2.2. Bases teóricas
2.2.1. El cantar bilingüe huaracino.
2.2.3.2. El quechua huaracino.
Huaraz se inscribe con el rubro de ciudad moderna, se pueden citar entre algunas razones, sus novísimas construcciones arquitectónicas, adopción de costumbres foráneas y los movimientos migratorios por causas económicas, principalmente. La política neoliberal imperante, que afecta a pueblos como Huaraz, conduce a consolidar un estilo de vida despojado de costumbres, tradiciones e identidad. Y, ni por asomo las autoridades atinan a
ensayar acciones que refrenen, siquiera en parte, los efectos de la globalización, que extirpa de la memoria popular toda tradición y folclor, como el uso de una segunda lengua como el quechua, y su peculiar costumbre de interpretar el cantar bilingüe.
La riqueza expresiva del cantar en quechua llegó a ser el signo apto y adecuado, sin autoría, que circulando sigiloso o ruidosamente porta mensajes lapidarios. Sus frases poseen la estructura: quechua-quechua o quechua-español; dependiendo del estatus social del portador cuyo contenido mordaz, zahiriente, impacta sin piedad en el flanco sensible de quien reúne rasgos para ser víctima da su dardo. Así, saherir en quechua es una forma elegida para amenizar un mal rato, para desestresarse a carcajadas a costa del objeto de burla: el “lorna”, el “quedado”, el que posee defectos.
En el pasado el quechua también servía al político para matizar su oratoria de campaña camino a su elección como representante a la Cámara de Diputados a Senadores: “pavimentaremos las calles para que no sean qoru, qoru” (suelo disparejo de las calles).
Se cree que con la exclusión del quechua en el sector urbano mermó el lenguaje pícaro en Huaraz; pero un segmento quechua incrustado en espacios claves de una emisión hispana añadió a esta una gran dosis de lenguaje afectivo. La estructura da las frases y oraciones -bien o mal construidas- respondía a la edad y competencia lingüística del usuario; pues, el hablante adulto, sea cual fuera su rango social, construía oraciones en quechua con relativa facilidad; pero no el adolescente, que empezaba ya a vivir despojado de la cultura local a cambio de la música nuevaolera.
Así, el cantar bilingüe huaracino prácticamente empezó a pasar al olvido, por desidia de las autoridades locales y la educativa, llamadas a programar talleres de aprendizaje del quechua mediante el cultivo del cantar bilingüe huaracino.
La tendencia, de algunos adolescentes, a olvidar sus hábitos y costumbres o repetir frases como “Yo no hablo quechua o yo entiendo quechua pero no hablo”, dio paso a que
los usuarios de la lengua vernácula acuñaran frases contra los nuevos migrantes al terruño que con costumbres distorsionadas y afectado acento en su pronunciación, propio del conteño: Kananqa panintapis: jila, jila nin (Ahora, a su hermana también le dice gila, gila); Teetantapis: teclo, teclo nin‘ (A su papá también le dice teclo, teclo); Toqushtapis:
gelatina, geltina nin‘ (Altokosh‘, mazamorra de papas podridas bajo corrientes de agua’
también le llama gelatina, gelatina).
Los medios de comunicación de Huaraz no dedican un espacio significativo a la difusión de temas cotidianos en lengua quechua, como sí fue costumbre al mediodía décadas atrás; tampoco se conoce plan alguno con el cual se intente reflotar el cantar bilingüe huaracino.
Antes del año 1970, los apodos, frases y oraciones en lengua quechua eran
celebrados con especial predilección y sin distinción de clase social, porque, dependiendo de la actitud del hablante, los segmentos en quechua aluden simbólicamente, sin piedad ni miramientos, taras, defectos. despreciada función administrativa; por ejemplo, la frase 'alquqarachaq' aludía al “policía municipal”, cuyo quehacer era visto con desdén.
Los escolares procedentes de los caseríos, por complejo, preferían hace uso del español en el centro educativo; reservaban el quechua para su conversación en el tránsito a la escuela o de vuelta a casa, generalmente ubicada en la zona rural.
Aunque la ficha censal informa sobre la existencia de un considerable número de bilingües en Huaraz, eso no explica que el grupo haga uso de la lengua materna en su proceso comunicativo.
Hasta el año 1970, fecha en que Áncash fue reducido a escombros por a terremoto, la mayoría de los huaracinos se mostraba bilingüe en condiciones de interpretar mensajes y gozar de la sátira de apodos vertidos en quechua; y un número respetable de escolares
articulaba –aunque con dificultad– frases graciosas o hirientes mientras disfrutaban de ratos de chanza o divertimento.
Explica la crisis del quechua en Huaraz más de un fenómeno social ocurrido después del año 1970; los miles de muertos bilingües; la masiva migración del huaracino bilingüe; el descuido del huaracino sobreviviente despreocupado por impulsar con el ejemplo a la nueva generación el aprendizaje del quechua; el arribo de gentes –nada interesadas por la lengua nativa– a Huaraz por interés laboral en la recién creada entidad estatal CRYRZA (Comisión de Reconstrucción y Rehabilitación de la Zona Afectada).
En tal contexto, el lugareño bilingüe tendió a imitar en todo orden de cosas las costumbres del criollo migrante, de modo que la música tradicional huaracina quedó relegada a algunos cultores, amantes de lo suyo, entre ellos, el morador de los centros poblados que solían saludar a los suyos con el cantar que les pertenecía.
El quechua de Huaraz es una lengua aglutinante por el sistema de adhesión de sufijos en la estructuración de sus signos (palabras, frases y oraciones).
El término aglutinante deriva del verbo latino agglutinare, que significa “pegar una cosa con otra”; este enfoque corresponde a Wihlem Von Humboldt, quien en el año de
1836 acuñó el término en mención, mientras clasificaba las palabras de una lengua según su composición morfológica. He ahí solo un caso de aglutinación de morfemas, tras el vocablo mishi ‘gato’ en los distritos y centros poblados de Huaraz.
Quechua de Huaraz Equivalente en el español
Mishi Mishi-chi Mishi-chi-ri Mishi-lla-chi-ri Mishi-lla-a-chi-ri ‘gato’ ‘seguramente es el gato’ ‘seguramente es el pato pues’
‘seguramente es el gato nomás pues’ ‘seguramente es mi gatito pues’
Existen frases formadas por dos o más palabras, de las que se podría resaltar el tipo de estructuración de las mismas (quechua-quechua o quechua-español). En el caso
quechua-español, el vocablo quechua interviene de adjetivo al modificar a su componente central que generalmente es el nombre propio en español. A modo de ejemplos, se pasa a citar algunas frases, donde predomina la agresión.
Frase Significado
Ratsak Honora Honora es el nombre de una persona de sexo femenino, que por su obesidad y abultado vientre, a ojos del bilingüe, se semejaba a un gran batracio.
Kuchi Landauro Landauro era el nombre de un Centro Educativo, tildado de kuchi ‘cerdo’ por los alumnos de otros centros
educativos, del entorno, para connotar ‘todo lo del chancho’; menos, escuela. Cabe mencionar que la adjetivación era recíproca.
Sapcha Carranza Carranza era el apellido del Director del CE Gonzalo Salazar; él se hizo merecedor del apelativo sapcha por ‘tirar con fuerza de las patillas’ al alumno tardón o indisciplinado.
Kachillapaqpis Expresión acompañada de un gesto particular: el varón extiende el brazo hacia una mujer de campo con una peseta en la mano para connotar que debía recibir la moneda por ser mujer de pueblo, barata: –pis ‘siquiera’, –paq ‘para’, –lla ‘diminutivo’ y kachi ‘sal’: siquiera para la salcita’.
Wiswi siki Siki ‘trasero’ y wiswi ‘grasa’: trasero grasiento a causa de una sustancia similar al sebo que sale perennemente expulsado por el ano. Mujer o varón descuidado de su persona, que siempre se deja ver con las prendas de vestir grasientas, por lo sucias que están.
En este cuadro. las palabras: Honora, Landauro, Carranza y siki son el núcleo de la frase modificado por el término que funciona como adjetivos: ratsak 'batracio' incide en Honora; kuchí 'cerdo' en Landauro; sapcha 'acción de tirar del cabello o las patillas' en Carranza y wiswí 'grasiento' en síkí 'trasero'. Con la frase kachillapaqpis 'siquiera para la sal', indirectamente, el emisor invita a la mujer vulnerable a compartir el lecho (como quien dice gánate un “alguito' acostándote conmigo). La frase kachillapaqpis tiene por raíz la palabra kachi 'sal’ y los afijos -lla 'diminutivo’, -paq 'para’ y -pis ‘también', 'siquiera'.
¿Cómo los huaracinos devinieron en bilingües?
Una de las posibilidades de mayor aceptación es el contacto fluido entre el indio y el citadino, hablantes del quechua y el español, respectivamente: el vínculo surgió por razones de carácter económico; por ejemplo, antes de la Reforma Agraria del General Juan Velasco Alvarado, los indios procedentes de los caseríos, descargaban de las acémilas, decenas de sacos de tubérculos en el patio de una casona de la Plaza de Armas de Huaraz: el amo cruzaba información en quechua. Además de ello, a diario, las indias madrugaban a ofertar sus productos de pan llevar en el Mercado Central de Huaraz y la operación
compra-venta se realizaba en quechua: también habría influido el hecho de que en aquel entonces, muchos bilingües vivían en Huaraz en la condición de arrendatarios de bienes inmuebles
Proporciona otros datos sobre el quechua de Huaraz el estudioso Cerrón Palomino (1987) como sigue.
Quechua de Huaraz. De acuerdo a la clasificación ofrecida…, el huaracino
constituye una subrama de huáilay, que a su vez forma parte del huáihuash e QI. De todas las variedades que integran este grupo, el quechua de Huaraz es sin duda el que más atención atrajo de parte de los estudiosos tanto tradicionales como contemporáneos. Ya se mencionó que a partir del siglo XVII el llamado dialecto
"chinchaisuyo" viene a circunscribirse aproximadamente al área ocupada por el quechua ancashino, deviniendo éste en el prototipo de dicha variedad.
Curiosamente, sin embargo, los estudios monográficos sobre el ancashino en general, sólo aparecen a fines de la década del sesenta (pág.386).
En la actualidad, Huaraz tiene una población de hablante, en su mayoría el español; los bilingües hacen uso de su lengua nativa dependiendo de las motivaciones de su
entorno, que podría ser un ambiente familiar, el mercado, centro de estudios, de labores. 2.2.3.2.1. El quechua del cantar bilingüe huaracino
El quechua de este cantar se distingue por su aspecto artístico en el que predomina el lenguaje connotativo: por ejemplo, uno de los textos que a continuación se propone trasmite mucha hilaridad por su segmento en quechua, ubicado en el penúltimo verso de la estrofa. Tres son las armas del crimen: el cuchillo, artefacto punzo cortante de uso
doméstico; la pistola, arma de fuego más sofisticada que el cuchillo y por último, el arma mujer. Las armas, de hechura humana, no terminan con la vida del compositor; pero el arma (siki ‘trasero’) de la mujer sí: en tal caso la muerte le significa desesperación, crisis
total en su vida; configura como el macho sin control, fuera de sí, tras del arma que lo mina y tornando en adicto al arma de la mujer. En cuanto al quechua, los morfemas–pa y– n se aglutinan tras las raíces warmi y siki, respectivamente. Cuchillo no me mata / Pistola no me mata / Warmi-pasiki-n / ¡Ay!, eso sí me mata.
El segmento warmipa sikin sustituye con creces a su equivalente el ‘culo’ de la mujer, que es uno de los términos tabú del hispano hablante.
A modo de ampliación, se transcribe las letras de otro cantar publicado por Rosales, E. (1991) que forma parte de la cultura y tradición de Huaraz.
2.2.4. Sintaxis.
El vocablo sintaxis etimológicamente deriva del griego syn (con) y taxis (orden): es decir, los elementos de una cadena sonora o escrita en el debido orden. De ese modo, la sintaxis se encarga de estudiar la relación que existe entre los elementos significativos de una estructura lingüística. La sintaxis se ocupa del comportamiento de los constituyentes de una oración: los estudia en todos sus aspectos desde la unidad mínima significativa hasta la emisión delimitada por el punto.
Hockett (1979) considera, por ejemplo, que “La sintaxis comprende las maneras en
que se ordenan las palabras y los morfemas suprasegmentales, en relación unos con otros, para formar emisiones” (p. 178).
Con otros términos, Martinet (1987) concuerda con el concepto dado; dice que “...pertenece a la sintaxis el examen de la manera en que las unidades lingüísticas dotadas de sentido se combinan, en la cadena hablada, para formar enunciados” (pág.20). También, para ampliar su punto de vista, trascribe la definición de Marouzeau para quien “la sintaxis
es el estudio de los procedimientos gramaticales por los que las palabras de una oración se vinculan las unas a las otras de manera que expresan las relaciones establecidas entre las nociones” (pág. 25). Intentando profundizar el tema, cita la definición funcional de Guide
alphabétique: el objeto de la sintaxis es expresar mediante qué elementos las relaciones que existen entre los elementos de una experiencia... pueden marcarse en una sucesión de unidades lingüísticas de manera que el receptor del mensaje pueda reconstruir esta experiencia (pág. 25).
La sintaxis comprende el estudio de los modos en que las estructuras gramaticales se encuentran organizadas en torno a un elemento central que puede ser una raíz lexical de
carácter verbal, nominal, adjetival, etc. Precisamente sobre el tema, Hockett (1979) sostiene que “La sintaxis comprende las maneras en que se ordenan las palabras y los morfemas suprasegmentales, en relación unos con otros, para formar emisiones” (p. 178).
La función básica de la sintaxis de toda lengua natural consiste en analizar la forma en que se combinan los elementos léxicos en estructuras de mayor jerarquía como
sintagmas o elementos sintagmáticos. Se puede ampliar la idea anotando la opinión de Martinet (1987) “...pertenece a la sintaxis el examen de la manera en que las unidades lingüísticas dotadas de sentido se combinan, en la cadena hablada, para formar
enunciados” (p.20).
Con diferentes términos, manifiesta Julca (2009) su opinión sobre la sintaxis del quechua ancashino.
Así, la sintaxis del Quechua Ancashino establece los procedimientos que gobiernan la formación de frases u oraciones. Las frases y oraciones están constituidas de secuencias de morfemas en virtud de las reglas sintácticas que determinan la combinación de morfemas para estructurar emisiones semánticamente entendibles (pág. 265)
Líneas después, se centra específicamente en las características de una lengua tipo SOV.
Como es obvio, la sintaxis del Quechua Ancashino presenta las características esperables de una lengua del tipo SOV; es decir, de un idioma, que en las oraciones simples declarativas coloca primero a la frase nominal que hace de sujeto, luego a la frase nominal que hace de objeto y, finalmente, al verbo. Por ejemplo, en Mallu yakuta
hace de sujeto, la segunda frase nominal yakuta ‘agua’ hace de objeto directo y el verbo apaykaamun ‘está trayendo’ es el elemento final de la oración (pág.265).
Sobre el tema, Julca (2009) cita el punto de vista de Solís.
Como parte de la gramática del Quechua Ancashino, la sintaxis se ocupa del estudio de la manera en que se combinan las palabras para formar frases y
oraciones. Así, la sintaxis del Quechua Ancashino establece los procedimientos que gobiernan la formación de frases u oraciones. Las frases y oraciones están
constituidas de secuencias de morfemas en virtud de las reglas sintácticas que determinan la combinación de morfemas para estructurar emisiones
semánticamente entendibles (pág. 265).
Coincidiendo en lo medular, Cerrón-Palomino (1987) dice lo que sigue sobre la sintaxis.
Tomando como unidad tipológica de base no ya la palabra sino la oración, el quechua, de acuerdo al orden favorito de los elementos composicionales dentro de aquélla, pertenece a las lenguas del tipo SOV, es decir los constituyentes siguen el orden Sujeto-Objeto-Verbo, asemejándose en esto al japonés y al turco,
principalmente a este último. El ejemplo que sigue, corresponde al quechua ancashino, ilustra dicho orden:
Luwis tanta-ta miku-yka-n
En una oración del quechua de Huaraz, la sucesión de frases afijadas, o no, se organizan en el orden FN (sujeto) + FN (objeto directo) + V (núcleo del predicado), como se ve en el ejemplo que sigue: Mishi (sujeto) eetsata (objeto directo) suwashqa (verbo).
En este ejemplo, el orden de los constituyentes oracionales refleja el uso del modelo sintagmático que existe en la comunidad lingüística del emisor; pero no
necesariamente significa que sea el único porque existem también combinaciones como las que siguen.
Eetsata (od) mishi (sujeto) suwashqa (verbo) o Suwashqa (v) eetsata (od) mishi (s).
Los afijos en la lengua quechua equivalen a palabras o frases del sistema español, por lo que el presente estudio comprende el comportamiento sintáctico de los afijos en las palabras, frases u oraciones.
a. Musya-a-tsu ‘Yo no sé’. b. Musya-q ‘El/la que sabe’.
En a) el sufijo –tsu equivale a ‘no’, adverbio de negación en el español; su par –a, ‘yo’, primera persona del singular y la raíz musya, variante del verbo musyay ‘saber’. En b), el morfema –q es un formador de frases.
Las emisiones a) y b) son cadenas con significado y los morfemas que acompañan a cada una de ellas no admiten otra sintaxis.