• No se han encontrado resultados

II. Del discurso a los cuatro discursos

2. La función del padre en el discurso

2.1. Padre-ley y Padre-goce en el discurso

A la altura del seminario XVII, el significante del Nombre-del-Padre en Lacan está encaminado a situar la relación entre el padre, la ley y el goce. Por esa razón recurre a la última versión del padre en Freud, descrita en Moisés y la religión Monoteísta. El momento en que Moisés desciende del Horeb con las tablas de la ley es crucial, pues explica por qué los judíos tienen

124

Lacan Jacques, El seminario 3, op. cit., 395.

125

De ahí las referencias de Schreber sobre la generación, asunto que redunda en su pregunta sobre la posibilidad de concebir, significante que precisamente no puede ser admitido por él. Esto le permite a Lacan explicar cómo el significante del nombre del padre es lo que está en juego en Schreber, recordando aquel comentario que le hace Fleschig a Schreber antes de que entre en su última crisis: “[…] le dice que desde la última vez, se han hecho enormes progresos en psiquiatría, que le van a aplicar uno de esos sueñitos que serán muy fecundos. […] Quizás ésta era precisamente la cosa que no había que decir. A partir de entonces, nuestro Schreber ya no duerme, y esa noche intenta colgarse.” Lacan Jacques, El seminario 3, op. cit., 440.

57 que vagar por el desierto mientras sean ángeles, y lo son, porque sin la ley, sin esas tablas, ellos no están castrados, no están sujetos a la muerte y tampoco pueden engendrar. Esto implica que no pueden transmitir la ley, ni la cultura. La introducción de Moisés en la obra de Freud parte de las tesis de Sellin, quien se había empecinado en demostrar que los hebreos mataron a Moisés. Según Sellin, el texto de Oseas habría sido modificado para borrar del recuerdo aquel acontecimiento del asesinato de Moisés por efecto de su relación con una mujer moabita, acto que se habría cometido para evitar una plaga en forma de peste.

Oseas señala, en primer lugar, la prostitución a la que se habían entregado los hebreos, elemento que tendría que ver fundamentalmente con la adoración de varios dioses; en segundo lugar, a partir de ese momento, Iahvé se declara esposo de la iglesia y, viceversa. El asunto es que esto aparece de manera indirecta, por cuanto el término empleado para la palabra esposo es indeterminado: “Ish”, utilizado en el génesis para nombrar a la consorte, pero que no determina si se trata de macho o hembra. El término utilizado para nombrar la costilla es Isha. Podemos ver que aquí no está operando el significante de la designación sexual, lo que pone a operar una especie de lógica pregenital, series de objetos de goce, que nombra Oseas como prostitución, adoración de falsos dioses. Es necesario entonces que Moisés muera, para que el sujeto sea introducido en la castración, es decir, en el orden de la sexualidad, para que pueda al mismo tiempo designar el deseo de la madre. Elemento que está elidido en Schreber, y se expresa en su delirio, a través de aquellos rayos que lo fecundarían, momento en el que el delirio intenta tramitar la no castración del Otro. El delirio se constituye como metáfora frente a la forclusión del significante del Nombre-del-Padre, pero si el padre designa el goce, podemos decir que la función del delirio es organizar el goce para el sujeto.

Lacan dice en el seminario sobre “Las psicosis” que para Schreber el Otro es experimentado como un pequeño otro, elemento concordante con la prostitución de los hebreos antes de la muerte de Moisés; que lo que falla en Schreber es la función paterna, en tanto debería venir a designar el deseo de la madre, y que es justo esto lo que ha quedado elidido; elemento concordante con la falta de significante para designar el sexo del consorte en Oseas; aquello que falla para Schreber y que desencadena la crisis psicótica, es el elemento de la generación, de la posibilidad de engendrar.

La función del padre en Lacan va más allá del Edipo: es un operador del lenguaje. Así, lo que logra organizar Lacan a partir de las tres versiones del padre en Freud, es la relación ley- prohibición-goce.127La muerte del padre es fundamental para poner en funcionamiento la ley. El asesinato del padre, tal como es presentado por Freud, no se concibe como efecto del deseo de “acostarse con la madre”, al contrario, es el asesinato del padre el que desemboca en la interdicción de ese goce. Si el padre es la condición del goce, no hay goce sin ley. Edipo expresa bien esto, pues es a costa del asesinato de Layo que obtiene el goce. Para Lacan, lo que debe pagar Edipo no es haber subido al trono, sino la elección de Amo al haber borrado la verdad, pues Edipo accede al trono no por sucesión, no por la transmisión de la castración del Otro, sino siendo él la castración. En esta transmisión de la castración128 del padre al hijo,

127Brousse dice que en Edipo la muerte del padre permite el goce, en Tótem y tabú el padre muerto

impide el goce y en Moisés prohíbe el goce bajo la forma de la ley. Esto quiere decir básicamente que la muerte del padre equivale al goce, y esto equivale a la ley de la castración. Brousse, Marie-Helénè, op. cit., 39.

128

Brousse sostiene que el complejo de Edipo es lo que permite a un sujeto inscribirse en el eje simbólico, tomar su lugar en la cadena simbólica de sucesión y así ordenar la dirección de su deseo, tanto del lado de la elección de objeto como del lado de la identificación subjetiva. De esta manera, el padre queda reducido a una función y la madre al deseo materno. Afirma además que antes de la

58 Lacan plantea que “si la castración golpea al hijo, ¿no le hace acceder también por el camino adecuado a lo que constituye la función del padre? Toda nuestra experiencia lo muestra ¿No se indica así que es de padre a hijo como se transmite la castración?”129. Es en cuanto todo

hombre nace de un padre muerto, que el hombre no goza. Equivalencia entre el padre muerto y el goce, pues es de allí que proviene la interdicción del goce. Este es el “operador estructural.” La función del padre real es ser agente de la castración, lo que implica al tiempo agenciar una operación130“real introducida por la incidencia del significante, sea el que sea, en la relación del sexo.”131

La importancia del Edipo es que instala al sujeto en el orden de la generación a través de la castración, de la transmisión o sucesión. Elemento que podría explicar por qué Freud se ve abocado a sostener el asesinato de Moisés, por cuanto este asesinato es lo que se requiere para que opere la ley. Es decir, y allí las evidencias son claras, que los judíos, aun con las tablas de la ley en su mano (que seguramente tuvieron que reconstruir porque recordemos que Moisés las destruyó al ver su prostitución), tuvieron que vagar largo tiempo más por el desierto hasta encontrar la tierra prometida. Dos elementos saltan a la vista: el primero es que el Dios de Israel es un Dios vivo, que le habla a Moisés, al igual que el Dios de Schreber, y que incluso escribe con su propia mano la ley, y el segundo es que le ha dicho a Moisés que no podrá entrar a la tierra prometida, es decir que, asesinado o no, su pueblo sabe que no podrá ir con ellos a la tierra prometida; su sentencia es clara: debe morir, y son ellos quienes lo han sentenciado, pues el pecado proviene de la transgresión de su pueblo132.

A partir de los elementos constitutivos del discurso, discutidos hasta ahora, pasaré a detallar los cuatro discursos de Lacan, con la intención de resaltar lo que cada uno produce, pues el quinto (Discurso Capitalista) se articularía en un aparataje que engrana los otro cuatro.