Capítulo III. La Real Sociedad Económica de Amigos del País de Valencia.
3. Algunas de las actividades relacionadas con la botánica.
3.2. La aclimatación de especies vegetales exóticas
La Sociedad Económica participó en numerosos ensayos de aclimatación o naturalización. Por ejemplo, en su memoria sobre los montes del antiguo reino de Valencia, el oficial de Marina, Joaquín de la Croix, proponía repoblar los bosques “con pinos de calidad propia para las arboladuras de buque”. España, como la mayor parte de las potencias marítimas de Europa, debía recurrir, con los excesivos gastos que esto suponía, a los bosques de Polonia, Lituania, Rusia o Noruega para obtener la madera necesaria para la construcción de los palos o mástiles de sus buques. De la Croix comentaba que los ingleses habían hecho varias tentativas para naturalizar los pinos mejores para la arboladura, como era el pino de Riga (variedad del Pinus sylvestris L.), sin éxito. Sin embargo, en Francia, Duhamel du Monceau había conseguido resultados favorables con las semillas originales de Riga.416
En 1802, a propuesta del presidente de la RSEAPV, el marqués de Valera, llegaron semillas procedentes de Francia con el fin de “repetir los experimentos de connaturalizar los pinos de Riga, propios para la arboladura, que han prevalecido en Francia”. Durante 1803 y 1804, estas semillas, junto con otras del árbol de la cera (Myrica sp.), se repartieron entre cuarenta y cuatro socios y colaboradores para que “siembren los piñones y cuiden de los pinos jóvenes que resulten, con toda la atención digna de un experimento tan importante”.417
A pesar de que la RSEAPV no disponía de un jardín botánico propio, sus socios y colaboradores proporcionarían el terreno necesario para la experimentación agrícola. En este caso concreto, entre las personas que recibieron las semillas de estos árboles, nueve pertenecían al clero: dos eran canónigos, dos monjes -uno de la cartuja de Portacoeli y otro de la del Puig o Arachristi- dos eran frailes, dos curas y una monja franciscana descalza de Ruzafa. Asimismo, siete contaban con un título nobiliario: el propio marqués de Valera, el
416 CROIX (1801), 163-267. Un análisis detallado de esta memoria lo podemos encontrar en BAUER (1980),
222-228. El pino de Riga es una variedad geográfica del Pinus sylvestris L., propia de las tierras situadas entorno al golfo de Riga en el mar Báltico, que se caracteriza por presentar un tronco muy elevado. ESPASA CALPE, vol. 35, 828. El francés Henri Louis Duhamel du Monceau (1700-1782) fue autor de diversas obras de arboricultura. Al igual que de la Croix, estuvo vinculado con la marina, llegando a ocupar el cargo de inspector general de la marina francesa. Sus obras fueron traducidas al castellano, alcanzando una gran difusión en la época. Véase, sobre Duhamel du Monceau y su obra botánica: STAFLEU; COWAN (1976), vol. 1, 692-695. Acerca de sus traducciones al castellano: COLMEIRO (1858), 9; PALAU DULCET (1951), vol. 4, 542.
417 Carta del Joaquín de la Croix al secretario de la RSEAPV Francisco Peylorón, Valencia, 5 de agosto de
1802. ARSEAPV: C-41, I Agricultura y Ganadería, n.5. Véase el apéndice documental núm. 21. Reciben el nombre de árbol de la cera distintas especies del género Myrica. La cera se presenta recubriendo la superficie de sus frutos. Cada arbusto puede dar anualmente de 12 a 15 Kg. de cera. Tiene los mismos usos que la cera de abejas. ESPASA CALPE, vol. 12,1139.
marqués de la Cueva, el barón de la Puebla, como vimos, autor de varios obras de astronomía, el marqués de Malferit, el marqués del Moral, el barón de Alcanalí y el barón de Benifayó. También recibieron estas semillas el socio Tomás Domingo de Otero, el por entonces encargado de la formación del nuevo jardín botánico universitario Francisco Gil, el hijo del maestro de Lorente, Tomás Villanova Entraigües, y el militar Juan Sánchez Cisneros, entre otros. Esto nos hace suponer que la posesión de un jardín en el que se llevaran a cabo experiencias de aclimatación debió ser un fenómeno muy extendido entre la nobleza, el clero y la burguesía valenciana de la época. Algunos de ellos lo tendrían en la misma ciudad de Valencia, como era el caso de Narciso Boada, que contaba con un jardín en la plaza de Santa Catalina, o de Pablo Casademunt, que lo tenía en la esquina a las calles de San Vicente y Calabazas. También se enviaron algunas de estas semillas a la Coruña, Jaca, Reus, Madrid, Toledo y Sevilla.418
La RSEAPV emprendió más empresas de este tipo. Así, por ejemplo, en noviembre de 1804, el primer catedrático y director del Real Jardín Botánico de Madrid, Francisco Antonio Zea, remitió a la Sociedad Económica semillas de treinta especies de plantas diferentes, “algunas de dichas semillas nuevas en botánica”. Zea deseaba su introducción en Europa y consideraba el clima valenciano “propicio para su naturalización”. En este caso, desconocemos quiénes fueron los socios a los que se les distribuyeron estas semillas procedentes del jardín madrileño.419
El mismo proceso se repetía en 1807. Esta vez se intentaba la aclimatación de la mimosa nilótica o árbol de la goma arábiga (Acacia senegal Wild.). Como vimos, el propio ministro Manuel Godoy confiaba a la Sociedad una parte de estas semillas que había hecho traer desde el Senegal. Godoy explicaba:
“La goma arábiga es una de aquellas producciones preciosas de la naturaleza, que tienen una aplicación mui general para las artes, para la salud del hombre, y aún para su alimento en algunas circunstancias. Críase hasta ahora solamente en algunos puntos de Levante y en tres bosques de la parte occidental de África, inmediatos al Senegal. Los franceses y los ingleses poseen exclusivamente su comercio y se proporcionan por él ganancias considerables, pues se vende en Europa por triple cantidad de la que cuesta en primera compra, y se consumen más de dos millones de libras de esta droga cada año. La España es tributaria de toda la goma arábiga que necesita y sería una ventaja de mucha
418 “Distribución de las semillas del árbol de la cera y pino de Riga. Años 1803 y 1804”. ARSEAPV: C-41, I
Agricultura y Ganadería, n.5. Véase el apéndice documental núm. 24.
419 Carta del marqués de Valera, vicedirector, a la RSEAPV: Valencia, 26 de noviembre de 1804. ARSEAPV:
importancia para ella que pudiese libertarse de esta contribución arraigando en su seno el producto que la ocasiona”.420
De nuevo, una comisión de individuos se encargó del cultivo de esta planta. A su cargo estuvo Tomás Domingo de Otero, que distribuía las semillas “con arreglo al conocimiento y aptitud de los sugetos que componen la citada comisión, y su probable instrucción para las operaciones agrícolas”. No se ha conservado la lista de los individuos que formaron esta comisión, no obstante, como vimos, Vicente Alfonso Lorente debió encontrarse entre ellos. En enero de 1808, Tomás de Otero informaba a los miembros de la Sociedad que “entre los muchos encargados de la sementera y cuidado de las mimosas nilóticas, solo el Dr. D. Vicente Alfonso Lorente me ha comunicado hasta ahora los progresos de sus trabajos”. Como vimos, Lorente efectuó la siembra del árbol de la goma arábiga en el Jardín Botánico de la Universidad de Valencia. A pesar del frío y de la plaga del pulgón, las plantas confiadas a Lorente alcanzaron hasta cinco palmos de altura.421
Poco después, Godoy felicitaba a la Sociedad Económica valenciana por este éxito, que también se había verificado en el Jardín de Experimental de Sanlúcar de Barrameda. Sin embargo, se lamentaba de “lo mucho que pudiera haberse hecho ya a favor de la agricultura y riqueza nacional si se hubiesen tomado anticipadamente las medidas que conviniesen”. La aclimatación y cultivo de muchas plantas exóticas no sólo era visto como un medio de mejora agrícola, suponía, sobre todo, una mejora en el comercio. Por un lado, se evitarían las importaciones, generalmente a un coste altísimo del producto. Por el otro, se podía conseguir que el producto se exportara, lo que reportaría grandes beneficios económicos a la nación. De este modo, Godoy finalizaba su carta dirigida a la RSEAPV:
“Será glorioso para mí ver llegar el día en que se haga general en ese reyno tan preciosa producción, y que no sólo se liberte del sacrificio de caudales que impende para adquirirla, sino que llegue a ser también un ramo de su comercio activo.”422
420 Carta de Manuel Godoy a la RSEAPV: Aranjuez, 12 de marzo de 1807. ARSEAPV: C-47, I Agricultura,
n. 2, 1807. Véase el apéndice documental núm. 28.
421 Carta de Vicente Alfonso Lorente a Tomás de Otero: Valencia, 10 de enero de 1808. ARSEAPV: C-50, I
Agricultura, 1808. Véase el apéndice documental núm.31.
422 Carta de Manuel Godoy a la RSEAPV: Madrid, 31 de enero de 1808. Ibidem. Véase el apéndice
documental núm. 33. Más información en el apartado 3.5. del capítulo anterior y en el 4.4. del séptimo capítulo de la presente memoria.