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El plus-de-gozar y el discurso capitalista

III. El engranaje del discurso capitalista

2. El plus-de-gozar y el discurso capitalista

Para Lacan el capitalismo se edifica a costa del goce alrededor del cual gira el sujeto. Seguramente ahí radica el éxito de su funcionamiento. A partir de allí surge la necesidad de

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En Hysteria, [Película] Stephen Dyer, Jonah Lisa Dyer, producción Informant Media / Beachfront Films / Forthcoming Productions, Reino Unido, 2011 (100 min), podemos observer como el Doctor aprendiz Joseph Mortimer Granville, quien utilizaba los métodos ortodoxos de su maestro en la cura de las histéricas, termina inventando el primer consolador eléctrico, cachivache que revolucionaría la sexualidad femenina. Pero en efecto no se trata de que Mortimer lo hubiese inventado, sino de que el primer método, que consistía en masajear el clítoris de las mujeres de manera repetitiva, hasta lograr un orgasmo, es reemplazado por uno más eficaz, luego de que las histéricas desmintieran la creencia de la época de que las mujeres no experimentaban ningún placer sin penetración. Son entonces las histéricas quienes terminan proporcionando el material para el invento de este revolucionario cachivache.

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Lacan Jacques, El seminario 17, op., cit. 170.

159 Ibíd., 172. 160

Cf. la segunda intervención de Lacan en Vincennes, el 3 de junio de 1970, que no se encuentra publicada en la traducción del seminario 17. Cf. “Impromptu núm. 2, Analyticon, Vincennes, 3 juin 1970”, en Jacques Lacan, L’envers de la psychanalyse, séminaire 1969-1970, Éditions de l’Association lacanienne internationale, París, octubre de 2008. Hay versión en español en los Folios 4.1 [Traducción de Pio Eduardo Sanmiguel Ardila].

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Ibíd.

74 plus-de-gozar para que la máquina trabaje. Si este término es homólogo al de plusvalía, entonces estamos diciendo que el discurso capitalista se edifica por cuenta del plus-de-gozar, por cuenta de la plusvalía. El plus-de-gozar tiene que ver con un más de goce, obtenido gracias a un menos, es decir, un más de goce por cuenta del goce extraído, perdido. Lacan dice que es con este plus-de-goce, que la máquina trabaja. Marx había dicho ya que la plusvalía se produce gracias al trabajo del cual es expoliado el trabajador, lo que a su vez permite la acumulación de capital. Tenemos entonces una máquina que funciona a costa de aquello que experimenta el esclavo como más de goce, en el menos, es decir, en la pérdida.

En cuanto este pus-de-gozar instala una falta, abre el agujero para ser colmado. Lógica en la que el menos de goce, es decir la expoliación, se aprovecha al mismo tiempo como elemento de acumulación-producción para generar objetos que acudan al agujero producto de la pérdida, como agujero a colmar. Tenemos aquí un circuito, un mecanismo: un discurso que se edifica por cuenta del goce sobre el cual gira el sujeto, y este goce es un menos que se experimenta como plus al instalar una pérdida, falta que es aprovechada por la máquina de producción, para colmar el agujero con sus objetos-mercancía. Este plus-de-gozar instala al mismo tiempo una versión del objeto perdido, que es causa de deseo.

“La plusvalía es la causa del deseo de la cual una economía hace su principio.”163El plus-de- goce es causa del deseo en tanto instala una pérdida, y esto se convierte en principio de la economía capitalista. Principio orientado por el objeto a, como causa de deseo; es gracias al objeto causa de deseo que opera esta economía. ¿Pero qué genera el objeto causa de deseo puesto como economía para un discurso de la acumulación? “La producción extensiva, por

consiguiente insaciable, de la falta-de-gozar.”164

Vayamos entonces hacia el siguiente movimiento. Asumamos este plus-de-goce como una pérdida producida por efecto de la relación de trabajo, es decir, un sujeto experimenta la pérdida, el plus-de-gozar, por efecto de la explotación a la que se encuentra sometido. A partir de esta extracción-plusvalía se generan los objetos-mercancía, en tanto el plus acumulado es reinvertido en medios de producción, pero también, en cuanto es la extracción de la energía de trabajo del trabajador, la que genera los objetos-mercancía.

Hasta aquí estamos trabajando a nivel del objeto como causa, es decir, del objeto como perdido, en razón de lo cual es objeto de deseo. Esto mantiene vivo el deseo por efecto de la pérdida. Pero lo que viene después, es la falta-de-gozar, es decir que estos objetos-mercancía vienen al lugar del agujero para intentar colmarlo, y es ahí, como objeto de goce, en donde se produce la falta-de-gozar, pues evidentemente el objeto no permite el goce.

“Por una parte se acumula para acrecentar los medios de esta producción a título de capital. Por otra extiende el consumo sin la cual esta producción sería vana, justamente por su ineptitud para procurar un goce con que ella pueda retardarse.”165 Fijémonos en esta descripción del ciclo de producción, si se acumula es para producir, si se produce es para consumir, y es allí en donde Lacan encuentra la ineptitud de la producción, pues el discurso capitalista no puede procurar un goce con el cual pueda retardarse la producción; mejor dicho, este es un goce en donde la producción no puede parar, es decir, que el goce que propone el discurso capitalista, es un goce en el que no puede retardarse la producción.

Tenemos dos niveles de la plusvalía: como plus de goce, es decir, falta de goce, objeto perdido, que funciona a nivel de la expoliación del trabajo, y como objeto de goce, es decir producto de

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Lacan Jacques, Psicoanálisis, radiofonía y televisión, op. cit., 54.

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Ibíd., 54.

75 consumo que viene al lugar de la falta para colmarla, en razón de lo cual la producción debe acelerarse. Estos dos niveles de la plusvalía instalan un circuito que parte de un cuerpo para constituir otro cuerpo, es decir que el capitalista ocupa un cuerpo del cual extrae un plus. Podría decirse que esto fue lo que concluyó Marx a partir de aquello que vende el trabajador al capitalista, a saber, su fuerza de trabajo, es decir su cuerpo. Pero en esta venta que realiza el trabajador de su fuerza de trabajo, algo es extraído de su propio cuerpo, y a partir de allí surge la plusvalía, aquí hay plus-de-gozar. Es justo a costa de esto que construye otro cuerpo, digamos que construye un objeto-mercancía, materializa un cuerpo, a partir de la extracción que ha realizado, entendida no ya como la fuerza de trabajo implementada, sino como la pérdida producida en esta acción. Pero no desestimemos que la estructura del objeto- mercancía sería la misma del cuerpo, en tanto está hecho de viento-voz. Hay un vacío en él, a partir del cual se constituye.

El capitalista debe extraer de otro cuerpo un plus para constituir un cuerpo. Esto lleva a que la producción capitalista se vea asegurada de la revolución de la producción, elemento que Marx describe, al afirmar que esta es posible únicamente a costa de revolucionar los medios de producción. El capitalismo existe entonces gracias a la constante revolución, pero se ve abocado a esto en razón de lo que describe Lacan sobre su “ineptitud para procurar un goce con el cual ella pueda retardarse,”166es decir, esta producción capitalista no puede procurar un goce que dure, sino que, al contrario, es un goce que dura tan poco que debe revolucionar los medios de producción para responder de prisa ante un goce que no puede hacer durar. Esto indica que el discurso capitalista se sostiene sobre la base de extraer plusvalía de un cuerpo, para reinvertirla en producción, es decir revolucionar la producción, generando a su vez objetos-mercancía, los que se entregan para ser consumidos, y así, hacer durar el deseo. Al reinvertir el plus en producción, genera más plus, y por ello más Falta-de-Gozar.

Pero este trabajador, que es para Marx el proletario, debe ser para Lacan el inconsciente, pues si ha homologado plusvalía con plus-de-goce, su trabajador es el inconsciente. Por eso Lacan dice que el inconsciente es el trabajador ideal, por cuanto introduce al pensamiento en el cuerpo, el cual no descansa. No podemos olvidar que el pensamiento inconsciente ha sido descrito por Freud como algo que no descansa nunca, por ello busca la manera de vencer la represión. Inconsciente que no descansa ni cuando duerme. Sin embargo, este trabajador se diferencia del de Marx, porque no sería aquel que sostiene el capitalismo sobre la base de la fuerza de trabajo vivo, es decir sobre la base de la energía de lo vivo, en donde aquello que produce para consumir es deducido de su pura vida, pues para Lacan su trabajador es aquel que produce a partir del goce. Se trata de algo que se descifra y que es el goce mismo, es el plus-de-goce entonces lo que sostiene el discurso capitalista, por lo que podría decirse que este es un trabajador empujado por la pulsión.

El Capitalismo se funda sobre la ciencia y el trabajo. Si la ciencia guarda relación con la histérica es en cuanto existiría una relación entre “los correlatos de una subversión sexual de escala social, con los momentos incipientes en la historia de la ciencia.”167La histérica pone al amo a producir un saber; es con esto con lo que el discurso del histérico cuestiona al amo: “¡veamos si eres hombre!”168 Esto no se puede perder de vista, por cuanto aquello que aparece en el lugar de agente el discurso capitalista es el sujeto dividido. ¿Se trataría del sujeto que produce el discurso de la Universidad o del sujeto dividido del discurso de la histérica?

166 Ibíd., 54. 167 Ibíd., 57. 168 Ibíd., 60.

76 Resumamos la estructura del discurso capitalista recién planteada. Un circuito integrado así: del objeto plus-de-gozar a la falta-de-gozar; del objeto producido a partir del trabajo, al objeto producido para ser consumido. El plus-de-gozar instala la posibilidad de gozar a partir de un menos, o sea a partir de una pérdida, y por eso se convierte a su vez en causa de deseo. Pero lo que constituye el circuito del discurso capitalista es que añade dos procesos más: la producción del objeto-mercancía, es decir, la acumulación del plus-de-gozar para producir el objeto, y el consumo de los objetos producidos, lo que produce la Falta-de-Gozar.