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El paradigma del procesamiento de información de las

ciencias cognitivas

La psicología cognitiva surge en comunión con las demás ciencias cognitivas en una serie de simposios que se celebran a mediados del siglo XX. Una fecha trascendental en el surgimiento de la ciencia cogni-

tiva es el “Simposio sobre la Teoría de la Información” llevado a cabo en el mit (Massachusetts Institute of Technology) en septiembre de 1956.

En este se presentaron una serie de trabajos que dieron paso a lo que hoy se conoce como las ciencias cognitivas (Gardner, 1987). En este momento histórico se presentaron dos grandes trabajos que configu- raron dos líneas de trabajo muy importantes de la psicología cogniti- va: George Miller expuso “el mágico número siete más o menos dos”

(Miller, 1955) en el estudio de la memoria, y Noam Chomsky expuso sus tres teorías del lenguaje (Chomsky, 1980). En estas exposiciones ambos utilizaron el lenguaje computacional para la presentación de sus posturas; y, a pesar de que ya se venían proponiendo ideas con ciertos conceptos computacionales, en el simposio se notaba clara- mente el amplio uso del lenguaje computacional.

La psicología cognitiva es una ciencia que estudia la cognición y el procesamiento de información en la mente humana a través del aná- lisis de los procesos psicológicos: memoria, atención, percepción, len- guaje, pensamiento, motivación y emoción (Burín, 2016). Su objetivo consiste en explicar los mecanismos que posibilitan las capacidades cognitivas como el lenguaje, el razonamiento, etc. (Skidelsky, 2016). Desde esta perspectiva, la psicología estudia la mente humana utili- zando las metodologías comunes en las ciencias cognitivas. La psico- logía cognitiva, en primera instancia, desarrolla sus planteamientos dentro de lo que se conoce como el paradigma del procesamiento de información.

Como nos dice Gardner, la ciencia cognitiva busca retomar los proble- mas tradicionales de la agenda griega (Gardner, 1987). Sin embargo, es necesario el surgimiento de la ciencia moderna, la que redefine el problema del conocimiento estableciendo un tipo de conocimiento estructurado que se apoya en la demostración y la experimentación. La filosofía se redefine en estos términos como una metafísica cuyo problema principal gira en torno a la teoría del conocimiento: la epis- temología (Dancy, 1993). Es solo hasta el pensamiento de Descartes en el siglo Xvii cuando se construye el problema mente-cuerpo y con

él todas las preguntas en torno a la naturaleza de ambos (Corman, Lehrer, y Pappas, 1990).

Descartes (1977) es el primero en pensar el pensamiento en sí mismo como la característica esencial de la mente. En sus meditaciones me- tafísicas desarrolla una definición de lo que él mismo llama en latín res cogitans, la mente o sustancia pensante. En su explicación sobre la na- turaleza de la mente y sus contenidos expone su doctrina de las ideas innatas, uno de los pilares de su racionalismo. Según su pensamiento,

existen ciertas ideas que no son producto de la experiencia sino que han sido puestas en nuestra mente por una sustancia divina: como la idea de perfección (Descartes, 1977).

En el enfoque computacional, la psicología cognitiva retoma algunos problemas de la filosofía griega pero con un nuevo tipo de análisis que toma su lenguaje del paradigma del procesamiento de información, al punto de ser conocida también como psicología computacional. Fue tan influyente esta forma de hacer psicología que pronto vimos que computadora y mente humana eran sistemas simbólicos que debían ser tratados por igual; de esto nace la analogía computacional men- te-computadora. Newell y Herbert publicaron el libro La solución del problema humano en el que presentan esta postura con claridad: enti- dades materiales, cerebros y computadoras, capaces de procesar trans- formar, elaborar y manipular símbolos. Allí plantean y describen el pro- grama “Solucionador General de problemas” (Newell y Simon, 1972). Jerry Fodor (1975, 1986) es, sin lugar a dudas, el psicólogo y filósofo más influyente del enfoque computacional. En su teoría representa- cional y computacional de la mente plantea que el cerebro tiene un lenguaje de símbolos para manipular las representaciones que están siendo computadas (Fodor, 1986). Sostiene que el lenguaje del pensa- miento debe ser un vehículo para procesar las representaciones que nos llegan de los sistemas sensoriales o de entrada, de los cuales no tenemos conciencia. Es decir, el cerebro mismo tiene un sistema de representación simbólico, semejante al de las computadoras, con el que procesa las imágenes o los sonidos que capta a través de los órganos sensoriales. Sostiene que estos procesos primarios de repre- sentación sensorial son realizados por los sistemas de entrada que presentan un comportamiento característico que describe como “modular”: concepto trascendental en la psicología cognitiva actual, incluyendo la psicolingüística y la psicología del pensamiento. La men- te es concebida como un conjunto de dispositivos de procesamiento de información; los dispositivos que procesan la información senso- rial son inconscientes, están separados entre sí y procesan informa- ción específica. Según su perspectiva, a través de la evolución hemos desarrollado módulos especializados para la información visual, auditiva, etc. El concepto de modularidad es ampliado posteriormente.

El enfoque computacional se funda en dos conceptos principales: es- tados mentales representacionales producto de procesos cognitivos como el lenguaje y el razonamiento (Pérez, 2013).

Apoyándose en Franz Joseph Gall, fundador de la frenología (Hufeland y Gall, 1807), Fodor se opone a la concepción tradicional de la estruc- tura mental que concibe las facultades mentales solamente como procesos horizontales: en los que la mente opera sobre toda la in- formación independiente de su forma de presentación y la puede relacionar a través de un proceso interactivo de las diferentes facul- tades como la memoria, la atención, el razonamiento, la imaginación, etc. Aunque el mismo Gall propuso que todas las facultades eran verticales; en contraste, Fodor propone un modelo mixto en el que la mente también tiene facultades verticales que están especializadas para percibir y procesar información de dominios específicos como el lingüístico, el visual, etc. (Fodor, 1975, 1986).

Apoyándose en los planteamientos de Chomsky sobre el lenguaje y de David Marr sobre la visión de cierto tipo de funcionamiento de al- gunos procesos mentales (Marr, 2010), la arquitectura funcional de la mente presenta dos tipos de estructuras muy diferentes: los sistemas modulares o verticales y los sistemas centrales u horizontales. Los sis- temas modulares están implementados en estructuras cerebrales muy específicas, vienen programados de forma innata, funcionan con rapi- dez y de manera inconsciente. Son mecanismos “precableados” gené- ticamente trasmitidos que generan representaciones automáticas del mundo externo (Llinás, 2017).

Los sistemas centrales, en cambio, tienen una base neural distribui- da que no se puede identificar, y, por lo tanto, no permiten que se estudien a través del método científico; además, al operar de mane- ra consciente requieren de mucha atención y, por lo tanto, funcionan lentamente. Fodor defiende que la forma de identificar un sistema mo- dular es cuando poseen estas propiedades, o por lo menos la mayoría:

1. Especificidad de dominio: son mecanismos especializados para un tipo de información específica.

3. Inaccesibles al sistema central: inconscientes.

4. Rápidos: la distancia entre el estímulo y la respuesta no sobrepasa los milisegundos.

5. Encapsulados: las representaciones que producen estos procesos son indiferentes a nuestras creencias o deseos y, por lo tanto, funcio- nan únicamente con su propia información.

6. Arquitectura neural: se implementan en una base neural fija y di- ferenciada.

7. Deterioro aislado: los módulos se deterioran con independencia de los otros.

8. Ontogénesis regular: con un ritmo y una determinada sucesión en sus etapas de desarrollo, siguiendo un patrón genético.

La selección natural, en la filogenia de la especie, identificó cuales son los procesos que requieren más velocidad, perfeccionando sus meca- nismos en módulos específicos que se activan ante estímulos especí- ficos (Llinás, 2017).

Un enfoque diferente se desarrolla en la universidad de Harvard por el psicólogo Jerome Bruner y sus colaboradores: fundaron el “centro de estudios cognitivos” en 1962 (Guilar, 2009). Se preocuparon princi- palmente por explicar cómo adquirimos conceptos: esto tiene que ver con la categorización y clasificación de elementos, un tema clásico de la psicología. El enfoque desarrollado por Bruner es diferente porque considera al sujeto activo y constructivo en la resolución de proble- mas: el enfoque estratégico (Gardner, 1987).

Bruner y sus asociados se ven influidos por el paradigma del procesa- miento de información, pero se distancian del modelo computacional al plantear “estrategias” como el factor determinante en el desempeño de los sujetos en tareas relacionadas con la clasificación de objetos. En sus estudios sobre el proceso mental del aprendizaje encontraron

que las estrategias en la resolución de problemas permitían una ma- yor economía cognitiva y funcionaban como una serie de atajos que determinan un estilo propio y particular de cada sujeto (Bruner, 2001). Estos hallazgos plantearon toda una revolución a nivel pedagógico y se ven desarrollados a través de propuestas como el aprendizaje re- presentativo o aprendizaje significativo, en el que es de vital importan- cia el perfil del sujeto en función de una presentación de elementos que generen un cambio en él (Guilar, 2009).

Veamos cómo se aplican estos enfoques en el estudio de los procesos cognitivos como lo son el lenguaje y el razonamiento.

El paradigma cognitivo

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