Para culminar su teoría, Echeverría enmarca la sociedad actual en lo que él denomina el Tercer Entorno, o el entorno digital. Este entorno nace con las nuevas tecnologías de la información y la comunicación:
Cuando digo tecnologías, me estoy refiriendo, simple y llanamente, al teléfono, a la televisión, a las tarjetas de crédito, a las redes telemáticas como Internet, a las tecnologías multimedia como los CD Rom, los DVD, es decir, los discos de archivo digitales y electrónicos, o las enciclopedias multimedia, a los videojuegos y a la realidad virtual, tecnología esta última que también debe ser tenida en cuenta y de la que forman parte los nuevos cascos estereoscópicos o las gafas igualmente estereoscópicas del cine Imax, unos artefactos superpuestos al cuerpo humano capaces de generar percepciones y sensaciones reales.
Nos encontramos pues ante un espacio artificial, basado en la tecnología y que modifica las relaciones sociales y culturales que encontramos en los entornos anteriores, representando un nuevo nivel evolutivo. Recibe la denominación metafórica de telépolis, la ciudad a distancia como vocablo ilustrativo de esta ciudad global que engloba el Tercer Entorno (Echeverría, 1999). Echeverría distingue hasta veinte diferencias entre los entornos Primero y Segundo y Tercero. Para facilitar nuestra tarea, hemos dividió estas diferencias según su naturaleza o carácter, por lo que distinguiremos hasta cuatro grupos de diferencias.
Primer y Segundo Entorno Tercer Entorno
Proximal Distal
Recintual Reticular
Tabla 1: Diferencias de carácter matemático - Elaboración propia basada en Echeverría (1999).
Primer y Segundo Entorno Tercer Entorno
Localidad Globalidad Material Informacional Presencial Representacional Natural Artificial Sincrónico Multicrónico Extensión Compresión
Movilidad física Fluencia electrónica Circulación lenta Circulación rápida Asentamiento en tierra Asentamiento en el aire
Estabilidad Inestabilidad
Tabla 2: Diferencias de carácter físico - Elaboración propia basada en Echeverría (1999).
Primer y Segundo Entorno Tercer Entorno
Pentasensorial Bisensorial
Memoria natural interna Memoria natural externa
Analógico Digital
Diversificación semiótica Integración semiótica
Tabla 3: Diferencias de carácter epistemológico - Elaboración propia basada en Echeverría (1999).
Primer y Segundo Entorno Tercer Entorno
Homogeneidad Heterogeneidad
Nacionalidad Transnacionalidad
Autosuficiencia Interdependencia
Producción Consumo
Tabla 4: Diferencias de carácter social - Elaboración propia basada en Echeverría (1999).
Como resultaría de poca productividad entrar a pormenorizar las diferentes características de los cuarenta conceptos contemplados en las tablas anteriores, distinguiremos hasta seis propiedades del Tercer Entorno que facilitan su diferenciación respecto a los dos estadios sociales anteriores.
En primer lugar, el principal elemento es la distancia. En el campo o la ciudad, los individuos se relacionan en proximidad, siendo esto un criterio importante en esta etapa, no tenemos más que acudir a la Biblia para comprobar que el mayor mandamiento es el que ordena profesar amor al prójimo (próximo, del latín proximus). En estos entornos Primero y Segundo, el individuo considera sumamente importante el factor distancia a la hora de buscar una cierta cercanía al lugar de trabajo, fácil acceso a lugar de ocio, proximidad a enclaves donde comprar suministros...
Sin embargo, en el Tercer Entorno, la distancia pasa a ser algo menos relevante: capacidad de trabajar desde casa mediante un dispositivo tecnológico, comunicarse con cualquier parte del mundo, comprar en la red y recibir los suministros en tu propia casa... Incluso mantener relaciones sociales y/o sentimentales. La capacidad de ignorar de este
modo el espacio físico es un momento sin precedentes en la historia, siendo considerado por Echeverría como el rasgo más significativo del tercer entorno. Hasta aquí pues, los grandes cambios que suscita el Tercer Entorno son la distancia de interrelación y la de ejecución de un trabajo.
Otro elemento diferenciador importante consiste en que tanto el Primer como el Segundo Entorno son entornos físicos, ubicados en forma de material en un espacio y un tiempo concretos. Como contraparte a esto el Tercer Entorno, si bien necesita de elementos materiales para mantener un nivel de interacción con él, es un espacio puramente informacional.
Destacamos como característica de interés en este Tercer Entorno la capacidad de delegar la representación en avatares. Pues este estadio de la sociedad nos permite dejar atrás nuestra identidad para construirnos un avatar, una representación de nosotros mismos que haga las funciones que normalmente, en el marco de los entornos anteriores, haríamos en persona.
El último elemento que consideraremos es el factor temporal. En entornos anteriores, la sincronización era básica para cualquier interacción social: no solo había que compartir un mismo espacio para un evento determinado, sino que había que hacerlo en un mismo tiempo (por ejemplo, un baile, conferencia, ceremonia, etc.), en el marco del tercer entorno, encontramos que el tiempo no es un factor determinante, hecho que nos permite producir la interacción con y sin simultaneidad. Echeverría (2001) afrirma así :
Así que la noción del tiempo creada en la sociedad industrial desaparece; no incluye jornada de trabajo alguna, ni mucho menos, claro está, días laborales y festivos: uno trabajará media horita por aquí, tres horitas por allá…, igual estando de vacaciones también trabaja un rato… Por tanto, se crea una estructura del tiempo productivo, del tiempo laboral o educativo, completamente diferente a la estructura de los intervalos enlos que niños y trabajadores -el comprador y el vendedor, o el que está en laventanilla del banco y el cliente- tienen que estar simultáneamente presentes para hacer la actividad correspondiente.
Partiendo de lo anteriormente visto, dado que nos encontramos con que los tres entornos representan una evolución, podemos afirmar que una etapa representa una superposición al entorno anterior, siendo la esencia de cada entorno conservada, pero sufriendo modificaciones funcionales. Como podemos observar en la siguiente imagen:
Ilustración 18: Superposición de los entornos - Elaboración propia basada en Echeverría (1999)
Huelga decir que esto no considera a las personas y comunidades que no participan de los entornos posteriores (superiores o superpuestos no nos parecen conceptos apropiados) inferiores ni menos dignas que el resto, cualquier modo de pensar que incluya esto debería evitarse, pues el propósito de esta teoría es realizar una clasificación de entornos sociales, no una catalogación de especímenes y calidad humana, además, como se puede observar en la ilustración, los entornos posteriores incluyen a los anteriores en su seno, pues carecen de sentido sin ellos. En este sentido, Manuel Area (2002) argumenta:
Cada tiempo histórico, cada civilización tiene una (o varias) tecnologías idiosincrásicas, hegemónicas para su funcionamiento. Con ello no queremos afirmar que la tecnología determina el modelo de sociedad, sino que el desarrollo organizativo y social en un tiempo histórico concreto y en un espacio dado, se apoya en unos tipos de tecnologías más que sobre otras.
Lo que podemos completar con la afirmación siguiente, adjudicable a Carmen Elboj (2000):
La distinción clave no es entre economía industrial e informacional, sino entre dos formas diferentes de producción agrícola, industrial y de servicios; la segunda forma (la informacional) está basada en el conocimiento. La producción rural, por ejemplo, no desaparece, pero cada vez más está dominada por el procesamiento de información.
Recapitulando, entonces, lo visto en los apartados anteriores, podríamos identificar las diferentes sociedades de la siguiente manera:
· Primer Entorno: sociedad recolectora-agrícola; metáfora de la tribu. · Segundo Entorno: sociedad industrial; metáfora de la polis.
Con el advenimiento de la nanotecnología y la convergencia de la microeletrónica y los procesos biológicos y materiales, las fronteras entre la vida humana y la vida artificial se han difuminado de modo que las redes extienden su interacción desde nuestro interior hasta todo el ámbito de la de la actividad humana, trascendiendo las barreras del tiempo y el espacio. Manuel Castells, sociólogo español