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Los salarios

In document Teoria y politica macroeconomica (página 175-177)

7 Oferta agregada: salarios, precios y empleo

7.2 Los salarios

Supondremos que las economías domésticas, en tanto que trabajadores, se organi- zan en sindicatos. A comienzos de cada periodo, el salario monetario (esto es, en términos nominales), W, se determinará por medio de un proceso de negociación entre sindicatos y empresarios. El salario negociado, además, será el vigente a lo largo de dicho periodo y no podrá alterarse hasta la siguiente ronda de negocia- ción salarial, a comienzos del periodo siguiente.

Más exactamente, lo que se determinará es la tasa de variación del salario mo- netario, aspirando los sindicatos a conseguir un determinado nivel de salario real (esto es, en términos de poder adquisitivo), W

P , el cual supondremos que es una función decreciente de la tasa de desempleo existente en la economía, u. La tasa de desempleo aproxima el estado del mercado de trabajo, que va a afectar a la fuerza negociadora de los sindicatos en el momento en que se determinan los salarios como resultado del proceso de negociación. Si el nivel de actividad es alto y el desempleo es bajo, los sindicatos estarán en disposición de solicitar, y los em- presarios de conceder, unos mayores salarios que en caso contrario. Supondremos asimismo que los sindicatos incorporan a su objetivo de salario real la variación experimentada en el periodo por la productividad del trabajo, PT.

Si denominamos W· a la tasa de variación del salario monetario, esto es, WÜ{ 'W

W1 (donde ǻW Ł W – W−1, y W−1 denota el salario monetario vigente a comienzos del

periodo de negociación), la tasa de variación del salario real será igual a la diferencia entre W· y la tasa de inflación, P·. Así pues, el objetivo de salario real al que aspiran los trabajadores, expresado en términos de tasa de variación del mismo, vendrá dado por:

W· – P· = ș–IX P·T [1] donde ș es el componente autónomo del objetivo de salario real, f representa la sensibilidad de dicho objetivo a la tasa de desempleo, y P·T es la tasa de variación buciones de Robert Rowthorn: «Conflict, inflation and money», Cambridge Journal of Economics, vol. 1, septiembre de 1977, págs. 215-239; Richard Layard y Stephen Nickell: «The causes of British unem- ployment», National Institute Economic Review, n.º 111, febrero de 1985, págs. 62-85; y Olivier Blan- chard: «The wage price spiral», Quarterly Journal of Economics, vol. 101, agosto de 1986, págs. 543-565.

de la productividad del trabajo. Nótese que el valor de ș dependería del poder de mercado de los trabajadores (o, lo que es lo mismo, del poder sindical), que estaría a su vez influido por factores como el grado de cobertura del subsidio de desempleo, el grado de protección al empleo, la existencia de un salario mínimo, etc.; en parti- cular, una disminución (aumento) de ș indicaría un incremento (disminución) del grado de competencia en el mercado de trabajo.

Vamos a hacer otros dos supuestos adicionales:

a) El verdadero objetivo de los trabajadores es su salario real neto de impuestos. Éste se obtendría deduciendo del salario monetario el valor de las cotizaciones a la seguridad social a cargo de los trabajadores, así como los impuestos direc- tos que recaen sobre el salario; teniendo en cuenta, además, que los precios de los bienes que adquieren los trabajadores incluyen los impuestos indirectos. El salario real neto de impuestos sería, pues:

W 1

 cssW  tW

P 1

 ti

donde cssW, tW y ti indican, respectivamente, el tipo de las cotizaciones a la se- guridad social a cargo de los trabajadores, el tipo impositivo directo sobre el salario monetario y el tipo impositivo indirecto.

b) Como, en el momento en que se negocian los salarios, los sindicatos desco- nocen el valor del nivel de precios durante el periodo de vigencia de dichos salarios, van a calcular el salario real deseado utilizando el nivel de precios esperado en el periodo, PE.

Por lo tanto, si tenemos en cuenta estos dos nuevos supuestos en la ecuación (1), la ecuación de salarios del modelo, expresada en términos de la tasa de varia- ción del salario monetario, sería:

W· = P·E – fu + P·T + Z

W [2]

donde P·E es la tasa de variación del nivel esperado de precios (o, lo que es lo mismo, la tasa esperada de inflación) y ZW recogería la variación de los factores exógenos que afectan a la determinación de los salarios, esto es, ș y los impuestos que afectan al mercado de trabajo, cssW, tW y ti. En particular, ZW > 0 indicaría que ș > 0, o un aumento de cssW, tW o ti; mientras que ZW < 0 indicaría que ș < 0, o una disminución de cssW, tW o ti.2 2 La definición exacta de Z W sería: ZWT  'cssW 1 cssW ,1 tW ,1

 'tW 1 cssW ,1 tW ,1

 'ti 1 ti ,1

Obsérvese que si en la ecuación (2) pasamos la tasa esperada de inflación al lado izquierdo, obtendríamos la tasa de variación del salario real negociado por los sindicatos, W· – P·E:

W· – P·E = – fu + P·T + ZW [3] la cual dependería negativamente de la tasa de desempleo, además de recoger la tasa de variación de la productividad más la variación de los factores exógenos que afectan a la determinación de los salarios.

Finalmente, supondremos que los sindicatos aproximan la tasa de inflación esperada por la tasa de inflación del periodo anterior:

Ü

PE ÜP1 [4] con lo que la ecuación de salarios (2) quedaría:

W· = P·–1 – fu + P

·

T + ZW [5] Este supuesto reflejaría el hecho de que los sindicatos acuden a la negociación salarial a comienzos de cada periodo con toda la información posible sobre la evo- lución de la tasa de inflación, que se recogería en la tasa de inflación del periodo anterior. El objetivo último de los sindicatos sería recuperar cualquier erosión en su poder adquisitivo que pudiera haber ocurrido desde la última negociación sa- larial. Además, como mencionamos anteriormente, aunque en el periodo hubiera ocurrido alguna perturbación que llevara a los sindicatos a modificar su objetivo de salario real, éste no podría modificarse hasta comienzos del periodo siguiente, cuando se renegociasen de nuevo los salarios.

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