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Porque Tu y Yo somos Kannazuki No miko.doc

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Capítulo 1: Y así reencarnó

En la luna hay un templo abandonado que nadie conoce, aquí es donde empezó todo y también donde terminó

Habían transcurrido algunos meses desde que concluyó la batalla contra Yamata no Orochi, donde una vez más el rito había sido efectuado.

Como era de esperarse Chikane se encuentra recordando todo esos dulces momentos vivido junto a su amada y llorando amargamente su separación, pero no olvidando la promesa de que se volverían a encontrar desafiando incluso al mismo Dios.

-Estás segura que la promesa que le hiciste a la sacerdotisa del Sol la cumplirás algún día?

-Si le he prometido algo a Himeko, estoy segura que seré capaz de volverme a encontrar con ella, porque ahora sé que este sentimiento es mutuo..

-Pero no olvides que estás encerrada en este templo por mi voluntad y es "casi" imposible que te deje volver a ver a la sacerdotisa del Sol.

A Chikane le llamó la atención ese "casi" eso le dio alguna esperanza, así que decidida a desafiarlo, se lo pregunto directamente...

-Que quisiste decir con ese "casi”...

-Es que existe una remota posibilidad que vuelvas a encontrarte con tu preciada princesa.

-Dime de que se trata, ya que haré cualquier cosa para volver a ver esa dulce sonrisa. -Si es así entonces te lo diré...

A Chikane le latía con tal fuerza el corazón, pero se concentro en las palabras del Dios...

-Por sino lo sabes yo rijo sus destinos haces miles de años, eso quiere decir que Uds. se han encontrado en varias oportunidades, no solamente en la vida actual o pasada sino en muchas más...

Chikane no parecía entender del todo... estaba confusa -Y porque siempre vuelves a separarnos?

- Eso es porque como Dios no puedo entender del todo que es el AMOR, ese

sentimiento tan fuerte que poseen Uds., los humanos, así que para comprenderlo, he hecho que se vuelvan a encontrar para verificar si Uds. tienen ese fuerte sentimiento la una a la otra...

-Y entonces has visto que nuestro sentimiento es real, aun así tú nos vuelves a separar...

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-Es cierto, pero creo que ya comprobé que Uds., realmente se aman no importa las angustiosas y dolorosas que han sido sus separaciones, porque una siempre termina matando a la otra, aun siendo el amor de su vida...

-Entonces si entendí bien esta vez es la última que terminamos así, nuestra próxima rencarnación podremos estar juntas para siempre sin que tu te interpongas?.

-Así es, pero no será tan fácil ya que tú rencarnarás en otra aldea y ella tendrá la misma vida que tuvo en Mahoroba, además...

-Además que -interrumpió

Chikane--No tendrán recuerdos de que fueron las sacerdotisas del Sol y la Luna, que pasaron días felices viviendo en la mansión, que compartían momentos secretos en el jardín de las rosas y sobre todo el amor que se tenían.

Con esto Chikane quedo sorprendida, no quería olvidar todo el amor hacia Himeko, y algunas lágrimas recorrieron sus mejillas.

-Dime quieres volver a ver a tu princesa?

-Por supuesto aunque creas que me olvidaré de Himeko eso no será posible, estoy segura que la encontraré y la recordaré...

-Como veo que estas muy decidida te daré una pequeña ayuda.

-Algún día cuando estés paseando cerca del mar, encontrarás la mitad de una concha rosada, con esto las uniré a las dos, lo mismo es válido para la sacerdotisa del Sol, las dos nunca se separarán de ella y la llevarán en el cuello aun no sabiendo porque para Uds. están importante esa concha, sólo presentirán que por nada en el mundo se podrán separar de ellas es como si su vida dependieran de ella. Y cuando se encuentren, en ese momento sentirán que ya se habían visto y recordarán todo lo vivido anteriormente.

Chikane no podría estar más feliz estaba segura que ese día llegaría y que podría estar junto a su amada Himeko.

-Dime sacerdotisa de la Luna que te parece mi proposición.

-Estoy segura que me rencontraré con Himeko y que al fin podremos ser felices sin que tú te interpongas.

-Como has aceptado, pues te deseo suerte, pues yo también quiero que se vuelvan a reunir.

Chikane no entendía del todo las últimas palabras, porque el también desea que no rencontremos y lo hace tan difícil.

Ella después comprendería el significado de esas palabras. -Estás lista sacerdotisa

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Entonces Ame no Murakumo convirtió a Himemiya Chikane en un ser de luz y lo depositó en el vientre de su madre.

-Ahora sólo me queda esperar ver como se rencuentran ...

Después de decir estas palabras, Ame no Murakumo se convirtió en una estatua para esperar ese momento.

Capitulo 2 "La nueva vida de las ex-mikos" En un importante hospital de la capital de Japón, habitación 505

Se escuchaba gritos de una madre a punto de dar a luz, junto a ella se encontraba su marido y una gran cantidad de médicos, pues el ser que estaba a punto de nacer pertenece a una de las familias más antiguas y poderosas del país, pues poseen una gran cantidad de empresas y están involucradas en la política, por eso este

acontecimiento tiene una gran relevancia.

Pasaron varios minutos hasta que al fin llega a este mundo un ser hermoso, su piel es blanca llegando casi a ser transparente, y el escaso cabello adquiría un tono azul brillante gracias a los rayos de sol que abundaban en la pieza, y en un momento cuando abrió los ojos, se pudo apreciar que eran de una azul tan intenso como las olas del mar.

La madre al verla sintió una gran felicidad, casi indescriptible, no podía creer que su hija era tan hermosa y se preguntaba cuan hermosa llegaría a ser, en tanto el padre ya estaba pensando en ella como una verdadera princesa y de cierto modo lo es.

Cuando el médico tomo a la niña pregunto el nombre de este ser, el padre contestó con voz fuerte y decidida -Chikane-.

Y se la entregó a la enfermera para que la limpiara y evaluará, ésta la tomó en los brazos y se la llevó.

Mientras le estaba limpiando la espalda, notó algo peculiar, era una marca muy peculiar, pues tenía forma de luna creciente, la enfermera se sorprendió al verla, porque realmente estaba bien hecha y la quedó mirando por algunos segundos. -Realmente esta niña está bendecida por la Diosa de la Luna- se dijo a sí misma y terminó de limpiarla y de vestirla.

Mientras en ese mismo momento en el pueblo de Mahoroba sucedía un evento parecido...

-Por favor querida, resiste un poco el médico ya viene. -Es que amor, ya no resisto...

Como era un pueblo humilde, existía una escasez de médicos, por lo que llevaban algunas horas esperando su turno, pero por fortuna llegó el momento en que al fin sería atendida.

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-Por favor enfermera traiga una silla de ruedas para la señora y llévela a la sala de parto.

La señora se puso de pies, con mucho esfuerzo, pero contaba con la ayuda de su esposo que la dejo delicadamente en la silla de ruedas, la enfermera se la llevó rápidamente, y vio como se alejaba, en ese instante sintió un dolor en el pecho. -Sólo puedo esperar a que salga todo bien y que ambos estén a salvo.

Estando en la sala de parto, la mujer hacía grandes esfuerzos para traer al mundo a su hijo, el médico estaba realmente preocupado, sólo esperaba a que todo saliera bien, cuando de pronto escucha un gran grito, y supo inmediatamente que ese era el aviso que el nuevo ser iba a aparecer. Efectivamente se asomo la cabeza, por lo que el médico se apuró en sacarla, y dando un llanto, la madre supo que su esfuerzo había válido la pena.

El médico rápidamente se la mostró, ésta al verla no pudo contener su felicidad y le cayeron algunas lágrimas, pero a su vez la miró detenidamente y notó que en su pecho tenia una extraña marca, semejante a un sol con rayos destellante, encontró extraña esta marca pero sonrió.

Se iba a cumplir más o menos una hora que se habían llevado a su esposa y no tenía noticias de ella ni tampoco de su hijo, hasta que el médico que los recibió, se acercaba a él con una cara sería y preocupada.

-Señor lo felicito, Ud. es padre de una hermosa niña.

Al hombre se le dibujo una hermosa sonrisa, que sólo fue interrumpida por la seriedad del médico..

-Señor también debo comunicarle una mala noticia, su mujer no pudo resistir el esfuerzo, y debido a ello lamentablemente falleció, pero antes de eso alcanzó a ver a su hija y la nombro "Himeko" y su corazón dejo de latir.

-El hombre no podía creer lo que estaba sucediendo, pensaba que sería el mejor día de su vida, pero fue el peor.

-Señor la niña está sana por favor acompáñeme para que la pueda ver.

Pero el padre todavía no podía creer que su mujer falleciera, por lo que sintió un gran recelo en ver a esa hermosa niña..

-Señor le ocurre algo?

-No nada, antes de ir a verla, por favor indíqueme donde se encuentra mi mujer, quiero estar con ella primero.

El médico sorprendido por la petición del hombre, le indicó la sala donde aún se encontraba su mujer. El hombre al verla sin vida se puso a llorar amargamente... Pasaron algunos minutos, hasta que el médico le dijo que tenían que retirarla.

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El hombre sin muchos ánimos se alejó de ella y vio como se iba, esta sería la última vez que la veía.

El médico nuevamente le insistió en que viera a su hija, por lo que el hombre sin muchos ánimos accedió.

Cuando vio a la hermosa criatura de piel blanca y radiante y sus pocos cabellos dorados como el sol, en vez de ponerse feliz, culpo a la niña por haberle arrebatado al amor de su vida, por lo que no sintió ningún interés, se dio media vuelta y se marchó.

Capitulo 3: "La concha del destino"

Chikane Himemiya, recibía un trató especial, como si se tratará de una verdadera princesa, lecciones de áreas, como por ejemplo; piano, caligrafía, historia antigua; arreglos florales, ceremonia del té; pero no sólo era excepcional en las artes sino también era espléndida en los deportes, se les daba con mucha facilidad, era un don, por lo que practicó arquería, equitación y también el tennis.

Nunca estuvo sola, siempre era acompañada por una sirviente, se preocupaba de elegir su vestimenta, de ayudarla en sus baños, de peinarle su hermoso cabello azul y acompañándola por las noches hasta que se durmiera, esta persona se llama Otoha-san, que es sólo dos años mayor que Chikane.

Esta no la veía como una simple sirvienta, se sentía muy a gusto con ella, tanto así que la sentía como una hermana, pero sabía que no podría llamarla así, pues sus padres se preocuparon de que siempre la tratará como una sirviente no tenía por qué mostrarse de igual a igual con ella, por esa razón Chikane nunca le pudo decir Nee-san, siendo que era lo que mas quería.

Como era de costumbre, los fines de semanas los Himemiya iban a descansar a su casa en la playa, solo iban con unos cuantos sirvientes pues la casa no era tan grande como la mansión, por supuesto iba Otoha-san.

El día era particularmente hermoso, con una brisa espléndida, esto aminoraba el calor de las fechas de verano. A Chikane le agradaba pasar los fines de semana en esta casa, se sentía tan libre y ese día sintió que era su destino estar en aquel lugar, no estaba equivocada del todo, pues una parte de su destino estaba a punto de cumplirse, esto pasaría al día siguiente.

Mientras en la aldea de Mahoroba, encontramos a una pequeña niña con cabellos dorados de mirada sincera y de una sonrisa tan cálida, pero que no alcanzaba a tocar al corazón de su padre. Su niñez no ha sido tan maravillosa como la de Chikane, pues su padre no le demostraba ningún afecto, todo lo contrario ,cada vez que a él le parecía que la pequeña Himeko cometía el más mínimo error la castigaba de manera brutal, le jalaba su hermoso cabello, llegando incluso a tomar unas tijeras y cortarles sus trenzas, por supuesto esto no lo entendía Himeko, porque siendo su padre la trataba de esa forma tan cruel, pero como era una chica optimista siempre pensaba que algún día le daría un abrazo afectuoso o por lo menos darle un beso en la mejilla. Una vez trató de preguntar porque no estaba su madre, pero la respuesta que recibió no era exactamente lo que esperaba, en cambió de eso recibió fuertes golpes que casi la dejan inconsciente.

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Un día se presentó su gran oportunidad de evadir su realidad, en la secundaria que asistía se estaba organizando un paseo para la playa, el motivo era el aniversario de este, así que era obligación asistir, por lo que al padre no le quedo más que firmar y permitirle ir, lo que obviamente no lo dejo feliz.

En cambio a la pequeña se le hacían largos los días, esperando el gran fin de semana por suerte llego el día viernes, el día en que toda la secundaria se juntaba para dar comienzo al viaje.

Himeko iba sentada al lado de su amiga Mako-chan una chica alegre que siempre la reconfortaba, gracias a ella podía soportar su amarga vida junto a su padre, porque en la secundaria era feliz asistiendo a clases y como nadie la molestaba realmente se sentía a gusto y el que se atrevía tenia que vérselas con Makoto, ella realmente era su guardián pero más que eso la sentía como una hermana.

Llegaron ese mismo día por la noche y como era de esperarse compartió la habitación con Mako-chan, como el viaje había sido largo lo único que alcanzaron a hacer fue, desempacar y acomodar el equipaje y a darse un baño.

La pequeña Himeko no podía quedarse dormida sentía que algo realmente bueno iba a suceder el siguiente día, incluso pensó que ese "algo" le cambiaría su vida, su destino.

Otro día hermoso en las costas de Japón. como si él día supiera que las personas destinadas estaban a punto de cumplir su promesa, hecha en su vida anterior.

Como era de costumbre en la casa de los Himemiya el día comenzaba muy temprano, cuando los sirvientes comenzaban con sus labores.

La pequeña Chikane, no era exactamente una niña que le gustaba levantarse temprano los fines de semana, por lo que Otoha-san tenía que tener gran paciencia para levantar a la princesa, pero le gustaba mucho, pues de esa forma sentía que era como su hermana mayor.

Pasaron alrededor de quince minutos hasta que al fin la pudo despegar de la sábanas y la vistió con un hermoso vestido rosa con pequeños velos blanco es el mismo vestido que aparece en el primer capítulo, el vestido que Chikane rechazó por verse muy niña, ya estaba lista para desayunar en la compañía de sus padres.

Por una extraña razón Himeko se despertó muy temprano y vio que su compañera de habitación seguía durmiendo, también trató de reconciliar el sueño , pero no pudo de alguna manera se sentía inquieta, así que no tuvo otra opción que levantarse, arreglar el futón donde había dormido y salió a recorrer los alrededores, esperando a que fuera la hora de desayunar.

Aunque fuera día sábado, Chikane no tenía tiempo de descanso, su profesor de

Historia Antigua le había dejado como tarea que leyera un libro de mitos, el tema era el encuentro de las diosas del Sol y la Luna y como habían sido separadas por un

malvado dios; como la historia era entretenida lo leyó gustosa, pero se quedó dormida y soñó que era la diosa de la Luna y una niña con cabellos dorados era la diosa del Sol; cuando esta le sonrió, Chikane despertó de forma brusca, era Otoha-san que le avisaba que ya era hora de almorzar.

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-Cómo me gustaría conocer a esa niña con esa hermosa sonrisa-se dijo y bajo rápidamente las escalas.

A la pequeña Himeko se le pasó tan rápida la mañana por la gran cantidad de

actividades que había preparado su profesora que no se dio cuenta que ya era hora de almorzar.

Se le aviso a todos los estudiantes que en la tarde tendrían libre y que tenían que volver antes de que anocheciera, Himeko pensó en preguntarle a su amiga si quería ir a la playa, pero Mako-chan ya estaba comprometida en ir a explorar el bosque; por lo que le pregunto a Himeko.

-Himeko vayamos de excursión por el bosque? -No gracias, prefiero ver el mar.

-Entonces nos vemos más tarde. -Ya.

Así fue como Himeko se fue sola a la playa aunque había compañeros no se les acercó pues era tímida y no se sentía muy segura sin la compañía de Mako-chan. En la casa de los Himemiya.

-Papá, mamá vamos a la playa un rato?

-No hija no podemos, con tu padre estamos invitados a la casa de unos amigos. -Si quieres anda con Otoha-san- le dijo el padre.

-Es que tiene algunas cosas pendientes, me darías permiso de ir sola?

El padre se quedo pensando un rato, le iba a decir que no, pero al ver sus ojos tan iluminados cambio su decisión y la dejo ir.

-Pero regresa antes de que anochezca. -Está bien papá, gracias.

Le dio un beso a su padre a su madre y se fue a disfrutar la tarde.

Himeko estuvo caminado por bastante tiempo por la orilla de la playa, y se dio cuenta que algo brillaba entre la arena, corriendo se acercó al lugar, para su sorpresa era una pequeña concha rosada, era perfecta y lo mejor de todo es que estaban ambas partes. -Este debe ser mi día de suerte- se dijo.

Mientras que en un sitio no muy lejano estaba Chikane, mojando sus pies en la orilla del mar.

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Himeko al verla, se apresuró en ir a su encuentro, no entendía porque quería conocer a esa niña siendo que es tímida, pero aun así lo hizo, hasta que se encontró de frente con ella.

-Hola-dijo Himeko con voz temblorosa

Chikane que no la había escuchado venir, se dio vuelta para mirar quien la llamaba, al darse cuenta que era una niña de casi o misma edad se quedo mirándola fijamente, la encontró tan hermosa, le encanto su sonrisa, y por algún motivo la asocio con la diosa del Sol, de la que había leído.

-Hola-repitió Himeko al ver que no le correspondía el saludo. -H..ola. -dijo al fin Chikane.

-Como te llamas?

-Chikane--Ya, entonces hola Chikane-chan soy Himeko.

Chikane se quedo sorprendida pues nadie la había nombrado tan afectuosamente, estaba acostumbrada a un "Ojousama" o "Miya-sama", pero nunca un Chikane-chan. -Te puedo decir así?-preguntó sonrojada levemente Himeko.

-Claro que me puedes llamar así.

-Entonces Chikane-chan, tú puedes decirme Himeko. -Como quieras Himeko-dijo sonrojada Chikane. -Dime Chikane-chan de donde eres?

-De Tokio.

-De tan lejos-gritó sorprendida -Si y tú?

-De una aldea cercana, Mahoroba. Y que haces tú por acá? -Siempre vengo los fines de semana a la casa que esta por allá.

Chikane le indicó con el dedo donde estaba la casa, Himeko quedo sorprendida de ver aquella construcción

-Wahh, es enorme tu casa..

A lo que Chikane solo atino a sonreír.

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Al escuchar esto Himeko se puso triste, esto lo noto Chikane. -Disculpa, parece que te incomode con la pregunta.

-No importa. Vengo con mis compañeros de secundaria, pues es el aniversario y pasaremos aquí el fin de semana.

-Que bien-dijo Chikane.

Eso le dio esperanza de ver de nuevo a la pequeña Himeko. Y así pasaron juntas la tarde hasta que ya estaba atardeciendo. -Me tengo que ir- dijo Himeko.

-Yo también, pero veámonos mañana. -Esta bien, es una promesa.

-Nos vemos mañana.

Chikane estaba tan feliz de ver a esa niña que después de cenar se fue a dormir, sin antes leer nuevamente el libro.

-Tuve suerte de conocer a la diosa del Sol. Y se durmió con una sonrisa.

Como se tenían que ir por la tarde, las nuevas amigas se vieron un pequeño rato en la mañana antes del almuerzo.

-Chikane-chan, Hola- le sonrió amablemente Himeko -Hola princesa.

-Princesa?

-Si es que pareces una.

-Como dices eso Chikane-chan, en ese caso tú tienes más aspecto de princesa que yo.

-Que te parece que ambas seamos princesas? -Esta bien.

Como se la pasaban tan bien juntas, que el tiempo se les pasó volando y llegó la hora de la despedida.

-Ya me tengo que ir, me deben de estar esperando para almorzar. -A mi también, me debe de estar buscando Otoha-san.

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Como no querían separarse, y olvidarse de Chikane, Himeko se acordó de la pequeña concha que había encontrado ayer y le dio una mitad.

-Prométeme que nos volveremos a ver Chikane-chan. -Te lo prometo Himeko.

Cuando ambas sostenían la mitad de la concha, tuvieron la misma visión, ambas se vieron encontrándose en la mitad de un cruce de calles, siendo adultas, pero ninguna se la menciono a la otra, y se despidieron.

Capitulo 4: "Tomando Decisiones"

Transcurrieron varios años después de que las pequeñas tuvieron su primer encuentro, ninguna de ellas había olvidado la promesa pero...

-Padre, te dije que no quiero ese compromiso de matrimonio, sólo porque es hijo de tu socio en una de tus compañías.

-Pero hija tú sabes que como miembro de la familia Himemiya, tiene ciertas obligaciones que cumplir.

-Aunque esas cosas ya las sé, me niego a casar-le gritó.

Al padre ya se le había colmado la paciencia, y fue cuando soltó unas palabras muy crueles.

-Si no quieres asumir este compromiso, entonces no eres digna de pertenecer a esta familia.

Chikane quedo sorprendida por lo que atino a decir... -Me estas queriendo decir que elija...

-Efectivamente.

Estaba pensando en que le iba a contestar cuando se acordó de su amiga de infancia, que aunque la vio solo ese fin de semana jamás se olvido de ella.

-Si es eso lo que quieres padre, entonces olvida que tuviste una hija, porque prefiero vivir sin estar ligada a esta familia que pasar mi vida al lado de un hombre que no amaré.

Estas palabras hirieron profundamente al padre pero sabía que una decisión así era difícil de cambiar.

-Pues bien si así lo quieres, puedes irte ahora mismo de esta casa. -Entonces no me queda más que decirte adiós padre.

Chikane subió a su habitación y recogió solo lo necesario como para poder vivir una semana.

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Creo que eso es todo-dijo Himeko cuando vio que tenia todas las cajas regadas en el departamento.

Himeko se había mudado, para trabajar en una revista de actualidad, su profesión, realmente talentosa, pero como venia de una pequeña aldea no sabía como le iba a ir en Tokio, pero reunió valor y tomo una gran decisión, irse a vivir a Tokio.

Ya hace años se había independizado y no vivía con su padre. -Mañana ordeno, ahora estoy muy cansada...

Arreglo el futan y se durmió hasta el siguiente día...

Gracias a Otoha-san encontró un lugar donde pasar la noche. -No sé que sería de mi vida si no hubieses estado Otoha-san -También dijo lo mismo Ojousama.

Se dieron un fuerte abrazo y se despidieron, como Chikane ya no pertenecía a la familia le dijo a Otoha-san

-Adiós y cuídate Nee-san.

Otoha-san quedo sorprendida y feliz solo le pudo hacer una seña con al mano. -Espero volver a vernos-se dijo.

Chikane se dirigió inmediatamente al lugar que le había encontrado Otoha-san, el lugar era un edificio ubicado cerca de una plaza, el edificio era sencillo y el

departamento no era amplio como la habitación que solía tener, pero se sintió a gusto. -Esto es sólo el comienzo, ya veré que pasa, pero eso lo veo mañana con más calma. Arreglo un lugar para recostarse y se durmió rápidamente, ya que su día había sido bastante amargo, se quedo sin familia.

Muy temprano en la mañana, Himeko empezó a deshacer las cajas, la mayoría de las cosas estaban relacionadas con la fotografía; trípodes, cámaras de diferentes

tamaños, rollos fotográficos, etc. Cada cosa fue acomodada con cuidado ya que de ello dependía su vida.

Así se pasó la gran parte de la mañana, hasta que se dio cuenta que tenía que ir a comprar algo de alimentos, se arregló y partió al supermercado más cercano. En otro lugar de Tokio la escena no era muy distinta, Chikane, que estaba

acostumbrada a un trato de princesa amaneció algo adolorida, extrañaba su plácida cama y el despertar por parte de Otoha-san, algunas lágrimas rodaron por sus mejillas.

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-No me arrepiento de mi decisión-dijo con firmeza.

Ordeno las pocas cosas que traía pues, el departamento estaba amoblado, y bajo a hacer algunas compras.

De apoco ambas se fueron acostumbrando a vivir a sola, pero lo que ellas no sabían era que su GRAN DESTINO estaba a punto de cumplirse.

Ambas despertaron con una gran ansiedad, sabía que algo extraordinariamente iba a suceder, tomaron en sus manos las mitades de las conchas y se acordaron de la promesa.

Se levantaron y partieron a recorrer la ciudad.

Chikane estuvo un rato en la plaza, se sentía muy cómoda pues la hacía recordar a su jardín, estuvo pensando en muchas cosas, hasta que decidió ponerse en marcha. Himeko después de entregar algunas fotografías en la revista le ordenaron que tomara algunas fotos casuales en la vía pública.

Chikane, se decidió a seguir su camino, se detuvo pues había dado la luz roja en el semáforo, Himeko a su vez iba en la dirección contraria a Chikane, miró su reloj y avanzó pues la luz había cambiado.

De repente Himeko se queda mirando a una hermosa mujer vestida de blanco, hasta sus sandalias lo eran y un hermoso cabello azul, pero lo que más llamó su atención fue el colgante que traía en su cuello, era la mitad de una concha rosada...

Por su parte Chikane, que no es distraída como Himeko, la había reconocido desde el otro extremo, por lo que esperó impaciente a que cambiará la se volvió verde avanzó con pasó firme y se dirigió directamente a Himeko...

Himeko la reconoció al instante, y corrió a los brazos de Chikane, y recibió un fuerte abrazo, en ese momento, no recordaron la promesa de niñas, sino su vida como sacerdotisas, todo pasó tan rápido, eran tantas imágenes, tantos recuerdos, incluidos los dolorosos, que ambas lloraron, se abrazaron aún más y finalmente se dieron un profundo y dulce beso.

En ese mismo instante en el templo de la Luna, despertó Ame no Murakumo y cambio su forma.

Capitulo 5: "El eclipse de dos almas"

Como se encontraban en medio de la calle, el beso fue terminado sólo porque la luz del semáforo volvería a cambiar, de este hecho se percató Chikane.

-Himeko, tenemos que avanzar hacia el otro extremo...

Entonces Himeko tomó fuerte su mano y avanzó hacia el lugar de donde venía Chikane.

-A donde vamos Himeko?

-Vamos a mi departamento que queda por aquí cerca. -¿En serio?

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Chikane se quedó un momento en silencio. -Estas bien, ¿porque te quedas callada?

-Pues,...porque yo también vivo por aquí.-dijo con una sonrisa.

Himeko realmente se sorprendió, pero siguieron avanzando hasta que Himeko indicó en que edificio habitaba, y nuevamente enmudeció pues su departamento se

encontraba al subsiguiente al de Himeko, es decir estaba el edificio donde se encontraba Himeko, un edificio y después de éste, el de Chikane.

-De alguna u otra forma nos íbamos a encontrar, no lo crees así Himeko.-dijo finalmente.

-Sí Chikane-chan.

Subieron hasta el segundo piso y entraron al departamento número 205 de lugar no era tan amplio, pero si bastante acogedor, tenía un par de sofás, una alfombra, una pequeña mesa de centro adornada con un florero que contenía un par de rosas rojas, grandes ventanales y unas hermosas cortinas blancas.

-Toma asiento, Chikane-chan, ¿quieres algo de tomar? -un té estaría bien.

Himeko se fue a la cocina a preparar el té para ambas, mientras Chikane veía un álbum de fotos que estaba en la mesa, su contenido eran las fotos que Himeko había tomado en el paseo de aniversario de la secundaria, en la época que ambas se conocieron siendo niñas.

-Lástima que esa vez no nos tomamos una foto-suspiró.

-Es verdad- dijo Himeko, mientras traía la bandeja con un par de tazas y la tetera. -Ah Himeko me asustaste... ¿escuchaste lo que dije?

-Si, no te preocupes, pues ahora nos podremos sacar las fotos que queramos, pues soy fotógrafa.

-Ah ya veo, algunas cosas no cambian, dijo mientras tomaba un sorbo de té. Dime una cosa Himeko, ¿cuando es tu cumpleaños?

-Mi cumpleaños es el 1 de Octubre... -No puede ser...

-Porque te sorprendes tanto... ¿no me digas que nacimos el mismo día? -Pues si, y dime ¿cuantos años tienes?

-21.

-Realmente tú y yo estamos destinadas. -¿Si porque?, pregunto ingenuamente Himeko.

-Pues otra vez compartimos la misma edad y el mismo día de nacimiento.

-Que felicidad- dijo Himeko con una amplia sonrisa. Con esto Chikane se sonrojó y le hizo una última pregunta.

-Dime Himeko tienes alguna marca en tu pecho.

-Si tengo una con una forma muy extraña, la verdad siempre me acompleje un poco, pero me sentía especial, pues la forma es de...

-Un Sol-interrumpió Chikane.

-Ehh, si- dijo Himeko. Y recordó que Chikane también tendría que tener una marca pero en su espalda...

-¿Y tu Chikane-chan tienes esa marca en la espalda?.. -No lo sé.

-¿Puedo ver?-dijo sonrojándose. -Adelante.

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Tomando delicadamente el largo cabello azul de Chikane, Himeko lo corrió hacia un lado y vio que tenía una media luna en su espalda, y le entró la

curiosidad de tocarla, en ese momento, vio a Chikane vestida de Miko con una máscara en el cara y una espada dirigiéndose hacia ella, vio como esta espada le atravesaba el cuerpo, pero también sintió el dolor que esto le causó a Chikane, inmediatamente se puso a llorar desconsoladamente

-¿Himeko que ocurre?

-Lo siento es que toque la media luna de tu espalda y vi una escena dolorosa, bueno no solo la vi, sino que sentí todo tu dolor en ese momento.

-Himeko no te pongas así eso paso en una vida anterior-dijo mientras el secaba las lágrimas, y al verla así tan desconsolada la besó tiernamente en los labios.

-Te sientes mejor Himeko?

-Si... - y esta vez Himeko le devolvió el beso.

Este beso que empezó tierno, se fue transformando en uno apasionado, sus lenguas hacían contacto tomando cada vez más fuerza, obligando a Chikane a recostarse en el sofá. Estando así Himeko pensó que su amada se sentiría incomoda, por lo que se separó de ella y le susurró al oído.

-Acompáñame- y le tendió la mano.

Mientras se dirigían al dormitorio, ambas tenían el corazón acelerado, ambas querían tocarse, sentirse y experimentar muchas cosas más.

El dormitorio era sencillo, la cama no era ni muy grande ni muy pequeña, la medida era exacta para que alcanzaran a estar dos personas cómodamente, en las paredes había fotos que la misma Himeko había tomado.

Esta vez fue Chikane quien tomó la iniciativa, y sin perder más tiempo le quito la blusa verde que tenía y se abalanzó con ella la cama, cuando iba a comenzar a acariciar unos de sus senos, vio la marca en forma de sol y recordó cuando hizo suya a Himeko a la fuerza, y se detuvo... cayeron unas lágrimas..

-¿Chikane-chan, que te sucede?

-Es que recordé un hecho horrible, despreciable, algo que no quería recordar...

-¿Te refieres a lo que pasó esa noche cuando te traía de regalo un collar con forma de Luna?

-Si, ese mismo...-dijo con suma tristeza...

-No seas tonta, eso pasó antes, y tuviste tus razones para hacerlo, no tienes que seguir atormentándote...

-Tienes razón en esta nueva vida no tuvimos que pelear contra el Orochi...

Himeko esta vez la consoló y le secó las lágrimas y la besó. Mientras la iba besando paso sus manos por la espalda y encontró el cierre del vestido, y lo fue bajando lentamente, después sus manos se dirigieron a los hombros y le bajó suavemente los tirantes.

Se separaron un momento, le pidió a su amada que se pusiera de pie un momento para poder seguir retirando el vestido, y así lo hizo y vio como se bajaba aquella prenda que dejaba ver su hermoso y bien proporcionado cuerpo, que no aguanto las ganas y la aventó contra la pared, besándola con fuerza, después de eso. Se arrodilló y comenzó a besarle los pies, a lo que Chikane contestó con un leve gemido, eso entusiasmo aún más a Himeko que fue subiendo por la pierna derecha lamiéndola, hasta que llego a su objetivo.

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Vio las bragas y se le antojo a retirarla con la boca, mientras la deslizaba, hasta que finalmente se deshizo de ese "obstáculo", colocó la pierna derecha de

Chikane por encima de su hombro para estar más cómoda y empezó a lamer

lentamente la entrepierna de Chikane, ésta comenzaba a emitir gemidos cada vez más fuerte y a doblar la espalda hacia adelante, Himeko pensó que la posición podría resultar incomoda por lo que se retiro de aquel lugar bajó la pierna se puso de pie y tomo de la mano a para llevarla nuevamente a la cama, pensó en continuar en lo que estaba, pero Chikane tenía en mente otra cosa; le arrancó la falda que aún llevaba puesta, pero no solo le arranco aquella prenda sino también su ropa interior, lo que hizo sonrojar a Himeko, y la sentó en la cama.

Nuevamente se empezaron a besar con una pasión desbordada, haciendo que Himeko esta vez quedara recostada en la cama, ya solo tenia la prenda de arriba, se la desabrocho puso una de sus manos en el seno de Himeko, esta sintió un escalofrió que le recorrió la espalda.

Chikane comenzó a deslizar su boca por el cuello pasando antes por la oreja, para morderle el lóbulo, continuo hacia el hombro izquierdo llegando hasta el seno y lamiendo el pezón, en ese momento se escucho una gran gemido, al escuchar esto, Chikane siguió repitiendo el mismo acto; se detuvo un momento para hacer lo mismo en el otro. Al rato siguió bajando por el vientre hasta que llego al sexo de su amada, primero lo toco con un par de dedos, para luego acercar su boca, e introducir su lengua, Himeko emitía cada vez gemidos más fuertes, esto era melodía para los oídos de Chikane, un pensamiento vino en ese instante a su mente, no le bastaba tocarla de esa forma, realmente la quería ser suya.

Chikane se encuentra recostada a un lado de Himeko, pero tiene su mano por encima del sexo de Himeko, sabe lo que quiere hacer, pero no lo quiere hacer sin el

consentimiento de su amada. Himeko puede intuir cual es el siguiente paso, aunque siente nerviosismo, no tiene miedo, porque esta vez iba hacer con amor y no a la fuerza.

-Himeko?

-Si, dijo con una leve voz.

-Quiero saber si puedo seguir adelante.

-Sabes que quiero ser tuya, no tienes por qué detenerte... -Si te duele me avisas y me detengo.

-Bien.

Chikane quería ser lo más gentil y suave posible, sabía que Himeko estaba lo suficientemente excitada, así que introdujo su dedo índice, un leve gemido se escapo de los labios de Himeko, luego fue sacándolo e introduciendo suavemente, sintió el relajo de Himeko, así que añadió un segundo dedo. Cuando lo

introdujo pudo sentir la virginidad de Himeko, por un momento dudó, pero gracias a que Himeko, no emitió ningún rechazo, siguió adelante hasta que la barrera fue rota. Siguió en su accionar por algunos momentos suavemente quería que Himeko disfrutará de este momento, no quería que llegará tan luego al clímax.

Después de unos minutos, finalmente Himeko arqueó su espalda y gimió como nunca la había escuchado Chikane, supo que finalmente había llegado a conocer el máximo placer. Retiró sus dedos y pudo saborear el exquisito néctar que fluía de su amada. Chikane con estas acciones se encontraba excitada, pero sabía lo tímida que era Himeko, que dudaba mucho que hiciera lo que ella hizo.

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Himeko volteó a verla y le dio un profundo beso y la abrazó, Así estuvieron un rato, hasta que Himeko se suelta de sus brazos y se coloca encima de su amor.

- No tienes por qué hacerlo Himeko.

- Pero yo quiero que seamos un solo cuerpo y una sola alma

Entonces Chikane entendió perfectamente lo que quiso decir... se sentó enfrente de Himeko, paso su pierna derecha por encima de la pierna de Himeko,

colocaron sus manos encima de la cama, se acercaron lentamente hasta que ambas entrepiernas se juntaron; sus puntos de placer se tocaban. Comenzaron con suaves movimientos, pero después se fueron haciendo más rápidos. Cada una de las amantes repetía el nombre de la otra y cuando alcanzaron el orgasmo dijeron al unísono.

-TE AMO...

Después de eso Himeko cayó encima del cuerpo de Chikane, estuvo un momento así, se recostó al lado, le tomo la mano y la besó...

Se quedaron plácidamente dormidas...

Himeko se despierta, mueve una de sus manos para tocar a su amada, pero no la encuentra se desespera un poco pensando en que había sido un sueño, pero siente un olor exquisito, se levanta, se pone una bata y se dirige a la cocina, ve como Chikane tenia la mesa arreglada con un candelabro y un par de velas, y cuando la ve se sonroja, pues solo tiene puesto un delantal, y se le antoja abrazarla por la espalda y susurrarle al oído un Te amo...

-Ah, veo que despertó la dormilona...

-No tenías que haber hecho la cena tú sola...

-Es que no quería despertarte, te veías tan hermosa durmiendo... -Pero de todas formas, me asuste cuando no te vi...

-No tienes de que asustarte nunca me apartaré de tu lado-dijo acariciándole el rostro...Será mejor que cenemos, debes de tener hambre...

Le dijo a Himeko que se sentará que ella le serviría, y así lo hizo, mientras cenaban una de sus manos estaban entrelazadas, dejando la otra para cenar.

Cuando terminaron de comer se fueron a sentar al sofá, Himeko se acordó de que Chikane vive cerca de ahí y sintió curiosidad, de eso y le preguntó...

-Chikane-chan, te puedo hacer una pregunta... -¿Que quieres saber?

-Es que me extrañó saber que vives por acá, pensé que seguias viviendo con tus padres... entonces ¿quería saber porque vives sola? en este sector que no es para la gente con dinero como tú...

Chikane se puso seria y se podría decir que también había tristeza en sus ojos... -Perdón Chikane-chan, no debería haber echo esa pregunta...

-No te preocupes, de cualquier forma te iba a decir lo que pasó con mi padre la semana pasada.

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Himeko escucho atenta el motivo de porque estaba viviendo sola; cuando terminó de contarle le cayeron algunas lágrimas...y Himeko le dio un fuerte abrazo, estuvieron unos minutos así, hasta que Chikane dijo:

-Pero no me arrepiento de nada, gracias a eso nos pudimos reencontrar... -Tienes razón..

Se quedaron un rato así, incluso Himeko se quedo dormida...

-Himeko, Himeko..- trato de despertarla, pero Himeko no respondía... y optó por tomarle el rostro con ambas manos, aparto unos mechones de su cara y la beso, con esto al fin Himeko despertó..

-Lo siento es que estoy un poco cansada..

-Ya veo entonces te dejaré descansar, me iré a mi departamento, pues yo también me encuentro un poco agotada, con tantas emociones de este día...

-Pero, pensé que te quedarías esta noche conmigo Chikane-chan... aunque la cama no es muy grande, alcanzamos a estar bien las dos...

-Si así lo quieres entonces me quedo...

Y se dirigieron nuevamente a la habitación de Himeko, se sacaron las prendas que tenían y se acostaron desnudas, Himeko apoyo su rostro en el pecho de Chikane y se durmió al instante, por lo que a ésta no le quedo otra opción que dormir...

No saben cuantas horas pasaron hasta que Himeko despertó, alzo su vista y vio el hermoso rostro de Chikane durmiendo, tratando de no despertarla empieza a acercar sus labios a los de ella, cuando lo consigue Chikane abre lentamente los ojos y se percata del beso, y le da un pequeño mordisco al labio inferior de Himeko a lo que responde con un mordisco también.. Y así nuevamente comenzó la pasión entre ambas.

Ya es de mañana, para suerte de Himeko, es día sábado no tendría que trabajar, se levantó para preparar el desayuno, entró nuevamente al cuarto, Chikane aún seguía dormida, dejo la bandeja en el velador, y la despertó con un beso en la frente ... -Buenos días Chikane-chan..

-Buenos días Himeko...

Se tomaron el desayuno, luego decidieron tomar una baño juntas...Cada una lavó el cuerpo de la otra, se metieron a la tina y se observaron detenidamente, para ellas en estos momentos sobraban las palabras, ambas estaban sumergidas en sus

pensamientos; quizás ambas estaban pensando en que al fin pudieron estar juntas, que al fin la pesadilla del Orochi no existía, que tampoco había un tercero

interrumpiendo su relación me refiero a Souma, que habían cumplido la promesa de volver a juntarse en otra vida.

Ahora las cosas serían distintas, podían realizar su amor negado en la vida anterior realmente estaban felices...

Capitulo 6: "Bajo el árbol de Cerezo"

Después de permanecer en la bañera durante mas de media hora, decidieron que ya era hora de vestirse y disfrutar de su segundo día juntas; porque el hecho de que se hubiesen conocido de niñas, cuando Himeko le regalo la concha rosada, solo eran unas perfectas desconocidas, además los niños siempre han tenido la habilidad de compartir con sus pares, tampoco cuenta el hecho en que en sus vidas pasadas

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fueran amigas, porque una de ellas vio su relación mucho más que eso, la vio como su primer amor, y la otra al final de la intensa batalla contra el Orochi, pudo entender y declarar su amor, el tiempo fue insuficiente para demostrarle que de verdad la amaba, pero que gracias al profundo sentimiento que ambas compartían pudieron prometerse que se volverían a reunir, por esos motivos este día y los demás que estaban por venir iban a disfrutar al máximo ese sentimiento que permaneció en sus corazones hasta el día de ayer que se reencontraron en la calle, ¿de casualidad o una obra del destino? Chikane que tenia la misma ropa que ayer le pidió a Himeko, que la acompañara a cambiarse a su departamento y planear que cosa iban a hacer, porque para suerte de ambas ese día sábado, Himeko no tenía ningún trabajo que realizar.

Himeko estaba vestida con unos pantalones blancos, unas sandalias y una polera rosada y el pelo solo se lo había cepillado y lo llevaba suelto, como era tan hermosa no necesitaba de ningún maquillaje solo se puso algo de lápiz labial y salió con su cámara fotográfica en el cuello.

- Porque llevas tu cámara Himeko, acaso tienes trabajo.

- No, solo es que quiero tener muchas fotografías de nosotras juntas.. Dijo sonrojándose.

Este hecho lo amaba Chikane, siempre le había gustado, la hacia parecer tan inocente tan pura que se le antojo a darle un beso en cada mejilla, lo que hizo que esta se enrojeciera aún más.

- Chikane-chan... que mala eres , sabes que me sonrojo con facilidad.. - Por eso lo hice. Dijo sonriéndole.

- Porque mejor no nos vamos ya? - Esta bien...

Antes de salir sorprendió a Himeko con un dulce besos en los labios. - Ahora si nos podemos ir Himeko.

Himeko tomo sus llaves y cerró la puerta, ambas bajaron las escalas tomadas de las manos, incluso en la calle, aunque a Himeko le daba algo de vergüenza que las demás personas las viera no la aparto de su amada, es mas la apretó con mucho más fuerza.

Cuando llegaron a su destino, se encontraron con un sobre debajo de la puerta, Chikane lo ve extrañada, nadie sabe de su dirección, bueno solo una persona. Abrió el sobre y lo leyó también vio que tenia algunos billetes aproximadamente 220 mil yenes.

Querida Ojou-sama:

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Su padre aún espera que usted algún día regresará, pero yo creo que usted no volverá, que se encontró con esa persona especial, la persona que siempre estuvo presente en su cabeza y porque no decirlo en su corazón.

Como se puede haber dado cuenta le mando algo de dinero, espero que sea suficiente para que se pueda mantener por algunas semanas.

Espero que sea feliz Atte. Otoha.

Después de que termino de leerla en voz alta tomo el pedazo de papel con cariño llevándosela hasta su pecho y diciendo gracias.

- Realmente ella podía leerme la mente, nunca le conté la historia de cómo había conseguido la concha, solo veía como yo la tomaba con cariño y la cuidaba. Diciendo con los ojos a punto de soltar algunas lágrimas.

- ¿Estas bien, Chikane-chan?

- Si no te preocupes, es solo que llevo una semana aquí y aunque me cueste reconocerlo extraño la mansión a mi padre y también a Otoha-san.

- Te cambiaste hace una semana ¡?

- No te lo había comentado?, pero porque te sorprende tanto. - Es que yo también llevo una semana viviendo acá en Tokio

Una amplia sonrisa salió de la boca de Chikane, este hecho por muy trivial que fuese, no haría más que afianzar que su destino era estar juntas.

- Como llevas solo una semana porque no recorremos la ciudad?

- Mmm prefiero ir al parque que queda acá cerca me encantan los árboles de cerezo que hay, pero sobre todo el árbol que se encuentra rodeado de rosas. Cada vez que puedo voy a ese parque solo para ir a mirarlo, me producía cierta nostalgia

contemplarlo y ahora lo entiendo después que nos reencontramos, es igual al árbol que existía en la academia Ototachibana de nuestra vida pasada. Dijo Himeko soltando un suspiro.

Entonces pasaremos todo el día sentadas bajo la sombra del árbol, así me podrás contar acerca de estos 10 años que no nos hemos visto o de cualquier cosa.

En efecto a Chikane no le importaba el tema de conversación, solo quería escuchar la dulce voz de su amada, de su ángel.

- Pero antes de irnos al parque espérame aquí, mientras me cambio. - Y porque no te puedo acompañar a tu habitación?

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- Si, pero no entiendo que tiene que ver ambas cosas.

Otra de las cosas que le encantaba de su dulce Himeko era su inocencia, jamás había conocido que tuviese un pensamiento impuro, encontraba que no formaba parte de su ser.

- De verdad quieres que te lo diga? - Ehmm si

- De acuerdo. Pues en el caso de que me acompañes, en que lugar estarías sentada?, pues ese lugar sería la cama, en ese caso no resistiría la tentación de sentir

nuevamente tu piel tu aroma tus besos y me sería muy difícil salir de la habitación por el resto del día. Entonces no podríamos disfrutar de este bello día ni tampoco

tomarnos fotografías con el árbol de cerezo y las rosas. Entiendes ahora.

Himeko ya no la estaba mirando, su mirada la tenia fija en el suelo, no podía mirarla a los ojos, no después de recordar todo lo que había pasado con ellas el día anterior, todas las imágenes volvieron a su mente, y sus mejillas se habían puesto de un rojo tan intenso que solo era comparable con el color de la sangre.

- Entiendo dijo susurrando.

Al momento en que le contesto Chikane inmediatamente se dirigió a su habitación y comenzó a elegir dentro del poco vestuario que había podido llevarse de la mansión, así que se vistió con unos pantalones azules una blusa blanca y con las mismas sandalias, su listón lo cambió por uno de color rosado. Y al igual que su amada tampoco necesitaba de maquillaje por lo que solo se miro en el espejo para asegurarse de que todo estaba en orden y se dirigió donde estaba Himeko.

A Himeko se le hicieron eternos esos 15 minutos que tuvo que esperar, por suerte habían varias revistas, así que tomo una al azar, la revista era de música clásica, concretamente de los nuevos genios musicales que estaban apareciendo actualmente en Japón. Himeko tenía un nulo conocimiento de ese tema, solo agarro esa revista porque era la que mas cerca estaba, además esa revista tenía bastante prestigio, así que la empezó a hojear, pero no termino de hacerlo porque pudo sentir los pasos de su adorada Chikane-chan.

- Ven Himeko acompáñame a la cocina.

Himeko dejo la revista a un lado y alzo la mirada para encontrar los profundos ojos color zafiro de su adorada princesa, en ese momento su corazón comenzó a latir con intensidad su boca se seco, no podía creer el efecto que daba los rayos solares que entraban en aquella sala, iluminando a su amor, haciendo que su cabello azul reluciera de tal manera que deseo en ese momento reaccionar y tomar una foto, no quería olvidar esa imagen, aunque eso lo encontraba difícil, como se puede olvidar a ese ser bendecido de extraordinaria belleza.

- Himeko, me escuchas? - S.. Sí...

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La tomo de la mano para que se pusiera más fácil de pie y sin soltarla se la llevo a la cocina. Ahí prepararon lo necesario para pasar un agradable día de campo.

Al cabo de media hora ya estaban dispuestas a marcharse, antes de eso Chikane se aseguro de guardar muy bien el sobre que le había enviado Otoha reviso que todo estuviera bien y se dirigió hacia donde estaba su sol con la canasta y la manta. Pero antes de salir tomo las cosas y las dejo en el suelo y empujo a Himeko hacia la puerta, aunque lo deseaba con todo su corazón no podía resistir en probar esos dulces labios a los que se había vuelto adicta el día de ayer, hasta que fue necesario despegarlos para tomar aire.

- Ne, Chikane-chan eres mala.

- Lo siento no puedo resistir besarte, me fascinan tus labios.

Y tomando la canasta y Himeko la manta salieron del departamento de las manos tal y como lo habían hecho cuando venían.

Mientras iban caminando y conversando de cosas triviales, un hombre más alto que Chikane, choca con ella de manera sorpresiva, cuando da vuelta para mirar quien había sido, no pudo ver su cara pues la sombra que proyectaba el sombrero lo hacia imposible, además el hombre solo atino a decir un "Disculpe" y se marcho

rápidamente, pero algo familiar había encontrado Chikane en ese hombre, cuando estaba segura que se iba a acordar la dulce voz de su amada la aparto de sus pensamientos.

- Podemos continuar, Chikane-chan? - Claro.

Con esto dejo de pensar en aquel hombre y siguió su camino hacia el parque El parque cuyo nombre es Kanatsu era un parque realmente hermoso en su centro tenía un pequeño lago que a su vez estaba rodeado de un pasto verde mantenido en perfectas condiciones, bancos pintado de un verde esmeralda donde las parejas podían disfrutar de la vista al lago. Caminando por uno de sus senderos se encontraba el gran árbol de cerezo rodeado de hermosas rosas y también de una reja, de este último hecho se enteraron cuando quisieron entrar.

- Que lástima que no podamos entrar realmente quería disfrutar de la sombra de ese árbol, dijo Himeko con decepción.

- Debe de haber de alguna forma, siempre la hay. Le pasó el cesto de comida y le dijo que se sentará en el banco más próximo, porque inspeccionaría el perímetro del árbol encontrando la entrada a ese pequeño paraíso, eso es lo que pensaba que sería ese lugar cuando estuviese con su amada cuando algunos recuerdos inundaron su mente Gokygengou Miya-sama

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Como era de costumbre la princesa Chikane Himemiya, era saludada por los alumnos que pasaban a su alrededor, todas las mañanas cuando se dirigía al instituto mixto T.A. Vestida con su uniforme de color granito, una falda con pliegues, una chaqueta, blusa color marfil y adornado por una pequeña corbata roja en su cuello, caminaba con gran elegancia, que llamaba la atención de todos los que pasaban a su alrededor, aun siendo una estudiante de primer año, todo el mundo la conocía, pues es la hija del famoso Clan Himemiya, dueño de la más importante empresa de Tokio.

Sus días en el instituto eran prácticamente todos iguales, todos monótonos, para ella no era emocionante asistir a clases, ya que desde pequeña recibía lecciones privadas, por lo que su conocimiento era amplio, ella solo asistía al instituto porque su padre le exigió que lo hiciera, para así poder desarrollar su lado social. Efectivamente la

princesa no tenía amigos, era una persona demasiado seria y demasiado madura para su edad, no compartía lo mismo intereses que las personas de su edad, por lo que le era difícil mantener una conversación trivial.

Tan pronto como entro al instituto se hizo conocida por su extraordinario talento en los deportes, especialmente en el tenis, incluso era capaz de ganarle al mejor jugador del instituto aunque fuera un hombre, porque lo que más odiaba la princesa era perder y sobre todo frente a un hombre. Este hecho hizo que se ganara la admiración de decenas de niñas que por casualidad pasaban por los campos de tenis, las que se preocuparon de extender la noticia por todo el instituto. Ya al día siguiente eran varias las personas, tanto hombres como mujeres, que estaban deseosas de verla jugar. Particularmente a este hecho no le prestaba atención Chikane, solo quería disfrutar del juego, pero todos los días era lo mismo, todos querían disfrutar de su compañía, incluso se peleaban su atención para poder almorzar con ella. Esto ocurrió hasta que un día, aburrida de las falsas adulaciones y la falsa "amistad" decidió encontrar un lugar apacible donde disfrutar de sus alimentos.

Antes de que sonara la campana anunciando la hora de almuerzo salió del salón de clases dispuesta a cumplir su objetivo, se dirigió hasta el límite del instituto, ella no sabía porque había tomado ese camino, sólo se dejo llevar por un sendero de grandes árboles y por el ruido de una bellas aves que no alcanzaba a ver, hasta que llego al final y se encontró con el con un gran árbol de cerezo rodeado por rosas de distintos colores, al momento de observarlo, su corazón acelero, sólo en su imaginación o en una obra de arte pudo dar cabida a lo que estaba viendo, algo le parecía familiar, algo conocido, algo tan importante como su vida. Tomo algunos minutos en reincorporarse y con paso firme se dirigió hacia él, lo que no sabía era que las rosas ocultaban una reja que le impedía el paso, pero aun consiente de este hecho no se detuvo en la búsqueda de una entrada hasta que la encontró.

Una gran sonrisa inundo sus labios, al fin había encontrado una pequeña entrada, era perfectamente adecuada para que su amada y ella pudieran entrar y difícil de

encontrar, para que alguien más se le ocurriera hacer lo mismo que ella.

Dio una media vuelta apresurando el paso, casi corriendo fue hacia donde estaba Himeko y la tomo de la mano para que la acompañara.

- Espera Chikane-chan, deja agarrar bien la cesta y la manta, no quiero que se desperdicien la comida que preparamos.

- Lo siento es que me emocione tanto cuando encontré este lugar que quise que vinieras lo más pronto posible.

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Con un paso algo más calmado ambas llegaron hacia el lugar donde estaba la

pequeña entrada, cuando ingresaron no podían dar crédito a los que sus ojos estaban mirando, era una replica exacta del Jardín de las Rosas del Instituto Ototachibana de su vida pasada que se quedaron algunos segundos mirando y porque no recordando esos días pasados cuando compartieron varios días de almuerzo, pero ahora era distinto no eran estudiantes, no eran amigas que compartían ese espacio, ahora estaban disfrutando de una nueva vida y lo mejor de todo estaban viviendo a plenitud su amor.

- Ven, vamos a acomodar la manta Himeko

- Pero antes de eso quiero que nos tomemos nuestra primera fotografía juntas. - Como vamos hacer eso, si no hay nadie más aquí.

- Eso es fácil Chikane-chan, acaso nunca te tomaste una foto con una amiga juntando sus rostros y una de ellas sosteniendo la cámara en una de sus manos y estirando su brazo lo más que se pueda, y tratando de enfocar a ambas.

- No nunca, lo dijo mientras sacudía su cabeza.

- Ah eso debe ser porque algún sirviente de la mansión les tomó la foto

- No tampoco, es que nunca he tenido un amigo al cual invitar a casa o tomarme una foto, dijo con tristeza.

- Lo siento, no sabía que había sido tan solitaria tu niñez, bueno entonces estoy feliz porque seré la primera persona con la que te tomes una foto de esta forma.

Y sacando su cámara que aún tenía colgada del cuello, la prendió espero a que se encendiera y luego apegándose al lado izquierdo de su adorada Chikane, tomo la cámara con su mano derecha y calculó para que ambas estuvieran en el alcance de la cámara fotográfica; cuando estuvo segura que ambas saldrían en la fotografía apretó el botón y se escucho un clic y se vio una luz.

Himeko se despego de su amada y vio como había quedado la foto, simplemente perfecta, pensó cuando se la iba a mostrar a Chikane vio como sus hermoso ojos zafiro se llenaban de lágrimas y pudo adivinar de porque de su acción.

- No estés triste, esta no será la última foto que nos tomemos, y seco sus lágrimas con el dorso de su mano derecha, y después le dio un beso en cada mejilla.

A lo que Chikane solo atino a responder son un beso en la frente. - Ahora si podemos colocar la manta y disfrutar de este bello día.

Fue así como empezaron a disfrutar de ese magnifico lugar durante todo el día. Disfrutaron de los emparedados que ambas habían preparado, del delicioso té, de conversaciones de cómo habían sido sus vidas después que se han separado cuando niñas, en fin de cualquier cosa, se tomaron varias fotografías y compartieron caricias, fuertes abrazos y apasionados besos hasta que notaron el frío en sus cuerpos; ya era hora de partir.

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Nuevamente se dirigieron a la pequeña entrada de ese pequeño paraíso, lo mejor de todo es que al parecer nadie ha notado que hay una entrada, ya que no fueron interrumpidas en toda la tarde, además cuando salieron no vieron a nadie rondando ese lugar.

Salieron de aquel parque para dirigirse nuevamente al departamento de Chikane, dejaron las cosas en la cocina y de inmediato comenzaron a preparar la sencilla cena, después se dirigieron al dormitorio, donde se recostaron y vieron una película, Himeko estaba apoyada en el regazo de su princesa, por lo que no alcanzo a ver el final de la película, Chikane no se había dado cuenta hasta que le pregunto de que si le había gustado el final, como no recibió respuesta atino a tomar delicadamente los hombros de su amada para acomodarla en la cama, luego se levanto a buscar unas frazadas, volvió nuevamente a su lado y procedió a cubrirlas a ambas, se quedó mirando por un buen rato el hermoso rostro de su ángel puso sus brazos a su alrededor de su cintura y le dio un pequeño beso en la frente y se quedo profundamente dormida.

Estando en el último año de su vida estudiantil, el padre de Chikane, el Sr. Kenta Himemiya solicito la presencia de su adorada hija, la persona que amaba en su vida, ahora que su mujer había abandonado hace algunos años este mundo. El asunto era realmente importante, tanto para el futuro de su princesa como el de su empresa. - Puedo pasar?, padre, dijo Chikane tocando la puerta.

- Adelante hija.

Entonces el padre comenzó a detallarle de cómo él le había elegido su futuro marido, el hijo mayor de su principal socio un joven llamado Hikaru Usui, alto de tez blanca cabello oscuro y ojos verdes, es un año mayor que ella, por lo que ya se encuentra estudiando en la Universidad de Tokio ,administración de Empresas. Le explico que esa misma noche tendría una cena con él en la mansión.

Todo esto lo escuchó atentamente hasta que sorpresivamente algo aceleró su corazón y acerco su mano derecha hasta el colgante que llevaba debajo de su ropa. - Pero padre no crees que aún soy muy joven para asumir este tipo de compromiso, acaso ya no me quieres a tú lado?. Esa fue la excusa que se le ocurrió para tratar de que su padre no siguiera adelante con este compromiso.

- No es eso, es sólo que quiero tu bienestar y también sabes que debes cumplir con él negocio de la familia .Además no te estoy diciendo que te cases mañana ni el próximo mes, tengo planeado esta boda para el año en que cumplas 22, antes de Octubre, el mes aún no lo tengo decidido pero cuando este seguro te lo comunicaré.

Además quiero que disfrutes de estos años, ya que después de tu boda, sólo te dedicaras al manejo de la Empresa y a tu marido por supuesto. Termino diciendo con una sonrisa maliciosa.

Chikane aún se encontraba un poco confundida, pero por lo menos tendría tiempo para pensar en como deshacer este compromiso.

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Y llegó la hora de la cena, el joven Hikaru llegó acompañado de su padre, la sirvienta de la casa Otoha-san anunció al Sr. Himemiya la llegada de las visitas, y fue hacia el dormitorio de su Ojou-sama para avisarle que su prometido había llegado.

- Ojou-sama, puedo pasar - Adelante.

La princesa llevaba un vestido color esmeralda, dejando sus hombros al aire y que llegaba hasta sus tobillos, su cuello era adornado por un colgante que tenía una concha rosada, sus pies estaban vestidos de unos hermosos zapatos de cristal y finalmente su cabello adornado con una cinta del mismo color que su vestido. - Los invitados y su padre están esperándola en la sala.

- Está bien. En seguida bajo.

Antes de salir de su habitación, suspiró y recordó a la hermosa niña de pelo dorado que le había entregado la pequeña concha y salió.

Cuando termino de bajar las escaleras, se encontró con su padre conversando con dos hombres, cuando su padre le dirigió la vista fue hasta donde se encontraba y la presento.

- Ella es mi preciosa hija Chikane, él es el Sr. Usui indicando con su mano derecha, la niña sólo atinó a hacer una pequeña reverencia, y él es Hikaru su hijo y tu prometido, y tal como lo había echo anteriormente hizo una reverencia, cuando de nuevo estuvo en posición recta, el joven Hikaru le tomo la mano derecha y la beso.

- HIKARU!! Gritó Chikane y con algo de sudor en su frente y su corazón acelerado. Estaba segura que el hombre con él que había chocado esta mañana era él, podría estar casi un 100 por ciento segura, con lo que un gran temor inundó su cuerpo. El grito fue capaz de despertar al pequeño ángel dorado, asustada por el grito le preguntó a su adorada princesa que le pasaba si había tenido una pesadilla.

- No te preocupes, solo ha sido un mal recuerdo, nada que tengas que preocuparte. Pero Himeko podía notar por la voz algo temblorosa de Chikane que algo más le preocupaba, a lo que atinó a abrazarla fuertemente el cual fue correspondido con más fuerza.

- Voy a tomar un baño y ya regreso, finalizo la frase con un beso en la frente.

Chikane solo esperaba que su presentimiento estuviera equivocado, no iba a permitirle a nadie separarla de su amada Himeko, no después que se habían vuelto a juntar en esta vida, no después de haber consumado su amor.

Después que volvió a la habitación encontró a Himeko algo preocupada sabía que su pequeña explicación no había servido, pero no quiso que se preocupara más de la cuenta no hasta estar segura que la persona que había visto en la mañana era su prometido.

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- Porque no tomas un baño, también Himeko. - Está bien

Se levanto de la cama, Chikane le pasó un pijama y se fue a tomar una corta ducha, no quería estar demasiado tiempo alejada de ella, quería saber lo que realmente escondía detrás de ese rostro de tristeza y preocupación

Cuando volvió al dormitorio su amada princesa ya se encontraba acostada leyendo un libro, por lo que no notó su presencia hasta que estuvo lo suficientemente cerca para sentir su aroma.

- Qué lees, Chikane-chan?

- Ah esto es una novela de una princesa cautiva en un castillo feudal en la época de samuráis a la espera de ser rescatada por la persona amada. Pero solo voy en la mitad, cuando termine, si quieres te lo paso para que lo leas.

- Me encantan ese tipo de historias. - No crees que es hora de dormir?

Después que le dio el beso de las buenas noches, Chikane apago la lámpara que estaba en su mesa de noche dejo el libro y se dispuso a dormir.

Himeko quedo un poco descolocada, quería preguntarle acerca de su sueño y porque no también quería volver a sentir la pasión de la noche anterior. Cuando estaba recordando todas las cosas que hicieron sus mejillas empezaron a ponerse rojas, y su corazón comenzó a acelerarse, para que Chikane no se diera cuenta de sus

pensamientos atino a darse media vuelta y a tratar de dormir.

No pasó más de diez minutos cuando Himeko ya estaba plácidamente dormida, pero Chikane no podía conciliar el sueño, no después de encontrarse con Hikaru, estaba segura que no lo volvería a ver no después que le dijo a su padre que no iba a cumplir el compromiso, esto la aterraba estaba segura que este lugar iba a estar a salvo que su padre no intentaría buscarla, y si sólo fue una coincidencia, eso fue el mejor pensamiento que pudo tener. Cuando al fin sintió un poco de alivio, se dio media vuelta buscando a su pequeño ángel quería volver a sentir la pasión de la noche anterior, quería volver a disfrutar de esos dulces labios, de besar cada centímetro de ese bello cuerpo, pero cuando la miró detenidamente Himeko estaba dormida, sólo pudo esbozar una pequeña sonrisa y rodeo su pequeña cintura con sus brazos, tenerla aquí conmigo es más que suficiente y se durmió.

Capítulo 7: "Tokio Tower"

Los primeros rayos solares se estaban asomando por la habitación de Chikane, que hace unos instantes atrás se había despertado, no producto de un horrible sueño, sino gracias a una bella persona que se encontraba abrazada a ella, podía ver el hermoso rostro de su pequeño ángel, no podía apartar la mirada, tampoco podía moverse no quería interrumpir el dulce sueño de su amada, es mas estaba disfrutando ese

momento, aunque no podía mirar su reloj para saber que hora era, pudo intuir que era demasiado temprano como para levantarse un día domingo, además solo quería que el tiempo pasará lentamente para seguir admirándola.

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No sabe cuanto tiempo paso desde que volvió a cerrar sus ojos teniendo en mente esa bella visión, hasta que sintió un cálido aliento en su cuello, era tan agradable como la brisa de primavera, se sentía tan bien que no quería abrir sus ojos solo quería sentir esa agradable sensación, pero también quería volver el rostro de la mujer que más amaba en esta vida y en todas las anteriores que se habían encontrado. Tratando de ser lo más suave posible en sus movimientos, acerco su mano derecha a la mejilla izquierda de Himeko, esperando recibir alguna reacción en el caso que estuviese despierta, pero no la hubo, así que se movió lo más lento posible para poner la cabeza de Himeko nuevamente en la almohada, después que lo hizo, pudo ver el reloj, ya eran las 8:45, ella estaba acostumbrada a despertarse temprano, por lo que consideró que era bastante tarde, así que decidió despertar a su pequeño ángel con un delicado pero profundo beso en su frente.

- Sólo unos 5 minutos más Mako-chan -dijo todavía con sus ojos cerrados

- Mako-chan!?, pensó Chikane, aunque Himeko no había pronunciado antes ese nombre, pudo adivinar que se trataba de la mejor amiga de Himeko, tanto en la vida anterior cuando combatieron contra el Orochi, como en esta, no le molesto el hecho de que no le hubiese mencionado de su existencia, pues solo este era el tercer día que estaban juntas, sino que porque cuando le dio el beso en la frente pronunció ese nombre y no el de ella, con lo que se puso un poco celosa y trató nuevamente de despertarla, esta vez le susurró; Himeko, despierta ya es de mañana.

- Dame unos 5 minutos más Mako-chan, ya me levanto para ir a clases.

Esto ya era el colmo, como puede estar tan dormida y no reconocer mi voz, así que por última vez trató de despertarla con un beso en los labios, esta vez esperaba que no pronunciara más el nombre de su amiga.

- Mmm.. Chikane-chan ¡? Dijo un poco más despierta. - Hasta que la dormilona por fin se digno a abrir su ojos

Himeko noto en el tono de voz, algo de enojo, algo raro en la personalidad de Chikane, estaba casi segura que nunca había escuchado esa tonalidad en su voz.

- Te pasa algo, Chikane-chan, tuviste una pesadilla

- Porque lo preguntas? Lo dijo casi sin variar su tono de voz

- Es que me parece que estás un poco molesta, y me parece que es la primera vez que te escucho hablar así.

- No me había dado cuenta de que mi tono de voz, pero si estoy un poco molesta, a decir verdad, estoy celosa.

- Celosa!? De que Chikane-chan..

- Es que trate de despertaste tres veces y a la última por fin abriste tus ojos. - Tres veces!?, yo sólo sentí el beso que me diste, podía jurar que me desperté al instante.

(28)

- Pues no, el primer intento te di un beso en la frente, y el segundo te susurre al oído Himeko despierta ya es de mañana.

- Entonces estás molesta porque no me desperté en el primer intento.

- Eso no me hubiese molestado, pues me gusta ver tu rostro cuando estas durmiendo, me molesto otra cosa.

- Que cosa puede ser!?

- La primera vez dijiste: Sólo unos 5 minutos más Mako-chan y al segunda vez: Dame unos 5 minutos más Mako-chan, ya me levanto para ir a clases.

Y me acordé que en la vida pasada tenías una mejor amiga llamada así, entonces supuse que en esta también. No me molesto el hecho que no me hubieras contado pues sólo te encontré hace tres días, sino que la nombraras a ella en vez de a mí, además que amiga puede despertar a la otra con un beso en la frente o susurrándole al oído.

- Ah era eso lo que te molestaba. - Como puedes decirme eso Himeko.

- Pero Chikane-chan, como bien supones es la única amiga que he tenido además a veces me iba a quedar a dormir a su casa cuando teníamos exámenes, como ella era mejor estudiante que yo, me ayudaba. Como nos quedábamos hasta tarde estudiando yo me despertaba después que ella, y como te habrás dado cuenta, me cuesta

despertarme, ella siempre trataba de despertarme de diferentes maneras, y una de esas es de besarme en la frente o la de susurrarme en el oído, creo que esas no eran muy efectivas.

- Aun así, eso ya pasó hace bastantes años, no tenías por qué acordarte de ella si estas conmigo.

- No seas tonta Chikane-chan, si sabes que soy solamente tuya, además a Mako-chan no la veo hace bastante, es raro que la haya mencionado. A propósito que hora es Chikane-chan

- Ya son las 9:00

- Las 9:00 ¡? Dijo casi gritando. - Por que te sorprendes?

- Es que los domingos casi siempre me despierto al mediodía, por eso que dije esos disparates, tú tienes la culpa por despertarme tan temprano

- Al mediodía!, no puedes ser tan dormilona.

- Es que no tengo nada que hacer los días domingos, así que aprovecho de dormir. - Pues de ahora en adelante eso va a cambiar, ahora que estamos juntas podemos hacer cosas entretenidas.

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- Como que cosas, dijo mientras se acercaba lentamente a Chikane.

- Pues podrías conocer la ciudad, me dijiste que hace una semana que estas aquí y yo nací en esta ciudad así que podría llevarte donde quisiera.

- Ah, ese tipo de entretención. - En que estabas pensando.

- Bueno.. Yo ... como ... anoche .. Tú sabes... dijo con las mejillas coloradas. - Eso pasa porque te quedaste dormida antes que yo.

- Pero es que cuando te dije buenas noche estabas demasiado seria y además... Himeko no sabía si preguntarle sobre la pesadilla, como no le quiso contar anoche no cree que hoy quiera mencionarlo

- Además que Himeko...

- No nada más, pero no crees que aún es muy temprano para levantarse. - No señorita, tenemos que aprovechar el día, así que ya sal de la cama.

Cuando Chikane pronuncio esas palabras, arrancó las sábanas, dejando ver las hermosas piernas de su ángel, solo tenía la parte de arriba del pijama, una camisa de color vainilla con los últimos botones desabrochados, después de observarla por algunos segundos, noto como el calor aumentaba en sus mejillas, en ese momento solo quería abalanzarse y estar abrazada con esa hermosa criatura, cuando su imaginación comenzaba a mostrar algunas imágenes de la noche del día viernes, no pudo percatarse de que Himeko ya la había abrazado alrededor de la cintura, y la tiraba encima de ella, sus rostros quedaron alejados solo unos centímetros, se quedo unos segundos mirando y no pudo resistir lanzarse sobre esos labios tan dulces, suaves y rojos, comenzó con un beso suave pero que fue aumentando en intensidad, sus manos, ya estaban comenzando a desabotonar la camisa, en tanto Himeko, ya estaba recorriendo sus manos por la espalda tratando de llegar a los hombros y bajar los tirantes, en el momento en que despejaron sus labios para tomar algo de oxígeno, Himeko le susurró Te amo Chikane-chan. Entonces Chikane salió del estado de éxtasis y se acordó cuando le susurró al oído al pequeño ángel y la respuesta que le había dado, así que apelando a su auto-control detuvo sus movimientos puso sus manos en el colchón.

- Dije algo malo!?

Himeko sabía que no había dicho nada incorrecto, sabía que eran las palabras que su amada le gustaba escuchar, así que no entendía porque se había detenido en su accionar.

- Sabes que no dijiste nada malo Himeko. - Entonces porque te detienes.

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