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El escenario macroeconómico

In document Teoria y politica macroeconomica (página 73-78)

3 Algunos conceptos básicos

3.2 El escenario macroeconómico

Nuestro objetivo a lo largo del libro va a consistir en el análisis macroeconó- mico de una economía capitalista desarrollada, a través de un modelo repre- sentativo de una economía de tales características. Como mencionamos ante- riormente, el modelo se irá presentando paso a paso comenzando por el más sencillo, que se irá complicando progresivamente.

La actividad económica en el modelo va a consistir en la producción de un bien agregado (esto es, representativo del conjunto de bienes que se producen en una economía), a partir de unas dotaciones iniciales de recursos o factores producti- vos. Como puede verse, prescindimos de los servicios, centrándonos en la produc- ción de bienes, es decir, objetos tangibles.

ECONOMÍA CERRADA %  !+* % * %   IS-RM  $ SA-DA #  $ ECONOMÍA ABIERTA %" % + IS-RM*  $ SA-DA* # $ IS-RM  +  $ SA-DA + # $  +$ + + $ CRECIMIENTO ECONÓMICO

En cuanto a los factores productivos, no vamos a considerar los recursos natu- rales, por lo que el modelo incluirá solamente dos: el capital, que va a ser un factor fijo cuyo nivel de utilización supondremos dado a corto y medio plazo; y el trabajo, que va a ser un factor variable cuyo nivel de utilización a corto y medio plazo va a ser proporcional al nivel de producción. La relación entre el nivel de producción y las cantidades utilizadas de los factores productivos va a constituir la tecnología de la economía. Como acabamos de mencionar, en el corto y me- dio plazo la tecnología del modelo vendrá dada por la relación de proporcio- nalidad entre el nivel de producción de la economía y el nivel de empleo de la fuerza de trabajo (que con frecuencia denominaremos abreviadamente «nivel de empleo»), dado el stock o volumen de capital de la economía. No obstante, en el largo plazo el capital pasará a ser un factor variable y la tecnología de la economía va a permitir la sustituibilidad entre trabajo y capital.

Si denominamos Y al nivel de producción en términos reales, y suponemos que en la economía existen n bienes, tendremos que:

Y P1 P Y1 P2 P Y2 } Pn P Yn donde Yi y Pi

P indican, respectivamente, el nivel de producción y el precio relativo

del bien i, para todo i = 1,..., n; siendo P el precio del bien agregado, al que deno- minaremos nivel de precios de la economía. Este bien agregado, por otra parte, se puede utilizar como bien de consumo, en cuyo caso desaparece en el periodo en que se produce; o como un bien de capital que se utilizará en la producción de otros bienes en un periodo posterior.

Vemos, por tanto, que el nivel de producción Y representa el nivel de activi- dad de la economía. Pero también va a representar el nivel de renta nacional, ya que ésta será igual a la suma de las remuneraciones de los factores productivos (en nuestro caso, capital y trabajo) utilizados en la producción del bien agre- gado. La producción, en fin, se va a llevar a cabo en el lado de la oferta de la economía.

Por lo que respecta al lado de la demanda, en él se va a llevar a cabo el gasto, cuyo objetivo es la satisfacción de las necesidades de los agentes económicos. A su vez, en el modelo van a actuar los siguientes agentes económicos:

a) Las economías domésticas, que son las propietarias de las empresas. Sus fuen- tes de ingresos son el trabajo, la propiedad de las empresas, así como la posesión de bonos. El objetivo de las economías domésticas es la maximización de su utilidad, sujeta a su restricción presupuestaria. Las decisiones que toman son: i) su nivel de consumo; ii) la distribución de su riqueza financiera entre dinero y bonos; y iii) la variación del nivel de salarios, en este caso a través de

un proceso de negociación llevado a cabo por los sindicatos (pues, en cuanto trabajadores, las economías domésticas se organizan en sindicatos).

b) Las empresas, que son propiedad de las economías domésticas. Distribuyen to- dos sus beneficios entre los propietarios y poseen el capital de la economía. El objetivo de las empresas es la maximización de sus beneficios, sujeta a su res- tricción tecnológica. Las decisiones que toman son: i) su nivel de inversión; ii) los niveles de producción y empleo; y iii) la variación del nivel de precios, una vez negociada la variación del nivel de salarios con los sindicatos.

c) El sector público o gobierno, que obtiene ingresos a través de los impuestos, y lleva a cabo el gasto público (tanto de consumo como de inversión), así como pa- gos de transferencias a las economías domésticas. Es el propietario del banco central, que es la entidad responsable de la política monetaria. No obstante, en los países desarrollados el banco central suele disfrutar de un amplio grado de autonomía con el fin de evitar interferencias políticas en su funcionamiento. En la medida en que sus objetivos son políticos, las decisiones del sector pú- blico (o, más exactamente, las variables en las que se materializan) van a ser exógenas al modelo. Dichas decisiones se refieren a: i) política fiscal, esto es, la determinación de los niveles de impuestos, gasto público y transferencias, así como de la cantidad de bonos en circulación en la economía (y que sirven para financiar el exceso de pagos sobre ingresos o déficit público); y ii) política monetaria, esto es, el control de la cantidad de dinero en circulación en la eco- nomía, con objeto de determinar el nivel del tipo de interés.

d) Por último, en una economía abierta, habría que incluir un nuevo agente: el sector exterior o resto del mundo. Las transacciones del resto del mundo con los agentes económicos nacionales se recogen en la balanza de pagos si bien, tras las simplificaciones que se harán en su momento, en nuestro modelo la balanza de pagos quedará reducida a la balanza comercial más la balanza financiera, que recogerán las transacciones de bienes y de activos financieros, respectiva- mente. Al igual que en el caso del sector público, la actividad del sector exterior se considerará exógena al modelo (lo que significará que la economía nacional es lo suficientemente pequeña como para afectar a la actividad del resto del mundo). Este supuesto, no obstante, se relajará cuando se considere el caso de una unión monetaria, lo que implicará la construcción de un modelo para dos países simétricos.

A continuación haremos una breve referencia a la riqueza de las economías domésticas, esto es, el conjunto de los activos que éstas poseen. En el modelo hay tres tipos de activos.

El primero son los activos reales, es decir, los bienes de capital en poder de las empresas, pero cuya propiedad corresponde a las economías domésticas. La parte

del gasto destinada a mantener y ampliar el stock de capital de la economía es la inversión. Como se verá en el Capítulo 4, supondremos que el volumen de capital existente se ajusta de manera instantánea al nivel óptimo o deseado.

Los otros dos activos van a ser activos financieros, que son instrumentos que re- presentan simultáneamente un activo para sus poseedores y un pasivo para sus emisores. Los activos financieros son el dinero y los bonos, y volveremos sobre ellos en el Capítulo 5.

El dinero es el activo financiero generalmente aceptado en una economía para saldar las deudas que aparecen en las transacciones económicas. El dinero cum- ple tres funciones: medio de cambio (las deudas se saldan con dinero), unidad de cuenta (las deudas se contabilizan en términos de dinero) y depósito de valor (el dinero es una forma de mantener riqueza). A su vez, los bonos son certificados de deuda perpetua emitidos por el gobierno, mediante los cuales éste se obliga a pagar indefinidamente al poseedor del bono una cantidad constante por perio- do. Los bonos son utilizados por el gobierno para financiar su déficit, es decir, el exceso de sus pagos sobre sus ingresos. La rentabilidad que proporcionan los bonos, expresada en porcentaje sobre su precio, se denomina tipo de interés, y estará relacionado inversamente con el precio del bono. Si llamamos R a la can- tidad fija que promete pagar el bono en cada periodo y PB al precio actual del

bono, tendremos que:

i PR

B

donde i es el tipo de interés.

La rentabilidad nominal del dinero es nula, a diferencia de los bonos, que producen un rendimiento, el tipo de interés. Sin embargo, el dinero, a diferencia de los bonos, es plenamente líquido, ya que es utilizable en todo momento para saldar deudas. Por el contrario, si se quisieran utilizar los bonos, éstos deberían transformarse previamente en dinero, lo que tiene una serie de costes inheren- tes a la compra y venta de bonos, y que aparecen en forma de tiempo, esfuerzo y gastos de transacción. Así pues, la elección entre dinero y bonos (es decir, cómo distribuyen las economías domésticas su riqueza financiera entre ambos activos) es en última instancia una decisión entre liquidez, proporcionada por el dinero, y rentabilidad, proporcionada por los bonos.

Por otra parte, el dinero es un pasivo creado por el banco central como con- trapartida a la adquisición de activos. Muy esquemáticamente, el proceso de creación del dinero actuaría de la siguiente forma. Los pasivos monetarios del banco central constituyen la base monetaria, que se origina a partir de factores autónomos y no autónomos. Los factores autónomos consisten en activos dados exógenamente al banco central, tales como las reservas internacionales, cuya

variación refleja el saldo de la balanza de pagos; y los créditos concedidos al go- bierno para financiar el déficit público, generados por necesidades de política fis- cal. A su vez, los factores no autónomos, correspondientes a decisiones de política monetaria, consisten en las llamadas operaciones de mercado abierto, es decir, compras o ventas de bonos realizadas por el banco central al sector privado; y los créditos concedidos a los bancos comerciales. En términos del balance del banco central, la base monetaria se corresponde con el efectivo en manos del público y las reservas bancarias (esto es, la suma del efectivo en poder de los bancos comer- ciales y los depósitos mantenidos por éstos en el banco central). Así, podríamos definir la base monetaria de forma muy simplificada, atendiendo a sus factores de creación (determinados por los activos sobre el sector exterior y el sector público, y los créditos concedidos a los bancos comerciales) o bien a los usos dados a la misma (efectivo y reservas). Finalmente, las variaciones de la base monetaria se traducirán en variaciones de la oferta monetaria o cantidad de dinero existente en la economía.

Volviendo al mercado de bienes, éste se encontrará en equilibrio cuando se igua- len la demanda y la oferta del bien agregado; o, lo que es lo mismo, cuando se igualen el gasto y la producción. Obsérvese que la igualdad entre demanda y ofer- ta no ocurrirá necesariamente en todo momento. Sin embargo, cuando la deman- da y la oferta no son iguales, se pondrá en marcha un mecanismo de ajuste hacia el equilibrio, a través de la variación no deseada de las existencias, que llevará a que el nivel de producción se termine acomodando a la demanda. Ahora bien, lo anterior se aplicaría al corto plazo, ya que en el medio plazo se produciría además un ajuste de los precios, de manera que una discrepancia entre demanda y oferta se traducirá en una variación de la producción acompañada de una variación de los precios, hasta que la oferta se acomode finalmente a la demanda. Ambos me- canismos de ajuste, a través de la variación no deseada de las existencias y a través del ajuste de los precios, se examinarán en los Capítulos 4 y 8, respectivamente.

Para finalizar, señalaremos que el análisis de la Parte II, es decir, la determi- nación del nivel de renta de equilibrio en el corto plazo, será de carácter estáti- co. A continuación, en la Parte III se introduce la variación de los salarios y los precios a lo largo del tiempo, lo que nos permitirá contemplar el ajuste del nivel de producción efectivo al potencial en el medio plazo, a través de un sencillo análisis dinámico. A su vez, en la Parte IV se adapta a la economía abierta el con- tenido de las Partes II y III. Por último, el análisis del crecimiento económico a largo plazo que se presenta en la Parte V será plenamente dinámico.

La nomenclatura que utilizaremos en el análisis dinámico será la siguiente: un punto encima de una variable indica su tasa de variación; el símbolo ǻ, la varia- ción de la variable en cuestión, y el subíndice –1, el valor de una variable al final del periodo anterior (o, lo que es lo mismo, al inicio del periodo actual). Así, por

ejemplo, para el caso del nivel de precios, su tasa de variación (o, lo que es lo mis- mo, la tasa de inflación) vendría dada por P·, donde P·Ł'PP

–1, siendo ǻP Ł P – P−1,

y P−1 el nivel de precios a comienzos del periodo considerado.

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