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Las ideas que he descrito anteriormente se aplican en un estado de vigilia relajado. Esto es porque le serán útiles a las personas que todavía no hayan desarrollado la habilidad de la lucidez onírica esperando que les puedan servir para eliminar obstáculos en su camino hacia el arte de la Onironáutica.

Ahora voy a añadir algo más que te permitirá hacer que en el mundo onírico se refuerce y prosiga la iniciativa de curación:

La práctica de visualización que he explicado se puede realizar por la mañana. O un par de veces al día. Pero cada vez que la hagamos procuraremos tener un pañuelo impregnado de algún perfume que nos guste y nos inspire. Puede ser cualquier perfume agradable pero más bien fuerte. Podría ser algún aceite esencial. Por ejemplo, para curar asuntos relacionados con estados psíquicos, hábitos que queramos evitar, tristeza, etc... podríamos usar un buen aceite esencial de rosas. Para enfermedades del aparato respiratorio aceite esencial de eucalipto o de tomillo, etc... Bueno, no voy a hacer aquí un tratado de osmoterapia. Basta con que sea un perfume intenso y agradable.

Mientras hacemos la práctica de visualización debemos oler el pañuelo con el perfume.

Al irnos a dormir por la noche volvemos a impregnar el pañuelo con el perfume y lo dejamos a un lado de la almohada. De esta forma, cada vez que (ya durmiendo) volvamos a olerlo se pondrán en marcha las asociaciones pertinentes y las acciones curativas que hemos visualizado.

Naturalmente quienes ya han conseguido la lucidez en los sueños basta con que lo recuerden y lleven a efecto las acciones visualizadas ahora ya en el mundo onírico. La ventaja de la lucidez es inmensa porque se pueden realizar acciones sobre la marcha y descubrir muchas cosas interesantes.

Es una forma de auto-curación extraordinariamente efectiva. Una persona lúcida en sus sueños también puede realizar esta experiencia con otras personas. Por ejemplo, cuando quiero colaborar en la curación de alguien lo invito a mi laboratorio en el que dispongo de algunas herramientas que he ido desarrollando. Y allí pongo en práctica el proceso que me parece más conveniente para ayudar a esa persona. Tengo la seguridad de que en esa persona, esté lúcida o no en ese momento, el sistema utilizado permanecerá latente en su propia mente y es posible que su cerebro lo ponga en marcha. Al terminar el proceso les suelo sugerir que lo hagan por sí mismos x veces al día durante el tiempo que estime necesario.

Y esto nos lleva nuevamente al asunto de la posibilidades: de que haya personas que trabajan como médicos en el mundo onírico. Los cuales serían en algún grado un "principio activo curativo" o "principio inteligente curativo".

las que pueda soñar tu filosofía".

XXVII - ¿REAL O IMAGINARIO?

Te lo diré claramente. Las personas que vemos en sueños son reales y también son imaginadas.

Simplemente debes darte cuenta, claramente, que en el mundo onírico te encontrarás rodeado de todo cuanto tu mente proyecte, todo cuanto proyecte o haya proyectado la mente de todos los demás y, además, todo cuanto exista de cualquier otra forma.

En el mundo onírico está todo cuanto conocemos y también todo cuanto es apenas una idea. Por eso transciende el ámbito de la lógica formal a la que estamos habituados.

Comprenderás que por ello se nos presenta un mundo que es totalmente inasible para el razonamiento lento y discursivo. Lo cual puede ser, según se mire, altamente desconcertante. No hay respuestas absolutas a las que podamos agarrarnos. El mundo onírico es algo demasiado “vivo” y complejo para nuestra habitual capacidad de asimilación.

Al mismo tiempo el mundo onírico es el lugar en el que nacen, viven, se desarrollan y materializan todas las ideas, proyectos y hasta emociones que el conjunto de todo lo viviente ha proyectado y proyecta en cada momento.

En mi modesta opinión un mundo mucho más real que el que llamamos físico. Aunque estemos acostumbrados a llamar realidad al mundo tridimensional en el que se mueve nuestro cuerpo físico la experiencia onironautica demuestra que es éste el que es una mera proyección de lo onírico y no al revés. Aunque, claro, podemos quedarnos con la tesis que queramos. En modo alguno se afectará por ello el universo.

Por tanto, no es sencillo ofrecer respuestas contundentes.

Sólo una observación: cuanto mayor es la lucidez del onironauta mayor es su discernimiento. Esto significa que cualquiera puede llegar, por esta vía de la onironautica, a percibir cláramente cuales son sus propias proyecciones y cuales son las cosas no proyectadas que le rodean o se expresan en su experiencia onírica.

Cuando nos acostumbramos a “contemplar” el mundo sin el ánimo de proyectar nuestra carga de imágenes, prejuicios e ideas preconcebidas mayor es la percepción del mundo físico y del onírico como un espacio real en el que vivimos.

Por el contrario, cuánto más nos identificamos o nos dejamos llevar por las incesantes proyecciones de nuestra mente mayor es la subjetividad de nuestras vivencias físicas y oníricas. Dicho de otra forma, mayor es el estado de sueño en el sentido de estado opuesto a la lucidez.

Así, verás que el camino del onironauta es un camino de observación y despertar del interminable sueño proyectado.

Si en el mundo onírico queremos ver a una persona basta con concentrarnos en ella, llamarla o buscarla de cualquier forma. Esa persona, esté viva físicamente o no, aparecerá ante nosotros y podremos interactuar con ella. Pero sólo un onironauta experimentado podrá discernir si se trata de una proyección propia o, por el contrario, no está proyectando nada de sí mismo sino que está frente a una realidad onírica independiente.

Dicho de otra forma: hay casi infinitos grados de lucidez. Desde el soñador que vive, casi inconsciente, rodeado de sus propias proyecciones hasta el onironáuta lúcido que contempla el mundo sin proyectar nada.

El desarrollo de esa habilidad es un arte y un camino. La misión de este libro es la de proporcionarte un punto de partida seguro. Lo demás, depende enteramente de ti.

En los estadíos más básicos de la onironautica partimos tan sólo de ese sentimiento que expresara tan bellamente el poeta: ¿Será verdad que cuando toca el sueño con sus dedos de rosa nuestros ojos, de la cárcel que habita huye el espíritu en vuelo presuroso?

¿Será verdad que, huésped de las nieblas, de la brisa nocturna al tenue soplo, alado sube a la región vacía

a encontrarse con otros?

breves horas habita de la idea el mundo silencioso?

¿Y ríe y llora y aborrece y ama

y guarda un rastro del dolor y el gozo, semejante al que deja cuando cruza el cielo un meteoro?

Yo no sé si ese mundo de visiones

vive fuera o va dentro de nosotros: lo que sé es que conozco a muchas gentes a quienes no conozco.

(Gustavo Adolfo Bécquer, rima LXXV/23) Pero nada te impide ir mucho más allá. Y vivir plenamente tu vida para desenredarla de la oscura madeja de tus propios sueños.

La realidad onírica es mucho más gratificante que cualquiera de nuestros pequeños sueños.