EL IMPULSO SILENCIOSO
“Si doy una palmada con las dos manos, se produce un sonido. ¿Puedes decirme cuál es el sonido que se produce dando palmas con una sola mano?” Esta pregunta que hizo un maestro Zen a su discípulo me preocupó la primera vez que la oí. Algunos años des- pués, iba yo paseando por las montañas de Corea Central con un monje Zen. Había muchos templos en aquel paisaje estéril, pero maravillosamente fascinante, que recorríamos juntos. Durante el
día, vagábamos en silencio por valles y cordilleras y daba la impre- sión de que aquellas cadenas de picos y colinas eran interminables. Por la noche, buscábamos cobijo para dormir en un templo.
Un día, pregunté a mi compañero cuál era el sonido de una mano. Observé un movimiento vacilante en la cara siempre impasible del monje. Nos miramos uno a otro durante mucho tiempo y, por fin, me sonrió y no dijo nada. Al cabo de unos días, cuando llegamos al monasterio de los monjes, me llevó a una habitación pequeña, donde había un anciano sentado en una postura erguida. La flexibilidad casi palpable de su cuerpo y la claridad de sus ojos me produjeron una impresión muy fuerte. Nos sentamos uno frente a otro, en silencio, y me di cuenta de que cambiaba mi sensación de tiempo. El tiempo fue convirtiéndose poco a poco en una parada. No sé cuánto tiempo estu- ve sentado así frente al anciano, pero un gesto de mi compañero, indicándome que tenía que marcharme, me hizo volver de pronto a un mundo en el que el tiempo fluye incesantemente. Dejé esta habi- tación pequeña con una profunda reverencia. “El anciano ha respon- dido a la pregunta del sonido de una mano,” me dijo el monje cuan- do cruzábamos el patio del templo. “Cuando su maestro le dijo que le demostrase el sonido de una sola mano, él respondió dando una palmada sonora en la cara del Maestro.”
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Aquella tarde, me senté solo en una pradera que había detrás del templo y me puse a pensar en lo que había ocurrido aquel día. Me lla- maba mucho la atención la solución tan simple que se había dado al problema y se me ocurrió la misma pregunta; pero de forma distinta. “Si doy una palmada con las dos manos, produzco un golpe. ¿Puedes demostrarme el contragolpe de este golpe único? Pasaron por mi cabeza mil pensamientos producidos por esta pregunta. ¿Cómo puede haber un contragolpe de un golpe único? ¿Dónde está el impulso con el que se relaciona este golpe? ¿Es posible que, si coinci- den golpe y contragolpe en una palmada, se detenga el tiempo?
Miré al cielo y vi al atardecer la luna, mientras las estrellas iban aumentando su brillo sobre Corea. De repente, tuve todo claro: todo lo que me rodeaba era movimiento y lo que veía en el cielo eran manifestaciones de innumerables pulsaciones: la pulsación de la luna que me envuelve, incluso cuando no está visible, durante el día; la pulsación de la tierra, que influye en mí, aunque muchas veces no me dé cuenta. Entonces empecé a oír el sonido de los gri- llos y las ranas y me di cuenta de que estaba rodeado de pulsacio- nes, tanto audibles como inaudibles.
De pronto, relacioné el golpe de mis palmas con todas estas pul- saciones que no había percibido antes. El contragolpe de mis pal- mas podía tener relación con algunas de estas pulsaciones; pero también me di cuenta de que yo existo en medio de una intermi- nable diversidad de pulsaciones permanentes. Aquella misma tarde, tenía el presentimiento de que en toda música está la base de una pulsación inaudible y permanente:un impulso silencioso.
Cuando se va apagando la música y desaparece finalmente en el silencio, queda todavía una pulsacióninaudible, aunque perfecta- mente perceptible. Se trata de un base rítmica inaudible,el impulso silenciosoque hay en toda música. Podemos llamarlo impulso silen- cioso, porque es el aspecto inaudible, aunque perceptible de toda forma musical. Sin embargo, podemos llamarlo tambiénimpulso inte- rior , ya que, en cuanto empezamos a oír música, surge ese impulso dentro de nosotros. Es el impulso que escucha todo músico unos ins- tantes antes de empezar a tocar. Al oír dentro de sí mismo la música que va a tocar, establece conexión con su impulso interior.
En esta pulsación silenciosa, el impulso y el intervalo son dos ele- mentos que están alternando constantemente. Nosotros sentimos esta alternancia como una sucesión de pesadoyligero. La pesadez y la ligereza son cualidades relativas que se pueden sentir como contra- rias. Todo impulso produce dentro de nosotros una sensación de pesa-
dez, mientras que sentimos el intervalo como un elemento ligero. En una pulsación básica, todos los impulsos tienen el mismo peso. Al desarrollar la pulsación, como veremos en el capítulo siguiente, pue- den surgir muchos matices en el peso del impulso.
El aspectoaudibledel impulso silencioso se crea cuando se mani- fiesta la pulsación en sonido. Tanto si se da con palmas o se toca en un instrumento, es la forma más elemental de expresión rítmica. En el Ejemplo 1 de las grabaciones suplementarias de este libro, puedes oír el ritmo de esta forma elemental, mediante una grabación que hice durante mi estancia en un monasterio Zen coreano. Un monje toca una pulsación en un bloque de madera, llamadomoktak, para acompañar el canto. Observa cómo se mezclan la pulsación delmok- taky el sonido de las voces para formar una unidad musical.
moktak
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Este impulso silencioso es la base de la estructura rítmica. Cuando sentimos este impulso, podemos establecer una relación con cual- quier tipo de música, aunque no estemos en absoluto familiarizados con ella. Aunque no podamos percibir todas las cualidades del ritmo, el hecho de sentir un impulso silencioso crea unarelación corporal, un vínculo inicial, con nuevos mundos de música aún desconocida.
Si acentuamos el impulso, gana más peso; pero, si damos más importancia al punto medio del intervalo, destaca más el elemento débil. Estas dos posibilidades simples de estructura son las primeras que presentamos aquí. Según sigas avanzando, irás encontrando otras muchas posibilidades. Cada una de estas formas establece una rela- ción detensión creativacon el impulso silencioso. Este impulso hace posible que se experimenten todas las formas rítmicas, bien sea con unas simples palmas o con la interpretación de un virtuoso.
En el ejemplo 16, puedes experimentar la relación existente entre la pulsaciónaudibley el impulso (pulsación)silencioso. Primero oyes una pulsación simple tocada en unmoktak(ya lo hemos oído en el ejemplo 1). Esta pulsación simple está adornada por diversas figuras rítmicas hechas con campanas africanas, llamadas gankogui. Observa cómo se mantiene perceptible la pulsación del bloque de madera, aunque se va atenuando poco a poco, hasta desaparecer por comple- to. La pulsación audible se convierte así en un impulso silencioso, que es la base rítmica de todo lo que se oye. El impacto de las diver- sas figuras de campanas y el sonido deldondo (tambor que habla) depende de su relación con esta pulsación perceptible, pero que ya no es audible. El impulso silencioso forma el contexto musical de la creación rítmica. La pulsación audible y el impulso silencioso son dos aspectos del poder más elemental del ritmo.