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Ejercicio 5: Imaginación

In document Dirk Revenstorf - Aprender Hipnosis (página 46-50)

5) INSTRUCCIONES PARA INDUCIR LA AUTOHIPNOSIS

5.5 Ejercicio 5: Imaginación

La imaginación lo es todo. En todo caso, parece que Einstein dijo que la imaginación es más importante que el conocimiento. Ella motiva al compromiso, a la persistencia e impulsa a algunas personas a realizar cosas increíbles. La idea de llegar primero a la meta hace que el corredor movilice sus últimas reservas. La imagen de una persona amada provoca nostalgia o brinda consuelo. Imaginar el riego sanguíneo hace que la mano se ponga caliente. En el cerebro, desde el punto de vista electrofisiológico, una escena imaginada es casi indistinguible de una percepción real. En condiciones extremas, los seres humanos pueden llegar a un estado en que les resulta imposible dis- tinguir entre alucinación y realidad.

La imaginación tiene varios efectos interesantes. En primer lugar, puede poner en marcha procesos físicos ínfimos que pueden desencadenar reacciones fisiológicas beneficiosas o perjudiciales para la salud. Por ejemplo: por medio de la autohipnosis, los pacientes con migraña aprenden a imaginar que tienen mejor circulación en los dedos y las manos. Eso hace que los vasos sanguíneos de las sienes se descongestionen y disminuya el dolor provocado por la congestión de los mismos. Para ello, se imaginan que las venas de los brazos y las manos se llenan de sangre, como se van llenando de agua las mangueras anti-incendios a medida que se giran las grandes ruedas que abren las llaves de paso.

La imaginación puede emplearse de dos modos: focalizando una imagen que represente un movimiento o un proceso de curación, como en el caso descrito, o con- centrando la imaginación en el estado que se quiere alcanzar (por ejemplo, una persona que quiere adelgazar, se concentra en la imagen de su cuerpo delgado).

Otra utilidad de la imaginación consiste en que permite expresar una idea por medio de otra cosa, por ejemplo, de una imagen. Eso sirve para descubrir otras formas de abordar un problema. Así, por ejemplo, un hombre casado pensó que la imagen de una castaña espinosa podía servir para simbolizar su actitud en las desavenencias con su esposa y, de inmediato, encontró una alternativa a su conducta agresiva. Pues el interior de la castaña es suave y agradable al tacto, una característica que también percibía en sí mismo y a la cual decidió recurrir con más frecuencia en determinadas situaciones.

Por último, la imaginación ayuda a separar la conciencia del cuerpo, porque absorbe la atención. Al comienzo, escoja para la autohipnosis una imagen que conozca bien por su experiencia personal y que represente una situación a la que le resulte fácil tras- ladarse imaginariamente. A continuación, se describe a modo de ejemplo una caminata por la montaña.

Ejercicio: Imaginación

Una vez que se haya puesto cómodo, y quizá haya alcanzado un estado de calma por medio de la respiración, haya encontrado un punto de fijación para los ojos y comience a percibir la insensibilidad en las manos, puede ceder a la sensación de que le pesan los párpados y trasladarse mentalmente a otro momento y otro lugar. Imagine que hace una excursión por la montaña. Al cabo de un rato, sus piernas encuentran el ritmo apropiado. Ellas lo hacen todo solas. No hace falta que usted piense cómo poner un pie delante del otro. Sienta cómo se apoya la planta del pie y se eleva el talón, cómo se traslada el peso del cuerpo y se levanta el otro pie. También puede sentir sonidos: la arena y las piedras que crujen bajo sus pies, las ramitas que se parten con un ligero chasquido cuando usted las pisa. Se oye el canto de los pájaros en los árboles, y quizá también el murmullo del viento entre las hojas. En los bosques, el aire siempre es un poco húmedo y frío: usted lo nota en las mejillas, en las manos y en la frente. Siente el olor de las hojas viejas y la tierra, quizá también de los abetos y el musgo. Poco a poco, ha ido subiendo y ahora llega a un prado. Observe las distintas hierbas y flores. Hierbas altas de hojas finas, hierbas de hojas anchas, flores blancas, amarillas y de otros colores.

Sienta el calor del sol en su piel y una brisa suave que le refresca la frente y las mejillas. Sigue subiendo y subiendo; el aire es cada vez más puro y frío, y usted puede respirar sin dificultad. Al mismo tiempo, mira hacía abajo, hacia el valle, donde las personas apenas se divisan, las vacas casi no se distinguen de los caballos. Las casas parecen de juguete. Si mira hacia delante, ve la ladera de enfrente, al otro lado del valle. A medida que sube, puede ver cada vez más lejos. Quizá hace una pausa y ve el siguiente valle, al otro lado de la siguiente montaña. Siéntese en una roca o en un banco, y perciba el sol en la piel. El sol le acaricia la piel y el calor penetra hasta lo más profundo de su ser. El aire puro y límpido le cubre y le protege. Empieza a sentir que usted forma parte del aire que le rodea y que el aire forma parte de usted. Con cada respiración, absorba algo del aire y déle algo suyo al aire. Luego, siga andando. Cuando llegue a la cima, disfrute de la paz completamente a solas.

Todo el mundo tiene alguna escena que les es particularmente familiar y agradable, y fácil de imaginar.

Piense en una situación personal de recogimiento que nadie conozca: su propio «ábrete, sésamo». Redacte un texto similar al del ejemplo precedente. La escena puede ser un recuerdo de las vacaciones u otra experiencia positiva, por ejemplo:

■ en la playa ■ en un concierto ■ en un lago

■ pasear por el bosque ■ hacer footing ■ esquiar ■ en la cama ■ pescar ■ viajar en globo ■ etc. 5.6 Ejercicio 6: Profundización

Lo que se logra con métodos como la meditación, el entrenamiento autógeno, la relajación muscular progresiva o la autohipnosis es un reajuste de la fisiología corporal. Al principio, el organismo necesita tiempo para producir una reacción perceptible. Pero después, con la práctica, percibirá más rápidamente los signos del trance, porque se habrá vuelto más sensible a ellos.

Si usted se ha autoinducido un estado de trance con uno o varios de los métodos descritos, es conveniente que al principio profundice ese estado con esmero.

Si usted ha combinado por lo menos tres de los ejercicios descritos hasta ahora -por ejemplo, el de respiración, el de fijación y el de imaginación-, ya habrá tenido tiempo suficiente para la profundización. Pero si se ha limitado a uno o dos ejercicios, proceda del siguiente modo:

Ejercicio: Profundización

Usted está arriba de todo, en el descansillo de una larga escalera. La escalera describe una hermosa curva y está cubierta por una alfombra suave. Usted comienza a bajar la escalera y, poco a poco, se irá distanciando de la vida cotidiana -de la que quizá ya está un poco alejado hasta llegar a otro espacio. Cada vez que espire, baje un escalón. Si lo prefiere, puede bajar a otro ritmo, por ejemplo, dos escalones por cada espiración. Cuando comience a espirar, apoye un pie en el siguiente escalón: primero los dedos, después la planta y, por último, el talón. El peso del cuerpo pasa a ese pie y usted nota cómo se apoya en la pierna. Al mismo tiempo, separe el otro pie del suelo, primero el talón y por último los dedos, apóyelo en el siguiente escalón y vuelva a equilibrar el peso de su cuerpo.

Ahora descanse un momento y mire hacia abajo. Ya está cerca de la curva y puede ver parte de la habitación que le espera al final de la escalera. Dé diez pasos y vaya contándolos mentalmente. Cada vez que dé un paso, sienta la agradable suavidad de la alfombra bajo sus pies.

Uno: El primer paso ya lo ha dado. Dos: Dos caras tiene la moneda. Tres: A la tercera va la vencida.

Cuatro: Dos brazos y dos piernas. Cinco: Cinco dedos tiene la mano.

Seis: Es el número que se puede poner patas arriba.

Siete: Siete días y siete noches tiene la semana. Ocho: Son dos ceros uno encima del otro. Nueve: Es el seis patas arriba.

Diez: Al dar el último paso, se encuentra en un estado que de momento es apropiado para usted. Quizá ya esté en un ligero y agradable trance, o un trance más profundo, que podrá seguir profundizando siempre que quiera mediante este ejercicio. Contando hasta diez, usted entrará en trance.

Disfrute de este estado unos instantes. Antes de ponerle fin, piense que la próxima vez que entre en trance profundizará estas experiencias. Le será más fácil volver a inducir este estado, si se sienta o se tumba en la misma posición, y fija la mirada en el mismo punto en cuanto comience a cambiar la respiración. Ahora contará «tres- dos-uno», abrirá los ojos -si los tenía cerrados- como si despertara de un breve y tranquilo sueño y retornará a la vida cotidiana con renovada energía.

5.7 Resumen

Usted puede escoger cuál de las cinco formas de autoinducción le conviene más para lograr la autohipnosis. Lo más sencillo es empezar por la respiración. Pero si tiende a sufrir molestias respiratorias, es mejor probar otra técnica. A mucha gente le resulta fácil sentir las manos pesadas y calientes. La fijación de los ojos en un punto es otra técnica, que se puede facilitar mediante la concentración.

La técnica de la levitación es más bien para avanzados. Y el ejercicio de imaginación es particularmente apropiado para las personas con mucha fantasía. Con algo de práctica, se pueden combinar todas las técnicas. Al principio, es bueno dar al cuerpo la posibilidad de profundizar el estado de trance, cosa que con el tiempo llega a automatizarse.

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