• No se han encontrado resultados

EL SECRETO RESPECTO A LOS CENTROS DE EXTERMINIO

In document Enciclopedia Del Holocausto (página 74-77)

Las SS consideraban las operaciones de los centros de exterminio como información clasificada altamente secreta. Al igual que con otros aspectos de la llamada Solución Final del Problema Judío y con todos los asuntos relacionados con las operaciones de los campos a cargo de las SS, los perpetradores juraban mantener el secreto y podían ser enjuiciados por divulgar información sin autorización.

En parte para mantener este secreto, y en parte por motivos de salud y espacio, en el otoño de 1942, los jefes de las SS les ordenaron a las autoridades de los campos que en adelante quemaran los cuerpos de las personas asesinadas en los centros de exterminio y que exhumaran los cuerpos que ya habían sido enterrados para quemarlos. En los centros de exterminio de la Operación Reinhard y Chelmno, los cuerpos fueron quemados en “hornos al aire libre” hechos con rieles de ferrocarril. Destacamentos especiales de judíos que realizaban trabajos forzados fueron llevados desde otros centros a Belzec y Chelmno para que realizaran esta horrorosa tarea y para que la completasen después de los levantamientos de Treblinka II y Sobibor. Una vez terminado este trabajo, los miembros de estos destacamentos fueron fusilados por las SS o sus auxiliares entrenados en Trawniki. En Auschwitz-Birkenau, en 1942-1943 se construyeron grandes crematorios con las nuevas cámaras de gas. Los destacamentos de judíos que realizaban trabajos forzados, conocidos como Destacamentos Especiales (Sonderkommando) y formados por personas seleccionadas de los traslados entrantes,

eliminaban los cuerpos hasta que las operaciones de gaseo terminaron en noviembre de 1944.

Los centros de exterminio de la Operación Reinhard fueron desmantelados

completamente y la tierra se volvió a cultivar para camuflar los sitios con haciendas agrícolas. La casa solariega de Chelmno, que funcionaba como área de recepción para las víctimas, permaneció en pie después de que las SS eliminaran las fosas comunes de un bosque cercano. Los expertos en demolición de las SS destruyeron las cámaras de gas de Auschwitz-Birkenau, pero el campo siguió funcionando como campo de concentración hasta la llegada de las tropas soviéticas el 27 de enero de 1945.

CHARLES E. COUGHLIN

El padre Charles Coughlin, líder del Frente Cristiano antisemita, presenta un programa de radio. Detroit, Estados Unidos, 11 de marzo de 1935.

— US Holocaust Memorial Museum

Charles E. Coughlin (1891-1979) fue un sacerdote católico estadounidense y una popular figura de radio en la década de 1930. Coughlin ejerció su ministerio en la capilla de Little Flower en Royal Oak, Michigan, de 1926 a 1966, cuando se jubiló.

Durante el primer año de la gestión del presidente demócrata Franklin D. Roosevelt, Coughlin lo respaldó, pero se apartó de él al poco tiempo. A lo largo de la década de 1930, Coughlin usó su popular programa semanal de radio, con un promedio de 3,5 millones de oyentes por semana, y su revista Justicia Social, para difundir sus ideas y atacar a sus enemigos. A partir de 1934, el blanco de Coughlin se centró en Roosevelt, individuos judíos líderes e instituciones judías, todos tildados de comunistas.

Coughlin, populista de derecha, abogaba por una forma de corporativismo influenciado por el fascismo italiano. En 1934, organizó la Unión Nacional de Justicia Social, a través de la cual afirmaba que ni el capitalismo ni la democracia tenían futuro en los Estados Unidos. En 1938, la Unión Nacional se transformó en el Frente Cristiano, que apoyaba al fascismo aún más intensamente y que se convirtió en portavoz de la propaganda nazi. Posteriormente, cuando la guerra llegó a Europa, Coughlin respaldó el aislacionismo y acusó a los financistas judíos de estar secretamente intentando involucrar a los Estados Unidos en la guerra.

Coughlin creía en la existencia de una conspiración judía internacional secreta. En 1938, su revista Justicia Social publicó en entregas los desacreditados Protocolos de los sabios de Sión, que Coughlin consideraba verídicos. Estos textos apócrifos de la Rusia zarista supuestamente eran el acta de una reunión de líderes judíos que conspiraban para dominar el mundo.

Coughlin habló en repetidas ocasiones de la “amenaza judeo-bolchevique”, afirmando que todos los líderes soviéticos, incluidos Lenin y Joseph Stalin, eran judíos. También acusó a los financistas judíos estadounidenses, principalmente la empresa Kuhn-Loeb de Wall Street, de colaborar con los bolcheviques en sus esfuerzos por desarraigar el cristianismo en Rusia. Si bien Coughlin proclamó públicamente que no era antisemita, sostenía que los males de la sociedad moderna eran causados por una conspiración judía y comunista.

Durante la década de 1930, los esfuerzos judíos para obligar a Coughlin a moderar su retórica antijudía o sacarlo de la radio fracasaron debido a su popularidad y al apoyo que recibió del obispo de Detroit. Coughlin siguió presentando argumentos en contra de la participación estadounidense en la Segunda Guerra Mundial, incluso después del ataque de los japoneses a Pearl Harbor. Estos argumentos lo llevaron a la ruina. Cuando surgió la posibilidad de un juicio por sedición, el obispo de Detroit ordenó a Coughlin que pusiera fin a sus transmisiones y dejara la política.

En la cúspide de su popularidad, Coughlin recibió más correspondencia que el presidente Roosevelt. De hecho, una encuesta realizada a la opinión pública en 1938 demostró que el 25 por ciento de los encuestados apoyaban todas o la mayoría de las ideas del sacerdote. Coughlin fue el activista de derecha estadounidense más visible durante la década de 1930 y su antisemitismo fue una profunda preocupación para el judaísmo de su país.

CHECOSLOVAQUIA

Judíos refugiados y sin patria en un campamento en tierra de nadie entre Checoslovaquia y Hungría. Octubre de 1938.

— YIVO Institute for Jewish Research, New York

Checoslovaquia fue fundada en 1918, después de la disolución del Imperio Austro- Húngaro al finalizar la Primera Guerra Mundial. Incluía las provincias checas de

Bohemia y Moravia, Eslovaquia, la provincia de Rutenia Subcarpática (Transcarpatia, de Ucrania), y partes de la Silesia austriaca.

Según los datos del censo anterior a la guerra, la población de Checoslovaquia estaba dividida según líneas étnicas (lengua materna) en aproximadamente 50 por ciento checa, 22,3 por ciento alemana, 16 por ciento eslovaca, 4,78 por ciento magiar

(húngara), 3,79 por ciento ucraniana, 1,29 por ciento hebrea e yidish, y 0,57 por ciento polaca.

A pesar de su población multinacional y las tensas relaciones con sus vecinos, que codiciaban su territorio, Checoslovaquia siguió funcionando como una democracia parlamentaria hasta la crisis de Munich de 1938.

In document Enciclopedia Del Holocausto (página 74-77)