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El conjuro de lo normal

A lo largo y ancho de sus ensayos Freud proclama que las relaciones sexuales "normales” de los hombres "normales” y las mujeres "normales” son el objeto "normal", el objetivo “normal” y la finalidad "normal” del desarrollo sexual “normal" de estos individuos "normales". Aunque Freud no utiliza mucho la palabra heterosexual, el término normal se repite una y otra vez al referirse al amor sexual mutuo de las mujeres y los hombres. Mientras que Freud, el rebelde, con frecuencia cuestiona de una manera aplastante la idea de la sexualidad normal, Freud el conformista fue el promotor primario de la sexualidad normal. En esa época de veneración a la ciencia, la palabra "normal" remplazó a "natural" como el término utilizado para conjurar una nueva ética heterosexual.

Freud dice abiertamente que está interesado en la sexualidad "anormal" por lo que ésta revela sobre la "vida sexual normal", a la que reconoce como su preocupación principal.79 Esto pone de manifiesto lo que he sugerido que está implícito en Krafft-Ebing y la mayoría de los médicos de finales del siglo diecinueve y principios del siglo veinte que teorizan sobre la sexualidad pervertida. El que dichos psiquiatras se enfoquen en unos cuantos pervertidos indefensos se explica por su interés primordial en la "sexualidad normal”. Su interés particular es definir y defender su sexualidad normal, la heterosexualidad.

La obsesión de estos médicos con el sexo normal tuvo un origen social. La idea oficial del decoro sexual de la clase media se encontraba en un estado de cambio. La antigua ética reproductiva había pasado a mejor vida en la práctica antes de que una nueva norma del erotismo entre individuos de sexo diferente se impusiera en la teoría. Por lo tanto, Freud y otros psiquiatras se encontraban ansiosos por establecer el fundamento conceptual para una nueva distinción entre el sexo

bueno y el sexo perverso.

El dilema de estos especialistas era cómo racionalizar públicamente las prácticas de placer heterosexual no reproductivo que ellos ejercían en privado. Freud y otros sexólogos lograron esto aseverando la diferencia de lo heterosexual y lo homosexual y declarando la superioridad de lo heterosexual. Su modelo establecía la supremacía de lo heterosexual desde el día en que el término se seleccionó. Lo homosexual servía como el tótem del doctor para

lo que era monstruosamente anormal, una garantía de la normalidad benigna de lo heterosexual. Los homosexuales de Freud eran culpables de tener una fijación y quedarse paralizados en una etapa inmadura del desarrollo. Esos homosexuales que sufrían de una fijación, que no procreaban y que buscaban el placer daban confianza a los heterosexuales que no procreaban y que buscaban el placer en que eran diferentes —y en su propia sexualidad normal, plenamente desarrollada y madura. Durante todo el siglo veinte Freud y los freudianos siguieron siendo los vendedores predominantes de la norma heterosexual.

En los primeros años del siglo veinte, con la ayuda de Freud y de otros médicos, el tentativo y ambiguo concepto de heterosexualidad que surgió en el siglo diecinueve se estabilizó, se ancló y se dispersó ampliamente como la ortodoxia sexual imperante —La Mística Heterosexual— la idea de una heterosexualidad normal, eterna y esencial. Conforme el término homosexual se desplazaba del pequeño mundo del discurso médico hasta el gran mundo de los medios de comunicación masiva estadounidenses, el concepto de heterosexual pasaba de ser anormal a ser normal y de ser normal a ser normativo.

Notas

1 Sigmund Freud, "Fragmento de análisis de un caso de histeria" (1901), Obras completas, tr. ].L.

Echeverry, t. VII, Amorrortu, Buenos Aires, 1976, p. 3.

Para consultar una maravillosa biografía de Dora/Ida, véase Hannah S. Decker, Freud, Dora y la

Viena de 1900, Biblioteca Nueva, Madrid, 1999. Para consultar varios ensayos importantes sobre

Freud y Dora, véase Charles Bernheimer y Claire Kahane, eds., In Dora’s Case: Freud-Hysteria-

Feminism, Columbia University Press, Nueva York, 1985.Amorrortu, Buenos Aires, 1976, p. 3.

2 Idem, p. 22. No he revisado si Freud comienza con una descripción física en sus otras historias

clínicas, especialmente en las de hombres.

3 Idem, pp. 20-21, 50-52. 4 Idem, pp. 29-30, 33, 43-44, 50. 5 Idem, pp. 24-26, 33-37, 41-42, 84,92-93. 6 Idem, pp. 29-30, 53-56, 94. 7 Idem, pp. 92-93. 8 Idem, p. 74. 9 Idem, pp. 18, 20.

10 Infiero los sentimientos negativos de Dora hacia Freud por el hecho de que dejó su análisis

después de tres meses. Infiero sus sentimientos positivos hacia Freud porque un año después pide continuar su análisis con él. La enérgica hostilidad de Freud hacia Dora se muestra en que actúa como un orgulloso pretendiente al que hubieran dejado plantado y se niega a aceptarla de nuevo como paciente. Su hostilidad también se hace evidente por el hecho de que él “le asegurara a ella” (como él dice) que un desecho vaginal no era evidencia de una enfermedad venérea heredada de su padre, sino que "indicaba principalmente masturbación” (Idem, p. 67 ). El que Freud se imaginara como el ginecólogo de Dora es evidencia de un impulso heteroerótico inconsciente e invasivo hacia Dora (véase Idem, pp. 8-9, 43-44, y mis comentarios en el texto). Freud también habla de querer "penetrar” los sueños de Dora (Idem, pp. 80-81). La agresiva hostilidad de Freud hacia Dora también se revela al hablar de su análisis "forzando las limitaciones impuestas por la discreción médica” (Idem, pp. 8-9). De manera defensiva, Freud niega su propio involucramiento emocional en la "conclusión exitosa” del análisis de Dora y su propia furia por ser desairado (Idem, p. 96).

12 El término freudiano "libido" se discute en una nota en Sigmund Freud, "Formulaciones sobre los

dos principios del acaecer psíquico"(1911), Obras completas, op. cit., t. XII, p. 224; "4a Conferencia: Los actos fallidos”, Obras completas, op. cit., t. XV, p. 67; el término freudiano "principio del placer" se discute en notas en "Fragmentos de la correspondencia con Fliess", Obras completas, op. cit., t.I, p. 231, n. 4; “Sobre la justificación de separar de la neurastenia un determinado síndrome en calidad de ‘neurosis de angustia”’(1895 [1894]),Obras

completas, op. cit., t. III, pp. 102-103, n.1; “Sobre algunos mecanismos neuróticos en los celos, la

paranoia y la homosexualidad” (1922 [1921]), Obras completas, op. cit., t. XVIII, p. 219; “Dos artículos de enciclopedia: Teoría de la libido”(1923 [1922]), Obras completas, op. cit., t. XVIII, p. 250, n.1.

13 Sigmund Freud, "Un recuerdo infantil de Leonardo da Vinci"(1910), Obras completas, op. cit., t.

XI, p. 90.

14 Sigmund Freud,"La moral sexual ‘cultural’ y la nerviosidad moderna" (1908), Obras completas,

op. cit., t. IX, p.169; “Sobre las teorías sexuales infantiles" (1908), Obras completas, op. cit., t. IX,

p. 201.

15 Sigmund Freud, “Tres ensayos de teoría sexual”, op. cit., t. VII, pp. 181, 189; “2IaConferencia:

Desarrollo libidinal y organizaciones sexuales" (1917), Obras completas, op. cit., t. XVI, p. 299; "Pulsiones y destinos de pulsión” (1915), Obras completas, op. cit., t. XIV, pp. 132-133.

16 Sigmund Freud, "20a Conferencia: La vida sexual de los seres humanos”(1917), Obras completas,

op. cit., t. XVI, pp. 279-280.

17 Sigmund Freud, "Tres ensayos de teoría sexual”, op.cit., pp. 161-162. En otros textos Freud critica

de manera explicita la antigua ética procreadora desde el punto de vista de su principio del placer. Señala el criterio restrictivo por el cual "describimos una actividad sexual como perversa si ha abandonado la finalidad reproductiva y busca el logro del placer como un objetivo independiente de la misma”. Bajo la norma reproductora convencional a cualquier sexualidad "que busca únicamente obtener placer se le da el mote poco halagüeño de ‘perversa’ y como tal es proscrita”. Véase, "20a Conferencia: La vida sexual de los seres humanos”, op. cit., pp. 288-289.

18 Sigmund Freud, “21a Conferencia: Desarrollo libidinal y organizaciones sexuales" op. cit., pp.

293-294.

19 Sigmund Freud, “20a Conferencia: La vida sexual de los seres humanos", op. cit., pp. 288-289. 20 Sigmund Freud, “Tres ensayos de teoría sexual", op. cit., pp. 173-174, 214.

21 Sigmund Freud, “La moral sexual ‘cultural’ y la nerviosidad moderna", op. cit., p. 181. 22 Sigmund Freud, "Tres ensayos de teoría sexual", op. cit., pp. 160-162, 178.

Sobre el “exceso de la represión sexual” véase: “Cinco conferencias sobre psicoanálisis” (1910), Obras completas, op. cit., t. XI, p. 50; “Tres ensayos de teoría sexual", op. cit., p. 156.

24 Sigmund Freud, “Cinco conferencias sobre psicoanálisis”, op. cit., p. 50.

25 Sigmund Freud, "Análisis de la fobia de un niño de cinco años” (1909), Obras completas, op.

cit., t. X, p. 116.

26 Sigmund Freud, "Fragmento de análisis de un caso de histeria", op. cit., pp. 42-44. 27 Idem, p.44.

28 Idem, p.45. 29 Idem, p.47.

30 Sigmund Freud, “Tres ensayos de teoría sexual", op. cit., pp. 127-128.

31 Con respecto a los primeros usos de la palabra “heterosexual" en la literatura médica, Freud se

refiere a “individuos heterosexuales” citando al Dr. Arduin (1900); véase Sigmund Freud, “Tres ensayos de teoría sexual” op. cit., p. 130. Krafft-Ebing cita a MolI refiriéndose a “individuos heterosexuales"; véase Richard von Krafft-Ebing, op.cit., p. 174. El Oxford English Dictionary nos dice que Charles Samson Féré en The Sexual Instinct: Its Evolution and Dissolution, tr. al inglés R Blachamp, The University Press, Londres, 1900, viii, p.183, se refiere al “hermafroditismo psicosexual en el que existen rastros de heterosexualidad, aunque predomina la homosexualidad”. (Veáse OED Supplement [1976], II, p. 85). Véase también mi discusión de la historia del término “heterosexual" en el capitulo 3.

32 Véanse mis comentarios sobre Floyd Dell en el siguiente capitulo.

33 Freud utiliza el término “heterosexualidad” en "Las fantasías histéricas y su relación con la

bisexualidad” (1908), Obras completas, op. cit., t.IX, p. 146.

34 Samuel A. Guttman, Randall L. Jones, Stephen M. Parrish, The Concordance to the Standard

Edition of The Complete Psychological Works of Sigmund Freud, 6 vols., vol. III, G. K. Hall,

Boston, 1960, pp.194, 227-229.

35 El Indice de The Standard Edition de las Obras completas de Freud, t. XXIV, incluye una entrada

principal vacía para "Heterosexualidad" que nos refiere a "Elección de objeto, heterosexual” —la única entrada indexada para heterosexualidad— que incluye ocho raquíticas referencias. Véase: "General Subject Index” SE t. XXIV, "Heterosexual attraction", véase Object-choice, heterosexual," p. 295 y “Object-choice, heterosexual," p. 334. En contraste, la entrada principal de "Homosexualidad" incluye más de una gruesa columna de referencias. Véase: "General Subject Index,” SE t. XXIV, "Homosexuality”, p. 295. Otra entrada para "Object-choice, homosexual” incluye 19 referencias. Véase: “General Subject Index,” SE t. XXIV, p. 334.

36 Freud utiliza la frase "el problema de la homosexualidad"; véase Kenneth Lewes, The

Psychoanalytic Theory of Male Homosexuality, Simón and Schuster, Nueva York, 1988, p. 35, n. 48,

cita de Sigmund Freud, "Sobre la psicogénesis de un caso de homosexualidad femenina”(1920), Obras completas, op. cit., t. XVIII, p. 137.

37 Sigmund Freud, “Fragmento de análisis de un caso de histeria", op. cit., pp. 25-27. 38 Idem, p. 27.

39 Hannah Decker, Freud, Dora and Vienna 1900, op. cit., p. xi. Dora en realidad tenía trece años: a

lo largo de su relato, Freud erróneamente agrega un año a la edad real de Dora, un añadido que

encubre un poco la asimetría de edad y poder entre el hombre adulto y la adolescente, ayudando a restar importancia al carácter amenazante del incidente.

40 Sigmund Freud, “Fragmento de análisis de un caso de histeria", op. cit., p. 27. 41 Idem, pp. 92-93 42 Ibidem. 43 Idem, pp. 86-88. 44 Ibidem. 45 Idem, pp. 24-25. 46 Idem, p. 84 47 Idem, pp. 92-93 48 Idem, p. 31.

49 Idem, p. 95. Existen ahora múltiples textos sobre el prejuicio homofóbico en la psicoterapia

estadounidense y, en particular, en el psicoanálisis. Véase, por ejemplo, Kenneth Lewes, The

Psychoanalytic Theory of Male Homosexuality, Simón & Schuster, Nueva York, 1988.

50 Idem, p. 93.

51 Véase mi comentario sobre Kertbeny en el capitulo 3.

52 Sigmund Freud, “Fragmento de análisis de un caso de histeria", op. cit., pp. 54-55. 53 Idem, pp. 24-25.

55 Idem, pp. 53-54.

56 Idem, pp. 92-93. En otra nota a pie de página Freud habla de “los pensamientos más

profundamente enterrados de Dora, aquellos que se refieren a su amor por la señora K”, Idem, p. 97.

57 Idem, pp. 104-105.

58 Kenneth Lewes, The Psychoanalytic Theory of Male Homosexuality, op. cit., p. 35 n. 49, cita a

Sigmund Freud. ("Sobre psicoterapia" (1905 [1904]), Obras completas, op. cit., t. VII, pp. 243-257, N.E]. Desafortunadamente, Lewes no incluye referencias de páginas.

59 Sigmund Freud, “Tres ensayos de teoría sexual" op. cit., p. 134.

60 Sigmund Freud, “Sobre la psicogénesis de un caso de homosexualidad femenina", op. cit., pp. 146-

147.

61 Para la evaluación moral que hace Freud de madurez e inmadurez, véase “Freud Reconsidered,

Homosexuality, and Moral Judgment,”Journal of Homosexuality 9:2/3, pp. 73-75.

62 Para consultar la discusión de Freud sobre la teleología, véase Sigmund Freud, “Tres ensayos de

teoría sexual", op. cit., pp. 141-142, 167n, 171n; “Contribuciones para un debate sobre el onanismo”(1912). Obras completas, op. cit., t. XII, pp. 247-248.

63 Sigmund Freud, “El interés por el psicoanálisis” (1913), Obras completas, op. cit., t. XIII,

pp.182-183.

64 Sigmund Freud, "Análisis de la fobia de un niño de cinco años”, op. cit., pp. 8-9, 31, 87-88, 98.

"Mamá también amenaza con golpear a su hijo de cinco años con un sacudidor de alfombras”, p. 73.

65 Sigmund Freud, “Fragmento de análisis de un caso de histeria”, op. cit., pp. 19-21.

66 Hannah Decker, Freud, Dora and Vienna 1900, op.cit., p. 52. El padre de Dora sí tuvo sífilis antes

de casarse, pero no parece haber infectado de eso a su esposa; véase Idem, p. 51.

67 Sigmund Freud, “Sobre la psicogénesis de un caso de homosexualidad femenina”, op. cit., pp. 139-

140.

68 Freud aborda el complejo de Edipo en las niñas en: “Sobre la psicogénesis de un caso de

homosexualidad femenina”, op. cit., pp. 148-149, 150-151, 159-160, 182-183; “Más allá del principio de placer" (1920), Obras completas, op. cit., t. XVIII, p. 100; "Sueño y telepatía” (1922),Obras completas, op, cit., t. XVIII, pp. 205-207; “El yo y el ello” (1923), Obras completas,

op. cit., t. XIX, pp. 33-34; "El sepultamiento del complejo de Edipo" (1924), Obras completas, op.cit., t. XIX, pp. 181,184-187; "Algunas consecuencias psíquicas de la diferencia anatómica entre

los sexos" (1925), Obras completas, op. cit., t.XIX, pp. 262-265, 270-271, 274- 276; “33a Conferencia. La feminidad"(1933), Obras completas, op. cit., t. XXII, pp. 109-112, 118-

129, 123-125.

69 Véase mi análisis de la discusión de Kate Millett sobre Mailer en el capitulo 6, "Cuestionando la

mística heterosexual".

70 Sigmund Freud, "Sobre la más generalizada degradación de ¡a vida amorosa” (1912), Obras

completas, op. cit., t. XI, pp. 182-183.

71 Sigmund Freud, "Fragmento de análisis de un caso de histeria”, op. cit., p. 50.

72 Véanse las múltiples referencias al complejo de Edipo en el "General Subject Index” ("Indice

alfabético de materias”) de las obras de Freud.

73 Sobre la "disolución" del complejo de Edipo véase: Sigmund Freud, "El yo y el ello", op. cit.,

pp. 33-40; "El sepultamiento del complejo de Edipo", op. cit., pp. 181-182, 184-185, 186-187; "Algunas consecuencias psíquicas de la diferencia anatómica de los sexos", o p. cit., pp 262-264, 274-2 76; "32a Conferencia: Angustia y vida pulsional", Obras completas, op. cit., t. XXII, p. 85; "33a Conferencia: La feminidad", op. cit., pp. 119-120.

74 Véase Hannah Decker, Freud, Dora, Vienna 1900, op. cit., sobre “contra-transferencia” en el

tratamiento de Freud a Dora: pp. 116-123, 136, 147.

75 Sigmund Freud, “Fragmento de análisis de un caso de histeria", op. cit., pp. 8-9. 76 Idem, pp. 43-44.

77 Idem, pp. 8-9.

78 Véase Hannah Decker, Freud, Dora, Vienna 1900, op. cit.

5. El destape del heterosexual