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2. TRAYECTORIA HISTORICA DE LA HEGEMONIA DE ESTADOS UNIDOS

2.4. EL DESGASTE Y RESILIENCIA DE LA HEGEMONIA (1990-2010)

Como señala Juan Tovar Ruiz (2011) en su análisis “Cuatro momentos de la

Doctrina Exterior Estadounidenseμ ¿entre la teoría y la practica?”, la caída de la Unión Soviética “configuró un orden mundial completamente distinto” (Ruiz, 2011:176):

“Por primera vez, Estados Unidos se encontró con que era la potencia global dominante de

forma indiscutible y que sus ideales y valores se podían extender sin que ningún poder rival pudiese hacerles sombra. La competencia entre superpotencias y el equilibrio bipolar dejaron paso a un mundo unipolar, en el que una Rusia debilitada y una China sometida a reconversión no eran todavía rivales para un Occidente victorioso (Brzezinski, 2007). Se esperaban, pues, nuevas doctrinas que se ajustasen a la realidad del momento –una realidad en la que ya no era necesario apoyar a autócratas para garantizar la supervivencia del sistema” (Ruiz, 2011μ176)29.

Bajo estas condiciones Estados Unidos se encontraba en un proceso de transición en donde transitaba de un periodo de competencia y enfrentamiento permanente con un poder antagónico -para mantener su hegemonía-, a un periodo de consolidación y afianzamiento de su posición como hegemonía del sistema- mundo.

En consecuencia, las administraciones posteriores a la Guerra Fría formularon e implementaron una serie de lineamientos y cursos de acción -de política exterior-

29 Bajo este contexto diversos teóricos plasmaron sus interpretaciones de lo que había sido este momento histórico y que

sucedería ahora en el Sistema Internacional y cuál sería el papel de Estados Unidos en esté, de las que se pueden resaltar la famosa Tercera Ola (Huntington, 1991) y el Choque de Civilizaciones (Huntington, 1996) el fin de la historia (Fukuyama, 1989), paz democrática (Doyle, 1983)–, que abrieron nuevas perspectivas y paradigmas para la acción política en el ámbito internacional y local.

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para lograr reafirmar su hegemonía. Para tal fin, la visión del mundo que los líderes norteamericanos tenían se tradujo en doctrinas –que es diferente de un dogma- y formularon una serie de premisas que se tradujeron en estrategias de política exterior, a partir de las cuales se puede analizar el comportamiento de la política exterior norteamericana durante las últimas décadas.

Se entiende por doctrina “aquellas estrategias u orientaciones en política [exterior] derivadas de una de las grandes teorías de las relaciones internacionales” (Ruiz, 2011: 166) en la medida en que éstas permiten comprender la relación que existe entre la realidad y la percepción de ésta por parte de los tomadores de decisiones. En consecuencia, se puede afirmar, que la doctrina se configura como una serie de lineamientos y directrices que orientan la toma de decisiones, y que se basan en la visión del mundo –paradigma—que en el momento de su formulación tengan los tomadores de decisiones; esta doctrina orientará a los planificadores y demás agentes estatales en la formulación de las estrategias, políticas, planes y programas en materia de política exterior, necesarios para conseguir los objetivos e intereses nacionales30.

En consecuencia, en la Anexo 1: (Tabla 11), se exponen los elementos centrales de las doctrinas de cada administración, y la correspondiente estrategia de seguridad formulada, el cual fue construido con base en: (1) el documento de análisis de Juan Tovar Ruiz (2011) para establecer las características de la Doctrina Clinton y la Doctrina Bush; y, (2) la elaboración del análisis propio del documento NSS 2010 del presidente B. Obama: en el caso de la administración Obama (2008 - 2012), es importante resaltar el proceso de “renovación” –en términos de la NSS 2010- por el que hoy en día atraviesa la hegemonía norteamericana como consecuencia de la estrategia planteada por Obama en 2010, en la cual, como se

30 Al respecto, existen dos corrientes de pensamiento que han influido en la configuración de la política exterior

norteamericana : “la corriente del realismo político –exógeno, entendido como la búsqueda del interés nacional de forma prudente- y las del idealismo wilsoniano – endógeno y con su doble dimensión de hacer el mundo seguro para la democracia y utilización del multilateralismo, el derecho internacional y las instituciones internacionales para condicionar el comportamiento de los Estados hacia la paz o hacia la guerra (Nye, 2012, p. 22-27)

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observa en el Anexo1 (Tabla 11), se refiere a la renovación del liderazgo norteamericano a través del fortalecimiento de sus fuentes de poder estatal, tanto internas como externas.31

El proceso de renovación del liderazgo norteamericano -como estrategia de política exterior- ha sido promovido por el Presidente Obama desde el inicio de su administración; su implementación se ha dado a partir de lo que la Secretaria de Estado Hillary Clinton denominó en un artículo publicado en Foreign Policy (2011): “pivot” of Asia-Pacific. La política del “pivot” (punto de giro/ reequilibrio) se puede

entender como “la reorientación de los elementos significativos de su política

exterior hacia la región Asia-Pacífico” (Clinton, 2011).

Este giro estratégico corresponde a la necesidad de un reenfoque de las prioridades de Estados Unidos hacia una región que permita recuperar la economía y las fortalezas del liderazgo del hegemónico, que en la década del 2010 se vio seriamente afectado como consecuencia de una década de guerra, costosa y desgastante. En palabras de la Secretaria de Estado, Hillary Clinton, el contexto en el que surge esta política corresponde a que (2011):

[…] Estados Unidos se encuentra en un punto de pivot. En los últimos 10 años, hemos

destinado recursos inmensos a los dos teatros. En los próximos 10 años, tenemos que ser inteligentes y sistemáticos acerca de dónde invertimos tiempo y energía, para ponernos en la mejor posición para mantener nuestro liderazgo, asegurar nuestros intereses y promover nuestros valores. Una de las tareas más importantes del arte de gobernar estadounidense durante la próxima década serán por lo tanto asegurar un aumento sustancial de la inversión -diplomática, económica, estratégica, y de otras maneras- en la región de Asia Pacífico

(Clinton, 2011)”.

En este mismo sentido, la política del pivot fue descrito por la entonces Secretaria de Estado, como un elemento fundamental de la estrategia del Presidente Obama para que Estados Unidos pueda desempeñar un papel más activo a nivel global a partir del aprovechamiento de las condiciones estratégicas

31 Un elemento importante para resaltar es el hecho de que a través de esta política y de la NSS 2010 los planificadores de

la estrategia, por primera vez, reconocen que Estados Unidos, luego de Iraq y Afganistán y de una profunda crisis económica, perdió parte de su liderazgo como hegemonía del sistema mundo.

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que ofrece la región32. Su implementación se proyectó para ser desarrollada a partir de seis líneas de acción fundamentales, algunas de las cuales se verán sus resultados en el mediano y largo plazo33:

[…]el fortalecimiento de alianzas de seguridad bilateralesν profundización de nuestras relaciones de trabajo con las potencias emergentes, incluyendo a China; colaborar con instituciones multilaterales regionales; la expansión del comercio y la inversión; forjar una presencia militar de base amplia; y la promoción de la democracia y los derechos humanos. Ahora bien, la política del “pivot”, desde el enfoque de la trayectoria de la hegemonía norteamericana es un elemento de política exterior fundamental para comprender el momento por el que atravesaba la hegemonía al momento en que ésta fue formulada (2011). A partir de los elementos aquí expuestos para describir el comportamiento de la hegemonía en la década del 2010 (sin embargo, y teniendo en cuenta que el periodo histórico que es objeto de este capítulo llega hasta el año 2011, los factores que aquí se exponen dan cuenta de la trayectoria de la hegemonía hasta ese momento.) como un momento crítico, los instrumentos de política exterior de la Administración Obama presentan las características de un proceso de adaptación a las condiciones adversas para la hegemonía que se puede etiquetar como el inicio de una etapa de RESILIENCIA, es decir, un momento de adaptación y restablecimiento del equilibrio de la hegemonía a partir de la renovación de sus fuentes de poder hegemónico. En el capítulo 3 se exponen más a fondo estas últimas afirmaciones.

32 Al respecto, el secretario de Estado señalaba que esta se iniciaría a partir de “un compromiso sostenido a lo que he llamado la diplomacia "despliegue de avanzada". Eso significa continuar para enviar toda la gama de nuestros activos diplomáticas - incluyendo a nuestros funcionarios de más alto rango, nuestros expertos en desarrollo, nuestros equipos interinstitucionales, y nuestros activos permanentes - a todos los países y los rincones de la región Asia-Pacífico. Nuestra estrategia tendrá que seguir explicando y adaptarse a los cambios rápidos y dramáticos que juegan a cabo a través de Asia

33 Al respecto, cabe destacar el enfoque y el papel estratégico señalado por Clinton- que desempeñaría Estados Unidos en la región en cuanto

al“mantenimiento de la paz y la seguridad en toda la región de Asia-Pacífico”por el hecho de ser “cada vez más crucial para el progreso global” en escenarios tales como “la defensa de la libertad de navegación en el Mar Meridional de China, para contrarrestar los esfuerzos de proliferación de Corea del Norte, o de garantizar la transparencia en las actividades militares de los principales actores de la región”(Clinton,

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3. LA HEGEMONIA DE ESTADOS UNIDOS Y EL PROGRAMA NUCLEAR DE