• No se han encontrado resultados

El periodo valenciano de Léon Dufour (1780 1865)

Capítulo V. Dos compañeros de herborizaciones de Vicente Alfonso Lorente:

2. El periodo valenciano de Léon Dufour (1780 1865)

Léon Dufour nació en Saint-Sever (Francia) en 1780. Gracias a las excursiones organizadas por la École céntrale de su ciudad natal, muy pronto comenzó a interesarse tanto por las plantas como por los insectos. Estudió medicina en París, lo que le permitió mantener relación con importantes figuras de la historia natural de la época como Jean Baptiste Lamarck (1744-1829), Augustin Pyramus de Candolle (1778-1841), Christian Hendrik Persoon (ca. 1761-1836) o Louis Richard (1754-1821). Tras finalizar sus estudios, aceptó el cargo de médico ordinario del cuartel militar del mariscal Moncey: “J'étais loin de soupçonner alors, que, sous le prétexte d'une éxpédition contre la citadelle anglaise de Gibraltar, nous allions allumer dans la péninsule une guerre aussi injuste que désastreuse”. De esta forma, ajeno a los acontecimientos que se sucederían, llegó Léon Dufour a Madrid en abril de 1808.501

Basándonos en sus dos memorias autobiográficas, que redactó durante los últimos años de su vida, hemos podido reconstruir su estancia en la ciudad valenciana durante los años de la invasión napoleónica. Su primera memoria se leyó en una serie de sesiones extraordinarias celebradas por la Société Botanique en Burdeos en 1859 y, posteriormente, se publicó en el Bulletin de esta sociedad. En ella, Dufour trataba de los lugares que visitó en España a través de los recuerdos que le evocaban algunos de los ejemplares que componían su herbario. La segunda, que escribió el mismo año de su muerte en 1865, Souvenirs d'un savant française, es una especie de diario en el que Léon Dufour escribió, junto con otros muchos recuerdos de su vida, los sucesos más destacables que vivió durante su estancia en España. Ambas memorias hablan de un hombre que aprovecha la situación bélica que le ha tocado vivir para recoger las plantas que desconoce, para recolectar los insectos que encuentra, para describir y deleitarse con los lugares por los que pasa: los bosques, los ríos, las montañas, las gentes, los cultivos, los vinos, en definitiva, un hombre que se entrega a su trabajo intentando olvidar las atrocidades de la guerra. En estos escritos no hay ni buenos ni malos. Dufour daba muestras de admiración o de repugnancia tanto por algunos de sus compañeros del ejército francés como por las gentes que conoce a lo largo de su itinerario bélico.

En ocasiones, Léon Dufour efectuó sus excursiones acompañado de otros estudiosos de la botánica tan destacados como el aragonés Mariano Lagasca y el sevillano José Rodríguez, ambos discípulos de Antonio José Cavanilles, o el eclesiástico Pablo Lallave, estudioso de la flora mexicana e interesado en los líquenes. Asimismo, también mantuvo contacto con

501 Esta cita de Dufour en: SAULE (1993), 319-321. El autor trata de la estancia de Léon Dufour en la

Antonio Francisco Zea y Claudio Boutelou, por entonces, director y primer jardinero del Real Jardín Botánico de Madrid, respectivamente, y con los directores de la Expedición Botánica a los virreinatos de Perú y Chile, Hipólito Ruiz y José Pavón. Tras haber estado en Madrid (1808), Tudela (1808-1809), Zaragoza (1809-1810), Tarragona y Tortosa (1811), llegó a Valencia, como médico en el cuartel general del mariscal Suchet, en enero de 1812. Contaba con treinta y un años de edad.502

El encuentro entre Léon Dufour y Vicente Alfonso Lorente y su posterior amistad, son descritos en ambas memorias. Como sabemos, Vicente Alfonso Lorente fue capitán al frente de una de las cinco compañías que se habían constituido en el “Batallón” de estudiantes universitarios. Ya en 1858, es decir, antes de que lo hiciera el propio Léon Dufour, el botánico Miguel Colmeiro, contaba este encuentro.503 No obstante, hemos preferido rescatar el relato

de las memorias de Léon Dufour. En ellas, Dufour aseguraba que durante el sitio a la ciudad de Sagunto, dos médicos españoles le dieron a conocer la situación en la que se encontraba el catedrático de botánica de la Universidad de Valencia “était gravement compromis, comme s'étant mis à la tête des étudiants armés”. Así, una vez llegó a la ciudad de Valencia, Dufour solicitó alojarse en casa de este catedrático de botánica, nuestro biografiado, Vicente Alfonso Lorente. Al llegar, la mujer de Lorente, con lágrimas en los ojos, le comunicó que su marido se encontraba en prisión y a punto de partir hacia Francia. Inmediatamente, Dufour acudió a pedir ayuda al comandante, su amigo Bugeaud. Al oír el nombre de Lorente, Bugeaud le contestó: “Impossible! Il est signalé comme un des chefs les plus exaltés”. Sin embargo, tras insistir, consiguió que Vicente Alfonso Lorente fuera liberado y devuelto a su familia. Al día siguiente, para asegurar su situación, envió una memoria justificativa “oú je mettais en relief les titres scientifiques de mon protégé, ses travaux importants sus la culture et la fabrication de l'indigo, et son intention de le continuer avec moi”. Léon Dufour se alojó en casa de Lorente durante los dieciocho meses que permaneció en Valencia. Llegó a convertirse en un compañero querido por toda la familia de nuestro biografiado, como él mismo comentaba: “Je fus lié d'amitié avec toute sa famille”.504

Asimismo, tal y como se había comprometido al solicitar la liberación de Lorente, Léon Dufour prosiguió las experiencias destinadas al cultivo y extracción del añil. En el Jardín Botánico de la Universidad de Valencia, Dufour y Lorente se entregaron con entusiasmo a esta actividad y llegaron a aplicar un nuevo método para la extracción del añil mediante la maceración en frío. Como vimos, el éxito de estas experiencias les proporcionó, por parte de

502 Ibidem, 322-324.

503 COLMEIRO (1858), 129 y 175-176.

las autoridades francesas, un fondo de mil francos para iniciar la restauración del deteriorado jardín universitario y, sobre todo, para continuar con el cultivo al por mayor y la posterior extracción del añil.505

Léon Dufour recordaba su estancia en Valencia como la época de su vida en la que más trabajó y en la que más objetos de historia natural recolectó. Efectuó numerosas excursiones por las localidades cercanas a la ciudad de Valencia, como Benimamet, Paterna, Catarroja, la Devesa de la Albufera, Puçol, Alginet, Torrent, Burjassot, Moncada, Godella o los montes de Portacoeli. En algunas ocasiones, le acompañaba Vicente Alfonso Lorente. Los hallazgos botánicos realizados por Léon Dufour en estas herborizaciones se encuentran recogidos en diversas publicaciones, sobre todo, en el Bulletin de la Société botanique de France, en las actas de la Société linnéenne de Bordeaux, en los Annales des sciences naturelles, y en los Annales des sciences physiques de Bruxelles, entre otras revistas. Asimismo, también se encuentran dispersos en las floras de otros cultivadores de la botánica de la época tales como el Prodomus systematis naturalis regni vegetabilis de Augustin Pyramus y, su hijo, Alphonse de Candolle (1806-1893), inmensa obra en diecisiete volúmenes, que se publicó entre 1824 y 1873. Entre las especies descritas por el propio Léon Dufour y que pertenecen a sus herborizaciones valencianas, podemos citar: la Arenaria modesta Dufour, diversas especies del género Centaurea como C. antennata Dufour, C. dracunculifolia Dufour, C. maritima Dufour y C. stenophylla Dufour, y Cerastium gracile Dufour, Coronilla clusii Dufour, Silene sclerocarpa Dufour o Thalictrum maritimum Dufour, entre otras especies.506

Una de las excursiones por tierras valencianas que Dufour relató con más detalle fue la que efectuó a las montañas de Portacoeli el 26 de mayo de 1813, pocas semanas antes de su partida hacia Francia: “Lorente et moi, á cheval, deux paysans valençais de confiance, un Equus asinus porteur du bagage naturaliste; voilà le personnel de notre petite caravane”. Tras hacer noche en Moncada, llegaron al convento de Portacoeli, desvastado por la guerra. Lorente, que contaba ya con cincuenta y cinco años de edad, decidió quedarse en el convento. Dufour, junto con los dos guías, continuó a pie la ascensión al Monte Mayor, el punto más elevado de la cadena montañosa. En la narración de esta excursión, Léon Dufour desvelaría los sentimientos y las emociones que le invadían al frente de sus objetos de estudio:

505 DUFOUR (1860), 150. Véase el capítulo dedicado a las actividades del jardín botánico universitario y al

añil en el apartado 3.5. del capítulo segundo y en el 4.3. del séptimo. Los resultados de estas experiencias en DUFOUR (1817), 26-41.

506 Sobre la difusión de las plantas penínsulares descritas por Léon Dufour véase la biografía que le dedicó

ROUMEGUÈRE (1878), 6; y, sobre todo, SAULE (1993), 326-327. El propio Dufour ofreció un listado de las especies vegetales descritas como resultado de sus herborizaciones valencianas en DUFOUR (1860), 151.

“j'escalade, je descends, je perds mes guides, je les retrouve, je dépose dans le panier mon abondante moisson […] le naturaliste acquiert de nouvelles forces pas la découverte de quelque objet nouveau, par la constatation d'un fait curieux: ici c'est une touffe de brillantes fleurs, dont je choisis les beaux échantillons pour mon herbier et pour celui de mes amis de France, j'attrape des insectes variés que j'emprisonne dans des cornets de papier. Lá, c'est une mousse, un lichen, qui m'attirent dans l'antre d'un rocher dont je dois aussi examiner et la forme et la structure; ailleurs, j'observe une graminée difficile á arracher de la crevasse profonde qui la recèle; plus loin, une grosse pierre qu'il s'ágit de renverser pour dénicher une araignée, un coquillage d'espèce rare ou inconnue”.507

Léon Dufour escribió estas letras en 1865, cuando es lícito dejarse llevar por las emociones, por los sentimientos, por la belleza; cuando el placer, el deleite, la pasión configuran al estudioso de la naturaleza sin ningún tapujo. Dufour protagonizó este cambio de actitud. En 1813, se presentó ante sus guías como médico: “Ma qualité de médicin me fit respecter par ces hommes […] ils pensaient que j'allais á la recherche des plantes médicinales, et je me gardai de les détourner de cette idée”. Con el pretexto de recoger plantas medicinales, Dufour recolectaría todo tipo de plantas, se interesaría por conocer los animales, las rocas y los minerales, es decir, por todo lo que conforma nuestro el entorno natural.508

Dieciocho meses después de su llegada a Valencia, el 4 de julio de 1813 “jour de douloureuse mémoire, sonna l'heure de la retraite de cette belle terre de Valence, devenue déjà pour nous une seconde mère-patrie”. De esta manera, Léon Dufour se despidió de Vicente Alfonso Lorente y de su familia, por los que sentía un gran aprecio, del jardín botánico, “mon Jardin-des-plantes restauré et sa succursale de Puzol”, de las plantas del añil, del hermoso cielo valenciano, de sus excursiones, de la riqueza botánica del litoral y del monte valenciano, y de la mayor parte de sus colecciones botánicas y entomológicas que tuvo que dejar en casa de Lorente. Su marcha de Valencia, “en fin l'incertitude de notre avenir, me jetèrent pour toute la journée dans les reflexions les plus tristes”. No sólo la derrota producía tristeza, también el abandono de los amigos, de los proyectos y de las ilusiones.509

León Dufour, el último compañero de herborizaciones de Vicente Alfonso Lorente, ya no volvería a Valencia. No obstante, unos años después de su partida pudo recuperar sus colecciones y parte de su biblioteca. María Tadea González, viuda de Vicente Alfonso Lorente, le enviaría a Saint-Server, su ciudad natal, “el Cavanilles, el Cuvier, el Herbario y el

507 DUFOUR (1865), 191.

508 El relato de la excursión a las montañas de Portacoeli aparece en DUFOUR (1860), 170-172 y DUFOUR

(1865), 190-193.

cajón de insectos”. Mariano Lagasca colaboró para que pudieran llegar a manos de Dufour sus pertenencias naturalistas. Sin embargo, parte de sus libros habían sido vendidos por equivocación junto con la biblioteca de Lorente. María Tadea González, en compensación, le ofreció el herbario de su difunto esposo. Dufour aceptó, y el herbario de Vicente Alfonso Lorente, “un des chefs les plus exaltés” durante la guerra de la Independencia, como aseguraba el comandante del ejército francés Bugeaud, viajaría hasta Francia, el país rival. No obstante, su herbario quedaría en las manos de su huésped, de su compañero de ensayos y de experiencias botánicas, y, como no, de herborizaciones, Léon Dufour.510

510 BARRAS DE ARAGÓN (1919), 394-400. Al menos así consta en las cartas que Léon Dufour envió a

Mariano Lagasca en 1817. Estas cartas fueron publicadas por Francisco Barras Aragón en el Boletín de la

PARTE SEGUNDA.

LOS TEXTOS Y LOS SABERES

BOTÁNICOS. LA OBRA DE VICENTE

ALFONSO LORENTE Y ASENSI.