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“El sufrimiento de Himeko”

In document Porque Tu y Yo somos Kannazuki No miko.doc (página 186-200)

Himeko lentamente abre sus ojos amatistas, en un principio le toma algunos segundos acostumbrarse a la intensa luz que esta en el techo, cuando ya se acostumbra,

observa detenidamente su alrededor, girando su cabeza en primer lugar hacia el lado derecho, hay una ventana adornada con una cortina blanca que impide que entren los rayos del sol, y mira hacia el otro lado y se encuentra con una silla que esta cubierta por una manta y una pared blanca que contiene la puerta.

Definitivamente no estoy en casa, reflexionó.

Estaba por continuar la exploración del lugar y de si misma cuando oye que la puerta de esa habitación se abre, la figura que observa es familiar, es la pequeña Konemi que tiene un semblante algo extraño en ella, una preocupación que no había visto en el rostro de la niña.

Para preguntarle lo que le pasaba Himeko intento hablar, pero no pudo, una vez más lo intento, ahora ella estaba entrando en pánico al no saber en donde estaba y ahora lo que le estaba ocurriendo, quería saber la razón de porque no puede hablar.

La niña ya estaba a su lado, sería ella la encargada de explicarle lo que ha sucedido durante estos tres últimos días.

- Mamá- Himeko, al fin despiertas, estaba tan preocupada, le dijo con un tono de voz alegre mezclado con un tono de preocupación.

Himeko una vez más intenta hablar pero no puede, de su boca no sale ningún sonido. - No te esfuerces mamá-Himeko, tienes que estar tranquila, tienes que recuperarte del accidente que sufriste hace tres días.

Ahora Himeko intenta sentarse pero no puede, siente su abdomen adolorido, ahora empieza a notar que esta vestida con solo una bata y que tiene algunas magulladuras en el dorso de su mano derecha y en su antebrazo izquierdo, por último al tocarse la cara, puede sentir que su frente esta vendada.

La pequeña espera a que termine de verificar su estado para empezar a contarle lo que ha sucedido.

- Lo único que puedo decirte mamá-Himeko, es que has tenido mucha suerte, cuando vi. el accidente pensé que no saldrías viva, pero me he equivocado al parecer algunas diosas están a nuestro favor…

La expresión del rostro de Himeko una vez más vuelve a cambiar, está confundida no puede recordar lo que ocurrió y sobre todo quiere saber porque no puede hablar. - Te contaré lo que paso hace tres días, el día en que mamá-Chikane, se casó.

Esas palabras tuvieron un efecto negativo en Himeko, comenzó a llorar desconsoladamente.

- Por favor no llores, espera a que te cuente lo sucedido, además con llorar no arreglaras las cosas, dijo la pequeña dándole a entender que era mejor mantener la calma y no desesperarse.

Himeko limpió con las sábanas sus lágrimas y comenzó a escuchar el relato de la pequeña Konemi.

El día 6, aquel día fatídico en la vida de tres personas, Chikane tuvo que casarse por que su padre se lo ordenó y también la amenazó, no tuvo más alternativa que aceptar, Himeko vio como su amada estaba vestida con un hermoso vestido blanco con un larga cola, se veía más hermosa de lo habitual, pero ni pudo estar feliz por verla vestida así, eso significaba que la había engañado, que había estado de vuelta en Tokio por lo menos un día antes, Himeko quizás nunca tendrá la oportunidad de saberlo y por último Konemi la diosa de la espada, se sentía tan culpable, sabía que todo esto era el desafío que el dios le ha impuesto a las ex sacerdotisas, eso estaba claro, porque las había separado, quien más tiene ese poder, la diosa no cree que un simple mortal pueda separar a las amantes destinadas y como el dios Izanagi tiene el poder de regir este mundo, hizo todo los ajustes necesarios para causar esta

separación. La única duda que tiene la diosa, es la duración que tendrá este desafío y no sabe realmente como ayudarlas a superar esta prueba. No puede interponerse frente al hecho de que Chikane se ha casado y ese es un vínculo que no es simple de romper porque es sagrado independiente del hecho de que todavía sigue amando a Himeko y no al hombre que la acompañaba ese día.

Himeko corrió detrás de la limosina donde iba el amor de su vida y de la anterior, en un intento por saber lo que estaba ocurriendo, quería escuchar de los labios de Chikane que ya no la quería, que por eso se casó, pero no puede creer eso, como en una semana se iba a terminar su amor, ese no era el motivo, además sabía que su padre la había expulsado de la mansión Himemiya, eso lo supo el día en que se reencontraron, estaba llena de dudas quería saber la razón, quería entenderla, pero sobre todo quería decirle lo mucho que la amaba, de lo mucho que la necesitaba, de lo mucho que la extrañaba. Su mente esta llena de esas preocupaciones, que no se fijo o no escucho que un auto estaba muy cerca de ella, el auto no alcanzó a

detenerse y Himeko al oír el ruido de los frenos voltea a mirar, pero ya es demasiado tarde para intentar salir del camino, el auto finalmente la alcanza. El resultado es que Himeko cae encima del parabrisas del automóvil, dejándola inconsciente.

La pequeña Konemi que había estado mirando la escena desde algunos metros de distancia, sale corriendo rápidamente, estaba temiendo lo peor. Y no estaba muy equivocada su madre estaba en el frío pavimento con múltiples heridas y desde su cabeza nacía un hilo de sangre que recorría su frente por el lado derecho,

deslizándose por su mejilla. Ahora la pequeña no sabía que hacer, no sabía como ayudarla nunca había presenciado un accidente, pero el conductor que fue el responsable de este accidente salió de su automóvil preocupado por la mujer que había atropellado y dentro de su nerviosismo llama a la ambulancia.

Mientras estaba esperando que llegara la ayuda, la pequeña esta arrodillada al lado de Himeko, llorando y esperando que siga con vida.

Esta escena estaba siendo mirada con indiferencia por las personas que habían asistido a la ceremonia, la razón es que el accidente ha ocurrido varios metros de

distancia de la entrada de la Iglesia y ellos solo esperaban que sus vehículos los fueran a recoger para ir a la celebración que se llevaría a cabo en la mansión Himemiya, pero hay una persona que mira con satisfacción esa escena, esperando que la chica rubia no siga con vida.

La ambulancia tarda solo 5 minutos en aparecer y rápidamente proceden a llevarse a Himeko y Konemi hasta el hospital más cercano.

Dentro de la ambulancia la niña sigue mirando con preocupación a su madre que esta con una máscara, que le suministraba oxigeno y los paramédicos revisaban sus signos vitales y uno de ellos intenta calmar a Konemi.

El ingreso al hospital fue extremadamente rápido tenían que llevarla hasta la sala de emergencias para que los médicos determinara la gravedad de su estado, lo más preocupante era la herida que tenía en su cabeza, por lo que fue llevada hasta la sala de radiografías.

La pequeña se quedo en la sala de espera, sentada en uno de los asientos, le habían impedido el paso para acompañar a su madre.

Después de media hora una doctora de pelo castaño, estatura media ojos cafés vestida con un delantal blanco, de su cuello cuelga un estetoscopio y su cara es adornada con unos anteojos, camina hacia la sala de espera, para buscar a la pequeña Konemi y comunicarle el estado de Himeko.

- Niña- le dice la mujer, colocándole la mano derecha en el hombro de Konemi - Si, mira Konemi a la mujer, con su cara preocupada, pero no estaba llorando - Soy la doctora que esta al cuidado de la mujer rubia que llego gravemente herida. Eres familiar de ella?. La doctora quería verificar la información que le habían dado los paramédicos.

- Si, como esta ella?, preguntó nerviosamente.

- En estos momentos esta en la sala de recuperación, aún no ha recobrado el conocimiento. Intento explicarle lo más simple posible.

- Y eso significa que está bien, preguntó ansiosa. - Lo sabremos cuando despierte…

- Y puedo verla?

- Todavía no, antes tengo que hacerte unas preguntas - Qué preguntas?

- El nombre de la mujer, aún no sabemos su nombre.

Obviamente no sabían el nombre, los documentos lo tenía Konemi, que precavidamente había tomado el bolso de Himeko de la escena del accidente.

- Sé llama Himeko Kurusugawa…

- Y Kurusugawa-san tiene algún otro familiar..

- No, sólo somos nosotras dos. Mintió la pequeña, era lo mejor en ese momento. - Esta bien gracias por responder, ahora tengo que ver a otros pacientes, después vendré a buscarte para que puedas verla

La doctora ya se estaba alejando del lugar, pero se le había olvidado preguntarle el nombre a la niña y volvió al lugar donde estaba

- Niña, se me olvido preguntarte tu nombre - Konemi, contesto con firmeza.

- Bien ahora si puedo irme Konemi-chan, se despidió la doctora.

Transcurrió otra media hora, hasta que la pequeña al fin pudo ver a su madre. Ver a Himeko con vendas y heridas en sus brazos en una cama de hospital no era muy alentador, se sentía culpable de haber provocado toda esta situación, pero seguía confiando en sus madres, estaba segura que después de que Himeko se recuperara, tendrían la oportunidad de conocer la verdad de Chikane y que sin decirles que todo esto conformaba parte del desafío del dios Izanagi, una vez más estarían juntas.

Antes de entrar en el cuarto, la doctora le había dicho que solo la podía ver algunos minutos, que su estado aún seguía siendo delicado, pero la niña le rogó por más tiempo, además le recordó que no tiene a quien mas pedirle ayuda y que quería permanecer a su lado hasta que Himeko se despertara.

- Esta bien Konemi-chan, podrás quedarte a su lado, pero tendrás que tener paciencia y no te preocupes nadie vendrá a molestarte, vendré a esta habitación con bastante frecuencia para ver la evolución de Kurusugawa-san y traerte algunos alimentos. - Muchas gracias, contesto la pequeña con alegría.

Ahora que estaba sola con su madre, rogaba que su madre despertara y que estuviera bien.

Pero al segundo día de estar con ella, la doctora le advirtió que había posibilidades de que tuviera alguna secuela, por el golpe que había sufrido en la cabeza, pero todo eso se sabría una vez que Himeko recuperara la conciencia

El día en que Himeko al fin recupero la conciencia la niña había salido de la habitación, necesitaba dar un paseo, había estado 48 horas acompañando a su madre. Al concluir el pequeño paseo Konemi se encontró con una grata sorpresa. - Es por eso que no puedes hablar mamá-Himeko, la doctora el día de ayer me advirtió que posiblemente tengas alguna secuela del accidente y al parecer no se equivocó. Pero ella vendrá en algunos minutos para explicarte mejor, ahora tienes que estar tranquila.

La doctora no tardo en llegar y brevemente le resumió a Himeko la condición en que había quedado después del accidente, le comentó que puede que su estado sea temporal, el tiempo lo determinaría. Además le comentó que tenía que quedarse algunos días más, aún tenía que recuperarse de las otras heridas de su cuerpo. Después de que la doctora se retiro de la habitación, Himeko otra vez comenzó a llorar, sentía que era mejor haber muerto hace dos días, ya que su amor estaba con un hombre, pero al escuchar la voz de Konemi, sus pensamientos negativos se disiparon aún tenía una razón para continuar viviendo.

Los primeros días de su “matrimonio”, han sido como se lo esperaba, tenía que cumplir con sus obligaciones de “esposa”, aún no puede olvidar los acontecimientos que sucedieron el 6 de Enero

Chikane evito de cualquier manera posible separarse de su esposo y salir corriendo hacia donde está Himeko y la pequeña Konemi, quería explicarle los motivos para sus terribles acciones, pero no podía su padre estaba en ese lugar, no le quedo otra alternativa que seguir caminando y subir a la limosina, pero antes de eso escucha la voz de su amada gritándole desesperadamente. Ese grito no lo olvidará jamás.

El trayecto desde la Iglesia hasta la mansión ha sido silencioso, ella estaba sentada lo más lejos de ese hombre y evitaba mirarlo, su mirada se concentro en una de las ventanas del vehículo. Hikaru Usui que estaba mirándola atentamente, intuyó lo que estaba pensando su mujer, él también vio y escucho a la mujer gritándole.

Decidió permanecer en silencio el resto del viaje.

Una vez que llegaron hasta la mansión Chikane tenía que actuar, tenía que mostrarse como la mujer más feliz del mundo por tener a tal excelente hombre a su lado.

El patio de la mansión estaba repleto de mesas redondas, adornadas con manteles blancos y en el centro de ellas con hermosos arreglos florales, Chikane no sabe cuantas son las personas invitadas, pero reconoce a la mayoría de ellos, son casi las mismas personas con quienes ha compartido anteriores fiestas realizadas en este mismo lugar.

Mientras estaba avanzando le daban sus felicitaciones y ella las recibía con una sonrisa, una sonrisa falsa de felicidad, esa gente no sabía lo que estaba sintiendo realmente.

La tarde se ha hecho particularmente lenta, quería que todo esto terminara, quería de una vez por todas sacarse ese vestido y volver a su habitación o por lo menos eso pensaba, pero ahora que está casada no tendrá privacidad tendrá que compartir la habitación con ese hombre, pero no sería su misma habitación, ellos ocuparían una que esta en la otra ala de la mansión.

Finalmente se ha ido el último de los invitados, al fin podría vestirse con algo cómodo, sin avisarle a su esposo vuelve a su antigua habitación para arrancarse ese maldito vestido.

Cuando ya había terminado de cambiarse alguien golpea su puerta, Chikane se aproxima hacia a ella y la abre, para su sorpresa era su esposo que esta pasado de copas, su actitud no es la de un caballero, la actitud que ha conocido durante estos

días, su actuar es bastante extraño. Sin intercambiar ninguna palabra el hombre entra en la habitación.

- Así que aquí estaba mi hermosa esposa, dijo Hikaru con algunas dificultades para expresarse.

- Que quieres, no puedes entrar así a mi habitación. Dijo seriamente - Por supuesto que puedo, soy tu esposo, me perteneces.

- Estás equivocado en una cosa, yo pertenezco a otra persona, eso lo sabes

- Por favor sigues con esas tonterías, estaba seguro que todo eso era un capricho de tu parte, sólo para hacer enfadar a tu padre, ya que te había expulsado de esta mansión.

- Mi amor por Himeko no es ningún capricho, además tu mismo has sido testigo que no he estado actuando.

- Si, he sido testigo-admitió el hombre- pero pienso que estabas pasando por un mal momento y esa mujer aprovecho esa debilidad y te engaño para que estuvieras con ella.

- Cuantas veces tengo que repetir lo mismo, mi amor por Himeko es sincero y es mutuo ninguna de nosotras es capaz de engañar a la otra.

- Ves?, te equivocas. La engañaste te casaste conmigo.

- Todo esto es porque mi padre me amenazó, él esta consiente de mi amor, sino porque se tomaría la molestia de decirme que si no asumía este compromiso Himeko y la pequeña saldrían perjudicadas. Si ellas no me importaran hubiera tomado otro camino.

- Mientes, ellas no son importantes para ti sino, te hubieras esforzado en encontrar alguna solución para permanecer a su lado

En cierta medida tenía razón, no había hecho nada en evitar esta situación, pero lo sucedido hace una semana fue muy repentino que no le quedo tiempo para examinar la situación más calmada y terminó por aceptar.

- Ves?, no puedes contestar porque tengo razón. Ahora tendrás que cumplir con tu obligación de esposa

Y sin mayor advertencia Hikaru le agarra violentamente la muñeca derecha a Chikane y la conduce fuera de la habitación.

- Espera que vas hacer, pregunta nerviosa. - Ya lo verás

Chikane después de unos cuantos pasos sabe a donde van, se dirigen hacia su “habitación matrimonial”

- Me hubiese encantado que aún llevaras tu vestido, hubiese sido más romántico, le dice sarcásticamente y la toma en sus brazos.

- Suéltame!!, le grita mientras le golpea el pecho con sus puños. - No lo haré… y de un fuerte golpe abre la puerta.

Chikane no había querido saber como era la habitación, pero cuando la observo claramente estaba arreglada para una pareja de recién casados.

- Viste la hermosa habitación que compartiremos?

- No encuentro que sea hermosa, he vivido en una habitación mejor-refiriéndose a la habitación que compartió con Himeko en su verdadero hogar.

-No sigas con las mismas tonterías.

Sorpresivamente la besa, pero aquel beso no ha sido igual al de la iglesia, este beso estaba lleno de pasión y deseo y Chikane hace todo lo posible para resistirse, pero Hikaru, sigue insistiendo.

- Será mejor que no te niegues, será peor para ti

Chikane no tuvo como responderle, se quedo en silencio.

Ahora el hombre la esta llevando hacia la cama y la deposita gentilmente. Como no tienes el menor interés en ese hombre no hace ningún movimiento, en cambio Hikaru comienza a besarla nuevamente y ella a pesar de no sentir absolutamente nada, tiene que besarlo, no quería averiguar que le sucedería si se negaba. Chikane tenía que admitir que en ese momento esta siendo débil pero que alternativa le quedaba? Ahora Hikaru está comenzando a desvestirla y ella no hace nada por oponerse, solo esta acostada encima de esa cama inmóvil. Hikaru al notar esa actitud el mismo comienza a desvestirse. Cuando ambos se encuentran con sólo su ropa interior el hombre se acerca a ella y le susurra al oído.

- Eres muy hermosa Chikane..

Lo que sucedió después, es lo que Chikane quería evitar a toda costa por lo menos ese día, pero no tuvo el valor de arrancar, no después de recibir la advertencia de su esposo. Intento pensar en los bellos momentos en que había hecho el amor con su precioso ángel, muy distinto a lo que estaba viviendo en esos momentos.

El hombre estaba disfrutando de aquel momento de intimidad, pero ella estaba haciendo todo lo posible por mantener su rostro sin ninguna expresión, ni siquiera de odio, porque en ese momento había terminado por traicionar al verdadero y único amor de su vida, aunque un par de lágrimas se deslizaron por sus mejillas

Finalmente el hombre desplaza su cuerpo hacia un lado, y cae en un profundo sueño. Chikane se retira lo más rápido posible de su lado y empieza a buscar su ropa que esta tirada en el suelo. Una vez que esta vestida sale corriendo para ir hasta su cuarto

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