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3.4 Responsabilidad social empresarial

3.4.1. El contexto histórico de la responsabilidad social

Durante muchos años se creyó que la actividad empresarial, tenía un único objetivo: maximizar sus ganancias y responder únicamente al interés de sus accionistas, donde el fin justificaba los medios.

Por otro lado, se pensaba que esta actividad, por ser lucrativa, era un pecado social, pues quienes ganaban dinero a través de ella, estaban quitándolo a otros. Empieza la empresa entonces a cumplir funciones sociales adicionales, ya sea por buena voluntad o por la necesidad de expiar esa culpa, ese pecado. Así, se da inicio a la realización de obras de “beneficencia” e incluso obras de caridad. Este significado de responsabilidad tiene que ver con un sentido negativo: daño o culpa, esto es, con un

obrar equivocado, por parte de las empresas, por lo que se debió establecer estrategias que de alguna manera, laven la conciencia de los empresarios.

Más tarde esta actitud filantrópica o de beneficencia empresarial fue comprendida como una especie de “peaje social” por medio del cual las empresas compensaban los efectos negativos que producían, sobre todo aquellas de carácter extractivo e industrial. Se está ante un significado que considera a la responsabilidad desde su significado causal, lo que implica que la empresa asume ciertas consecuencias de su accionar.

Ambas corrientes incipientes de la responsabilidad social, aquella del pecado social, como la del peaje, partieron de la idea de que el rol social empresarial era un mal necesario que tenían que asumirlo como obligación o imposición, para poder subsistir91. Estas concepciones, sin embargo, han dado un giro

importante, que no ha sido voluntario ni espontáneo, sino que obedece al desarrollo y organización de las sociedades, a la toma de conciencia sobre sí mismas, al reconocimiento y reivindicación de los derechos, que tanto consumidores, trabajadores y comunidades han conquistado.

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García-Marza, Domingo. “La responsabilidad social de la empresa: una definición desde la ética empresarial”. 2004. Texto internet. http://www.ifs.csic.es/postgrad/jurilog/I2-empre.pdf

91García-Marza, Domingo. “La responsabilidad social de la empresa: una definición desde la ética empresarial”. 2004. Texto internet. http://www.ifs.csic.es/postgrad/jurilog/I2-empre.pdf

Como responsabilidad social empresarial, el concepto empezó a tomar forma cuando a mediados de la década de los 80, cuando Europa vio que el modelo de “Estado de bienestar”, se estaba agotando, en tanto que el modelo neoliberal estaba tomando su lugar, las empresas comienzan a ejercer un rol importante en la sociedad. Ello debido principalmente a que entre las políticas de ajuste neoliberales, los sectores sociales quedaron aislados y sin prioridad en la inversión, lo que hizo que la cara visible ante las demandas de las comunidades y los trabajadores, sean las empresas. Ello hace que éstas empiecen a discutir su rol de cara a la sociedad: no solo es importante maximizar sus ganancias, sino conseguir legitimidad, credibilidad y aceptación por parte de la sociedad, lo que le genera valor social

a la empresa92. En este sentido, es la sociedad la que toma conciencia y empieza a demandar por parte

de las empresas más responsabilidad y acciones éticas en cuanto a la calidad de sus productos, el trato a sus empleados y los impactos al ambiente.

La preocupación global por el ambiente dada por la disminución de la capa de ozono, la pérdida de los bosques, la contaminación y el cambio climático, ha sido también decisiva en la toma de conciencia social por parte de los consumidores y de la sociedad en general respecto de su propio rol frente al sector empresarial, principalmente aquel que se relaciona con la industria. De ahí que, si bien, a principios del siglo XX el objetivo de las empresas privadas era exclusivamente crematístico, sin embargo, los movimientos de los años 70 y 80, promovieron cambios importantes en cuanto a los derechos sociales, ambientales y culturales de las personas, cuestionando el exclusivo afán de ganancia.

En este aspecto, se pueden mencionar algunos instrumentos internacionales que dan cuenta el nuevo rol empresarial cuyos factores clave, no son solo los intereses de los inversionistas o accionistas, sino el logro de un ambiente de seguridad para sus stakeholders o partes interesadas: el trabajador, los proveedores, contratistas, consumidores y las poblaciones vecinas de sus instalaciones: En este sentido, de la revisión bibliográfica realizada se tiene:

 Declaración tripartita de principios sobre las empresas multinacionales y la política social. Organización Internacional del Trabajo, 1977, y sus enmiendas adoptadas en el 2000 y 2006, que incluye orientaciones en materia de empleo, formación, condiciones de trabajo y de vida y

92 Kirschner, Ana Maria. Responsabilidad Social de la Empresa. Revista Nueva Sociedad N° 202. Texto internet: http://www.nuso.org/upload/articulos/3343_1.pdf

relaciones laborales, señalando en la parte pertinente que “esta declaración tripartita de principios tiene por objeto fomentar la contribución positiva que las empresas multinacionales pueden aportar al progreso económico y social y minimizar y resolver las dificultades a que puedan dar lugar las operaciones de estas empresas, teniendo en cuenta las resoluciones de las Naciones Unidas que preconizan el establecimiento de un nuevo orden económico internacional, así como acontecimientos que se hayan producido ulteriormente en las Naciones Unidas, por ejemplo, el Pacto Mundial y los Objetivos de Desarrollo del Milenio”.93

 Declaración de la OIT relativa a principios y derechos fundamentales en el trabajo, 1998, que ratifica y recuerda a los países miembros sus obligaciones respecto de la observación de los derechos laborales y de protección al trabajador.

 El “Pacto Mundial”, suscrito entre las Naciones Unidas y el mundo de los negocios, suscrito en 1999 y que en la actualidad cuenta con más de 6000 empresas participantes en 130 países del mundo. El Pacto Mundial, pide a las empresas que “hagan suyos, apoyen y lleven a la práctica un conjunto de valores fundamentales en materia: derechos humanos, normas labores, medio ambiente, lucha contra la corrupción”94, que parte de la necesidad de alinear las

prácticas empresariales con los valores y objetivos éticos universalmente aceptados. El pacto incluye principios basados en95:

 La declaración universal de los derechos humanos de 1948.

 La declaración de la Organización Internacional del Trabajo sobre Principios y derechos fundamentales en el trabajo de 1998.

 La Declaración de la Cumbre Internacional de las Naciones Unidas sobre medio Ambiente y Desarrollo de 1992

 La Convención de las Naciones Unidas contra la corrupción, 2004.

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OIT, Declaración tripartita de principios sobre las empresas multinacionales y la política social. Organización Internacional del Trabajo. Texto Internet. Oficina Internacional del Trabajo. 2006 http://www.oit.org.pe/index.php?option=com_content&view=article&id=1482:declaraciripartita-de- principios-sobre-las-empresas-multinacionales-y-la-polca-social&catid=236:marco-normativo- libsin&Itemid=1262

94El pacto mundial. Texto internet. Naciones Unidas, http://www.un.org/es/globalcompact/index.shtml 95

 Libro Verde de la Unión Europea sobre responsabilidad social de las empresas, que promueve la responsabilidad de las empresas a partir del fomento al desarrollo de mejores prácticas empresariales, que van más allá de las obligaciones legales que deben cumplir las empresas, buscando “elevar los niveles de desarrollo social, de protección medioambiental y respeto de los derechos humanos y adoptan un modo de gobernanza abierto que reconcilia intereses de diversos agentes en un enfoque global de calidad y viabilidad”96, considerando

fundamentalmente la importancia del desarrollo sostenible que, a largo plazo incluye que “el crecimiento económico, la cohesión social y la protección medioambiental avancen en paralelo”97.

Todo este marco internacional de principios, que no ha sido solo el resultado de la conciencia voluntariosa de los Estados o los empresarios, responde a todo un movimiento mundial de concienciación social; son momentos de mayor participación social en la toma de decisiones, son tiempos que exigen la reflexión sobre la industrialización y su impacto en el ambiente y la sociedad; sobre el uso de los recursos naturales; pero también sobre las prácticas de los derechos humanos, laborales, ambientales. En otras palabras, la dimensión ética de la sociedad. En síntesis son circunstancias diferentes que exigen nuevas actitudes frente a la problemática mundial de violencia, inequidad y destrucción ambiental, más aún cuando las fronteras mundiales han sido rotas por la globalización y las grandes corporaciones y multinacionales tienen mucho que ver al momento de definir los patrones de organización socioeconómica del planeta. En este sentido, no solo los Estados, sino las grandes empresas, son actores sociales protagónicos que tienen la responsabilidad social de involucrarse y participar activamente en la solución de estos problemas tan vitales y variados como el empleo, la seguridad, la pobreza, la educación, el acceso a la tecnología, la contaminación, etc. Por tanto resulta imperioso que las empresas conozcan los efectos sociales, culturales y ambientales de las actividades que realizan y de las que proyectan realizar.