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Si has practicado con éxito lo anterior estás preparado para entrar en acción. Vamos a poner como ejemplo un caso importante. Supongamos que queremos aplicar esta técnica para actuar sobre un cáncer.

Primera idea: piensa, ¿qué es un tumor canceroso? Un grupo de células creciendo sin respetar las leyes del universo dónde viven. Ahora bien, numéricamente, sin duda, están en cierta desventaja. Puedes ver con tu imaginación el tumor allí donde lo tengas localizado. Para ello sólo tienes que estar en una posición cómoda, bien relajado, con los ojos cerrados e imaginarte a ese grupo de células. Imagínatelas como te plazca o te salga; no tengas temor. Tu visualización no tiene que ser como una foto de un tratado de anatomía patológica. De hecho, cuanto más personal sea tu imaginación, por absurda que te parezca la imagen, mucho mejor.

Contempla a ese conjunto de células de tal forma que te des cuenta de lo desvalidas que son. No tendrían futuro si las células de tu sistema inmune comenzaran a atacarlas y eliminarlas. Pero no nos precipitemos... tan sólo contempla a ese grupo de células que llamamos cáncer.

¿Ya lo hiciste? ¿Vas sintiendo que ésto es muy fácil? Sí, lo es, y tú puedes hacerlo perfectamente, igual que lo haría un niño.

¿Quieres imaginar algunas de las células que trabajan a tu favor? Realmente, y esto no es fantasía de ninguna especie, nuestro sistema defensivo está sobradamente preparado para sofocar cualquier motín y eliminar todas las células cancerosas que pueda haber en tu cuerpo. De acuerdo que hay casos más complicados que otros pero tú partes de la situación que tienes y, como es la única que hay, no vamos a agobiarnos. Si hay mucha tarea por hacer la afrontaremos con alegría porque este trabajo es para disfrutarlo. Así debes enfocarlo.

En nuestro sistema inmune hay células denominadas macrófagos, grandes y muy poderosas. No sólo pueden devorar sino eliminar con auténticas armas químicas a cualquier célula extraña. Luego, en la gran familia de los linfocitos hay verdaderos especialistas en neutralizar y acabar con los intrusos, por muchos que sean. Entre ellos hay células con nombres tan "sugestivos" como los linfocitos NK

(natural killer = asesinos por naturaleza) que son algo así como los grupos de operaciones especiales del ejército.

¿Puedes visualizar la escena? Estas poderosas células atacando al tumor con todas sus armas. Lo ves realmente en tu mente. Estás creando imágenes que van a despertar todo el potencial de tu sistema inmunitario. Y ese potencial es inmenso. Tú sólo tienes que VER la escena. De la forma que quieras y sin preocuparte si está haciéndolo bien o mal. Desecha los temores. Tienes que ver como el tumor se va reduciendo ante el trabajo bien hecho e imparable de las células defensoras de tu cuerpo...

¿Lo has entendido? Practica esto todos los días aplicado al problema que quieras resolver y si se te ocurre algo nuevo incorpóralo a tu visualización. De hecho, en poco tiempo, tus sueños te proporcionarán imágenes e ideas muy importantes. Enseguida te darás cuenta de los beneficios incuestionables que comporta esta forma de comunicación con tu cuerpo.

Ahora te voy a enseñar a llegar más lejos todavía. Si disfrutas con tus visualizaciones sigue leyendo. Encontrarás nuevas ideas para darte el espaldarazo creativo inicial. Todas están basadas en la práctica de personas que obtuvieron grandes y positivos efectos con ellas.

Segunda idea: visualiza el tumor en el lugar donde esté localizado. Recuerda que cuando te digo "visualizar" me refiero a que te lo imagines sin preocuparte en lo más mínimo del realismo de la imagen. Ahora vas a poner unas gotas del "mejor reductor de tumores". Esta es una sustancia que acabamos de inventar. Naturalmente, sólo existe en tu imaginación. Pero recuerda que con imagenes mentales es como comunicamos a nuestro organismo lo que esperamos de él. Por tanto simplemente debes verlo así. Cuando le pongas esas gotas maravillosas al tumor verás como se va encogiendo. Hazlo todos los días hasta que tengas la seguridad de que el efecto se va produciendo. Obsérvalo como se reduce hasta un convertirse en un puntito insignificante.

Tercera idea: visualiza el tumor y arráncalo con tus manos. Todo esto sucede en tu imaginación pero debes estar seguro que actúa realmente sobre él. Todo se reduce a dejar tus prejuicios y preconceptos para "ver" realmente (con tu vista interior o imaginación) las acciones que tu intuición te inspire. Procurarás arrancar o extraer la masa tumoral con sus ramificaciones, vasos sanguineos, etc... hasta dejar limpia la zona. Luego quemarás eso que has extraído de tí mismo o lo echarás

a una cubeta de ácido o lo destruirás de la manera que te parezca mejor. Todo sucede en tu imaginación pero las imágenes son muy expresivas. Tu cuerpo sabrá qué hacer. Finalmente repara la zona de la que has extraído el tumor. Llénala de energía reparadora (te la puedes imaginar de color verde, por ejemplo), rellena los huecos con una pasta de células normales, impulsa la recuperación con un rayo de energía blanca. Termina siempre viendo tu cuerpo envuelto en luz azul, que te calmará y relajará.

Un consejo más: termina tus prácticas de visualización viendo como actúa sobre todo tu cuerpo una poderosa luz blanca. Obsérvala penetrando todo tu cuerpo y rodeándolo. Siente comote proporciona una gran fuerza y revitaliza tu físico y tu mente.

Como verás, no hay límites para la imaginación. Inventa nuevas formas de afrontar el problema, ¡guíate de tu intuición!

Hay personas que utilizan estas técnicas para ayudar a otras, a distancia. Simplemente se relajan física y mentalmente, se elevan por encima de los pensamientos ordinarios, contactan con la mente de la persona a la que desean ayudar (esto lo hacen visualizándola o imaginando que la llaman por teléfono, utilizando su nombre o de cualquier otra manera). Luego usan técnicas como las que describo en este capítulo para "ver" el problema y actuar de la manera más conveniente.

No es posible concluir si el método aplicado para ayudar en la curación de otras personas es realmente efectivo. Sólo podría basarme en apreciaciones personales pero cabe la esperanza de que al transmitir la imagen la persona afectada ponga en marcha, consciente o inconscientemente, ideas similares.