de la filosofía cristiana
4. El gnosticismo, un intento fallido
El gnosticismo cristiano guarda una relación especial con el pensa miento de Filón y comparte con él el lugar de nacimiento: Alejandría.
Basílldes, que vivió en Alejandría entre el 120 y 140, fue el primero que se dedicó con gran entusiasmo a la tarea de proveer al cristianismo de un sistema teológico más completo que el ofrecido por los escritores ecle
INTRODUCCIÓN A LA FILOSOFÌA
siásticos; una teología que se ajustara y respondiera a las especulaciones filosófico-religiosas de la época. Los gnósticos fueron, además, los prime ros en adoptar para el naciente cristianismo el sistema de escuelas filosó ficas. Sin embargo, pese a sus buenas intenciones, fueron rechazados y considerados herejes por la Iglesia. El movimiento gnóstico buscaba la respetabilidad intelectual del cristianismo por parte de sus contemporá neos, pero el camino elegido resultaba peligroso p>ara la misma fe que buscaba promover. La intención era buena, pero no así su ejecución. La interpretación gnóstlca de la revelación bíblica resultaba en la muerte de ésta. El cristianismo, con Clemente como guía, asumió la tarea de “ilustra ción filosófica” desde la ortodoxia. Los cristianos alejandrinos fieles a la Iglesia se propusieron rescatar el pensamiento pagano y convertirlo en posesión legitima de la Iglesia, sin comprometer la fe. La Iglesia ya no permanecerá ajena a la filosofia y la cultura.
El gnosticismo fraceisó en su intento de proveer una verdadera filosofía cristiana para la Iglesia. Pero no resultó en fracaso por su dimensión filo sófica, sino por todo lo contrario: por no ser suficientemente filosófica. Sin rigor científico mezclaron en su sistema elementos cristianos, míticos, neoplatónicos y orientales, en un un conjunto que no tiene nada de filosó fico y menos de cristiano.
El problema gnóstico por excelencia era el de la realidad del mal en el mundo, escollo donde naufragaron al introducir elementos persas de un dualismo insufrible al monismo cristiano. A pesar de la variedad de maes tros y escuelas gnósticos, todos coincidían en el supuesto fundamental del dualismo entre el Bien (Dios) y el Mal (la materia). Desde la eternidad, enseñaban, en el universo se enfrentan dos principios adversos, el Bien y el Mal, la Luz y las Tinieblas. La materia es completamente mala, el Dios que la creado, el Dios de los judíos no era el Ser Supremo sino un ser muy inferior, el Demiurgo.
El Ser Divino, el Padre o también el Eón perfecto, habita en un lugar infinitamente remoto del mundo, en la luz espiritual de la Pleroma que es la plenitud de Dios. ¿Cómo explicar que este ser haya originado el mundo material, en vista de que la materia es esencialmente mala?
El Ser Absoluto, se respondía, produce por emanación una serle de “sustancias eternas”, eones (del griego ainos = eterno) formadas por
Alejandría, laprimeraescueladefilosofíacristiana
parejas, cuya perfección va decreciendo: el mundo es una etapa Interme dia entre lo divino y lo material. Esto hace que los momentos esenciales del cristianismo, como la creación del mundo, la redención del hombre, adquieran un carácter natural, como simples momentos de la gran lucha entre los elementos del dualismo, lo divino y la materia.
Cristo es un eón (eterno) descendido al mundo, donde ha tomado un cuerpo aparente, para enseñar a los hombres el camino hada Dios. Los hombres son almas, chispas de Luz o divinidad, caídas en la materia a consecuencia de los choques del combate entre el Bien y el Mal. Almas aprisionadas en cuerpos que las retienen contra voluntad y de los que es preciso liberarse cuanto antes y así consumar la unión con Dios, la Luz de la que fueron separadas. Este retorno se consigue purificándose de la materia, huyendo del mundo y dejándose guiar por el Cristo, entendido como “conciencia" universal a la que se llega por el saber profundo de la divinidad interior de cada cual. Para la gnosis la salvación consiste en ascesis, esfuerzo y trabajo intelectual; para el cristianismo, la salvación es una oferta gratuita del cielo, se recibe como un regalo, y se expresa en una vida de amor y servicio a Dios y los hombres.
Según la cristologia común de los gnósticos el Cristo no podía haber tomado un cuerpo humano realmente, el Jesús histórico era envoltorio del Cristo celestial, mero vehículo de la conciencia suprema eristica. El Cristo celeste actuó en el hombre Jesús, pero nunca se encarnó. Con esta teoría se destruía por completo el fundamento del cristianismo orto doxo. Si el cuerpo de Cristo era prestado o aparente, entonces la Encar nación, dogma central de la fe, carecía de sentido, no había acontecido tal cual la mantenía la doctrina ortodoxa. Igualmente, si Cristo, dada la natu raleza aparente de su cuerpo físico, no podía sufrir, o simplemente regre só al cielo y abandonó al hombre Jesús antes de la crucifixión, entonces la Redención, el otro polo de la Encarnación, quedaba excluida: un cuerpo aparente conduce a un padecimiento aparente, y éste a una salvación aparente. Sólo se salvaba el carácter pedagógico-llumlnador de Cristo. La misión redentora de Cristo, que incluye el dolor y el sufrimiento de parte de Dios, reducida a ilustración teosòfica. La misión de Cristo consiste en despertar a los hombres a la existencia de su chispa o pneumo divino y, en consecuencia, escapar del mundo material al espiritual e integrarse asi
INTRODUCCIÓN A LA FILOSOFÍA
a su origen absoluto. Mientras que la teología ortodoxa tendió a identificar ligeramente el Reino de Dios con la Iglesia, los gnósticos profundizaron en la dimensión interior del Reino de Dios como autoconocimiento, que guarda una relación de semejanza con la enseñanza canónica al respecto.
El Reino está dentro de vosotros y está fuera de voso tros. Cuando lleguéis a conoceros a vosotros mismos, en tonces seréis conocidos y os daréis cuenta de que sois los hijos del Padre que vive. Pero si no os conocéis a vosotros mismos, entonces moráis en la pobreza y vosotros sois esa pobreza" fEvangello de Tomás 33:5).
En términos modernos podemos decir que la “salvación gnóstica” no se entiende en función de la liberación del pecado, sino como una forma de realización existencial de uno mismo. Según la profesora Elaine Pa- gcls, "el gnosticismo de ayer compartía ciertas afinidades con los métodos contemporáneos de exploración del ser a través de técnicas psicoterapéu- ticas. Tanto el gnosticismo como la psicoterapia valoran sobre todo el conocimiento, el autoconocimiento que es percepción íntima" (Los evan gelios gnósticos, p. 176. Grijalbo, Barcelona 1982).
Evidentemente estas Ideas y este enfoque de Cristo y la redención sólo podían encontrarse con el rechazo de la Iglesia en general, pues ni aún ejercitando la más atrevida de las interpretaciones alegóricas del Antiguo Testamento y de la tradición apostólica podía admitirse semejante tergi versación de la obra, misterio y significado de Cristo.
Clemente será el primero, tras las huellas de Ireneo, en probar una verdadera gnosis cristiana, subordinada a la fe revelada, criterio supremo de verdad, muy por encima de la investigación filosófica y de la llamada iluminación especial superior de los gnósticos. La escuela cristiana de Alejandría será la encargada de poner la ciencia, la filosofía y la razón al servicio de la fe. Allí se dieron cita los mejores pensadores cristianos, en cuya cabeza se encuentra la figura de su fundador, Atenágoras, enemigo intelectual del cristianismo antes de su conversión. Otro miembro desta cado fue Panteno, del que sabemos muy poco, excepto que estaba muy versado en filosofía griega y que Orígenes le consideraba un ejemplo de
ALEJANDRIA, LA PRIMERA ESCUELA DE RLOSOFfA CRISTIANA
doctor cristiano. Según el célebre traductor bitìlco Jerónimo, Panteno, además de sus conocimientos filosóficos, era un brillante expositor de la Palabra de Dios, y dejó a la posteridad un gran número de comentarlos bíblicos, en los que definió su método de interpretación alegórlco-espirl- tual o mística del Antiguo Testamento.