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El evento como argumento de la forma lógica del predicado:

1.9. Tratamientos sobre el aspecto y la estructura eventiva (EE)

1.9.1. El evento como argumento de la forma lógica del predicado:

La noción de evento50 es una de las contribuciones de la bibliografía filosófica. En concreto, fue Donald Davidson (1967) quien propuso introducir los eventos en la ontología de las representaciones semánticas, motivado, entre otras cosas, por el hecho de que la mayoría de las oraciones que conciernen a acciones (cuya metafísica es el objeto de estudio de gran parte de su obra) no contenían una descripción u otro recurso que sirviera para referirse a un evento o acción. En los tres trabajos mencionados en el título de este apartado51 se argumenta que los eventos son reales lingüísticamente, recurriendo, entre otras, a las pruebas de la modificación adverbial, nominalizaciones, expresiones con verbos perceptuales52, etc.

Fijémonos en (15).

(15) a. Bruto lo hizo. Apuñaló a César en la espalda con un cuchillo.

b. The stabbing occured in the Senate53.

b'. El apuñalamiento tuvo lugar en el Senado.

c. Todo el mundo presenció la destrucción de la ciudad.

Parece evidente que algunos elementos –el pronominal lo en (15a), el gerundio inglés stabbing (15b) y los nombres deverbales apuñalamiento en (15b’) y destrucción en (15c)– se refieren explícitamente a alguna entidad, un suceso o un evento. Por otro lado, los adverbiales en la espalda y con el cuchillo en (15a) modifican esta misma entidad, los dos aluden a un suceso único, el apuñalamiento.

¿Cómo podríamos incluir el argumento evento en la forma lógica de las oraciones? Antes de contestar, debemos hacernos otra pregunta, ¿tienen todos los predicados una posición para el argumento evento? La respuesta de Davidson es que no: le resulta obvio que los predicados de la acción (los que implican la intención del agente) sí la tienen y también sugiere que pueden tenerla los predicados que tienen poca

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Cfr. Partee (2000) para la revisión de las distintas interpretaciones de este término en la bibliografía filosófica y lingüística.

51Otros estudios que incluyen una posición para los eventos en la estructura argumental de los predicados son Croft (1984), Schein (1985), Vlach (1983), Sproat (1985), Hernanz (1988), Bosque (1990), De Miguel (1992), etc.

52Porque los eventos son entidades concretas, y no abstractas, y se pueden percibir: Vi a Bruto apuñalar a César.

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relación con la acción. La respuesta de Higginbotham y Parsons, en cambio, es positiva: todos los predicados, incluidos los verbos estativos, los adjetivos y los locativos, tienen una variable para el evento54.

Un punto importante en el que coinciden los tres autores en cuestión es que en la forma lógica el evento siempre tiene que aparecer cuantificado, haya cuantificadores explícitos en la oración (como en En cada apuñalamiento se causa daño físico

irreversible) o no (César fue apuñalado). A falta de elementos cuantificadores, a los

eventos se les aplica la cuantificación existencial. Las proposiciones y verbos no cuantificados denotan hechos o tipos de eventos55. En este sentido, como apunta Parsons, los verbos se parecen a los nombres comunes más que a los propios. Así, el verbo pegar no denota una acción particular de pegar, sino una generalización sobre los actos o eventos de esta índole; pasa a ser un evento individualizado en Pedro pegó a

Juan. Algunas expresiones pueden referirse tanto a los hechos como a los eventos:

en tanto que hecho, el derrumbe de los alemanes puede ser mencionado o negado, puede ser probable o improbable, puede sorprendernos o dejarnos atónitos; sin embargo, en tanto que suceso, y no hecho, puede ser observado o seguido, puede ser repentino, violento, prolongado, puede acontecer, comenzar, durar y terminar.

Los términos de repentino, prolongado, comenzar, durar y terminar son claramente aspectuales. No en vano ha sido el autor de la clasificación aspectual más conocida quien resaltó de esta forma que es el aspecto lo que convierte los hechos en sucesos56: la estructura temporal interna de los hechos es opaca, solo podemos apreciarlos en su totalidad; los eventos, en cambio, se dejan ver “por dentro” porque son dinámicos, y precisamente podemos hacerlo porque en cada caso estamos tratando con un evento individual, destacado de entre los demás de su mismo tipo mediante la cuantificación.

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Eso sí, Parsons distingue los eventos estativos de los demás introduciendo una variable especial: s de state (e se usa para lo que él denomina eventos y procesos). Señala, además, que los estados son especiales porque solo se pueden asociar con un número muy reducido de papeles temáticos: Ejecutor (Performer), Experimentante y Tema. Los roles que nunca se aplican a los estados son el de Agente, el de Benefactivo y el de Fuente.

55Por supuesto, en términos sintácticos, este mismo razonamiento puede extenderse a unidades intermedias, como por ejemplo los sintagmas verbales.

56Tomo la cita de Vendler (en “Comentarios” a un trabajo de J. Katz) de Davidson (1967: 171 n. 26).

Hay considerables diferencias de un estudio a otro en cuanto a la notación. La más sencilla es, tal vez, la de Davidson, que se limita a enumerar los argumentos lógicos del verbo:

(16) (e) (Apuñaló a (Bruto, César, e) ).57

Higginbotham y Parsons, además, especifican mediante las etiquetas temáticas de qué forma están relacionados los participantes con el evento:

(17) a. En las oraciones que corresponden a la entrada ver, +V –N, <1, 2, E>, la posición 1

estará ocupada por el sujeto-Agente, y la posición 2 por el objeto visto (la garantía es que los argumentos constituyen en la notación un par de elementos ordenados). (Higginbotham, 1985: 555.)

b. (e) [apuñalamiento(e) & Agente(e, Bruto) & Tema(e, César)]. (Parsons, 1990: 7258

.)

El mismo argumento evento es especial por varias razones. Como indica Higginbotham, E se comporta muchas veces como un argumento oculto. Se citan como ejemplo los verbos do ‘hacer’, undergo ‘someterse a’, suffer ‘sufrir’, cuyos argumentos internos son los que llenan la posición E59:

(18) a. John did that.

‘John lo hizo.’

b. John underwent an operation. ‘John se sometió a una operación.’ c. John suffered rejection.

‘John sufrió rechazo.’

57Davidson utiliza x como variable para eventos. La reemplazo por e por ser la notación más extendida y con el propósito de homogeneización.

58Parsons únicamente se fija en los papeles temáticos asignados en la posición de sujeto, objeto directo y objeto indirecto. De esta manera, la mayor parte de los sintagmas preposicionales se excluye del estudio.

59Este tipo de verbos son los que funcionan como verbos soporte (cfr. De Miguel, en prensa, y Piera y Varela, 1999, §67.3.2.2., entre otros), unidades prácticamente vacías de significado que en muchos casos solo conservan su matiz aspectual. Véase también Marín (2000) para un análisis de los verbos pseudocopulativos con significado aspectual. El autor divide los verbos en cuestión, según estén más próximos a ser (parecer, verse, sentirse, resultar, que son compatibles con todo tipo de eventos) o a estar (quedar(se), seguir o permanecer, que solo seleccionan eventos propiamente dichos, es decir, logros y realizaciones).

Otra peculiaridad de los eventos es que, a diferencia de otros argumentos, no tienen marcas temáticas asignadas sino que son los que las asignan. La posición argumental del evento se descarga mediante otro procedimiento, la clausura existencial.

Parsons no se limita a incluir el evento en la estructura lógica del predicado. Distingue entre varias clases de eventos, cuyas características internas están reflejadas igualmente. El patrón que sigue Parsons es la clasificación aristotélica de eventos que se basa en la distinción télico (verbos de kinesis) vs. atélico (verbos de energeia), ampliada por Kenny (1963) a tres tipos aspectuales (actuaciones, actividades y estados) y a cuatro por Vendler (1967) (realizaciones, logros, actividades y estados). La relación entre las tres clasificaciones está reflejada en (19):

(19) VV de kinesia (télicos) VV de energeia (atélicos) Aristóteles

actuaciones actividades estados Kenny (1963)

realizaciones logros actividades estados Vendler (1967)

Parsons (1990)

Es importante destacar que lo que clasifica Parsons no son eventos lingüísticos sino eventos del mundo real60, en concreto, estados, procesos (=actividades) y eventos (=actuaciones). Si bien suscribe la distinción entre logros y realizaciones, su investigación se centra básicamente en los estados y eventos (los procesos se analizan como amalgama de una serie de eventos: el proceso de andar, por ejemplo, es una secuencia de eventos de andar, cortos y largos, que se solapan). Dos funciones primitivas que distinguen entre los tipos de eventos son Cul (culminar), que significa que un evento culmina en el momento de tiempo t, y Hold (mantenerse, darse), que significa que el sujeto se encuentra en el estado s en el momento de tiempo t o, si se trata de un proceso, que este se está desarrollando en el momento de tiempo t.

(20) a. Bruto apuñaló a César. REALIZACIÓN

(e)[apuñalamiento(e) & Cul(e) & Agente(e,B) & Tema(e,C)].

b. Llegó María. LOGRO61

(e)[llegada(e) & Cul(e) & Agente-Tema(e, María)]62

.

60También los papeles-θ se contemplan como relaciones extralingüísticas.

61Pero véase el capítulo 7 para argumentos a favor de que los logros pueden tener también una fase durativa previa a la culminación. También Parsons (1990: 24) hace una reflexión sobre esta posibilidad.

c. María corrió. PROCESO (no progresivo)

(e)[carrera(e) & Agente-Tema(e, María) & Cul(e)]63

.

d. Bruto está debajo del árbol. ESTADO

(s)[debajo(s, el árbol) & Tema(s, Bruto) & Hold(s,ahora)]64

.

La función asociada con un evento puede cambiar: un evento que culmina puede pasar a darse o mantenerse, cuando se usa en un tiempo continuo:

(21) a. Agata cruzó la calle.

(e)[cruce(e) & Sujeto(e, Agata) & Objeto(e, la calle) & Cul (e)]65

. b. Agata está cruzando la calle.

(e)[cruce(e) & Sujeto(e, Agata) & Objeto(e, la calle) & Hold (e)].

62De este ejemplo se deduce que Parsons defiende lo que se podría calificar como la versión débil del Criterio-θ: cada evento solo puede tener asociado un papel temático concreto (como mucho, un Agente, un Experimentante, etc.), pero determinados sintagmas nominales pueden tener más de un papel temático (Agente-Tema, Ejecutor-Tema, Instrumento-Tema, etc.). En este caso uno de los dos roles es siempre el de Tema.

63Como he dicho, los procesos son para Parsons amalgamas de una serie de eventos del mismo tipo. Por esto contienen la función Cul, igual que los eventos propiamente dichos. En la forma progresiva, en cambio, se usaría Hold.

64Como se puede apreciar, para Parsons (al igual que para la mayoría de los autores de estudios sobre el aspecto y la estructura eventiva, empezando por Vendler) los estados son primitivos, elementos simples sin estructura interna. Sin embargo, existen al menos otras dos posibilidades lógicas: que se considere que los estados no deben estar reflejados en las representaciones de tipo davidsoniano o que se conciban como semántica y gramaticalmente complejos.

Los argumentos a favor de la segunda opción se apoyan normalmente en el comportamiento de los verbos psicológicos de objeto-Experimentante (del tipo asustar). Grimshaw (1990) y Pylkkänen (2000), por ejemplo, defienden que estos verbos poseen una estructura eventiva compleja (son estativos causativos). Basándose en datos del finés, Pylkkänen propone que la morfología causativa en esta lengua introduce el evento causativo (percepción del Tema por parte del Experimentante) que produce un estado mental correspondiente en el Experimentante (estas dos fases se caracterizan como subestados). La representación sintáctica de este tipo de estados sería la siguiente: [SVCAUSE [Svx [v’Exper. [SVestado

mental, y]]]]. Para Grimshaw, los verbos psicológicos de objeto-Experimentante también constan de dos subeventos, el primero se asocia con el Tema o Agente (dependiendo del tipo de estímulo psicológico) y el segundo con el Experimentante. Marín y McNally (2005), a su vez, destacan un grupo de predicados reflexivos estativos delimitativos en español (como aburrirse y asustarse) que poseen propiedades temporales y aspectuales específicas: su comienzo coincide o es posterior al tiempo de referencia del verbo y, a diferencia de otros estados, no persisten en el tiempo (son compatibles con modificadores adverbiales del tipo de hace unos días, tan pronto como, etc.).

Los defensores de la primera opción, de hecho, se basan en la concepción original de Davidson, según la cual no todos los verbos contienen un argumento evento en su estructura argumental; la presencia de este argumento es lo que diferencia las oraciones eventivas de las factitivas o estativas. En contra de lo proponen los tratamientos neo-davidsonianos de Higginbotham y Parsons, entre otros, Katz (2000) considera que las oraciones estativas deberían representarse como predicados de individuo y no como predicados de estados subyacentes. Su argumentación se basa en los datos sobre nominalizaciones en inglés (las nominalizaciones a partir de verbos estativos nunca pueden tener lectura eventiva, asociada en concreto con las construcciones V-ing of, *Mary’s having the car), y también sobre complementos de verbos de percepción, modificación adverbial y anáfora.

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Para Parsons, la interpretación progresiva de un evento equivale a la estativa (comparten la misma función, Hold). No obstante, nótese que, de entrada, los estados casi nunca se utilizan en tiempos continuos, este es precisamente uno de sus rasgos más característicos. Por otra parte, un evento no estativo sigue conservando dinamismo aun cuando se usa en un tiempo continuo (Bruto está apuñalando a César), propiedad de la que carecen los estados (Bruto está debajo de un árbol). Este inconveniente del análisis de Parsons pone en evidencia que la clasificación de los eventos en función de los rasgos Cum y Hold es insuficiente, puesto que no da cuenta de matices aspectuales más finos66.

Uno de los principales méritos de los trabajos reseñados en este apartado es que contribuyeron a introducir en los estudios lingüísticos la noción de evento y poner de relieve, a pesar de ser tratamientos básicamente semánticos, sus importantes implicaciones para el componente sintáctico.

1.9.2. Estructura eventiva como parte de la estructura semántico-conceptual: