de la filosofía cristiana
9. Filosofía y antlfllosofia en el Nuevo Testamento
No hace falta señalar la importancia filosófica del prólogo del Evange lio de Juan, cuando se refiere a la personalidad y filiación eterna de Cristo como el Verbo, el Logos de Dios, metáfora usada ampliamente por la filosofía griega y el judaismo helenizado. La meditación sobre el Logos de Juan constituirá el punto de arranque y la meta de las especulaciones del pensamiento cristiano. No significa ninguna desvirtuación de la fe cristia na que confiesa a Cristo como Señor e Hijo Dios manifestado en el hom bre Jesús de Nazaret. Precisamente la metáfora del Logos divino, la Pala bra divina, fue adoptada por Juan y los apologetas cristianos para hacer plausible el doble hecho de la unidad en Cristo de lo divino y lo humano.
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Los escritos de Pablo, algunas afirmaciones antlfilosóficas en ellos, han sido ampliamente utilizados para negar a la füosofia permiso de resi dencia en la ciudad de Dios.
En su época es posible que Pabb pasase por un filósofo más a lós ojos de sus contemporáneos. Abundaban entonces los teósofos predicadores de religiones de misterios en sincretisnx) con la filosofía helena. Por un lugar y otro se podían ver “mendigos" con pretensiones más o menos filosóficas, que recorrian como vagabundos las ciudades, sobrios y desali ñados, pronunciado discursos morales y cayendo con frecuencia en el char latanismo. Nos referimos a los cínicos. A Pablo no le agradaba semejantes comparaciones. No era un vagabundo y meix>s aún un charlatán. De ahi su protesta contra la pseudofibsofia, que bída al pie de la letra, sin contexto cultural, ha llevado a muchos a adoptar una actitud negativa ante la filosofía como tal, cuando a lo que Pablo se opone es a la sofistería en nombre de una sabiduría digna y elevada, la “fibsofía” verdadera representada por el evangelio de Cristo. “Mirad que nadie os haga cautivos por medio de su fibsofia y vanas sutilezas, según la tradblón de los hombres, conforme a los principbs elementales del mundo y no según Cristo” (Col. 2:8).
El cristianismo tiene su “filosofía” en Cristo y así es como se refieren a su fe los primeros escritores eclesiásticos; “nuestra fibsofia". Ahora bien, cuando aumentaba el riesgo de confundir la sabiduría cristiana, sabiduría revelada directamente por Dios en Cristo, con la charlatanería de bs cíni cos o de cualesquiera otros, Pabb se esforzaba en hacer saber que la “filosofía" cristiana no es semejante al resto de la filosofías de carácter vulgar, sino manifestación y poder del Espíritu divino. “Y ni mi mensaje ni mi predicación fueron con palabras persuasivas de sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, para que vuestra fe no descanse en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dbs". Pero, y este es un pero muy significativo e importante, en el que no parece repararse sufi cientemente, “sin embargo, hablamos sabiduría entre bs que han alcan zado madurez; pero una sabiduría no de este siglo, ni de los gobernantes de este siglo, que van desapareciendo, sino que hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta que, desde antes de bs siglos, Dbs predestinó para nuestra gloria; la sabiduría que ninguno de los gobernan tes de este siglo ha entendido, porque si la hubieran entendido no habrían crucificado al Señor de gloria” (1 Co. 2:4-8).
INTRODUCCIÓN A LA HLOSOFÍA
El cristianismo no se puede reducir a filosofía pagana, porque introdu ce en la historia un nuevo elemento que es el nuevo ser en Cristo, a partir del cual se han de entender las relaciones del hombre con Dios y consigo mismo y con los demás. Las barreras étnicas, religiosas y económicas que separan a la humanidad han sido quebradas por el evangelio en el que “no hay distinción entre griego y judio, circunciso e incircunciso, bárbaro, es cita, esclavo o libre, sino que Cristo es todo en todos” {Col. 3:11), a partir de Él surge una nueva humanidad, que se describe una “una nueva crea ción” (Gá. 6:15), algo anteriormente desconocido en la historia, pero en analogía con la primera creación pura y santa. En su aspecto ideal, el cristianismo introduce una nueva situación desde la que se va a intentar una nueva filosofia, la filosofia de Cristo, cuyo núcleo consiste en sentirse perdonado, reconciliado y aceptado por Dios como individuo justificado por gracia.
En su conocido discurso en el Areópago de Atenas (Hch. 17:16-34), Pabb se sirvió ampliamente de la cultura helénica de su época. Es eviden te que Pablo había dialogado con los filósofos estoicos y epicúreos, a quienes cita sin nombrar. “Un filósofo profesional habría podido casi fir mar este discurso, puesto que los temas abordados son en su mayor parte lugares comunes de la filosofía de la época: que el Dios verdadero, que da a todos la vida y el aliento, no habite en los templos hechos por la mano del hombre, sino en el único templo digno de Él, que es el universo, ya lo habían afirmado los fundadores del estoicismo; que carezca de toda nece sidad en cierto modo incognoscible y con todo cercano a nosotros y acce sible a quien procura buscarle, era una tesis de Platón, sostenida y acepta da por las escuelas platónicas de los alrededores de la era cristiana; plato nismo y estoicismo, por otra parte, se habían mezclado y alterado recí procamente en el eclecticismo de la época. La cita del poeta estoico Ara to (si es que no pertenece a Oleantes) confirma el carácter escolar de esas diferentes ideas. La única nota discordante aparece en la mención final, velado por lo demás, de Cristo como el hombre designado para juzgar el universo el dia fijado; en cuanto a la afirmación de su resurrección, ésta puso fin a la conversación, provocando la burla de los oyentes que habían tomado en un principio a Jesús y la Resurrección por una pareja de divi nidades exóticas tales como incluía en gran numero el panteón helénico"
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(Jean Pépin, “Helenismo y cristianismo” pp. 237-238, en François Châte let, Historia de la filosofía,I). Es evidente que Pablo buscó presentar la Buena Noticia, no como una ruptura, sino como un complemento y per fección de la teologia helena. Allá ellos con su rechazo.
Incluso cuando Pablo ataca la fibsofia helénica, su critica va dirigida a bs artificbs verbales, la retórica engañosa, los discursos elocuentes sin sustancia, la persuasión de la sabiduría vana, que llevan a bs hombres a quedarse con las apariencias y rechazar el testimonio de la verdad. Al carácter ambiguo de la filosofía, que en cuanto actividad humana está sometida a las condiciones de existencia y de pecado, se debe la doble tradición cristiana de rechazo, por una parte, y de aceptactón, por otra.
10. "Nostra philosophia”
En una sociedad donde a cualquier cosa se le llama filosofía y donde la verdadera convive con la falsa, es de esperar que bs primeros cristianos reaccionaran de modo diverso conforme a su conocimiento y experiencia de la filosofía. Para los cansados del debate sin fin y de las especulaciones sin cuento, la fibsofia no vale nada y su actitud será la de rechazo absolu to, tal como la representada por Tertuliano. Para los que en la cultura descubren un método y un orden conceptual lógico y riguroso, la filosofía es un instrumento valfoso en manos de la fe.
10.1. Tertuliano
También en el cristianismo el tipo de hombre determina la clase de doctrina o pensamiento que se hacen. Septimio Florencb Tertuliano (160- 220), tenía mente de abogado, por profesión y hábito. Convertido al cris tianismo en la edad madura, cuando pasaba de los treinta años, se en cuentra con los ataques desproporcionados de los filósofos, cuya invectiva maliciosa e ignorante era claro indicio de un espíritu malévolo, no dis puesto a dejarse convencer por las evidencias. Tertuliano no pierde el tiempo con ellos. Su desprecio por los filósofos le lleva al desprecio de la razón, de él procede la frase credo quia absurdum, creo porque es absur do. Prueba de su mentalidad jurídica es la siguiente pieza de retórica:
INTRODUCCIÓN A LA FILOSOFÍA
¿Qué es la filosofía? Se la define como amor y búsque da de la sabiduría; luego si se la busca aún, señal es de que no se posee todavía" ^Instituciones divinas, III, 3).
Tertuliano no es un loco, ni un entusiasta despectivo, es, literalmente un hombre asqueado de la pedantería académica, un alma viril que obedece al dictado biblico: "Compra la verdad y no la vendas” (Pr. 23:23). Su oposi ción a la sofistería filosófica le llevará a apuntar una idea tremendamente renovadora y audaz en el pensamiento cristiano: el anima naturallter Chris tiana, el alma cristiana por naturaleza. ¿Qué quiere decir Tertuliano? Algo muy importante que sólo será captado después por Agustín al referirse a la intimidad, al ser Interior, como el lugar de encuentro con Dios, porque desde un principio la filosofía cristiana es filosofía de la personalidad.
La persona tiene que vaciarse de sí para llegar a si. Por engreimiento y afectación el alma está turbada, turbia su visión por pseudoconocimien- tos. La presunción del entendimiento humano es resultado de la ignoran cia y de la cultura, por más cosas que se sepan. Tertuliano apela a la “fe sencilla" contra el afectado de sabiduría:
No es a ti a quien me dirijo, espíritu que, formado en las escuelas, aparejado en las bibliotecas, eruplas un aco plo de sabiduría académica, sino a ti, alma sencilla e In culta, como la tienen los que otra cosa no poseen, y cuya entera experiencia fue recogida en esquinas y cruces de caminos y taller industrial. Y necesito tu Inexperiencia (porque en tu montonclllo de experiencia nadie cree)... Ella es “depósito secreto de conocimiento Innato y congè nito" que contiene la verdad, no por cierto, producto de la disciplina secular. Antes es el alma que las letras, las palabras antes que los libros, y el hombre mismo antes que el filósofo y el poeta (De Testimonio Animae, I, III).
Si tenemos en cuenta que en sus dias, año 197, las cárceles estaban llenas de cristianos por el solo delito de su creencia, podemos compren der el estilo combativo de Tertuliano. No era un jurista más. Tertuliano
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poscia una amplia cultura fibsófica, de la que no renegó al convertirse a la fe. Como es propio del genio reconciliador cristiano, Tertuliano Integró la filosofia cn la fe. Cuando combate a los filósofos lo hace en nombre del conocimiento, no de la ignorancia, no como ellos, que desprecian lo que ignoran. “Hubo un tiempo en que nosotros nos reíamos, como vosotros, de estas verdades. Nosotros salimos de vuestras filas. No se nace cristia no, se llega a ser cristiano" (Tertuliano, Apologética, 18,14).
En cuanto a estilo poseía un dominio de la lengua raramente igualado, o quizá nunca, en la historia de la Iglesia.
Extremista pero ingenioso, violento despreciador en una época de vio lencias y desprecios injustificados, lo único que defendía respecto a la filosofia es que ésta no puede Iluminar y justificar la fe, que está siempre por encima de la razón. “Sin embargo, él mismo sintió la necesidad de dar una justificación a la fe; y la dio más profunda de cuanto pudiera esperar se de su tendencia irracionalista. Frente a la importancia de la razón para Iluminamos los inescrutables misterios de la Divinidad, debemos confiar nos al sentido interior, que es una guia infalible, puesto que el alma es naturallter christiana. Nuestra alma responde a la voz y a las revelacio nes de Cristo y de la fe, comprobando su verdad inmediata, sin necesidad de la «sabiduría» de escuela y de filosofía” (Aldo Agazzi, Historia de la filosofía, voi. I, p. 148).
¿Qué podía enseñarle a él, espíritu rigorista en moral, un paganismo decadente, vicioso y corrompido por las injusticias sociales y despectivo con la verdad? "Ningún moralista cristiano anterior puso al descubierto tan despiadadamente los males del paganismo, y especialmente, la per versidad del trato del gobierno para con los cristianos” (Shirley J. Case, Los forpdores del cristianismo, p. 93).
10.2. Justino mártir
Actitud diferente, aunque aún condicionada por la situación de escar nio en la que se veía la doctrina cristiana, es la de Justino, el primer filósofo griego bien conocido que se dedicó a la defensa tradicional de la fe, sin dejarse arrastrar por el antintelectualismo de unos y las especula ciones gnóstlcas de otros.
INTRODUCCIÓN A FILOSOFÍA
Temple conciliador, carácter afable, su estilo es también afable; su len guaje, lleno de mesura y amabilidad. Pagano de nacimiento, es el repre sentante perfecto de la clase media de su tiempo: ciudadano acomodado, fiel al sistema, desligado de las viejas tradiciones; de espíritu abierto, em prendedor y cosmopolita y hombre de gran probidad. Su desahogo eco nómico le permitió organizar su vida como le plació y se hizo filósofo. Como a tal Cristo lo llamó, y él se convirtió al cristianismo (Hans von Campenhausen, Los padres griegos, “Justino”).
Habla estudiado la filosofía estoica, peripatética, pitagórica y platóni ca, hasta su conversión que tuvo lugar en Efeso. En el cristianismo encon tró lo que la filosofía no habla alcanzado a darle. “El cristianismo es la única filosofía sólida y útil que he encontrado", dijo. Desde entonces de fendió la nueva fe como la única y verdadera filosofía, incomparablemen te superior a todas las demás.
Suspirando por una autoridad concreta y objetiva, que diera descanso a su mente inquieta, tropezó un día con un extranjero, un anciano venera ble, que más tarde descubrió era cristiano. Este hombre le habló de los profetas hebreos, cuya sabiduría les habla sido dada por inspiración del Espíritu divino, y cuyas predicciones se cumplieron perfectamente en Cristo. Justino se entusiasmo con esta conversación. Se apoderó de él un deseo vehemente de llegar a conocer a los profetas y sus intérpretes cristianos. En la fe encontró una filosofía a la vez especulativa y práctica que satisfizo su hambre de seguridad y gula. “Asi fue su conversión al cristianismo. Podrá parecer muy diferente de la conversión de Pablo, pero Justino estu vo igualmente dispuesto a morir por su nueva fe” (Shirley J. Case, op. cit., p. 77).
Escribió la primera apología formal del cristianismo. Fue, sin duda algu na, la defensa literaria más importante que se había escrito hasta ese enton ces. Los cristianos —afirma— poseen la verdad: su vida, su moral lo atesti guan. Las fuentes de donde extraen su conocimiento no se secarán jamás. Su doctrina cumple la tarea propia de la filosofía que, según él, consiste esencialmente en una búsqueda, en un preguntarse y preguntar por Dios. No hay en él el frió intelectualismo que anegará después el ejercicio de la filosofía, incluso de la ejercida por cristianos. También al intelecto se le conoce por sus frutos. La vida es la última justificación de la filosofía.
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Justino viajaba de un lugar a otro, siguiendo un larga tradición filosófica, vistiendo la toga filosófica, disertando acerca de la verdad y lo razonable de bs creencias evangélicas. Murió mártir en Roma alrededor del año 165.
10.3. Toda verdad es verdad de Dios
Las doctrinas de los filósofos griegos, concluye Justino, son únicamen te la antesala de la verdadera filosofía. Es más, lo que la filosofía griega había buscado y hallado de una manera parcial e imperfecta, se encontra ba de un modo completo y definitivo en la verdad cristiana. Platón, fue para Justino, el "puente espiritual" que conduce hasta los “más viejos filósofos”, o sea, hasta los profetas del Antiguo Testamento y, a través de elbs, hasta Cristo mismo.
Justino no intenta interpretar filosóficamente el mensaje cristiano, está convencido de la verdad absoluta del cristianismo y cuando adopta el lenguaje de Platón es porque éste tiene el mérito de estar de acuerdo en gran parte con la única verdad del Evangelio. Tal va a ser el método y la actitud del cristianismo “helenizado”. Su punto débil se dejará notar en la tendencia a “manipular” los textos clásicos en favor del cristianismo, a poner en ellos lo que no contienen, lo que explica el decreto de Juliano, llamado el Apóstata, por el que prohibía a los cristianos la enseñanza en los centros imperiales, so pretexto de deformar a los autores clásicos. Era el año 362.
Con sus excesos y posibles abusos, todos estos datos nos informan de una clara conciencia de significación universal muy sensible y celosa de parte cristiana. La universalidad de la fe comprende el tiempo presente, pero por su misma dinámica y significado pleno, se extiende al pasado. Hermanada con esta conciencia de significación universal se encuentra la conciencia de responsabilidad colectiva por todos los hombres de todas las latitudes y de todos los tiempos. Los primeros cristianos no se ofrecie ron al mundo como una nueva religión más, desconectada del pasado y del esfuerzo cultural de su predecesores, sino que comprendieron, sin oportunismo, que el cristianismo estaba en continuidad con la filosofía griega, del mismo modo que estaba en continuidad con la religión he brea. Lo que Justino intentó fue presentar coherentemente al cristianismo como integrador de un plan universal e histórico de salvación, y resolver
INTRODUCCIÓN A LA RLOSOFÍA
asi uno de los problemas más graves de la teología de su época: el de la relación del cristianismo con el Antiguo Testamento y con la cultura paga na, pues desde un principio, como queda dicho, los cristianos fueron cons cientes de su significación universal, perdida por los grupos sectarios y heréticos sólo preocupados de un aspecto particular y limitado de la doc trina cristiana.
Justino Mártir es bastante atrevido. Al mismo tiempo que exige a la autoridades políticas el derecho a que el cristianismo sea reconocido y tolerado p»or el Estado, pide a las autoridades de la Iglesia que reconozcan el valor retrospectivo de la salvación, y aprendan a ver en la cultura paga na algo más que una suma de errores y supersticiones. Justino fue el primero en intentar cristianizar el paganismo desde la corazón mismo de la fe, cuya razón y dinamismo radica en su universalidad espacio-tem poral. El mensaje cristiano aparece en el tiempo, pero pertenece a la eternidad. No se puede limitar, reducir, a la cuenta que parte del año del nacimiento de Cristo. No se puede abandonar a su condenación los que nacieron antes de Cristo. Por eso Cristo fue y les predicó en el espíritu. Asi se entendieron algunos pasajes del Nuevo Testamento y el articulo del credo que habla del descenso de Cristo a los infiernos. Cristo, se dice, desciende al reino de los muertos y salva al hombre en general, a todas las almas justas que esperaban la redención. Jesús realiza en el pasado, gra cias a este “descenso”, lo que eternamente realiza en el presente: abrir la puerta de la mediación que conduce a Dios. Los que nunca oyeron el Evangelio no quedan excluidos del mismo. Cristo ha predicado a los di funtos de modo que vivos y muertos puedan estar relacionados con él.
Justino razona desde la verdad teológica incontrovertible de su fe: Dios no es un Dios local sin transcendencia universal. Dios es el creador y señor del universo y se ha manifestado a lo largo de todos los siglos y entre todos