Este concepto de la Teoría de Bowen hace referencia al modo de funcionamiento emocional de la familia nuclear (padres e hijo/s). Nos habla de los patrones de relación que se desarrollan en el seno de la familia nuclear ante periodos de tensión familiar elevada y prolongada. Al igual que sucede con los triángulos, estos patrones, que Bowen postula como universales y cuasi-instintivos, siguen reglas coherentes. Específicamente, la Teoría plantea cuatro patrones de relación en la familia nuclear ante las tensiones:
a) El distanciamiento emocional de la pareja. b) El conflicto de la pareja.
c) La alteración en el funcionamiento de uno de los miembros de la pareja (que dará
lugar a un bajo y sobrefuncionamiento18).
d) La focalización de ambos miembros de la pareja en un tercer elemento (habitual-
mente, un hijo).
Cuando la tensión alcanza niveles elevados, la predicción de Bowen es que podre- mos observar en la familia nuclear uno o varios de estos patrones. Generalmente, a mayor tensión, mayor probabilidad de que se activen varios patrones simultáneamen- te, afectando a los distintos miembros y áreas de funcionamiento de la familia. Ahora bien, la observación clínica también nos indica que algunas familias se focalizan en un único tipo de patrón, es decir, que ante niveles altos de tensión regulan siempre y rígidamente esta por medio de un único patrón. Estas familias suelen tener peor pronóstico que aquellas que, ante niveles muy elevados de ansiedad, regulan la ansiedad por medio de varios patrones, o varían a lo largo de su historia los patrones de regulación, demostrando una mayor flexibilidad emocional.
El grado de tensión necesario para activar estos patrones de regulación de la ansiedad en la familia nuclear depende de ciertas variables, a saber: el grado de estrés al que la familia se enfrenta, el grado de Diferenciación del Self de los miem- bros de esta, su relación con la familia extensa y la existencia de una red de apoyo significativa. La existencia de esta red y de una buena relación con la familia extensa serán factores protectores, como también lo será un grado alto de Diferenciación del Self.
Que en una familia se ponga en marcha un patrón u otro dependerá de los meca- nismos de control emocional aprendidos en las familias de origen de los respectivos miembros de la pareja. Existe, por tanto, una transmisión intergeneracional. Dado que para Bowen las personas acaban emparejándose con otras con niveles simila- res de Diferenciación del Self, las pautas de regulación emocional aprendidas en la familia de origen serían replicadas en el sistema familiar creado y probablemente reproducidas también por los hijos. No obstante, estas pautas podrían cambiar a lo largo del tiempo por la propia evolución de la familia nuclear.
Según qué patrón se active, la ansiedad será absorbida por una parte determina- da del sistema familiar. Cuando el sistema emocional de la familia nuclear genera cualquiera de estas posibles respuestas, está buscando preservar la homeostasis del sistema o bien de alguno de los miembros del mismo, en cuyo caso sería a costa de los demás miembros. El miembro del sistema familiar que absorba la indiferen- ciación tendrá más probabilidades de desarrollar disfunciones (problemas médicos, psicológicos y/o sociales). En familias con un alto grado de Diferenciación del Self, el nivel medio de ansiedad crónica puede ser tan bajo que la presencia de estos
patrones sea de intensidad mínima, de modo que no solamente no lleguen a generar ningún síntoma clínico relevante, sino que estén realizando la función adaptativa por la cual se han desarrollado a lo largo de la evolución.19
A continuación definiré, con mayor profundidad, en qué consisten cada uno de estos cuatro mecanismos de control de la ansiedad (o patrones de relación en el sistema emocional de la familia nuclear):
a) Distanciamiento emocional. El bajo grado de diferenciación genera una alta reac-
tividad emocional entre la pareja, que puede optar, ante la tensión, por el distan- ciamiento psicológico y/o físico como modo aparente de resolución. La distancia con el otro sin duda reduce la intensidad de la relación, pero para Bowen nada tiene que ver con la resolución de la fusión entendida aquí como indiferenciación. Al contrario, se trata de una solución que cristaliza el mismo proceso de diferen- ciación y lo impide avanzar. Este distanciamiento puede ir desde la evitación de ciertos temas por su carga emocional, la evitación de cualquier intercambio verbal o bien la de la misma presencia física (la ruptura temporal o definitiva).
Lo que la pareja consigue modular a través del distanciamiento emocional es sola- mente la reactividad hacia la otra persona, no su nivel de indiferenciación, por lo que buscarán automáticamente otros elementos o personas a los que vincularse y en los que encontrar un eco emocional. Esta «solución aparente» tendrá un coste, pues tenderán a repetirse los mismos patrones en las relaciones que establezcan en el futuro, manteniéndose en una progresiva vinculación y desvinculación emo- cional que implica un gran aislamiento y coste. Veremos en mayor profundidad este punto del distanciamiento emocional cuando se trate el concepto de corte emocional, dado que puede entenderse este patrón de la familia nuclear como un corte emocional pero específicamente referido a este marco: la relación de pareja en el contexto de la familia nuclear.
b) Conflicto marital. Este patrón regula a través del conflicto marital la ansiedad
crónica presente en el sistema. Las parejas con un alto grado de conflictivi- dad son generalmente parejas con un bajo nivel de Diferenciación del Self. El conflicto les permite focalizarse en posturas estables, bucles sin resolución, que justifican el distanciamiento y, a la vez, permiten breves momentos de reconcilia- ción con una intensa sensación de fusión. Los temas de conflicto son aleatorios y circulares, carentes de base real. Ambos miembros de la pareja emplearán muchísima energía en alimentar esta circularidad. Tanto tiempo y energías focali- zadas en la discusión con el otro se convierten aquí en un modo de indicar interés y afecto. En algunos casos acudirán incluso a terapia para demostrar su interés
19 Si se mantienen por debajo de un determinado umbral de intensidad, estos patrones son adaptativos, pues representan mecanismos de control de la ansiedad desarrollados a través de la evolución (al igual que la respuesta de estrés tiene un sentido adaptativo y un origen evolutivo, siempre y cuando no adop- te patrones rígidos). Esta concepción está conectada con un principio general de los planteamientos de Bowen, para quien el funcionamiento humano se ubica en un continuum, de modo que lo funcional y lo disfuncional no son conceptos dicotómicos.
en que «todo vaya bien», empleando horas y horas en explicar sus conflictos y las causas de sus desacuerdos, que parecen nunca acabarse. Se sentirán agradeci- dos con el terapeuta no solamente porque este escuche sus explicaciones, sino más aún si contribuye a la intensidad emocional y a lo dramático de las mismas. La focalización mutua de ambos Selfs proporciona proximidad emocional, mien- tras el conflicto permite obtener la suficiente distancia para controlar la fusión. El conflicto marital puede proteger a los hijos de la focalización directa de la tensión emocional, pues cada uno de los padres se focaliza en el otro.
c) Disfunción en uno de los miembros de la pareja. Ante un exceso de ansiedad
en el sistema familiar, la homeostasis puede mantenerse también si uno de los miembros de la pareja se «anula», es decir, toma una actitud pasiva, de dependen- cia, en pro de la relación. En palabras de Bowen: «dos pseudo-Selfs se fusionan en un Self común […], cediendo un pseudo-Self a la unión y ganando el otro un nivel de Self funcional más elevado gracias a ello» (Bowen, 1978, p. 125). A tra- vés de un proceso emocional al que ambos miembros de la pareja contribuyen, la tensión se resuelve adoptando un ajuste del tipo dominancia-sumisión, de manera que, dado que uno de ellos pasa a extralimitarse (sobrefuncionamiento), el otro se reafirmará en su postura pasiva y de incapacidad (bajo funcionamiento). El miem- bro que ha ganado Self funcional asumirá cada vez más responsabilidad en el funcionamiento de ambos como si no fueran dos personas capaces y diferentes. No se trata de una delegación reflexiva, delimitada y adaptativa para ambos, porque uno de los dos tenga mayor competencia para la decisión en un área con- creta, sino de un patrón de manejo de la tensión emocional. La dificultad estriba en que si la ansiedad crónica presente en el sistema sobrepasa ciertos límites, las posturas recíprocas (sobrefuncionamiento y bajo funcionamiento) podrán vol- verse cada vez más extremas y fijarse: el miembro funcional asumiría toda la responsabilidad de la relación y el bienestar de ambos, y quien ha comprometido su funcionamiento en pro de la armonía de la pareja será el miembro vulnerable a desarrollar una enfermedad, una dificultad psicológica o algún problema de ajuste social.
Un alto grado de Diferenciación del Self facilitará un mejor ajuste en la pareja, pues evitará mecanismos emocionales que generan percepciones erróneas, como son: asumir que el bienestar de los demás miembros de la familia es responsabi- lidad propia, o que uno puede saber mejor que la pareja lo que es mejor para ella. Si hay una baja diferenciación, ello hará más probable la reciprocidad, reforzando el patrón: el otro miembro de la pareja confirmaría estas percepciones afirman- do «no soy capaz de decidir sobre mi vida, y mi bienestar depende de ti». Este ajuste compromete la relación, porque en realidad ambos pierden en esta «solu- ción». Es manejable si el grado de tensión al que está sometida la familia es bajo, pero tiende a cronificarse por la reciprocidad, hasta convertirse en ocasiones en una dinámica muy arraigada de la que es difícil deshacerse, pues todo el sistema familiar la protegerá como fuente de su homeostasis.
d) Focalización en un hijo. En todos los casos anteriores la ansiedad del sistema es
absorbida por el subsistema parental o por uno de los miembros de la pareja. Sin embargo, también es posible estabilizar el sistema a través de la generación de un triángulo con uno o varios de los hijos. Si se da esta forma de «solución» de la ansiedad, es el hijo el que se encontrará soportando la carga de la ansiedad del sistema y, por tanto, es quien, dentro del sistema familiar, más probablemente desarrollará alguna disfunción de tipo médico, psicológico o social.
La aparición de los síntomas no hará más que aumentar la focalización de los padres, lo que reforzará la situación. En otras palabras, la «especial atención» de los padres hacia el hijo generará la reciprocidad propia de toda comunicación humana, de modo que este hijo se volverá automáticamente más sensible y reactivo a cual- quier movimiento de los padres, a sus necesidades, expectativas y actitudes, confir- mando en ellos que necesita de un especial cuidado porque es diferente a los otros. Como vemos, estos cuatro patrones suponen que la tensión familiar recaiga sobre ciertas partes de la familia. Cuanta más ansiedad absorba una persona o una rela- ción, menos tendrán que absorber el resto de los miembros del sistema familiar, lo que implica que algunos miembros de la familia conseguirán mantenerse funcionales a costa de otros. Esto no es intencional, pero como vemos, el sistema emocional de la familia nuclear pone en marcha estos patrones que, si no son controlados y mini- mizados de forma sistemática y voluntaria, darán como resultado un frágil equilibrio y la probable aparición de síntomas.