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EL EJEMPLO DE UN PROYECTO ILUSTRADO, LA REFORMA DEL PUERTO DE MÁLAGA (1717-1723)

Al igual que con otras obras públicas pendientes por toda la geografía hispana, la reforma del puerto de Málaga fue quedando relegada pese a las sucesivas peticiones de las autoridades locales48, que se dirigieron

a la Corona repetidas veces rogando que se afrontara la necesidad de adecentar las instalaciones. El principal problema era la limpieza de los fondos, pues los depósitos de los ríos, acrecentados como resultado de las inundaciones, impedían el acceso al puerto de barcos de mediano calado, lo que repercutía en la calidad del servicio de carga y descarga y por tanto en el precio de los productos y la operatividad de la dársena49.

Mientras la guerra de Sucesión consumía los fondos de la Monarquía no pudieron hacerse más que algunas actuaciones puntuales en los muelles, de forma que el asunto de la reforma integral del puerto quedaba pospuesto para la inmediata posguerra. En 1716 Verboom está ocupado con el complejo proyecto de la ciudadela de Barcelona, por lo que el rey envía a un ingeniero jefe subordinado, el también flamenco Bartolomé Thurus, para que redacte el proyecto de reforma del puerto de Málaga y comience las obras. El plan fue elaborado en 1717 y aprobado en 1718, iniciándose las obras en abril. Thurus proponía un puerto cerrado con dos largos espigones que dejaban entre sí una estrecha bocana, con objeto de reducir la entrada de depósitos procedentes del río Guadalmedina. Felipe V se encontraba entonces de nuevo en guerra, por lo que el adecentamiento de las instalaciones portuarias se convirtió en una prioridad todavía más acuciante, pero la salud de Thurus se deterioró rápidamente, debiendo ser sustituido por el ingeniero segundo Pedro D’Aubeterre en 1720. Éste propuso una serie de cambios en el proyecto de Thurus (una nueva cimentación, estrechar más la bocana y desplazar al oeste el dique de poniente), pero no tuvo tiempo de ponerlos en práctica, pues al año siguiente el Ingeniero General Verboom se hacía cargo personalmente de la situación, llegando a Málaga en octubre de 1721.

Verboom ya había tenido ese mismo año una experiencia similar en el puerto de Barcelona, atenazado por la entrada de arenas del litoral. En Málaga el Ingeniero General decidió prolongar el muelle de levante y suspender la construcción del de poniente, alterando la configuración del proyecto para que el puerto quedara abierto por el oeste. Para paliar el problema de los depósitos que colmataban el fondo

50 Cabrera Pablos, F.R.: Op.cit., 1994, págs. 196-197.

51 Ibídem, págs. 109-110.

52 Ibídem, págs. 50-51.

del puerto sugería la utilización de pontones de extracción de fango. La solución definitiva pasaba por el desvío al oeste del cauce del Guadalmedina por medio de un canal, pero aunque el proyecto fue aprobado por el rey en 1726, Verboom nunca contó con fondos para iniciar más que trabajos menores50.

Con respecto al cinturón defensivo de la ciudad ocurrió algo similar. El Ingeniero General juzgó inviable llevar a cabo la idea de Thurus de reconstruir todo el perímetro, abogando en su lugar por declarar Málaga ciudad abierta por los lados norte y oeste, y centrando los recursos en convertir la Alcazaba y el castillo de Gibralfaro en fortificaciones modernas51. Una vez más, aunque el plan fue aprobado en 1726,

las obras del puerto absorbieron la mayoría de los fondos disponibles, por lo que las actuaciones en las defensas exteriores se realizarían con lentitud en las décadas posteriores. En 1723 Verboom debe trasladarse a Ceuta y posteriormente a Cádiz, donde otros trabajos requerían sus servicios, no sin antes haber protagonizado unas tensas relaciones con las autoridades locales de Málaga, en otro episodio que evidencia su recio carácter, como señala Cabrera Pablos52. El ingeniero Juan de la Ferrière se hizo cargo

de las obras hasta 1728.

La estancia de Verboom en Málaga evidencia el funcionamiento de la actuación en obras públicas en los primeros tiempos del Real Cuerpo de Ingenieros. El Ingeniero General debía atender a las sugerencias de sus subordinados, establecer la financiación, revisar los proyectos si se consideraba necesario, supervisar las obras sobre el terreno y, llegado el caso, hacerse cargo de los trabajos directamente durante un tiempo determinado con objeto de unificar criterios, asegurar el cumplimiento de los plazos o garantizar la calidad de los acabados. El proyecto de reforma tiene un carácter integral, de ahí su cualidad de ilustrado. Independientemente de que el plan sólo pudiera llevarse a cabo de una forma lenta, limitada y modesta, la perspectiva del Ingeniero General (que había recibido una formación técnica con Medrano en la Academia de Bruselas antes de la guerra de Sucesión, por lo que no debemos perder de vista el componente intelectual de su trayectoria) no es ya la de una actuación específica, improvisada y artesanal, sino una reforma global y científica que pretende cambiar la faz de la ciudad, afectando a los muelles, a la contención de las arenas y lodos que cegaban el puerto, al perímetro defensivo y al desvío de las aguas de los ríos y arroyos que inundaban periódicamente los barrios de Málaga. Como era de esperar, un planteamiento tan ambicioso quedó en gran parte en agua de borrajas, quedando los problemas que intentaba solventar pendientes de resolución hasta centurias posteriores. No obstante, se pusieron los cimientos para devolver a Málaga su carácter de dinámico fondeadero comercial, atrayendo una considerable colonia de extranjeros y colaborando de manera destacada en la prosperidad que, a grandes rasgos, significó el siglo XVIII, sobre todo a raíz del Reglamento de libre comercio con América de 1778.

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VERSiÓn paRa iMpRiMiR

Capítulo 12 La creación del Real Cuerpo de Ingenieros a través de su fundador, D. Jorge Próspero de Verboom, y el ejemplo de un proyecto ilustrado: ... Víctor García González

53 Capel Sáez, H. y otros: Los ingenieros militares en España, siglo XVIII: repertorio

biográfico e inventario de su labor científica y espacial, Barcelona: Universidad de

Barcelona, 1983, p. 6.

concLusionEs

La pérdida de los Países Bajos españoles ante los aliados en la guerra de Sucesión determinó el proceso de creación del Real Cuerpo de Ingenieros, estimulando la emigración militar y generando nuevas obligaciones defensivas a la Península. Sólo la existencia de unas circunstancias económicas, políticas y militares concretas en Flandes hizo posible el desplazamiento de tan importantes profesionales a España, sin los que la fundación del Real Cuerpo habría sido necesariamente más limitada, dada la escasez de técnicos en la Península. Por otro lado, no podemos hablar de una consolidación del cuerpo en cuanto a efectivos y estructuras hasta después de la aprobación de la Ordenanza de 1718. ¿Fue Verboom el agente necesario para llevar a término con éxito la fundación de la institución? Contaba con la trayectoria idónea para llegar a ser el Ingeniero General, aunque no debemos quitar mérito a personajes como el marqués de Bédmar, colaborador necesario de Verboom y factor de equilibrio entre la corte y el ingeniero nacido en Bruselas.

En lo que respecta a los ingenieros venidos de Flandes, parece que los problemas que les acuciaban al principio (impagos, inestabilidad de empleos y grados, falta de medios general) se fueron paliando con el paso de los años, de forma que la mayoría de los ingenieros mantuvieron su plaza y prosperaron. No obstante, en el caso del proyecto para el puerto de Málaga queda patente que la escasez de recursos y los conflictos de competencias serían males crónicos de difícil resolución.

Como cuartel-maestre general e Ingeniero General, tanto en los Países Bajos como en toda la Monarquía Hispánica, Jorge Próspero de Verboom sirvió 49 años. En total, su carrera militar se extendió a 66 años, 11 meses y 19 días de sus 79 años de vida. Este remarcable hecho le sitúa como un ejemplo único de militar e ingeniero por medio del que podemos estudiar el tránsito entre ambas dinastías. La historia de Verboom es la historia de la profesionalización e institucionalización del estamento militar, de la consolidación de los ejércitos permanentes y, junto a los demás ingenieros venidos de Flandes y otros lugares, del paso al servicio de Felipe V del primer cuerpo de técnicos profesional, uno de los artífices de la renovación científica y del desarrollo del pensamiento ilustrado en España, considerado por Horacio Capel el “primer cuerpo organizado de técnicos que posee en España el estado moderno”53.