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El rol de Cochabamba en el sistema migratorio

2. Migración y Desarrollo en Bolivia (marco contextual)

2.2. Dinámica migratoria

2.2.2. El rol de Cochabamba en el sistema migratorio

Para comprender mejor el papel que juega la región de los valles de Cochabamba en el sistema migratorio nacional, se plantean a continuación las algunas ideas que resultan de un estudio previo y más detallado de la migración:

1.- La migración es un fenómeno demográfico y sobre todo social sumamente importante de tenerse en cuenta pero a la vez bastante

complejo por lo que resulta aconsejable trabajar el tema de una manera detenida y comprensiva

2.- Bolivia se encuentra en el inicio de una serie de importantes cambios en su dinámica demográfica, donde el componente vegetativo del crecimiento poblacional parece ingresar en un sendero más o menos definido y/o previsible, por lo que el componente social (migración) cobrará mayor relevancia en la determinación de los ritmos de crecimiento y la estructura poblacional.

3.- En el marco de lo que algunos consideran como las tendencias seculares de los flujos migratorios, es decir, esas corrientes desde el campo a las ciudades capitales y entre ellas, las que conforman el eje central, se tienen indicios de la creciente importancia de la región oriental del país, como polo de atracción poblacional, lo que determinaría en alguna medida los flujos que hasta ahora se dan en el departamento de Cochabamba 4.- Se puede decir que la región ha sido atractiva para enormes contingentes de población pero también ha expulsado a un gran número de sus pobladores. Los inmigrantes, en su mayoría del occidente del país llegan a Cochabamba al tiempo que otros se dirigen a Santa Cruz lo que hace suponer la existencia de un curioso fenómeno de “recambio” de población.

5.- Al interior de la región, son dos las corrientes migratorias que más destacan, la primera desde las zonas de montaña hacia las zonas tropicales, ya sea directamente o más bien usando la capital como tránsito necesario antes de emprender proyectos de colonización, esto en particular entre 1976 y 1992 y la segunda corriente, llamada de urbanización, que fue muy fuerte en 1976, disminuyendo levemente en 1992 pero todavía importante hasta generarse una dinámica de tipo metropolitana con la consolidación de centros intermedios y aledaños (Quillacollo y Sacaba) que son los actuales polos de atracción de población, inclusive, se observan flujos desde la ciudad de Cochabamba a las ciudades vecinas.

6.- En general, se puede decir que la característica principal de las corrientes migratorias en la región es una dinámica febril de flujo y reflujo, de recambio poblacional y constante re-estructuración del espacio.

7.- ¿Qué es posible prever?, si las tendencias persisten, probablemente la región vaya a expulsar mucha más población que la que atrae, a la par que reafirme un rol de conexión o enlace, ya sea de flujos intra-regionales o bien, inter-departamentales.

8.- Las estrategias de sobrevivencia ante la secular crisis agrícola ya han evaluado positivamente las opciones de la migración internacional y aún cuando los costos de la migración se incrementen, es probable que ya se haya generado una dinámica basada en redes sociales que sostiene y alienta los flujos hacia la región europea por ejemplo.

9.- Pero el riesgo de despoblamiento no es absoluto, tal vez el volumen de emigrantes aumente pero no podría ser de manera indefinida. Recordando a Ravenstein, es preciso considerar que tanto los factores de atracción como los de expulsión nunca son constantes, así, si se tiene presente que la región ha sido – histórica y claramente – la más densamente poblada del país, una situación de equilibrio podría surgir en tanto se llegue a un nivel crítico de migración.

10.- Finalmente, es importante recordar que los flujos migratorios si bien pueden auto-reforzarse no existen aisladamente de una estructura social, política y económica, y en tanto existe la posibilidad de incidir efectivamente a través de programas y políticas públicas, para ayudar a la población en el intento de resolver los problemas que les mueven a migrar, tanto más empeño debería hacerse. Un insumo importante para ello es la información adecuada. Se espera que este informe pueda contribuir en algo a la toma de decisiones, o al menos, a una mejor comprensión del campo de las migraciones (Veizaga, 2007b).

A partir de lo arriba mencionado, es posible completar la visión histórica de Cochabamba, en particular, de los valles de Cochabamba, como un espacio que

ha sido escenario de importantes encuentros entre diversos tipos de población84 y por lo mismo, de mestizaje en términos étnicos y culturales. En ese mismo sentido, Laserna y otros autores (1995) caracterizan el rol de la región y de su centro urbano principal, como un lugar de tránsito, que genera, facilita y/o promueve el flujo de personas y mercancías. Existen algunos estudios que analizan con gran detalle el proceso histórico de formación de la región de Cochabamba (Calderón & Laserna, 1983; Larson, 2000; Laserna, 1984; Solares, 1990) y sería difícil e injusto resumirlos en una cuartilla, empero, es posible hacer mención de un conjunto de factores interconectados y retroalimentados, definidos como los principales:

a) Geográficos: tanto por su localización intermedia entra el altiplano y las tierras bajas del oriente, entre La Paz (sede de Gobierno) y Santa Cruz de la Sierra como por las condiciones climáticas, de suelos y las potencialidades productivas que derivan de éstas.

b) Poblacionales: dadas las características geográficas, la región atrajo continuamente mano de obra lo que se refleja en elevadas densidades y que al mismo tiempo ha contribuido a diversificar la economía regional y formar un mercado interno. La región también ha generado un exceso relativo de población traducido en flujos migratorios dirigidos principalmente hacia el oriente del país.

c) Económicos: aunque en la producción agrícola haya predominado un modo quasi-feudal, hubieron numerosos y pequeños núcleos o clústers de economías cooperativas, corporativas o gremiales, tanto en el sector agrícola como en el artesanal e incipientemente industrial, así como – consecuentemente – en el sector de servicios y un fondo potencial de innovación de múltiples encadenamientos intersectoriales.

84 Por un lado, españoles y criollos que escapan de la carga tributaria o incluso, quienes no han

podido encontrar un sitio cómodo en la estructura netamente extractiva de la administración colonial se dirigen a los valles mesotérmicos para dedicarse a la agricultura (Gordillo, 1993); por otro lado, sería lógico suponer el caso de indígenas que también escapan de la carga tributaria (mita) o que habiendo venido desde muy lejos ya sea a cumplir la mita o a buscar fortuna, encuentran en los valles cochabambinos una opción de vida campesina.

d) Políticos: como la imposibilidad de establecer acuerdos, lograr consensos, o simplemente trabajar en términos de una visión o proyecto común. En parte esto se refleja en actitudes como la falta de confianza, la baja autoestima y en la enorme frecuencia de conflicto y al abrupto cambio hacia un estado de calma social y viceversa (Laserna, 1996)

e) Culturales: la construcción de la identidad del “cochabambino” en base a ciertos estereotipos, como poseedor de una cultura de trabajo, sibarita pero sobre todo, migrante. En particular, cobran fuerza los relatos de casos individuales extremos (Laserna et al 1995, p. 10) y la frecuencia de ciertos flujos migratorios históricos85.

Ese conjunto de actitudes y/o visiones comunes pero no interconectadas, que podría denominarse cultura migratoria cochabambina, además de expresarse claramente en los flujos migratorios internacionales, inter-regionales e intra- regionales, ha estado íntima y esencialmente ligado a estrategias de movilidad social.

2.2.3. Conjunción entre migración y desarrollo en el caso de