• No se han encontrado resultados

VII LA MEMORIA

UN NUEVO ESTADO DE CONCIENCIA

Desde que te propones profundizar en la onironáutica la vida se convierte, para ti, en algo que va mucho más allá que el mero existir. Descubres la posibilidad de un nuevo estado más lúcido, más brillante, más consciente y más gratificante que el que ha formado parte de tu vida hasta hoy. Es tan fácil como darte cuenta que estás aquí, ahora. Si, tú estás aquí, en estos precisos instantes, leyendo este libro. ¿Puedes sentirte a ti mismo leyendo?. Este nuevo estado de conciencia es un darse cuenta de que estás aquí, que estás vivo, que manejas tu cuerpo y tu vida. ¿Lo has captado?.

Detén el curso de tus pensamientos y obsérvate a ti mismo. Tú estás aquí. Cuando leas, siéntete a ti mismo leyendo. Cuando camines o hables, siéntete y obsérvate a ti mismo en escena. En todas las situaciones de tu vida, serias o cómicas, movidas o tranquilas, siempre obsérvate y siéntete a ti mismo. Debes sentir intensamente que estás aquí y lo que estás haciendo. No se trata de pensar, sino de darse cuenta, ser consciente, tener la sensación viva y clara de ti mismo haciendo lo que estés haciendo. ¿Lo has comprendido ya?.

Observa que éste es un estado nuevo, más limpio, claro, feliz, silencioso y armónico. Tú existes, vives y te das cuenta de ello. Si no has captado todavía lo que te quiero transmitir, no te preocupes, relájate y no te esfuerces. En otro momento lo descubrirás. Si te has dado cuenta de ello y lo acabas de experimentar también

sabrás que acabas de hacer un descubrimiento sorprendente. Verás que no puedes mantener ese estado de serena lucidez mucho tiempo. Pero puedes volver a situarte en él muchas veces más, cuando lo recuerdes.

Este es el estado psicológico inicial que deberás tener al realizar la práctica elemental del auto-psicoanálisis. Pero también el estado en el que deberías encontrarte en todos los momentos de tu vida. Ordinariamente captas el mundo exterior a través de los sentidos y también algo de tu mundo interior. En el nuevo estado de lucidez que te he sugerido también captas el mundo exterior e interior, pero al mismo tiempo te sientes a ti mismo, presente y vivo en el lugar donde estés. El auto-psicoanálisis sirve para conocerse mejor, para arrojar luz sobre nuestro casi infinito mundo interior y para posibilitar la resolución de conflictos que, incluso, pueden ser la base de una dolencia física.

COMENZAMOS...

Como ya sabrás relajar tu cuerpo, te sentarás cómodamente en un sillón y experimentarás voluntariamente ese estado de conciencia lúcida que acabo de describir. Con los ojos cerrados te convertirás en un observador de tu propia mente. Al estar tranquilo te darás cuenta que en tu mente hay una gran actividad. Pero ahora la estás viendo como si de una película se tratase. Te darás cuenta que los pensamientos siguen su curso por sí mismos.

Vistas las cosas así hasta parece pretencioso suponer que los seres humanos pensamos. ¿Te parece una barbaridad?. Excepto en los pocos casos en que dirigimos el pensamiento en alguna dirección muy definida, más bien somos pensados. El pensamiento es una radio-televisión que nunca podemos apagar. Lo experimentamos desagradablemente cuando estamos preocupados y nos angustiamos tratando de encontrar el botón que desconecte el aparato. Queremos dormir y nuestros pensamientos no nos dejan.

Observa un hecho curioso. Cuando a nuestra mente llega un pensamiento agradable nos expresamos así: "... estoy pensando que...". Ahora bien, si aparece un pensamiento desagradable ya no nos lo atribuimos; más bien decimos: "...¡que cosas me vienen a la cabeza!...". ¿extraño, no?.

curioso la pantalla de tu mente. Tus pensamientos pasan en procesión, uno detrás de otro, encadenándose, asociándose, atrayéndose unos a otros en una casi surrealista película continua.

Lo importante es que te des plena cuenta que puedes observar tu mente. Que puedes convertirte en un espectador imparcial porque tú y tus pensamientos son dos cosas bien diferentes.

La táctica principal del auto-psicoanálisis estriba en ver sin juzgar. No importa cuan extraños, feos o bonitos sean tus pensamientos. No debes rechazarlos, ni aceptarlos, ni juzgarlos. Sólo observa. No es esencialmente difícil, a pesar del hábito contrario. Normalmente estamos acostumbrados a irnos detrás de ciertos pensamientos que captan nuestro atención. Si descubres que tu atención se ha ido con un pensamiento, vuelve a separarte de él y deja que siga su curso. Detrás de ese vendrá otro y otro y otro. Te sorprenderás de la cantidad de ideas "geniales" o de cosas "importantes" para hacer que te vienen a la mente durante esta práctica. ¡No caigas en la trampa!. No les hagas caso. Deja que sigan su curso sin que tu atención se meta dentro de ellos.

Así que la práctica básica del Auto-Psicoanálisis consiste únicamente en observar tu propia mente, pero separado de ella. ¿Curioso, no?. Dirás: ¡y qué se espera conseguir con esto aparte de pasar el rato?.Algo muy simple y a la vez extraordinario. Con la práctica diaria (te sugiero dedicar a esto al menos 15 minutos, que no es mucho) multitud de pensamientos e ideas relacionadas con tus conflictos íntimos (temores, situaciones mal digeridas, preocupaciones, rencores y un largo etcétera) pasarán por la pantalla de tu mente. Tendrás tendencia a rechazarlos, a no querer verlos... pero ahora eres un espectador imparcial.

Te encuentras en un estado psicológico nuevo y diferente. Areas de tu propio cerebro que nunca habías utilizado están activas, nuevas conexiones neuronales entran en actividad. Si no tratas de usar tu pensamiento ordinario, si no juzgas, no te involucras o no tratas de huir de los pensamientos y escenas que tu mente evoca, una parte hasta ahora desconocida de tí mismo se encargará de deshacer esos nudos que tanto daño pueden hacerte al condicionar toda tu vida. Basta que observes y confíes.

No me invento nada, no son elucubraciones filosóficas o teóricas. Carl Gustav Jung, uno de los más insignes exploradores del mundo psíquico, observó que existían ciertas "partes superiores de la psiquis" que constantemente tratan de

organizar, armonizar y transmitir información útil a las "partes inferiores", incluido el cuerpo. Tienen cierta oportunidad de hacerlo en los sueños, a los que prestamos, generalmente, una ínfima atención. Las posibilidades mejoran cuando aprendemos a relajar el cuerpo y la mente. Las expectativas son magníficas cuando iniciamos la práctica del Auto-Psicoanálisis.

¿Quieres intentarlo?. Entonces proponte realizar este sencillo ejercicio todos los días, un mínimo de 15 minutos.

EN RESUMEN... Esta práctica simple de Auto-Psicoanálisis consiste en: 1) Relajar el cuerpo.

2) Adquirir un estado psicológico lúcido.

3) Convertirte en espectador de tu propia actividad mental. Observar todos los pensamientos, recuerdos, ideas, imágenes... conforme van surgiendo en la pantalla de la mente.

4) Manteniendo la lucidez de la experiencia dejar que el cuerpo se sumerja en un ligero estado de sueño.

5) En ningún caso juzgar, rechazar, huir o implicarse en ninguno de esos pensamientos que van apareciendo. Manten en todo momento la actitud de observar.

6) La comprensión de esas escenas va apareciendo por sí misma. Los nudos se van deshaciendo. El equilibrio físico y psíquico es cada vez mayor. No hay que pensar, sólo observar (ese observador es la parte más real de nosotros).

Como verás, este ejercicio se parece mucho al que utilizamos para conocer el mensaje de nuestros sueños. De hecho, es el mismo. Estamos utilizando en todo momento la habilidad básica que he llamado “meditación onírica”.

La única diferencia es que en la práctica para interpretar los sueños nosotros ponemos atención en el sueño reelaborándolo o rememorándolo. Y en este ejercicio básico de auto-psicoanálisis no hay un objeto de atención sino una atención pura y serena hacia lo que acontece, en este momento, dentro y fuera de nosotros.

Lo cierto es que el ejercicio del auto-psicoanálisis te facilitará extraordinariamente convertirte en un gran explorador del mundo onírico.

Así que lo he incluido aquí porque si desarrollas esta habilidad al tiempo que recuperas la memoria onírica te habrás convertido en un explorador onírico.