Lo destacable de las TIC desde el punto de vista educativo son los procedimientos para acceder a la información, estrategias para analizar, extrapolar o valorar los conocimientos, hábitos y actitudes que se pueden desarrollar con base en el trabajo colaborativo, así como en el trabajo individual (De Pablos, 1998).
Así, al diseñar situaciones de aprendizaje con TIC, es necesario promover, la mejor interacción posible entre los elementos del acto didáctico: estudiantes, profesores y contenidos, a través de actividades de aprendizaje colaborativo, e individual que favorezcan la co-construcción de conocimiento.
Estas actividades pueden ser de distintos tipos como las planteadas por Doyle (1983, citado en Coll y Solé, 2001) atendiendo a los tipos de operaciones cognitivas implicadas en su realización, así se habla de:
1) Memorísticas, en las que se espera que los alumnos reconozcan o reproduzcan una información a la que han tenido acceso previamente (por ejemplo, memorizar una lista de palabras con la ortografía correcta o unas líneas de un poema);
2) Procedimentales o rutinas, en las que se espera que los alumnos apliquen una fórmula o un algoritmo estandarizado para generar respuestas (por ejemplo, resolver una serie de problemas de resta);
3) De comprensión, en las que se espera que los alumnos: (a) reconozcan versiones transformadas o parafraseadas de una información a la que han tenido acceso previamente, (b) apliquen procedimientos a problemas nuevos o decidan qué procedimientos son aplicables a un problema particular (por ejemplo, resolver problemas de enunciado verbal en matemáticas), o (c) realicen inferencias a partir de una información o unos procedimientos a los que han tenido acceso previamente (por ejemplo, hacer predicciones sobre una reacción química o idear una fórmula alternativa para calcular el cuadrado de un número);
4) De opinión, en las que se espera que los alumnos manifiesten una preferencia en algún tema (por ejemplo, selección del relato preferido).
El modelo de Doyle ha tenido una influencia considerable en la investigación de la enseñanza, así por ejemplo, Baena (1999, citado en Coll y Solé, 2001) ha elaborado una propuesta de acercamiento a las actividades que llevan a cabo profesores y alumnos en el aula, basado en tres niveles de análisis: a) la actividad, entendida como la unidad mínima de acción organizada, con un objetivo que hay que conseguir y delimitado en el tiempo, b) la tarea, definida como una secuencia de actividades perteneciente a una misma o a distintas sesiones de clase, donde se ha trabajado el mismo contenido temático; y c) la tarea principal, la cual se refiere a la agrupación de tareas que constituyen una secuencia lógica o coherente de contenidos.
Por su parte Alvarado (2001), concibe a las actividades de aprendizaje como acciones por medio de las cuales el alumno pone en juego sus recursos, estrategias y habilidades para construir y utilizar el conocimiento en diversos contextos, al vincularse con el contenido a aprender.
Las actividades de aprendizaje deben promover la adquisición de conceptos, el aprendizaje de métodos y procedimientos y el desarrollo de habilidades y actitudes, por medio de la ejercitación y desarrollo de estrategias cognoscitivas por parte del estudiante (Litina, 2000). Deben invitar a la reflexión sobre el impacto que un determinado comportamiento tiene sobre lo demás y sobre los demás, también deben invitar a reflexionar sobre mejores formas de hacer las cosas para promover un mundo más justo y armonioso, así como reflexionar sobre sus propios procesos de conocimiento para apropiarse de ellos. Deben, a partir de una fuente de información, conducir al desarrollo de productos destinados a ser revisados o retroalimentados, por el mismo participante, con apoyo del material, sus compañeros o un profesor, dichos productos deberán ir de lo sencillo a lo complejo y de lo concreto a lo abstracto.
Durante de actividades de aprendizaje deberá diseñarse un abanico, suficientemente amplio para adaptarse a diferentes estilos de aprendizaje y características individuales de los estudiantes.
Motivacionales; estas actividades persiguen Introducir a los alumnos en la temática; recuperar las ideas y conceptualizaciones de los estudiantes respecto del tema y, en pasos sucesivos, provocar rupturas o contradicciones a partir de las cuales los alumnos comiencen a construir nuevos conceptos o relaciones y a reflexionar sobre las diferencias que existen entre las concepciones del sentido común y las formas de abordajes propias de las disciplinas (Soletic, 2000).
Las actividades motivacionales, a su vez, se dividen en: • Recuperación de experiencia
• Ruptura conceptual
De desarrollo, encaminadas a la integración de información, habilidades o actitudes, al bagaje de conocimientos y experiencias previas del participante.
Las actividades de desarrollo, se dividen en actividades de:
• Asimilación, orientadas a la interpretación de posiciones divergentes, al establecimiento de relaciones conceptuales, al análisis de casos, entre otros aspectos
• Aplicación, estas actividades persiguen que el estudiante desarrolle y ejercite habilidades y aplique los elementos conceptuales adquiridos • Transferencia, aquí se trata de que el estudiante aplique lo aprendido
en distintos escenarios y que reflexione sobre la relevancia, pertinencia eficiencia y eficacia de los resultados obtenidos
De evaluación:
• Actividades de evaluación formativa y autoevaluación. Su resultado deberá proporcionar información clara y precisa al alumno sobre la cantidad y la calidad de los aprendizajes logrados
• Actividades de acreditación, son diseñadas para servir como evaluación sumativa, es decir, se refieren a la asignación de calificaciones con fines de acreditación, podrán ser tantas como la estructura de contenidos amerite y deberán permitir, de manera clara y contundente, determinar si el estudiante ha alcanzado los objetivos de aprendizaje
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En el diseño de las actividades de aprendizaje se debe prever que:
1. Su realización no exponga la seguridad psicológica de los participantes, es decir aunque la actividad debe ser suficientemente compleja para aportar elementos al desarrollo del alumno, debe ser alcanzable para no atentar contra la autoestima del individuo.
2. Sean relevantes, significativas y estimulantes.
3. El participante posea los antecedentes mínimos respecto a los contenidos a aprender.
Parte II Análisis de las prácticas educativas de los profesores