4. Movilidad social en Bolivia (exploraciones empíricas)
4.4. Movilidad inter-generacional
4.4.1. Movilidad educacional
En el contexto de los estudios de población, la importancia de la dimensión educativa ha sido discutida y reconocida por diversos autores. Es posible distinguir al menos dos planos en los que la relación población – educación ha sido abordada: 1) desde una perspectiva técnica, explorando las inter-relaciones entre (e.g.) niveles educativos y niveles de mortalidad, fecundidad y nupcialidad; es decir, la educación como factor determinante de la dinámica demográfica. 2) Por otra parte, se ha hecho énfasis en la importancia de los niveles educativos en sí mismos y en sus efectos (en tanto y cuanto que a su vez implican capacidades y habilidades productivas así como normas de conducta y valores morales) sobre el desarrollo socio-económico y humano de la población (Valdés, 2000, pp. 195-196). En efecto, no son pocos los estudios que han enfatizado la importancia de la educación como factor clave del desarrollo, ya sea como un factor de la producción (capital humano) o como elemento clave para el ejercicio pleno de la ciudadanía, las libertades democráticas y la integración social (CEPAL, 1992, pp. 81-122; Coraggio, 1995, pp. 89-106). De hecho, esa es la orientación de política pública que concluyen Mercado y sus colaboradores (Op cit).
Para un mejor análisis del tema en cuestión, la perspectiva generacional ha sido también de gran utilidad. Así, considerando por una parte la idea de Caldwell de la transición o cambio de sentido en flujos de recursos entre generaciones (Lesthaeghe & Vanderhoeft, 2003, p. 242) y por otro lado, la clásica idea propuesta ya por Durkheim (1993) de la educación como una manera de organizar y/o asignar a los individuos en la sociedad según sus capacidades103 resulta importante prestar atención a los niveles de educación y sus diferencias entre generaciones para poder comprender mejor tanto las dinámicas internas y arreglos sociales de la familias y hogares así como comprender los efectos y tendencias de cambio social.
En efecto, las discusiones sobre flujos intergeneracionales de riqueza y los estudios de movilidad social pretenden de alguna manera dar cuenta de las visiones de los individuos y hogares respecto de su propio futuro así como del devenir de la sociedad. Más específicamente y en acuerdo con la premisa que considera la educación como un factor relevante para la movilidad social, resulta importante indagar sobre las diferencias en los niveles educativos entre generaciones (Veizaga, 2008b).
Gráfico 4.3: Estructura etárea de jefes de hogar e hijos
5- 9 15 -1 9 25 -2 9 35 -3 9 45 -4 9 55 -5 9 65 -6 9 75 -7 9 85 -8 9 95 -9 9 5-9 20-24 35-39 50-54 65-69 80-84 0 20 40 60 80 100 120 H o g ar es Miles Edad JH E d ad H ijos
Bolivia - 2001: Distribución de hogares según edades de los Jefes de Hogar y Edad promedio de los hijos
100-120 80-100 60-80 40-60 20-40 0-20
Fuente: Elaboración propia con datos del CNPV – 2001
Se ha calculado la diferencia en años de estudio para cada hogar, restando al promedio de años de estudio de los hijos, el número de años de estudio de los jefes de hogar, creando matrices de diferencias definidas por los grupos quinquenales de edad tanto de los jefes de hogar como de los hijos104. Se han seleccionado los grupos que aparecen con más frecuencia (Gráfico 4.3), así los
grupos de hijos van desde 20-24105 hasta 35-39; por su parte los grupos de padres son cinco y para compararlos con los hijos se pide un mínimo de 15 años como diferencia de edades, por lo que los grupos elegidos comienzan en 35-39 y llegan al grupo 70-74. No se observan grupos etáreos mayores pues la frecuencia de casos de hogares en que co-residen jefes de hogar e hijos adultos es cada vez más baja.
El Gráfico 4.3, muestra las diferencias de años de estudio para los conjuntos de hijos en cada hogar cuya edad promedio está entre 20 y 24 años. En él es posible observar que los hijos con diferencia etárea promedio de 15 años con los jefes de hogar (sus padres) presentan una gran variabilidad en las diferencias de años de estudio (tanto positivas como negativas). Con los otros grupos etáreos de padres, las distribuciones se hacen menos dispersas y con un leve sesgo en la diferencia de años de estudio que favorece a los hijos.
Lo que es posible ver en la secuencia de gráficos A4-A7 (en anexos) es que a) las distribuciones presentan dispersiones similares pero, b) éstas se trasladan hacia el sector en que la diferencia de años de estudio es positiva. Así, a medida que observamos grupos de hijos en edades cada vez mayores, las diferencias de años tienden a hacerse favorables a los hijos. En otros términos, en tiempos pasados106, era más frecuente que los hijos superen a sus padres en el logro educativo, en la actualidad, pareciera que no hay un patrón o regla definitiva acerca de las diferencias de años de estudio, que – como se ha visto – pueden ser tanto positivas como negativas, lo que sugeriría la idea de la enorme diversidad de los subgrupos poblacionales.
Por último, la exploración inicial muestra la posibilidad de considerar la existencia de procesos de movilidad social inter-generacional, en particular cuando se trata
105 El inicio en 20 años tiene que ver con la posibilidad de observar de mejor modo a los grupos con
más años de estudio (el máximo según el censo es de 17).
106 Por supuesto, será necesario discernir entre los efectos de calendario y las características
de grupos de hijos mayores. Asimismo, la diversidad de posibilidades en el período más reciente (que parecen implicar procesos de movilidad social inter- generacional ascendente y descendente a la vez) exige un mayor detenimiento en el análisis del logro educativo de jefes de hogar y sus hijos.
Tipos de diferencias en los años de estudio
Suponiendo que una diferencia ya sea positiva o negativa de 2 años no implica necesariamente un cambio significativo en términos de las posibilidades de movilidad social de los individuos, se han creado tres categorías en las diferencias de años de estudio: 1) las diferencias negativas, es decir, que los hijos tienen – en promedio – menos de dos años de estudio que sus padres, 2) los hijos tiene prácticamente el mismo logro educativo, con un margen de dos años más o menos y 3) las diferencias positivas, en que los hijos tienen por término medio, dos años más de estudio que los jefes de sus hogares.
Siguiendo la lógica de mencionado en la sección anterior, es posible observar en el Gráfico 4.4, la evolución de las proporciones muestra un punto de “inflexión” en los 13 años de estudio, donde la proporción de hogares con diferencias negativas comienza a sobrepasar a la proporción de hogares con diferencias positivas, ya que como se dijo: cuanto mayor sea la educación del jefe de hogar, menos probable es que los hijos logren superar dicho nivel. Finalmente vale la pena notar que la evolución de las diferencias “neutras” es relativamente estable o en todo caso, con cierto grado de concentración en los 12 a 14 años de estudio.
Asimismo, se ha evaluado la posibilidad de que tales diferencias – y de allí, las posibilidades de movilidad social – estén asociadas al tamaño poblacional, lo que en términos de la literatura clásica podría referirse a una posición maltusiana, sin embargo, la exploración no ha podido concluir que a mayor tamaño del hogar las diferencias sean más frecuentemente negativas.
Gráfico 4.4: Diferencias entre años de estudio de hijos y padres
Proporción de hogares según diferencias entre los promedios de años de estudio de los hijos respecto de los jefes de hogar,
según años de estudio (Bolivia, 2001)
0,0 0,1 0,2 0,3 0,4 0,5 0,6 0,7 0,8 0,9 1,0 0 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17
Años de estudios del jefe de hogar
P ro p o rc ió n d e h o g ar es D+ (pct) D - (pct) D 0
Fuente: Elaboración propia con datos del CNPV – 2001
Del estudio de los tipos de diferencias en los años de estudio de padres e hijos, existen al menos dos regularidades que vale la pena destacar:
1) La tendencia, por así decir, secular en los niveles de educación de la sociedad boliviana que puede ser atribuida a las políticas públicas que buscan la universalización de la educación, han permitido o – en todo caso – facilitado a las nuevas generaciones – sobre todo – el logro de mejores niveles educativos respecto de sus padres. Sin embargo, en los últimos tiempos, es posible observar una especia de contrasentido, en que existe una mayor diversidad – heterogeneidad que podría sugerir la existencia de procesos de movilidad social descendente.
2) Se confirma un patrón más o menos lógico de correspondencia (relación directa) entre niveles educativos de padres e hijos. Asimismo, se observa
que en situaciones extremas, es posible esperar que hijos de padres con niveles mínimos de educación alcancen a superarles e hijos de padres con niveles máximos de educación, más difícilmente podrán alcanzarlos y menos aún, superarlos.
3) Los hogares en condiciones de pobreza extrema (Gráfico A8) parecen apostar por la educación de sus hijos y logran diferencias positivas en el logro educativo de los hijos respecto de los jefes de hogar. Por el contrario, los hogares no pobres muestran más bien diferencias neutras o negativas. En general, existe una correlación mínima y negativa entre el nivel de pobreza de los hogares y los resultados educativos107.
Aunque las observaciones 2 y 3 están – de hecho – relacionadas, es imposible dejar de lado la hipótesis de que los hogares, cuanto más limitados (pobres) se encuentran, más se aferran a la idea de que la educación puede ser un medio para la movilidad social, el progreso y desarrollo de sus nuevas generaciones. Cuadro 4.5: Bolivia, 2001: Distribución de hogares según tipo de migración (relativa al departamento de Cochabamba) del jefe de hogar según tipos de diferencias de años de estudio, para grupos de edad seleccionados (porcentajes fila)
Tipo de migrante Fórmula D- D0 D+ Total
No migrantes cba-cba-cba 0.09 0.41 0.50 1.00
Emigrantes recientes cba-cba-ol 0.09 0.35 0.56 1.00
Emigrante de retorno cba-ol-cba 0.10 0.44 0.46 1.00
Emigrantes antiguos cba-ol-ol 0.13 0.39 0.48 1.00
Inmigrante antiguo ol-cba-cba 0.14 0.44 0.42 1.00
Inmigrante de retorno ol-cba-ol 0.13 0.43 0.44 1.00
Inmigrante reciente ol-ol-cba 0.13 0.46 0.41 1.00
Resto poblacional ol-ol-ol 0.10 0.37 0.53 1.00
Total 0.10 0.38 0.52 1.00
Donde: La fórmula indica la sucesión de residencias: antigua, reciente y actual denominadas como cba = Departamento de Cochabamba y ol = Otro departamento del país; D- cuando los años de estudio del jefe de hogar exceden en dos años al promedio de años de estudio de los hijos co- residentes, D0 cuando la diferencia está entre -2 y + 2 años y D+ cuando el promedio de los años
de estudio de los hijos excede en 2 a los años de estudio del jefe de hogar. Los grupos de edad son: promedio hijos = 20-24 y jefes de hogar 40-54
Fuente: Elaboración propia con datos del CNPV – 2001
107 r
Finalmente, y contrastando los tipos de diferencias entre los años de estudio de ambas generaciones (padre e hijos) con el tipo de migración que experimenta el padre o de manera más amplia, el jefe de hogar, se puede ver en el Cuadro 4.5 que existe una concentración mayor de hogares que han experimentado la migración antigua y que presentan diferencias negativas en los años de estudio, esta concentración del orden de 13% y 14%, contrasta claramente con los hogares “estables” que no han cambiado a Cochabamba como región de residencia (9%). Desde una perspectiva inversa, las proporciones de hogares que tienen diferencias positivas en los años de estudio son mínimas para el caso de los hogares inmigrantes ya sean antiguos (42%) o recientes (41%).
El Cuadro 4.5 controla el efecto del ciclo del hogar, ya que se eligen hogares donde la edad promedio de los hijos es de 20-24 y la de los jefes de hogar se encuentra entre 40-54 y al hacerlo muestra diferencias significativas según el tipo de migración de los hogares. En general, la falta de “estabilidad” residencial podría estar explicando desbalances y/o rupturas en el proceso de acumulación de años de estudio, es decir, habilidades que permitirían mejores oportunidades de movilidad social ascendente.
4.4.2. Movilidad según estratos
A diferencia de la movilidad intra-generacional, al comparar los estratos entre dos generaciones, se observa una mayor movilidad. Esto se debe en parte a un efecto período: el cambio estructural pero también al hecho de que – con el tiempo – las nuevas generaciones han tenido mayores oportunidades para capitalizar los activos (materiales o no) de la generación precedente.
Los cuadros 4.6 y A7 muestran que la inmovilidad es del 47%, esto, en comparación con la movilidad intra-generacional resulta una proporción mucho menor, pero ya es cercana al 26,1 calculada para Chile (Torche y Wormald, 2004,
p. 40). También se observa una mayor diversidad en los destinos y mayores frecuencias de la “movilidad larga”, es decir, la que cruza más de dos estratos. Cuadro 4.6: Matriz de movilidad socio-ocupacional inter-generacional según estratos sociales
Estratificación ampliada de destino (hijo) Estratificación ampliada de
origen (padre) Id 1 2 3 4 5 6 7 8 9 Total
Personal Directivo y de la administración pública 1 0 3 1 2 1 2 2 0 0 11 Profesionales, científicos, intelectuales 2 1 8 7 3 0 1 1 1 3 25 Técnicos y profesionales nivel medio 3 1 5 3 0 0 0 1 0 2 12 Empleados de oficina 4 0 3 2 1 0 0 0 2 2 10 Operadores de instalaciones, maquinaria, y otros 5 1 6 7 0 9 7 6 10 9 55 Operarios y artesanos 6 0 5 13 0 2 12 6 10 3 51 Vendedores y comerciantes en mercados 7 2 5 2 3 4 9 8 3 0 36 Agricultores 8 0 3 24 5 23 36 31 351 38 511 Trabajador no calificado 9 2 7 9 4 7 11 21 52 6 119 Total 7 45 68 18 46 78 76 429 63 830 Fuente: Elaboración propia con datos de la EMMOS - 2008
Nuevamente, los estratos extremos muestran cambios drásticos: los hijos de directivos (11 individuos), todos experimentan movilidad descendente. En las antípodas. Casi la totalidad de los hijos de trabajadores no calificados (119 individuos) experimentan movilidad ascendente. En ambos casos, los destinos de la movilidad son bastante dispersos, solamente en el caso de los hijos de trabajadores no calificados que son agricultores se podría afirmar que existe una concentración bastante notoria de casos.
Dejando de lado las particularidades de los estratos extremos, y desde el punto de vista del origen, se puede notar que – en términos proporcionales – los estratos 4 y 5 son los que más “pierden” efectivos, pero si nada más se observa la movilidad ascendente, los estratos más “favorecidos” son el 4 y el 7.
Cuadro 4.7: Matriz de movilidad socio-ocupacional inter-generacional según estratos sociales principales
Estratos principales de destino (hijo)
Estratos principales de origen (padre) Id 1 2 3 4 Total
Directivos y profesionales 1 12 13 7 4 36
Técnicos y empleados 2 9 6 1 6 22
Obreros semi-calificados 3 19 25 63 35 142
Agricultores 4 12 42 129 447 630
Total 52 86 200 492 830
Fuente: Elaboración propia con datos de la EMMOS - 2008
El cuadro 4.7 muestra un esquema de estratos principales que – como ya se ha explicado – resulta de la agrupación de los estratos. En este cuadro se puede ver más claramente la diversidad de destinos sociales que tienen las tres primeras categorías: los hijos de obreros semi-calificados, los hijos de los técnicos y empleados y también la de los hijos de directivos y profesionales. En cambio, aunque en términos absolutos haya una gran movilidad ascendente de los hijos de los agricultores, en términos relativos, más de dos tercios de los hijos se han mantenido en el mismo estrato que sus padres. Así, al mismo tiempo en que se demuestra que existe la posibilidad de ascenso social para los agricultores se refuerza la necesidad de “esperar” no una, pero dos, tres o más generaciones para que la historia del campesino pobre convertido en citadino rico se vuelva realidad.
Al igual que en las otras matrices de movilidad, la inmovilidad es el hecho más frecuente, pero en el Cuadro A8 se ve con mayor claridad que la posibilidad de movilidad descendente también es cierta. Por ejemplo, en el caso de los padres directivos y profesionales, prácticamente dos tercios de los hijos terminan ocupando estratos de menor rango, un tercio de ellos en el estrato inferior inmediato y otro tercio en otras ocupaciones de orden más bajo todavía. Llama la atención el caso de 4 individuos que teniendo padres en el estrato 1 terminan ellos siendo “agricultores”. En este caso, la visión funcionalista podría estar escondiendo las condiciones en las que dichos individuos son agricultores, el nivel de inversión, la cuantía de tierras, el nivel de tecnificación del su producción y
finalmente la gestión de la mano de obra. Por ello, es importante analizar el Cuadro 4.8, desde la perspectiva de las clases sociales.
4.4.3. Movilidad según clases
Aunque existen claras similitudes entre las matrices de movilidad social según las perspectivas funcionalistas y marxistas tales como los importantes niveles de inmovilidad intra-generacional, gran diversidad de destinos sociales sobre todo en las clases y/o estratos más bajos. Empero, las matrices de movilidad en función de clases acusan un mayor rigidez que las referidas a los estratos.
Cuadro 4.8: Matriz de movilidad socio-ocupacional inter-generacional según clases sociales
Clase social de destino (hijo)
Clase social de origen (padre) Id 1 2 3 4 5 6 7 8 Total
Capitalistas 1 2 1 1 0 0 1 0 0 5 CEO's 2 1 4 9 5 1 2 1 2 25 Gerente - supervisor 3 2 3 3 4 0 0 0 4 16 Pequeña Burguesía 4 2 1 3 3 0 1 0 3 13 Empleados-trab calificados 5 3 4 3 5 8 7 7 17 54 Trabajadores semi-autónomos 6 2 6 6 5 4 12 7 12 54 Campesinos 7 3 1 20 10 20 44 307 79 484 Trabajadores-obreros 8 1 4 13 17 11 32 65 31 174 Total 16 24 58 49 44 99 387 148 825 Fuente: Elaboración propia con datos de la EMMOS - 2008
Cuadro 4.9: Matriz de movilidad socio-ocupacional inter-generacional según clases sociales principales
Clase social de destino (hijo)
Clase social de origen (padre) Id 1 2 3 Total
Capitalistas y altos burócratas 1 26 13 7 46
Clase media 2 30 45 46 121
Clase trabajadora y campesinado 3 42 134 482 658
Total 98 192 535 825
Fuente: Elaboración propia con datos de la EMMOS - 2008
El cuadro 4.8 muestra una proporción menor de hijos de la primera clase (capitalista) que tiene movilidad descendente. Las siguientes clases 2 y 3 parecen “compensar” esa diferencia y tiene una gran movilidad descendente, al igual que la pequeña burguesía. Por otro lado, existe una mayor inmovilidad entre los
campesinos que entre los agricultores (perspectiva funcionalista), el 80% de los hijos permanecen en la clase de los padres. Aún con esa inmovilidad, la clase campesina es la que más aporta a la clase trabajadora, es decir, resulta frecuente la historia del hijo obrero cuyo padre es campesino.
El cuadro 4.9 muestra la movilidad social en términos de una síntesis de las clases sociales. En este tipo de matrices (ya se ha visto en el caso de los estratos), es posible comprender la movilidad social ascendente como un fenómeno “marginal” desde la perspectiva de los orígenes, pero bastante frecuente y/o importante desde la perspectiva de los destinos. Esto podría estar mostrando una tendencia hacia la convergencia, o la reducción de la base de la pirámide social y – al mismo tiempo – un ensanchamiento de su cúspide.
Así, lo que interesa en este momento es tener una idea de los factores que están detrás de esta convergencia, es decir, se trata de explicar la movilidad social.
4.5. Factores de Movilidad social: ejercicios de modelación econométrica