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El aumento de la producción ganadera mundial

sistema alimentario global

1.1. El aumento de la producción ganadera mundial

En un notable estudio sobre las interacciones entre la produc- ción pecuaria y el medioambiente, Steinfeld et al. contrastan la tendencia al aumento de la producción y demanda de productos pecuarios, con los impactos ambientales de dicha producción. Según estos autores, el incremento acelerado de la demanda de productos pecuarios se encontraría estimulado por el creci- miento demográfico, la creciente urbanización, el aumento de los ingresos, así como la transformación de las preferencias alimentarias, mientras la globalización impulsaría el comercio de insumos y productos. Así, se prevé que la producción mun- dial de carne se incrementará en más del doble, pasando de 229.000.000 de toneladas en 1999/01 a 465.000.000 de tone- ladas en 2050. Conforme a lo señalado en dicho estudio, el impacto ambiental por unidad de producción ganadera deberá reducirse a la mitad si se quiere evitar que el nivel de los daños presentes se incremente (Steinfeld et al., 2009).

En la actualidad, el sector pecuario es uno de los principales usuarios de tierras. Ocupa una superficie de más de tres mil novecientas millones de hectáreas, es decir, cerca del 30% de la superficie de las tierras del planeta. El sector es el principal usuario de tierra agrícola, destinándose a este uso el 78% de la misma y el 33% de la tierra de cultivo. La mayor parte de esta alimentos, en particular a la tierra, al agua y la biodiversidad

(Cfr. Maluf y otros, 2011).

Asimismo, se ha señalado como problemática desde la pers- pectiva de la seguridad alimentaria, la tendencia seguida por aquellos países que han dejado de invertir en la agricultura, favoreciendo la importación de alimentos. Estas decisiones gubernamentales habrían sido con frecuencia fomentadas y apoyadas por instituciones internacionales como la Orga- nización Mundial del Comercio. La falta de políticas guber- namentales que fomenten la agricultura familiar campesina, el comercio justo y la protección social, aumentaría la vulnera- bilidad de los países periféricos respecto al alza de los precios internacionales de alimentos, poniendo en riesgo la seguridad y soberanía alimentaria de su población en caso de no contar con suficiente liquidez monetaria para el abastecimiento. La crisis alimentaria del 2007-2008 ha evidenciado también que son las poblaciones empobrecidas las más afectadas por las alzas de los precios de alimentos en el mercado mundial, pues son quienes destinan la mayor parte o todos sus ingresos a la compra de víveres para subsistir y pueden fácilmente caer en el hambre cuando se producen estampidas de precios.

A dichas situaciones debe agregarse la problemática ambiental, en especial, los efectos del incremento de los gases de efecto in- vernadero y del cambio climático que afectan principalmente a las naciones más pobres, las que cuentan con limitada capacidad de respuesta ante los desastres naturales que destruyen cultivos y arrasan con los animales destinados al consumo humano. El calentamiento global erosionaría, además, la biodiversidad de los territorios donde habitan pueblos indígenas y comunidades campesinas, potenciando la degradación de las condiciones de vida de estos grupos sociales productores tradicionales de ali- mentos (Cfr. Rosero et al., op.cit.).

Tras esta enumeración general, se expondrán de modo más

Características del sistema alimentario global

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En materia de agua, el mundo avanzaría hacia un incremento de los problemas de escasez de agua dulce y agotamiento de los acuíferos. El sector pecuario sería un factor clave en el in- cremento del uso del agua ya que es responsable del ocho por ciento del consumo mundial de este recurso, principalmente para la irrigación de los cultivos forrajeros. Al mismo tiempo, la ganadería sería probablemente la mayor fuente de contami- nación del agua, sobre todo a través de los desechos de ani- males, antibióticos y hormonas, productos químicos usados en las curtiembres, fertilizantes y plaguicidas usados en los culti- vos forrajeros y sedimentos de pastizales erosionados (ibíd.). En relación con las amenazas a la biodiversidad, la ganadería constituiría cerca del veinte por ciento del total de la biomasa animal terrestre, y el treinta por ciento de la superficie que ocupa hoy en día estuvo antes habitada por fauna silvestre. Se estima que el sector pecuario podría ser el principal respon- sable de la pérdida de biodiversidad dado que es la primera causa de deforestación y tiene una alta participación en la de- gradación del suelo, la contaminación, el cambio climático, la sobreexplotación de recursos pesqueros, la sedimentación de zonas costeras y la propagación de especies invasivas exóticas (ibíd.).

25 Así, por ejemplo, el sector pecuario produce el nueve por ciento de las emisiones de CO2 de origen antropógeno, la mayor parte de las cuales se deben a los cambios en el uso de la tierra (principalmente, la deforestación) causados por la expansión de los pastizales y la superficie destinada a la producción de forrajes. El sector emite el treinta y siete por ciento del metano antropógeno, el cual proviene en su mayor parte del proceso de fermentación ocurrido en la digestión entérica de los rumiantes y tiene un potencial de calentamiento global (PCG) veintitrés veces mayor que el del CO2, y el sesenta y cinco por ciento del óxido nitroso antropógeno, cuyo PCG es 296 veces mayor que el del CO2, en su mayor parte proveniente del estiércol. La ganadería también es responsable de casi las dos terceras partes (64 por ciento) de las emisiones antropógenas de amonio, las cuales contribuyen significativamente a la lluvia ácida y a la acidificación de los ecosistemas (Steinfeld et al, op.cit.).

superficie se localiza en los países de la OCDE, pero algunos países en desarrollo estarían expandiendo rápidamente su pro- ducción de piensos, sobre todo, el maíz y la soja en América del Sur. Una parte importante de este crecimiento se estaría produciendo en detrimento de los bosques tropicales y de los ecosistemas más vulnerables y valiosos del planeta (ibíd.). Entre los principales impactos ambientales de la producción ganadera se encuentran la degradación del suelo, la contami- nación del agua y la pérdida de biodiversidad. Asimismo, en la medida en que el sector ha ido cambiando el uso de piensos y otros recursos con poco o ningún valor alternativo, por el uso de cultivos y otros insumos de alto valor, ha entrado en com- petencia por los alimentos, aumentando la demanda general y los precios de los cultivos y los insumos agrícolas.

Con relación a la degradación del suelo, la ganadería sería, con gran diferencia, la actividad humana que ocupa una mayor superficie de tierra. La expansión de la producción ganade- ra constituiría un factor fundamental en los procesos de de- forestación, especialmente en América Latina, donde se es- taría produciendo la deforestación más intensa (ibíd.).

A su vez, en la obra citada se explica que con el aumento de la temperatura, el crecimiento del nivel del mar, el deshielo de los casquetes polares y los glaciares, los cambios en las corrientes oceánicas y en los patrones del clima, el cambio climático constituye el desafío más serio para la humanidad. El sector ganadero revestiría una importancia fundamental al respecto, ya que sería responsable del dieciocho por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero, un porcentaje mayor que el correspondiente a los medios de transporte. La ganadería sería también responsable, en medida aún más sig- nificativa, de la emisión de algunos gases que tienen mayor potencial de calentamiento de la atmósfera25.

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sos –que potencialmente podrían utilizarse para la nutrición humana–, mientras que los productos que suministran los a- nimales sólo contienen 58.000.000 de toneladas de proteínas. Muy ligada a la industria alimentaria en general y, en par- ticular, a la producción de harina y aceite, la producción mun- dial sojera se triplicó entre 1984 y 2004. Dicha producción posee una alta concentración geográfica y el noventa y siete por ciento de la producción mundial proviene de sólo ocho países. Aunque inicialmente la industria del aceite de soja fue la principal impulsora de la producción sojera, actualmente la expansión obedece fundamentalmente al abastecimiento de la demanda de piensos. De hecho, en los últimos años casi las dos terceras partes de la producción de soja, se destinaron a la producción de harina y el tercio restante fue a la industria aceitera. A su vez, más del noventa y siete por ciento de la pro- ducción mundial de harina de soja se destina a la elaboración de piensos para la alimentación de las especies monogástricas, en especial de las aves de corral y, en menor medida, de los cerdos.

Respecto de las tendencias a futuro, las proyecciones indican un crecimiento de la producción pecuaria y un consiguiente aumento de la demanda de piensos. Se estima que la fabri- cación de piensos seguirá siendo la mayor fuerza catalizadora de la economía de los cereales a escala mundial. A su vez, se prevé un incremento del uso del maíz como pienso.

El radical aumento de la producción ganadera y sojera para exportación, experimentado en el territorio paraguayo en la última década, se encuentra fundamentalmente vinculado al esquema internacional descripto.

1.2. Incremento del uso de cereales forrajeros y au-

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