Las autoridades alemanas comenzaron a deportar judíos del Gran Reich Alemán en octubre de 1941, cuando la construcción de los centros de exterminio todavía estaba en etapa de planificación. Entre el 15 de octubre de 1941 y el 4 de noviembre de 1941, las autoridades alemanas deportaron a 20.000 judíos al ghetto de Lodz. Entre el 8 de noviembre de 1941 y octubre de 1942, las autoridades alemanas deportaron a aproximadamente 49.000 judíos del Gran Reich Alemán a Riga, Minsk, Kovno y
Raasiku, todos en el Comisariato del Reich para el Ostland
(Bielorrusia,Lituania, Letonia y Estonia ocupadas por Alemania). La gran mayoría de los deportados fueron fusilados por oficiales de las SS y de la policía tras llegar al Comisariato del Reich para el Ostland. Las autoridades alemanas deportaron a aproximadamente otros 63.000 judíos alemanes, austríacos y checos al ghetto de Varsoviay a varios lugares del distrito de Lublin, incluyendo los campos-ghettos de tránsito de Krasnystaw e Izbica y el centro de exterminio de Sobibor, entre marzo y octubre de 1942. Los residentes judíos alemanes de los ghettos de Lodz y Varsovia más tarde fueron deportados junto con los judíos polacos a Chelmno, Treblinka 2 y, en 1944, a Auschwitz-Birkenau.
El primer traslado de judíos del Gran Reich Alemán directamente a Auschwitz llegó el 18 de julio de 1942 desde Viena. Desde fines de octubre de 1942 hasta enero de 1945, las autoridades alemanas deportaron a Auschwitz-Birkenau a los más de 71.000 judíos que quedaban en el Gran Reich Alemán. Los alemanes deportaron a judíos ancianos o prominentes de Alemania, Austria, el Protectorado de Bohemia y Moravia y del oeste de Europa al ghetto de Theresienstadt, que también funcionaba como campo de tránsito para deportaciones hacia el este, más a menudo hacia Auschwitz-Birkenau.
Entre mayo y julio de 1944, casi 440.000 judíos de Hungría fueron deportados por gendarmes húngaros en cooperación con oficiales de la policía de seguridad alemana. La mayoría de ellos fueron enviados a Auschwitz-Birkenau. Los alemanes, con la cooperación de las autoridades eslovacas, deportaron a más de 50.000 judíos eslovacos a los campos de concentración de Auschwitz-Birkenau y Majdanek. Los judíos
eslovacos fueron los primeros en ser seleccionados para las cámaras de gas en
Birkenau. En el otoño de 1944, 10.000 judíos eslovacos fueron deportados a Auschwitz- Birkenau por oficiales alemanes de las SS y la policía durante el levantamiento
eslovaco. Esta fue la última deportación de gran magnitud a un centro de exterminio.
Entre marzo de 1942 y noviembre de 1943, las SS y la policía deportaron a
aproximadamente 1.526.000 judíos, la mayoría en tren, a los centros de exterminio de la Operación Reinhard: Belzec, Sobibor y Treblinka. Entre el 8 de diciembre de 1941 y marzo de 1943, y nuevamente en junio y julio de 1944, aproximadamente 156.000 judíos y algunos miles de romaníes y sintis fueron deportados por oficiales de las SS y la policía al centro de exterminio de Chelmno en tren, camión y a pie. Entre marzo de 1942 y diciembre de 1944, las autoridades alemanas deportaron a aproximadamente 1,1 millón de judíos y 23.000 romaníes y sintis a Auschwitz-Birkenau, la gran mayoría en tren. Menos de 500 sobrevivieron a los centros de exterminio de la Operación
Reinhard. Solo un puñado de judíos sobrevivió a los transportes a Chelmno escapando de los trenes, pero no se sabe de nadie que haya sobrevivido la llegada a Chelmno. Es
posible que unos 100.000 judíos hayan sobrevivido la deportación a Auschwitz- Birkenau por haber sido seleccionados para realizar trabajos forzados al llegar.
DESTINO DE LOS PASAJEROS DEL ST. LOUIS DURANTE LA GUERRA
En mayo de 1940, el ejército alemán invadió la Europa Occidental. Los refugiados judíos que habían huido del Reich en el "St. Louis"y que habían encontrado refugio en Francia y en los Países Bajos estaban de nuevo en peligro.
Las autoridades francesas, belgas y holandesas internaron a miles de refugiados
alemanes, incluyendo docenas de los antiguos pasajeros del "St. Louis". Las autoridades británicas internaron a varios de los antiguos pasajeros del "St. Louis" en la Isla de Man y encerraron a otros en campos de Canadá y Australia. Muchos de los que se
encontraban en Bélgica y en Francia fueron llevados a campos de internamiento franceses.
Después de que las autoridades francesas de Vichy firmaran un armisticio con
Alemania dividiendo Francia en una zona ocupada y otra no ocupada, los refugiados de la zona de Vichy no ocupada aún podían emigrar legalmente a los Estados Unidos o a cualquier otra parte a través de España y de Portugal. Esta posibilidad existía incluso después de octubre de 1941, cuando los nazis prohibieron la emigración judía de los territorios que habían ocupado. Algunos de los antiguos pasajeros del "St. Louis" pudieron emigrar cuando llegó el turno a los números de cuota de inmigración de los Estados Unidos previamente registrados. Sin embargo, la preparación de un viaje de esta envergadura era complicada desde el punto de vista burocrático y exigía mucho tiempo y dinero. Cualquiera que deseara ir a los Estados Unidos necesitaba un visado de inmigración del consulado estadounidense en Marsella, un visado de salida francés y visados de tránsito para España y Portugal. Los visados de tránsito sólo se podían obtener después de reservar un pasaje en un barco desde Lisboa. Algunos refugiados lograron emigrar, incluso algunos de los miles que estaban presos en los campos de internamiento franceses. Pero en 1942, estas últimas rutas de huída desaparecieron cuando los alemanes comenzaron a deportar judíos de la Europa Occidental a los centros de ejecución nazis del este.
Por lo tanto, al final, los antiguos pasajeros del "St. Louis" vivieron experiencias similares a las de los judíos de la Europa Occidental ocupada por los nazis. Los alemanes asesinaron a muchos de ellos en los centros de ejecución y en los campos de concentración. Otros se ocultaron o sobrevivieron años de trabajos forzados. Algunos
lograron escapar. Los destinos dispares de las familias Seligmann y Hermanns ilustran las diferentes experiencias de los pasajeros.
Cuando el "St. Louis" regresó a Europa, la familia Seligmann (Siegfried, Alma y su hija Ursula), de Ronnenberg, cerca de Hannover (Alemania), se estableció en Bruselas para esperar su visado para los Estados Unidos. Puesto que no estaban autorizados a trabajar, dependían de la ayuda de familiares y de organizaciones judías de refugiados. Cuando los nazis invadieron Bélgica, la policía belga arrestó a Siegfried como
"extranjero enemigo" y lo transportó al sur de Francia, donde estuvo retenido en el campo de internamiento Les Milles. Su mujer y su hija viajaron a Francia en busca de él. Fueron arrestadas por la policía francesa en París y enviadas al campo de
internamiento Gurs, donde enfrentaron condiciones de privación y enfermedad. A través de la Cruz Roja, Alma y Ursula supieron que Siegfried estaba en Les Milles. En julio de 1941, Alma y Ursula fueron transferidas a un campo en Marsella y los oficiales de Vichy les permitieron solicitar visados de entrada y de tránsito para los Estados Unidos. En noviembre, la familia Seligmann, ya reunida para aquel entonces, se marchó de Francia, atravesó España y Portugal y partió de Lisboa a Nueva York, a donde llegó el 3 de diciembre de 1941. Otra hija, Else, que había logrado llegar a los Estados Unidos a través de Holanda, les estaba esperando en Washington, D.C., donde la familia se asentó.
La familia Hermanns no tuvo tanta suerte. Julius Hermanns, un comerciante textil de Moenchen-Gladbach, estuvo prisionero enDachau y Buchenwald. Después de su liberación, reservó un pasaje para él en el "St. Louis", pero no podía permitirse los billetes y los permisos para su mujer Grete y su hija Hilde, quienes debieron quedarse en Alemania. Cuando el "St. Louis" atracó en Amberes a su regreso de Cuba, Julius fue a Francia con la esperanza de que su familia se pudiera reunir con él allí. Los franceses lo arrestaron como "extranjero enemigo" y fue puesto en libertad en abril de 1940, pero volvieron a arrestarlo poco tiempo después de la invasión alemana. Con el tiempo, lo llevaron a St.-Cyprien, un campo de internamiento cerca de la frontera con España. Posteriormente lo transfirieron a Gurs y Les Milles. Julius, que ahora estaba enfermo, no pudo obtener los papeles de inmigración y los visados necesarios del consulado estadounidense en Marsella.
El 11 de agosto de 1942, las autoridades francesas enviaron a Julius en el primer transporte de prisioneros desde Les Milles a Drancy, un campo de tránsito cercano a París. Tres días después, los alemanes lo deportaron al campo de
exterminio de Auschwitz-Birkenau situado en la Polonia ocupada, donde murió. El 11 de diciembre de 1941, los alemanes deportaron a Grete y Hilde Hermanns desde
Alemania al ghetto de Riga en Letonia. No se tiene constancia de que hayan sobrevivido la guerra.
DIARIOS DE NIÑOS DURANTE EL HOLOCAUSTO
Tapa de un diario escrito por Elizabeth Kaufmann cuando vivía con la familia del pastor André Trocmé en Le Chambon-sur-Lignon. Le Chambon-sur-Lignon, Francia, 1940- 1941.
— USHMM, courtesy of Elizabeth Kaufman Koenig Historia
Al menos 1,1 millones de niños judíos fueron asesinados durante el Holocausto.
De los millones de niños que sufrieron la persecución de los nazis y sus socios del Eje, solo unos pocos escribieron diarios que sobrevivieron. En estos relatos, los jóvenes escritores registraron sus vivencias, expusieron sus sentimientos y delinearon el trauma que sobrellevaron durante la pesadilla de aquellos años.
El diario de Miriam Wattenberg
El diario de Miriam Wattenberg (“Mary Berg”) fue uno de los primeros diarios de niños que revelaron los horrores del Holocausto a un público más amplio.
Wattenberg nació en Lodz el 10 de octubre de 1924. Comenzó a escribir un diario de los tiempos de guerra en octubre de 1939, poco después de que Polonia se rindiera ante las fuerzas alemanas. La familia Wattenberg escapó a Varsovia, donde en noviembre de 1940, Miriam, junto a sus padres y su hermana menor, tuvo que vivir en el ghetto de Varsovia. Los Wattenberg tenían una posición privilegiada dentro de esta comunidad confinada debido a que la madre de Miriam era ciudadana estadounidense.
Poco antes de la primera gran deportación de los judíos de Varsovia a Treblinka en el verano de 1942, los oficiales alemanes detuvieron a Miriam, a su familia y a otros judíos que llevaban pasaportes extranjeros en la infame prisión de Pawiak. Finalmente, las autoridades alemanas transfirieron a la familia al campo de detención de Vittel, en Francia, y les permitieron emigrar a los Estados Unidos en 1944. El diario de Miriam Wattenberg fue publicado bajo el seudónimo “Mary Berg” en febrero de 1945. Fue uno
de los pocos relatos de un testigo presencial sobre el ghetto de Varsovia que estuvo a disposición de lectores de habla inglesa antes del final de la Segunda Guerra Mundial.
El diario de Ana Frank
Ana Frank, que escribió su diario cuando estaba escondida con su familia y algunos conocidos en el ático de un almacén en Ámsterdam, es la niña más famosa que haya escrito un diario durante la época del Holocausto.
Su verdadero nombre era Annelies Frank y nació en Frankfurt del Meno, Alemania, el 12 de junio de 1929. Era la segunda hija del comerciante Otto Frank y de su esposa Edith. Cuando los nazis tomaron el poder en enero de 1933, los Frank huyeron a Ámsterdam para evadir las medidas antisemitas del nuevo régimen. Ana tenía un libro para autógrafos que le habían regalado cuando cumplió doce años y comenzó a usarlo como diario; allí relató detalladamente los hechos que acontecieron en el “anexo secreto”. Siguiendo una pista anónima, la Policía de Seguridad Alemana descubrió el escondite de los Frank el 4 de agosto de 1944 y deportó a los habitantes del anexo a Auschwitz a través de Westerbork.
A fines de octubre o principios de noviembre de 1944, Ana y su hermana Margot llegaron con un transporte desde Auschwitz a Bergen Belsen, donde sucumbieron al tifus a fines de febrero o principios de marzo de 1945. Después de la guerra, Otto Frank, el padre de Ana y único sobreviviente del grupo, regresó a Ámsterdam en el verano de 1945, donde la ex empleada Miep Gies le dio el diario de Ana y algunos documentos adicionales que ella había encontrado en el anexo después del arresto. El primer diario apareció en los Países Bajos en 1947. Publicado en inglés en 1952 como El diario de una niña, el diario de los tiempos de guerra de Ana Frank se ha convertido en uno de los libros más leídos a nivel mundial, lo cual transformó a su autora en un símbolo de los cientos de miles de niños judíos asesinados en el Holocausto.
Categorías de diarios
Durante un tiempo, la prominencia del diario de Ana Frank eclipsó otras obras escritas por niños in situ durante el Holocausto. Sin embargo, cuando creció el interés por el Holocausto, también se incrementó la publicación de muchos otros diarios que esclarecen la vida de los jóvenes en los tiempos de guerra bajo la opresión nazi.
Los jóvenes escritores de los diarios de este período provenían de todos los ámbitos de la vida. Algunos niños procedían de familias pobres o rurales. Otros eran hijos de profesionales de clase media. Algunos crecieron en medio de la riqueza y el privilegio. Unos pocos provenían de familias profundamente religiosas, mientras que otros
crecieron en comunidades asimiladas y seculares. Una gran mayoría de niños, sin embargo, se identificaban con la tradición y la cultura judía, independientemente del grado de su fe personal.
Los diarios de los niños de la época del Holocausto pueden agruparse en tres categorías generales:
1) aquellos escritos por niños que escaparon del territorio controlado por los alemanes y se convirtieron en refugiados o partisanos;
2) aquellos escritos por niños que vivían escondidos; y
3) aquellos escritos por jóvenes que eran residentes de ghettos; que vivían bajo otras restricciones impuestas por las autoridades alemanas; o, menos frecuentemente, que eran prisioneros en campos de concentración.
Diarios de refugiados
Los diarios de refugiados generalmente fueron escritos a fines de los años treinta o comienzos de los años cuarenta por niños de padres judíos asimilados de Alemania, Austria o las tierras checas. Muchos de estos diarios hablan del desplazamiento, ya que todos estos niños escritores habían sacrificado la familiaridad del hogar para buscar refugio entre extraños en países distantes.
Algunos escritores huyeron con sus hermanos o padres, como Jutta Salzberg (nac. en 1926 en Hamburgo, Alemania), Lilly Cohn (nac. en 1928 en Halberstadt, Alemania), Susi Hilsenrath (nac. en 1929 en Bad Kreuznach, Alemania) y Elisabeth Kaufmann (nac. en 1926 en Viena, Austria; fall. en 2003). Otros llegaron solos a tierras
extranjeras, como en el caso de Klaus Langer (nac. en 1924 en Gleiwitz, Alta Silesia), Peter Feigl (nac. en 1929 en Berlín), Werner Angress (nac. en 1920 en Berlín, Alemania; fall. en 2010) y Leja Jedwab (nac. en 1924 en Bialystok, Polonia).
Los niños cronistas que emigraron por medios legales a menudo describieron las tremendas dificultades burocráticas que suponía conseguir un territorio seguro, y obtener las visas y los documentos necesarios para la emigración. Los cronistas que huyeron ilegalmente describen los viajes terribles por territorios peligrosos y el miedo constante de ser arrestados.
Independientemente de los medios del escape, sin embargo, los diarios de refugiados reflejan la desconcertante y dolorosa pérdida del hogar, el idioma y la cultura; la devastadora separación de familiares y amigos; y el desafío de adaptarse a una vida en un mundo desconocido y a veces alienante.
Diarios escritos en la clandestinidad
Como Ana Frank, para evadir las autoridades alemanas algunos jóvenes vivían escondidos en áticos, búnkeres y sótanos de Europa oriental y occidental. Estos
escritores describieron las dificultades y los peligros de vivir escondido, como en el caso de Otto Wolf (nac. en 1927 en Mohelnice, Checoslovaquia) en el Protectorado de
Bohemia y Moravia; Mina Glucksman, Clara Kramer (nac. en 1927 en Zolkiew) y Leo Silberman (nac. en 1928 en Przemysl) en Polonia; y Bertje Bloch-van Rhijn, Edith van Hessen (nac. en 1925 en La Haya) y Anita Meyer (nac. en 1929 en La Haya) en los Países Bajos.
Estos niños permanecieron físicamente escondidos durante la totalidad o una gran parte del tiempo en que estuvieron ocultos. Los jóvenes a menudo debían permanecer en silencio e incluso inmóviles en sus escondites durante horas. Tanto los niños como sus protectores vivían con el miedo constante de que una pelota o algo dicho en voz alta despertaran la sospecha de sus vecinos.
Otros jóvenes vivían encubiertos a la vista de todos, pasando como no judíos bajo la protección incierta de documentos falsos y la adopción de una identidad ajena, como los niños cronistas Moshe Flinker (nac. en 1926, en La Haya; fall. en 1944, en
Auschwitz) en Bélgica y Peter Feigl en Francia. Estos niños debían adaptarse rápida y completamente a las nuevas identidades y entornos. Los jóvenes aprendieron a responder a un nombre ficticio, y a evitar el lenguaje o los gestos que podrían revelar sus orígenes.
La mayoría de los niños judíos eran escondidos por individuos o por instituciones religiosas de una fe diferente; por lo tanto, aprendían a recitar las plegarias y el
catecismo de la religión “adoptada” para evitar que sus pares y los adultos sospecharan. Una palabra o un gesto en falso serían suficientes para poner en peligro tanto al niño como a sus salvadores.
La mayoría de los diarios de la época del Holocausto fueron escritos por niños y jóvenes que residían en ghettos de la Europa ocupada por Alemania. Los diarios de los ghettos a menudo reflejan la segregación, el aislamiento y la vulnerabilidad de sus autores. Exponen la privación y el sufrimiento físico extremos vividos por los escritores, y presentan las penurias y adversidades complejas que los judíos enfrentaron en la lucha por la supervivencia. En los diarios de los ghettos, el lector encuentra un relato de primera mano del terror y la violencia de la persecución nazi, pero también conoce a los jóvenes que intentaban sobreponerse a sus circunstancias a través del estudio, la creatividad y el juego.
Hubo una gran producción de diarios escritos por niños en aquellos lugares donde había muchos ghettos en la Europa oriental controlada por Alemania, particularmente en Polonia y la ex Unión Soviética. Entre ellos, son famosos los diarios de Dawid Sierakowiak (nac. en 1924 en Lodz; fall. en 1943, en el ghetto de Lodz) y de dos adolescentes anónimos de Lodz. Se han encontrado pocos diarios completos en el ghetto de Varsovia, pero las notas fragmentadas de Janina Lewinson (nac. en 1926, Varsovia; fall. en 2010) sobrevivieron y se incorporaron, tiempo después, a las memorias más recientes. Irena Gluck (nac. en 1926; fall. aprox. en 1942), Renia Knoll (nac. en 1927) y Halina Nelken (nac. en 1924 en Cracovia) escribieron diarios en el ghetto de Cracovia. A su vez, Dawid Rubinowicz (nac. en 1927 en Kielce; fall. en 1942 en Treblinka), Elsa Binder y Ruthka Leiblich (nac. en 1926; fall. aprox. en 1942 en
Auschwitz) escribieron diarios que registraron la persecución en sus comunidades.
Varios diarios de los tiempos de guerra provenían de ghettos ubicados en los países bálticos: Yitskhok Rudashevski (nac. en 1927 en Vilnius; fall. en 1943, en el bosque de Ponary) y Gabik Heller del ghetto de Vilna en Vilnius, Lituania; Ilya Gerber (nac. en 1924; fall. aprox. en 1943) y Tamara Lazerson (nac. en 1929 en Kaunas) del ghetto de Kovno, en Kaunas, Lituania; y Gertrude Schneider (nac. en 1923 en Viena), una muchacha alemana judía encarcelada en el ghetto de Riga.
Sobrevivieron muchos diarios de Theresienstadt, en Bohemia (actualmente, República Checa), entre ellos los escritos de los hermanos Petr Ginz (nac. 1928 en Praga; fall. aprox. en 1944, Auschwitz) y Eva Ginzová (nac. en 1930 en Praga), Alice Ehrmann (nac. en 1927 en Praga), Helga Weissovà (nac. en 1929 en Praga), Helga Pollackovà (nac. en 1930), Eva Roubickovà (nac. en 1920) y Paul Weiner (nac. en 1931 en Praga).
Numerosos diarios fueron escritos por niños fuera de las paredes del ghetto. Sarah Fishkin (nac. aprox. en 1924; fall. aprox. en 1942), por ejemplo, llevó un diario en la Bielorrusia ocupada, en la ciudad de Rubezhevichi. Riva Goltsman describió los perturbadores primeros seis meses de la ocupación en Dniepropetrovsk, en Ucrania. Leon Wells (nac. en 1925 en Stojanov, junto a Lwów, hoy Lvov, Lviv o L'viv) escribió un diario como miembro joven de una Sonderkommando, unidad en el campo de trabajo