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Routledge Encyclopaedia of Philosophy solo si hay algo que uno sien te al tenerla.»9 «Los estados conscientes son cualitativos explica

Searle- en el sentido de que para todo estado consciente [...] hayalgo que se siente cualitativamente al estar en ese estado.»lO La idea, y el uso mistificador de la expresion «hay algo que se siente»0«hayalgo

que es como ...», proceden de un articulo del filosofo Thomas Nagel titulado «~Que se siente al ser un murcielago?». Nagel sostiene que «el hecho de que un organismo tenga experiencias conscientes sig- nifica, basicamente, que hay algo que se siente al

ser

ese organismo

[...] Fundamentalmente un organismo tiene estados mentales cons- cientes si y solo si hay algo que se siente al

ser

ese organismo, si ser ese organismo es algo

para

el organismo».ll Esto, es decir,

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que el orga-

nismo siente al ser ese organismo, es el car,lcter0la cualidad subje-

tivos de la experiencia.

Explicaci6n que Nagel hace de la conciencia desde la perspectiva de que «hay alga que

se

siente como ...»

Si damos por supuesto que entendemos la Frase «hay algo que se siente como» as! usada, entonces parece que la idea de Nagel nos aclara el concepto de una criatura consciente y el de una experiencia consciente:

1) Una criatura es consciente a tiene experiencia si y solo si para la cria- tura hay alga que se siente como ser la criatura que es.

2) Una experiencia es una experiencia consciente si y solo si para el suje- to que la tiene hay alga que se siente como tener la experiencia.

De modo que, para un murcielago, hay algo que se siente como ser el murcielago (aunque Nagel afirma que no podemos imaginar

que

es), y hay algo que se siente como ser un ser humano (yafirma que todos sabemos que sentimos al ser nosotros).

Es importante observar que la Frase "hay algo que se siente como tener una experiencia E para un sujeto" no indica una comparacion. Nagel no dice que tener una determinada experiencia consciente se

parezca a algo (por ejemplo, a alguna otra experiencia), sino que hay

algo que se siente como tenerla para el sujeto, es decir, «que se sien- te como ...» se pretende que signifique «como se siente para el propio sujeto».12 Sorprende, sin embargo, que Nagel nunca diga, respecto a ni siquiera una sola experiencia, como es el tenerla. Sostiene que el caracter cualitativo de las experiencias de otras especies puede estar

mas alla de nuestra capacidad de concebir. De hecho,

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mismo se pue- de decir de las experiencias de otros seres humanos. «El caracter sub- jetivo de la experiencia de una persona sorda y ciega de nacimiento, por ejemplo, no me es accesible ni la mia Ie es accesible a ella.» Pero sabemos como es ser nosotros, «y aunque no poseamos el vocabula- rio para describirlo adecuadamente, su caracter subjetivo es alta- mente espedfico y, en algunos aspectos, descriptible en terminos que solo criaturas como nosotros podemos entender».13

Filosofos y neurocientificos han secundado esta idea. Les parece que capta la naturaleza esencial de los seres conscientes y la experiencia consciente. Asi, Davies y Humphries defienden que, «pese a que no hay nada que se sienta como ser un ladrillo, 0una impresora de in-

yeccion de tinta, probablemente hay algo que se siente como ser un murcielago, 0un delfin, y sin duda hay algo que se siente como ser

un ser humano. Un sistema, sea una criatura 0un artefacto, es cons-

ciente solo en el caso de que haya algo que se sienta como ser ese sis- tema».14Edelman y Tononi convienen en que «yasabemos que se sien- te al ser nosotros mismos, pero queremos explicar por que somas conscientes, por que hay "algo" que es como ser nosotros, explicar, en fin, como se generan las cualidades subjetivas experienciales».15Y Glynn sostiene que, en

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que a nuestras experiencias se refiere, por ejemplo las de oler el cafe recien molido, escuchar las notas del oboe o contemplar el azul del cielo, «sabemos como se siente al tener es- tas experiencias solo porque las tenemos 0las hemos tenido. [...

J

Del

mismo modo que al oler el cafe recien molido uno se siente de una determinada forma, tambien uno se puede sentir de una determi-

nada forma (al menos intermitentemente) al creer que ...0al desear

que ... 0al temer que ...».

Asi pues, los qualia se conciben como las caracteristicas cualita-

tivas de los «estados mentales» 0 las «experiencias», categorias que

incluyen no solo la percepcion, la sensacion y el afecto, sino tam- bien el deseo, el pensamiento y la creencia. Para toda «experiencia consciente» 0cada «estado mental consciente», hay algo que se sien-

te como tenerla 0estar en el. Este algo es un quale: un «sentimiento

cualitativo». «El problema de explicar estas cualidades fenomeni- cas -dice Chalmers- no es otro que el problema de explicar la conciencia.»16

Principales razones para extender el concepto comun de conciencia

Una de las razones ofrecidas para extender el concepto de conciencia mas alia de sus prudentes y legitimas fronteras es que

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que las ex- periencias tienen de distintivo, notable y, sin duda, misterioso es que

hayalgo que se siente como tenerI as . Se argumenta que una experien-

cia es una experiencia consciente solo en el caso de que para el sujeto de la experiencia haya algo «que se siente como» tenerla. La concien- cia, asi concebida, se define en terminos de fa sensacirJn cualitativa de la experiencia. Hay una forma espedfica de sentir al ver, oir y oler, sentir un dolor,0incluso al «tener estados mentales» (Block); todo es-

tado consciente conlleva una determinada sensacirJncualitativa (Searle), y cada experiencia consciente distinguible representa un quale dis- tinto (Edelman y Tononi). Esta sensacion cualitativa, exclusiva de

toda experiencia distinguible, es fo que se siente como tener fa expe-

riencia para ef sujeto de fa experiencia. 0 esto es

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que se sostiene. El uso de esas extrafias frases para invocar algo que se supone que a todos nos es familiar debeda levan tar nuestras sospechas. En pri- mer lugar, analizaremos las «formas de sentir»

y,

despues, ese «algo que se Slente como ...».

GHay siempre una manera especffica de sentir el tener una «experiencia consciente»?

~En verdad hay un modo especifico en que se siente el ver, oir u oler? De hecho, podemos preguntarle a alguien que haya recuperado la vista, el oido 0el sentido del olfato «~que se siente al ver (oir, oler) de

nuevo?». Cabe esperar que la persona responda: «Es maravilloso», 0

quiza: «Es una sensaci6n muy extrafia». La pregunta se refiere a la actitud de la persona ante su experiencia y su recuperada capacidad de percepci6n, por ejemplo que Ie parece fantastico poder ver de nuevo, 0extrafio volver a oir despues de tantos afios de sordera. En

estos casos, hay un modo en que se siente el ver u oir de nuevo, con- cretamente es fantastico 0extrafio. Pero si interrogasemos a una per-

sona corriente sobre que se siente al ver la mesa, la silla, el pupitre, la alfombra, etc., se preguntaria que es

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que nos proponemos. Nada hay de distintivo en el hecho de ver esos objetos cotidianos. Evi- dentemente, ver la mesa difiere de ver la silla, el pupitre, la alfombra, etc., pero la diferencia no consiste en el hecho de que ver el pupitre

se siente diferente de ver la silla. Ver una mesa0una silla corrientes no

provoca ninguna reacci6n emocional ni actitudinal en circunstan- cias normales. Las experiencias difieren en la medida en que difieren sus objetos.

Podrfamos decir, torpemente, que hay un modo de sentir un dolor. No es mas que una manera enrevesada de decir que existe una respuesta a la pregunta (mas bien tonta) «~Que se siente al te- ner un dolor?», por ejemplo, que es muy desagradable 0,en algunos

casos, terrible. De modo que se podrfa decir que cuando se sufre de migrafia se siente algo distintivo, concretamente algo muy desagra- dable. Esta afirmacion es inocua, pero no apona ninguna prueba de la tesis general de que, para cada experiencia distinguible, hay una manera espedfica de sentir el tenerla. Los dolores son una excepcion ya que, por definicion, tienen un tono hedonico negativo. Los do- lores son sensaciones intrfnsecamente desagradables. Sin embargo, percibir no es una cuestion de tener sensaciones. Y la percepcion en sus divers as modalidades y con sus indefinidamente numerosos ob- jetos posibles, no es normalmente, aunque pueda serlo en ocasiones, el sujeto de cualidades afectivas 0actitudinales cualesquiera (por

ejemplo, agradable, placentera, horrible). Ni mucho menos el suje- to de una cualidad diferente para cada objeto de cada modalidad perceptiva. Ademas, para una gran diversidad de cosas que se pue- den llamar «experiencias», no hay «una manera espedfica de sen- tin> el tenerlas, es decir, no existe respuesta a la pregunta «~Que se siente al. ..?».

Uno no puede sino estar de acuerdo con Searle en que la expe- riencia de saborear la cerveza es muy distinta de la de escuchar la

Novena de Beethoven, yen que ambas son diferentes de las de oler

una rosa0contemplar una puesta de sol. Puesto que las experiencias

perceptivas se identifican 0especifican esencialmente por su moda-

lidad, es decir, la vista, el

oido,

el gusto, el olor y el tacto, y por sus objetos, es decir, aquello de que son experiencias. Pero sostener que las divers as experiencias tienen una sensaci6n exclusiva y distintiva es completamente diferente y mucho mas cuestionable. Es mas cues-

tionable en la medida en que no esta claro

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que significa. Es evidente que las cuatro experiencias que Searle cita son normalmente agra- dables para mucha gente. Yes totalmente cierto que la identidad del placer 0deleite depende del objeto del placer. No se puede obtener

el placer de tomarse una cerveza con la audicion de la Novena de Beethoven, ni el placer de contemplar una puesta de sol en el aroma de una rosa. Esta es una verdad logica, no empfrica, es decir, no es que la sensacion cualitativa distintiva de contemplar una puesta de sol di- fiera facticamente de la sensacion distintiva de oler una rosa -al fin yal cabo, ambas pueden ser muy agradables-. Lo que ocurre es que el placer de ver una puesta de sol difiere logicamente del de oler una rosa, pues la identidad del placer depende de aquello que

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pro- duce. De esto no se sigue que toda experiencia tenga un cardcter

cualitativo diferente, es decir, que haya una sensacion espedfica para

todas las experiencias. Porque, en primer lugar, la mayoria de las ex- periencias no tienen, en este sentido, caracter cualitativo alguno; ni producen placer ni displacer, no son ni agradables ni desagradables, ete. Mientras andamos por la calle,vemos cientos de objetos diferentes. Ver una farola es una experiencia distinta de la de ver un buzon, pero 2se siente algo distinto en cada caso? No; ni tampoco se siente

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mismo, ya que la vision de ambos objetos no provoca respuesta al- gun a, no hay ningtin tipo de sentimiento cualitativo asociado ala vision de ninguno de ellos. En segundo lugar, diferentes experiencias quesftienen asociada una sensacion cualitativa, por ejemplo con un componente hedonico, pueden tener asociada la misma sensacion. Lo que las diferencia no es como se sienten, pese a que la pregunta «2Que se siente al V?» (donde «V» especifica una experiencia apro- piada) puede tener exactamente la misma respuesta, ya que diferen- tes experiencias pueden ser igualmente placenteras 0desagradables,

EI caracter cua/itativo de las experiencias correctamente