores no son cualidades de los objetos, entonces los

quale

son los constituyentes del contenido de las experiencias perceptivas). Asimismo, cuando Edelman yTononi afirman que cada experiencia consciente distinguible representa un

quale

distinto, sea una sensaci6n, una imagen, un estado de animo o un pensamiento, esran cambiando el sentido del termino

«quale».

Porque es evidente que

«quale»

no significa «el caracter cualitativo de una experiencia» en el sentido que hemos examinado. Lo que Sl significa, 0deberia significar, es algo que analizaremos en breve

10.34).

Conviene seiialar que decir que una experiencia es un sujeto de un predicado actitudinal es una forma de hablar potencialmente

engafiosa. Porque decir que una experiencia (por ejemplo, ver, ob- servar, vislumbrar, escuchar, saborear esto 0 10otro, pero tambien

andar, charlar, bailar, jugar, escalar montafias, combatir en batallas, pintar cuadros) lleva aparejada una determinada sensacion (por ejem- plo, que es agradable, deliciosa, encantadora, desagradable, repugnan- te, asquerosa) no es mas que decir que el sujeto de la experiencia, es decir, la persona que vio, escucho, saboreo, anduvo, charlo, bailo, ete., encontro agradable, delicioso, encantador ete. hacerlo. Por

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tanto, el caracter cualitativo de una experiencia E, esto es, que se siente al tener esa experiencia, es la actitud afectiva del sujeto (como se sintio) al experimentar E.

Para evitar confundirse en este punto, debemos distinguir cuatro cuestiones:

1) Muchas experiencias se individualizan esencialmente, es decir, se distinguen, especificando aquello de que son experiencia.

2) Toda experiencia es un sujeto

posible

de predicados actitudina- les positivos y negativos, por ejemplo, predicados de placer, inte- res 0atraccion. De ahi no se sigue, y ademas es falso, que toda ex-

periencia sea un sujeto

real

de un predicado actitudinal positivo 0ne-

gativo.

3) Es posible que distintas experiencias, cada una de ellas sujeto de un atributo actitudinal, no se puedan distinguir por como se sien- te la persona que las experimenta. El olor de las rosas es distinto del de las lilas. Oler rosas y oler lilas son experiencias diferen- tes. Uno no puede obtener el placer de oler una rosa oliendo para ello una lila. Pero bien puede ser que las experiencias sean agradables por igual. De modo que, si se nos pregunta que se siente al oler una rosa y que se siente al oler una lila, la respuesta puede ser perfecta- mente la misma, a saber, «algo delicioso». Si esta respuesta especifica

cual fue la sensacion, entonces es obviamente falso que toda expe- riencia se pueda individualizar de forma exdusiva por su caracter cualitativo distintivo 0quafe. No debemos confundir el caracter cua-

litativo de la experiencia can el caracter cualitativo del objeto de la experiencia. Es esto ultimo, y no

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primero,

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que individualiza la experiencia.

4) Induso si ampliamos el concepto de experiencia para que in- duya el pensar que algo es como es,

0

el pensar en algo,

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que dife- rencia esencialmente el pensar una cosa y no otra no es que se sien- te

0

como se siente al pensar

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que se piensa. Pensar que 2 +2

=

4 es distinto de pensar que 25 X 25=625, yambas casas difieren de pen-

sar que los democratas ganaran las proximas elecciones.17Difieren en

la medida en que son sus objetos los que las especiflcan 0indivi-

dualizan esencialmente. Podemos pensar que algo es as!0asa0pen-

sar en una u otra cosa sin tener a la vez ningun tipo de actitud afec- tiva; luego no es necesario que haya ningun «que se siente» al pensar

eso. Pensar en leones, en Ricardo Corazon de Leon 0en las calles de

Leon, puede ir acompafiado de un halito leonino. Pero, contraria- mente a

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que propone Chalmers, especiflcar el halito asociado no es caracterizar que se siente al pensar en esas cosas, y mucho menos ca- racterizar el pensamiento de forma exdusiva para individualizarlo. El hecho de que alguien asocie pensar en una de esas cosas con un ha- lito leonino no responde ala (extrafia) pregunta «~Que se siente al pensar en leones (Ricardo Corazon de Leon, las calles de Leon) ?», y desde luego no distingue el pensar en leones del pensar en Leon 0

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OF NEUROSCIENCE

Fragmento del capitulo 14