Ésta p ued e, a la vez, se r co n o cid a rac io n alm en te y aprendida. Pues el m aestro de m atem áticas no p u ed e sa ca r su co n o c i m ien to de o tra cosa que de la intu ició n p u ra (sensible), de la receptiv id ad p u ra del dato. Además, es prec isam e n te p o r esto p o r lo que no pu ed e c o m e te r e rro r ni p e rm a n e c e r en la ilu sión a c e rc a de lo esencial. E n tre todas las ciencias racionales, sólo las m atem áticas p u ed en ser ap ren d id as, racio n alm en te aprendidas. La filosofía no p u ede ser ap re n d id a m ás que de u n a m a n e ra histórica: «Por lo qu e resp e c ta a la razón, no se puede, a lo sum o, m ás qu e a p re n d e r a filosofar».
El sistem a de todo co no cim ien to filosófico, esto es lo que se llam a la filosofía. Es la sim ple idea de u n a ciencia posible qu e no está dada in concreto en n in g u n a p arte. No se puede m ás que estar en cam ino h acia ella. No se está jam ás en p o se sión de la filosofía, y el m aestro de razón p u ra no m ás que c u a lq u ier otro. Él es el m aestro del filosofar, no de la filosofía. Aquí se c o m p ren d e el segundo caso del m an ka n n n u r philo-
sophieren lernen. Esta vez, p o n ien d o el acen to so bre el a p re n
d e r (le m e n ), m ien tras que en el p rim e r caso se po n ía sob re filosofar (philosophieren): 1. No se p u ede a p re n d e r la filoso fía, no se p u ed e a p re n d e r m ás que a filosofar (solam ente a filosofar); 2. No se pued e m ás que aprender a filosofar (sola m en te ap ren d er: pues la filosofía es inaccesible). Tal sería la p ro g resió n de u n e n u n ciad o a otro. Los en u n ciad o s siguen siendo los m ism os, co n la excepción del rasgo que viene a su b ray ar la p alab ra philosophieren en el p rim ero . 1. No se p u e d e a p re n d e r m ás que a filosofar {nur philosophieren)-. y no la filosofía. 2. No se pued e m ás q u e aprender a filosofar, a c e r carse a la filosofía sin p o seerla jam ás y, p o r tan to, sin filosofar v erd ad eram en te co n ella. Una cu estión de trad ucción : el des plazam iento sintáctico del no m ás que (no se p u ede a p re n d e r m ás que, no se p u ed e m ás q u e ap ren d er...) p e rm ite m a rc a r cla ram e n te la diferencia. En alem án, al p e rm a n e c e r igual la frase en su sintaxis, fue p reciso sub ray ar philosophieren en el p rim e r enunciad o ; y el equívoco se m an tiene, no se excluye qu e los dos casos tuvieran, p o co m ás o m enos, el m ism o sen tido p a ra Kant.
CÁTEDRA VACANTE 109 p ero , en c u a lq u ier caso, d iferen tem en te acen tu ado , m arca b ien que la filosofía se sustrae a la enseñanza, en tan to que el
filosofar la req u iere, req u iere tan sólo la enseñanza, y de for
m a interminable. La esencia de la filosofía excluye la en señ a n za, la esencia del filosofar la exige.
B astaría, si así p u ed e decirse, co n e x traer las c o n secu en cias institucionales de esto. P rovienen de ese «doble-vínculo»
[idouble-bind] que se an u d a alre d ed o r del cu erp o sublim e del
m aestro del filosofar, en to m o a su ausen cia evidente e inevi table. Pues, retirán dose, p e rm a n ec e inevitable. No do m in a la escen a com o la hechiza; realm en te, la dom in a com o lo h a ría u n fantasm a. Fascina y sucede, se p o d ría decir, al m enos, si estos valores no afectasen dem asiado a la sensibilidad y a la im aginación: pu es la razón debe ro m p e r el encanto.
No hay (la) filosofía, no hay filósofo, dice, en sum a, Kant. Está la idea de la filosofía, está el filosofar, hay sujetos que p u ed en ap re n d e r a filosofar, a a p re n d e rlo de otros, a e n señ ár selo a otros, hay m aestros, hay discípulos, hay instituciones, derechos, deb eres y p oderes p a ra ello, p e ro filósofo no hay, ni filosofía. Jam ás n ad a de eso está presente, allí, aquí. D ecir «hem e aquí, yo filósofo, soy filósofo», no es solam ente la m a nifestación o rgullosa de u n «presuntuoso» (ruhmredig), es no co m p re n d er en absoluto la diferencia e n tre u n tipo ideal (Ur-
bild.) y u n ejem plo individual. El tipo ideal del filósofo com o persona se c o rresp o n d e co n el co n cep to cósm ico, m ejor sería
d e c ir m u n dano (Weltbegriff), de la filosofía (conceptus cósm i
cas). Este co n cep to se opo n e al conceptus scolasticus, al de
u n sistem a de co n o cim ien to com o cien cia co n sid erad a ú n i cam ente en su u n id ad sistem ática y en su perfección lógica. El concepto m u n d an o sirve de fun d am en to a la d en o m in a ción del filósofo, sobre todo, cu and o se le personifica y se le
representa com o u n m odelo (Urbild) en el ideal del filósofo.
Este filósofo ideal no es u n artista de la razón (V em u n ftK ü n st-
ler), sino el legislador (Gesetzgeber) de la razón hum ana: es
necesario rec o rd a rlo aquí. Su objeto es la filosofía com o te
leología rationis hum anae, co no cim ien to de los fines esencia
les de la razón hum ana. Aquí la razón está caracterizada en su esencia com o lo pro p io del h o m b re, anim al rationale.
Si e ra n e cesario re c o rd a r q u e el filósofo ideal es u n legis lad o r y no u n artista, se debe a que no todos los que tra ta n la razón son legisladores. El m atem ático , el físico, el lógico m is m o, no son sino artistas de la razón. T ienen instru m en to s, y ellos m ism os son in stru m en to s en las m an o s de aq uel que es su m aestro , p o rq u e co n o ce los fines esenciales de la razón hum ana: y éste es el filósofo, q u e n o se e n c u e n tra en n in g un a p arte. No obstante, la id ea de su legislación se e n c u e n tra com o en casa p o r d o q u ier d e n tro de la razón hum ana.
En n in g u n a p arte, en todas partes: ¿Cómo reg u la r esta to pología? ¿Cóm o tra d u c irla en institución? V erem os có m o se d esarro lla esta paradoja cuand o , en n o m b re de esta m ism a lógica, S chelling c ritic a El Conflicto de las Facultades. K ant co m ete u n e rro r al q u e re r que haya algo así co m o u n lug ar in stitu cion al especializado, u n d e p artam en to p a ra la filosofía. D ebido a que ésta se e n c u e n tra en todas p artes, n o hay p o r qué reserv arle u n espacio. Pero, sob re todo, no se le debe asignar.
Está el m aestro, y está ausente. T am bién hay u n a m aestra, y es la m etafísica. K ant la p resen tó com o u n a a m an te b ien am ad a (Geliebte) a la que se vuelve siem pre, después de las desavenencias. Esta a m a n te /m a e stra del m aestro es tam bién u n censor: d e n tro del d e p a rtam e n to o en la facultad (inferior) de filosofía. Es, pues, u n c e n so r sin fuerza pública. E jerce e v en tu alm en te su c e n su ra c o n tra la c e n su ra estatal. C ensura c o n tra la censura, c e n su ra de la razón, al servicio y no c o n tra la razón.
P ero al definir esta m etafísica racio n al co m o Censoramt, se rec o n o c e u n a e stru c tu ra c e n su ra n te de la razón.
El debate, ento nces, c o n tin ú a sien d o el de la m ejo r ce n su ra. Para u n m aestro, o p a ra u n se r finito, n u n c a se levanta la cen su ra, tan sólo se d a u n cálcu lo estratégico: c e n su ra c o n tra cen sura. ¿Es esta estrateg ia u n arte?