3. HÉRODOTO, PADRE DEL GÉNERO LITERARIO HISTORIOGRÁFICO
3.2. Heródoto, I 1-5: pautas estilísticas
3.2.2. EL PROEMIO RETOMADO: HERÓDOTO POETA ÉPICO
Tras la digresión que suponen los λόγοι dentro del proemio, de nuevo aparece la primera persona de forma contundente marcando el inicio de un «proemio» al modo habitual de los existentes en la prosa del siglo V a. C. Veíamos como característico de estos proemios el empleo de esa primera
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Cf. Ong, 1982, p. 14 y ss.: «[…] without writing, human consciousness cannot achieve its fuller potentials, cannot produce other beautiful and powerful creations. In this sense, orality needs to produce and is destined to produce writing. Literacy, […] is absolutely necessary for the development not only of science but also of history, philosophy, explicative understanding of language itself».
persona, así como la aparición de un verbo –el elemento dinámico–, cuya evolución desde la invocación a las musas es clara y, sobre todo, el uso de περί, presente en Filolao en Protágoras, o en La república de los atenienses del Pseudo Jenofonte, y que incluso podíamos rastrear en los «títulos» de las obras de los presocráticos.426 Pero, en el caso de Heródoto, ha de notarse, sin embargo, el fuerte tono polémico, que nos recuerda a Protágoras y su Sobre los dioses:427
Περὶ µὲν θεῶν οὐκ ἔχω εἰδέναι, οὔθ᾽ ὡς οὐκ εἰσὶν οὔθ᾽ ὁποῖοί τινες ἰδέαν· πολλὰ γὰρ τὰ κωλύοντα εἰδέναι ἥ τ᾽ ἀδηλότης καὶ βραχὺς ὢν ὁ βίος τοῦ ἀνθρώπου.
Περὶ µὲν τούτων οὐκ ἔρχοµαι ἐρέων ὡς οὕτω ἢ ἄλλως κως ταῦτα ἐγένετο, κτλ.
Interesante es señalar la expresión οὕτω ἢ ἄλλως, que nos recuerda, de manera simplificada, a una formulación que se presentará como plenamente sofística, como ocurre con ἑκάστων δὲ τούτων µεταλαµβάνουσιν ἄλλοι ἄλλων ἄλλως, poliptoton llevado al extremo de parodia en Platón,428 y cuya significación conceptual es muy alta. Nótese además que hemos excluido el pronombre personal ἐγὼ δέ: se trata de un elemento ajeno al desarrollo del periodo, como demuestra la aparición de una correlación posterior µέν-δέ,429 y cabe preguntarse si en el caso de Protágoras ocurriría lo mismo, aunque la pérdida de texto nos impide emitir juicios contundentes al respecto. La respuesta a esta pregunta y la posición tan fuerte de ἐγώ puede tener su origen en el examen de un fragmento de localización incierta430 de Hipias, que dice: τούτων ἴσως εἴρηται τὰ µὲν Ὀρφεῖ, τὰ δὲ Μουσαίῳ κατὰ βραχὺ
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Parece correcta la consideración del título περὶ φύσεως como un uso abusivo de la Antigüedad a la hora de dar título a unas obras que quizá no lo tuvieron, pero no hemos de desechar la idea de que no fuera el título, sino el incipit de las obras –tenemos los ejemplos citados–, de modo que expresase el contenido de esa obra. La repetición haría que las diferentes obras constituyeran un todo crítico sobre el tema, creado a partir de las diferentes opiniones. Cf. Guthrie, 1984, p. 80 y ss. De este modo, los φυσιολόγοι serían los que disertarían περὶ φύσεως.
427 Protágoras, DK 80 B 4. 428
Cf. Platón, Gorgias, 448c, en boca de Polo. Cf. Untersteiner, 1967b, p. 83. 429 Cf. Müller, 1980, p. 43.
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Cf. Untersteiner, 1967b, p. 82, para un rápido examen de las posibles atribuciones, todas dudosas, y que van desde una simple declamación (Müller y Jacoby) a la Συναγωγὴ propuesta por Gomperz.
ἄλλῳ ἀλλαχοῦ, … τὰ δὲ ἐν συγγραφαῖς τὰ µὲν Ἕλλησι τὰ δὲ βαρβάροις· ἐγὼ δὲ ἐκ πάντων τούτων τὰ µέγιστα καὶ ὀµόφυλα συνθεὶς τοῦτον καινὸν καὶ πολυειδῆ ποιήσοµαι (Hipias, DK 86 B 6). Obviamente, el contenido de este pasaje y el de Heródoto I 5 son muy diferentes, por cuanto diríamos que Hipias no plantea un método, pero los paralelos son muchos en el plano formal: la oposición algo confusa de fuentes distintas así como la fuerte contraposición aislada de lo anterior al pronombre personal son semejantes en ambos autores. Igualmente interesante es la aparición del término συγγραφή, cuyo significado es objeto de debate, pero que, en cualquier caso, nos pone sobre aviso de la contextualización general de esta obra.431 Por desgracia, y esto es lo que realmente nos interesa, no sabemos nada del contexto del fragmento, y por ello no tenemos razones para defender que es esta la continuación habitual en la prosa de la época de comienzos como el de Protágoras. La caprichosa tradición nos priva de respuesta, pero al menos podemos afirmar que la expresión formal herodotea era habitual, y que no se reducía al uso del historiador. Si Hipias copió a Heródoto por ser aquel más joven,432 o si, simplemente, era un uso general, es algo que confesamos no poder resolver.
Más allá de esta pregunta sin respuesta, cabe destacar el hecho de que Heródoto se inscribe aquí en una corriente clara de polémica intelectual cuyo desarrollo en el siglo V a. C. está claramente demostrado. Pero, además, tras un periodo construido por medio del empleo de pronombres y participios al modo conocido, τοῦτον, σηµήνας, y con una semántica propia de ese ambiente, pasamos a una reminiscencia homérica, σµικρὰ τε καὶ µεγάλα ἄστεα ἀνθρώπων ἐπεξιών, que recuerda, como indicaba Pohlenz,433 el verso 3 de la Odisea, πολλῶν δ᾽ ἀνθρώπων ἴδεν ἄστεα καὶ νόον ἔγνω.
Sin embargo, desde esta reminiscencia homérica, la narración se retoma de una manera similar a la que presenta el proemio de Protágoras, con un periodo introducido por γάρ, que explica −al igual que en Sobre los dioses− el porqué de esa afirmación, con construcciones paralelas que recogen una variatio en miembros paralelos. Es esta estructura de afirmación seguida de
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Cf. Untersteiner, 1967b, p. 84, para las interpretaciones de este término, que van desde la simple obra de los poetas a la de los historiadores. Creemos que, simplemente, significa ‘escritos’, sin determinación expresa de la tipología de la obra.
432 Hipias nació en torno al año 460 a. C., si bien Untersteiner rebaja la fecha al 443, cf. Untersteiner, 1967, p. 111. Sea como fuere, la cronología es en este caso de poca ayuda, dado que nuestro objetivo rebasa la simple comparación entre ambos autores.
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causa introducida por γάρ algo que, además de en Protágoras, Filolao, y Hecateo, se presenta en Antifonte,434 en Gorgias,435 y en el propio Heródoto en los discursos.436
Ya en los orígenes mismos de la literatura griega, en Homero, aparece este tipo de expresión en los proemios, paralela a la muy conocida polaridad y analogía, claves en la configuración de la primitiva corriente cultural jonia. Antes de pensar en un carácter marcadamente retórico de este recurso, hay que tener presente su especial importancia en la configuración de las denominadas aretalogías de la literatura hímnica.437 Norden438 advirtió su empleo casi formular en la exposición de las δυνάµεις de la divinidad, justificación del ruego mismo. Obviamente, para comprender estos usos hemos de pensar en una disolución de las esferas que tradicionalmente aislamos, la religión y la filosofía, al menos en el plano formal, y a ello hemos de unir el uso repetido por Píndaro439 en contextos paralelos o desligados del uso propio de la aretalogía habitual, que permiten ver la versatilidad del recurso.
La simplicidad de este modelo causativo y justificativo hace que pensar en establecer una jerarquía de dependencias de uno u otro género nos parezca insostenible: es más simple pensar en un modo de expresión generalizado en los estadios más antiguos de la literatura hímnica por ser la única generalizada, pero su presencia en los primeros discursos conservados, en Homero,440 en Gorgias y los demás autores, da cuenta de su popularidad como mecanismo de expresión de la causa en el primitivo estadio tradicional griego. Los usos que nos atestigua Homero en el mismo proemio, τίς τ᾽ ἄρ᾽ σφωε θεῶν ἔριδι ξυνέηκε µάχεσθαι; / Λητοῦς καὶ ∆ιὸς υἱός· ὅ γὰρ
434 En Contra la madrastra, Tetralogías, 1 y 2; Sobre la muerte de Herodes; Sobre el
coreuta.
435 En Defensa de Palamedes y en Encomio de Helena. 436
Cf. I 31; 32; III 80 y ss.; VII 9; VIII 60, de modo más desarrollado, entre otros. Parece interesante indicar el hecho de que los rasgos gnómicos señalados en este pasaje por Fehling, 1969, p. 305 y ss., se repiten solo en los discursos.
437 Cf. Himno a Apolo, 20; Himno a Afrodita, 9, etc. 438
Cf. Norden, 1956, p. 150 y ss., en especial p. 157. 439 Cf. Olímpicas,
VI 11; X 4; XII 4; XIII 6; XIV 6; Píticas, I 10; II 16; VII 9; VIII 7; X 11, etc.
440
Cf. Munro, 2003, p. 316 y ss.; Denninston, 1960, p. 58 y ss. La diferencia entre el tipo confirmativo y el explicativo nos parece muy leve: a nuestro entender, el segundo es una evolución del primero, como veremos al analizar el proemio de Tucídides.
βασιλῆι…,441 o en versos siguientes,442 dan cuenta de que el modo de expresión causativo se emplea con total naturalidad en estadios primitivos de la cultura griega, en los momentos previos del milagro jonio.
Ya Lloyd alertó sobre la necesidad de evitar asociar la aparición de la causatividad con el surgimiento del citado movimiento,443 dado que es un fenómeno muy común en los estadios primitivos de los pueblos tradicionales, que, basados en su experiencia, someten los diferentes fenómenos a un sistema regular a partir de cuyos incumplimientos se sustenta el principio causal,444 sea el garante una divinidad, como en el caso anterior, o la propia responsabilidad humana, como en el proemio de la Odisea,445 o estadios que podríamos definir como mixtos, presentes, según señala Lloyd, en Heródoto.446 En lo que a nosotros aquí nos interesa, se ha de destacar que el recurso de afirmación seguida de causa introducida por γάρ es un recurso formalizado muy elemental que será empleado en los proemios de los prosistas hasta el siglo IV a. C. Los primitivos usos homéricos y de la súplica religiosa serán recogidos por los φυσιολόγοι, que los emplearán en forma abundante, y después por los oradores, siempre desde una perspectiva plenamente estilística, como vimos que ocurría con los diferentes recursos de origen oral, que son reutilizados por autores inmersos ya en épocas confusas en cuanto a los usos orales.
Finalmente, el último periodo que pone fin al proemio, se inicia con un uso intensificador de la posición inicial, ἀνθρωπηίην, término tan importante como mal entendido, así como con una ligera aliteración, ἐπι- en ἐπιστάµενος y en ἐπιµνήσοµαι ὁµοίως,447 cuyas implicaciones épicas son dudosas, a pesar de su aparición en la Ilíada y la Odisea,448 pero que parecen
441
Homero, Ilíada, I 8 y ss. Kirk, 1985, p. 54, afirma: «an action that is to be so portentous deserves a divine cause».
442 Cf. Ilíada,
I 12.
443
Cf. Lloyd, 1999, p. 48 y ss.
444 Para después construir la interpretación causal del mundo como tal y no sólo de las excepciones; cf. Lloyd, 1999, p. 50.
445
Cf. Odisea, I 6. 446
Cf. Lloyd, 1999, p. 50, nota 214.
447 Cf. Beck, 1971, p. 74, para ὁµοίως como elemento anular que recoge la ampliación introducida por γάρ.
448 Dos son las apariciones del verbo compuesto en Homero, la primera en la Ilíada, en la expresión ἐπιµνησαίµεθα χάρµης, este último un concepto heroico clave para el cual cf. Kirk, 1985, p. 383. El problema se presenta por el hecho de que el verbo compuesto es minoritario frente al simple.
confirmarse por su aparición en un fragmento de Arquíloco449 de difícil interpretación pero de contexto claro, perteneciente al ciclo de Glauco y que pone en valor el ardor guerrero, al igual que en Homero, donde aparece en un monólogo de Menelao. De esta forma, con la referencia semántica a la µνηµοσύνη –cuyos vínculos con el concepto de κλέος son de sobra conocidos–,450se cierra el proemio de manera clara, pero sin una ilación suficiente con la narración propiamente dicha.451