Durante la tarde y la madrugada del día 29 de Diciembre, hubo nevazón, como no se había visto en mucho tiempo, Tokio está vestido con un hermoso manto blanco, el frío es intenso, pero sobre todo para una persona, que aún está recostada en su cama y no cuenta con la presencia de la mujer que más ama, en estos momentos ella se encuentra en otra ciudad a miles de kilómetros de distancia.
Muy lentamente Himeko abre sus ojos amatistas, mueve su mano derecha
inconscientemente para tocar a su amada princesa, no obtiene lo que desea, sólo toca la sábana fría, suspirando recuerda que Chikane, tuvo que realizar un viaje relámpago, que no tenía planificado, pero su agente le dijo que tenía que ir hasta Okinawa por un asunto urgente y no le dio más detalles.
Porqué Himeko y la pequeña Konemi, no la acompañaron?, es debido a que la pequeña ha estado enferma desde el día siguiente de navidad, el primer día tuvo fiebre, el segundo día la mayor parte del tiempo se dedico a dormir, tenía una fuerte jaqueca y el día de ayer comenzó a toser, en esas condiciones es imposible que viajen juntas como lo hicieron a principios de mes.
Himeko voltea su cabeza para ver el reloj, 8:53 AM, le indican las manecillas, ya es hora de levantarse y ver como está Konemi.
Sin su beso de los buenos días, Himeko se levanta, camina unos pasos, va en búsqueda de su bata de levantar, se la coloca y abandona su habitación.
Camina unos cuantos pasos hasta la habitación de la pequeña, mira que está aún durmiendo, se da media vuelta y va en dirección a la cocina.
Después de unos minutos vuelve a la habitación de Konemi, esta vez con una bandeja en sus manos y los medicamentos correspondientes.
Cuando se acerca a un costado de la cama, observa que la pequeña se está despertando, tiene un mejor semblante…
- Buenos días pequeña Konemi, la saludo alegremente. - Buenos días mamá-Himeko, le dijo
- Como te sientes?
- Mejor que el día de ayer pero..- cuando quiso terminar la frase una fuerte tos la interrumpió.- todavía tengo tos.
- Ya veo, es mejor que tomes tu desayuno y tus medicamentos, tienes que estar bien para cuando regrese Chikane-chan.
- Esta bien mamá-Himeko.
Sin muchas ganas la pequeña se toma un jarabe, y como todos sabemos, su sabor no es de lo mejor que hay en este mundo, pero no le quedaba otra alternativa que
tomarse toda la cuchara, no quería preocupar a su madre.
El día no es propio para que la pequeña se levante todavía, aunque le había insistido que quería hacerlo, Himeko se había negado, no quería que sufriera una recaída, pero Konemi seguía insistiendo hasta que lo consiguió, pero ese día estaría de vuelta en la cama más temprano que lo acostumbrado.
No había mucho que hacer debido al clima y por la salud de la pequeña Konemi, así que después de almorzar las dos estaban tiradas en la cama de Himeko viendo álbumes de fotos. Los álbumes corresponden a dos eventos ocurridos este mes, el concierto que dio Chikane en Kyoto y el otro de Navidad.
Comenzaron por él del concierto, la primera imagen es la que se tomaron en el aeropuerto y con esa foto comenzaron a recordar los fabulosos días que pasaron en esa ciudad
El viaje había sido tranquilo sin contratiempos, Konemi se dedico a dormir al igual que Himeko y Chikane se quedo despierta escuchando música en su mp4.
Un anuncio en el altavoz del avión y el letrero luminoso indicaban que el avión estaba a pocos minutos de aterrizar, Chikane despierta a la pequeña y a su vez Konemi despierta a Himeko, se tenían que volver a abrochar los cinturones.
Después de recoger sus maletas se dirigen a la salida del aeropuerto internacional en busca de un taxi que las lleve al Takaragaike Prince Hotel . El viaje no dura mucho ya que en éste se ubica a pocos kilómetros del aeropuerto.
Estando ya en el lobby del Hotel, Chikane hace los trámites necesarios para saber cual sería la habitación que le había reservado su representante. La habitación elegida fue una suite, una de las más costosas.
-Sabe que no quería algo tan lujoso, pensó Chikane
Acompañada del botones las tres iban hasta el último piso del hotel hasta la habitación número 3220.
Y como lo esperaba Chikane al ver todo el lujo la pequeña Konemi y Himeko dieron un grito de asombro y había motivos para hacer tener ese tipo de reacción, las paredes blancas estaban adornadas con pinturas famosas, el mobiliario que decoraba el lugar era de exquisitos detalles hechos de la mejor madera, al costado derecho se
encontraba una gran cama, y al frente un gran ventanal, la vista era magnífica se podía ver la avenida central y más allá un hermoso parque.
Después de ordenar sus maletas, decidieron ir hasta el restauran del Hotel, ya era hora de cenar.
El día primero de diciembre, el día en que estaba fijado el concierto, se levantaron muy temprano querían aprovechar la mañana, ya que por la tarde Chikane tenía que estar en Kinkaku Opera. La actividad elegida fue una caminata cerca del hotel, más específicamente al parque, los motivos para dicha decisión fue que la pequeña quedo encanta con la vista y segundo porque ni Konemi ni Himeko querían que Chikane se cansara si iban a recorrer la ciudad y los templos que estaban en el informativo que habían leído el día de ayer después de la cena.
El paseo estaba resultando realmente agradable, la vegetación era asombrosa, y tenía un área de juegos.
La pequeña no resistió la tentación de correr hacía donde están los juegos, era tanto su entusiasmo que se soltó de las manos de sus madres sin darles ningún aviso, por suerte la pequeña no se tropezó.
- Espera Konemi, le a gritó Himeko
Pero su llamado no fue escuchado la pequeña ya estaba encaramándose en la estructura de fierros, dicha estructura tenía forma de cubo.
Sus madres se apresuraron en llegar hasta donde estaba la pequeña, aunque fuera una diosa, ellas no querían que corriera riesgos por su acción tan temeraria, Konemi ya estaba llegando a lo más alto de la estructura.
Pero la pequeña no tuvo ningún percance, y se sentó en lo más alto y con una mano se afirmaba y con al otra las saludaba mientras que al mismo tiempo les gritaba que la acompañaran.
- Mejor anda tú, Chikane-chan, de seguro me caeré antes de llegar hasta donde está Konemi.
- Estás segura que no quieres acompañarme, se ve entretenido.
- Segurísima, ya tuve una mala experiencia con este tipo de juegos en mi niñez. - Pero esta es una buena oportunidad para borrarla, además si tienes algún problema yo te ayudaré
- No lo sé…
- Vamos, le insistió Chikane. - Esta bien...
Y así las dos fueron hasta el lugar donde estaba Konemi, en un principio a Himeko se le dificulto subir, pero gracias a los ánimos de la pequeña y al ayuda prestada por Chikane, pudieron las tres estar sentadas mirando los alrededores, pero Himeko no estuvo demasiado rato, prefería observarlas desde abajo además no quería
desaprovechar la oportunidad de fotografiar a Chikane-chan jugando.
- No sé porque nos abandonaste tan luego Himeko, le dijo Chikane una vez que se encontraban las tres caminando devuelta al hotel.
- Es que preferí tomarles fotografías, se veían tan divertidas jugando.
- Espero que no hayas capturado el momento en que estaba colgando, afirmándome solo de mis pies, eso sería muy vergonzoso.
- Pues te dijo la verdad…
- No me digas que si tomaste esa foto… -Pues si..
Después de darle la respuesta, salió corriendo, de seguro Chikane le quitaría la cámara para borrar la foto.
Espera…
Pero la persecución no duro mucho ya que le quedaban algunos metros para llegar al hotel una vez dentro tenían que comportarse.
Himeko las espero en el lobby para subir las tres juntas hasta su habitación para descansar un momento antes de almorzar
Unas dos horas antes de que comenzara el concierto, las tres estaban listas para ir al concierto, sólo esperaban que les avisara por teléfono la llegada de Motoki Arima, anteriormente había llamado a Chikane que él se encargaría de llevarlas al lugar del concierto.
Lo que no sabían es que las llevaría hasta el Kinkaku Opera en una limosina.
- Buenas tardes Chikane-san, Himeko-san, Konemi, las saludo amablemente Motoki. - Buenas tardes Motoki, dijo Chikane
- Buenas tardes Arima-san, dijo Himeko Y la pequeña lo saludo con un simple “hola”.
- Por favor acompáñenme su transporte las esta esperando.
Con asombro y sorpresa subieron en aquel vehículo, Himeko nunca se imagino que alguna vez tendría la oportunidad de viajar en una limosina, Konemi quedo asombrada por lo espacioso, estaba acostumbrada a viajar en un espacio más reducido Y
Chikane obviamente no le causo la menos sorpresa, casi toda su vida había viajado en una.
- Creí que seria un auto menos llamativo, le dijo Chikane a su representante.
- Como que llamativo?, esto es digno de una persona como usted, dijo burlonamente. Sabía muy bien que ella, desde que se encontró con Himeko quería vivir lo más normal posible sin tantos lujos, pero él le quiso jugar una pequeña broma. - Tú sabes a que me refiero, lo miro seriamente.
- De que hablan, dijo Himeko, estoy feliz de estar en una limosina. - En serio?
- Si de verdad… ah ya se porque te sorprendes de mi respuesta, tú estas acostumbrada a transportarte de esta manera, o no Chikane-chan.
- Bueno…si.
- Lo esperaba, le dijo Himeko.
- Sabía que a usted le iba a encantar Himeko-san.
- No te había dicho que no tienes que ser tan formal al hablarme Arima-kun.
- Lo siento, pero quería que disfrutaran de un vehículo confortable, yendo al concierto, además a la pequeña también le gusta.
Además de ir cómodamente sentados, la limosina estaba equipada con un televisor y tenían algunos dulces en un pequeño compartimiento.
Finalmente llegaron hasta la entrada de Kinkaku Opera, todos los ocupantes abandonan el vehículo, Motoki Arima y Chikane, se dirigen hacia la sala de espera, Himeko y la pequeña Konemi tuvieron el privilegio de sentarse inmediatamente en la primera fila del auditorio.
Al cabo de unos minutos llegó el otro músico, Misa Kaioh, la dinámica del concierto sería algo parecido al que se llevo a cabo en Tokio, pero todavía Chikane duda en tocar su canción.
- Pero por qué no la va a tocar Chikane-san, le pregunto extrañado Motoki.
- Es que esa vez había un motivo en especial además, tú sabes que le pasó a esa persona cuando la escucho.
Chikane no quiso nombrar a Himeko, no tenía la suficiente confianza con Misa Kaioh, que estaba en esa misma sala.
- Ah, ya veo.. Pero creo que eso defraudará al público, sabes como fue la crítica de aquella canción.
Lo que se refiere Motoki, es que no solo hablaron del “hombre” que conquisto el corazón de la princesa sino que la interpretación y todo el contenido de la canción. - Entonces que piensa, la cantó o no?
Motoki pensó por algunos segundos.
- Que te parece, si mejor solo tocas la melodía pero sin cantarla, así, esa persona no tendría la misma reacción que tuvo aquella vez.
- No lo sé…
Chikane seguía dudosa, sabía que ahora otra persona se vería afectada por esa melodía.
- Aunque no me guste la idea, sólo la tocaré, no quiero defraudar a mí audiencia. El concierto ha resultado igual o mejor que el anterior, la interpretación de Misa Kaioh ha sido magnífica, pero aún tenía que presentarse Chikane.
Después que fue anunciada Chikane comenzó a tocar el piano negro de cola, toco los mismos temas, hasta que llegó el momento de finalizar el concierto, el tema final, sería Nuestra Promesa.
Todo el público esperaba que comenzará a cantar pero no sucedió así, solo se escuchaba la bella melodía que salía del piano, Chikane mientras estaba moviendo sus dedos por sobre las teclas, lo hacía con los ojos cerrados, en un principio, ya que una vez más su espalda comenzó a doler.
La reacción que tenían dos personas sentadas en primera fila no era muy distinta, apenas escucharon las primeras notas, sabían lo que sucedería.
- Que te pasa Konemi, porque lloras, es una bonita melodía, pero es raro que no este cantando Chikane-chan.
- Lo que sucede es que ya he escuchado esa melodía. - Cuándo la miro extrañada.
- En casa, pero no te quise decir que lloré, no quería que te preocuparas. - Ya veo, pero dime te duele alguna parte
- Si el brazo izquierdo.
Y Himeko se acordó que ahí estaba el tatuaje de los símbolos del sol y la Luna “Esto si que es extraño”, pensó
- Trata de controlar tus lágrimas, Konemi, le dijo suavemente.
- No puedo mamá-Himeko, lo intento, pero no puedo dijo entre sollozos. - Esta bien, si no puedes, llora, pero no moleste a las demás personas. Y la pequeña lloró en silencio mientras escuchaba la melodía
Estando de nuevo en la habitación del hotel, las tres se encuentran acostadas,
conversando acerca de lo entretenido que fue la mañana y los planes que tendrían los próximos días, se quedarían al menos unos cinco días en esa ciudad, pero el tema que estaban tratando en este momento es del concierto.
- Me gusto mucho el concierto mamá-Chikane.
- No digas mentiras Konemi, el tono de voz que utilizó no fue de enojo.
- Te aburriste Konemi, Chikane lo dijo con tono triste, sabía que no era verdad pero le quería seguir el juego a Konemi.
- No… bueno… lo que pasa es que cuando estaba escuchando el violín me quede un momento dormida, dijo la pequeña sonrojándose.
- Y cuando yo estaba tocando el piano también. - NO, dijo enérgicamente, me sucedió otra cosa… - Ya sé, no tienes por qué decírmelo.
Chikane sabía que las dos personas con quien ha compartido todo este tiempo, habían llorado, pero también habían sentido dolor en los respectivo sitios de los símbolos.
- No sabía que a la pequeña ya había escuchado la canción, Chikane-chan. - No queríamos mentirte, pero tampoco queríamos que te preocuparas.
- Pero lo que no entiendo es porque las tres reaccionamos de esa manera, somos las únicas, las otras personas no parece afectarle, no lloran.
porque mejor nos dormimos, mañana y el resto de la semana visitaremos varios lugares, tenemos que descansar.
Y como siempre ha sido se desean buenas noches y se quedan profundamente dormidas.
Himeko sigue mirando las fotos, donde a veces salen las dos o las tres en los distintos templos y lugares de Kyoto.
- Parecían unas verdaderas vacaciones, no lo crees Konemi
- Si mamá-Himeko, por cierto, mamá-Chikane hoy aún no ha llamado - Es verdad, estará ocupada?, pero ya llamará.
Y las dos salieron del dormitorio en dirección a la cocina era hora de cenar, Chikane se había ido el día anterior, y ya la extrañaban demasiado, la casa se sentía más grande que lo normal.
Como lo prometió, la pequeña estuvo devuelta en su cama temprano, estuvo leyendo un cuento, pues ya era capaz de leer, aunque nada muy complejo, su lectura de kanjis era muy básica. Tenía que practicar su lectura, su escritura era buena, pero le faltaba mejorar su pronunciación. Después que leyó el libro se durmió, aunque no había tenido muchas actividades el día de hoy, aun así tenía sueño, su madre noto que estaba cerrando sus ojos poco a poco después que finalizo su lectura, la acomodo y le dio el beso de las buenas noches en su frente como siempre ha sido.
Himeko aún no tenía sueño, estaba preocupada de que Chikane aún no la llamaba o le mandaba un mensaje, cuando esta decidida a llamarla, su teléfono suena.
- Alo?
- Mi pequeño ángel, como estás, le dijo Chikane - Chikane-chan, te extraño, bueno te extrañamos. - Yo también, cómo esta Konemi?
- Esta mejor, hoy se levanto, pero ya está acostada. - Que bueno
- Y que tal tú día Chikane-chan?
- Aburrido, no he hecho otra cosa que pensar en ti, además estás reuniones son aburridas.
- Y cuando vas a volver?
- No lo sé, aún tengo otras reuniones mañana, además Motoki, no me ha dicho hasta cuando me va a retener.
- Ya veo… entonces no vas a estar para año nuevo? - Al parecer no, lo siento…
- No importa, lo que importa es tu carrera, por nosotras no te preocupes estaremos bien, extrañándote pero bien.
- Yo igual, mañana te llamaré de nuevo. - Te amo Chikane-chan
- Te amo mi Himeko
Y la llamada se termino, ambas suspiraron después que colgaron sus respectivos teléfonos.
Después de dejar su celular en la mesa de noche Himeko decide tomar un baño, tenía frío.
Cuando estaba de vuelta en su habitación, decidió encender la tele pero no había nada bueno, así que la apagó, como aún no tenía sueño, tomo entre sus manos el otro álbum, no lo habían alcanzado a mirar, ahora era una buena oportunidad, levanto las sábanas y se acostó.
La navidad estaba aproximándose faltaba menos de una semana, Himeko estaba en apuros no sabía que regarle a su princesa a la pequeña había decido regalarle una muñeca, lo bueno es que tenía algo de dinero ahorrado, pero tenía otro problema en que momento iba a salir a buscarlo, ahora que estaba sin trabajo no tenía oportunidad de recorrer las tiendas a solas, la solución le llegara de la forma que menos se
imagina.
En un momento en que las dos estaban a solas en la habitación de música, la pequeña estaba en su cuarto practicando su escritura, empiezan la conversación acerca del regalo para la pequeña Konemi, la idea es que sea una sorpresa. - Como lo haremos, Chikane-chan…
- Que tal si yo voy y el compró el regalo y luego te aviso antes de llegar a la casa, para que no vea lo que compre…
- Pero sabes que regalarle. - Un peluche?
- Tenía pensado otro regalo, una muñeca… - Y no será mejor los dos regalos?.
- Eso suena mejor, Chikane-chan
- Pero que le diremos a Konemi, sería extraño que salieras tú sola. - Tienes razón, pero que le decimos.
- En vez de decirle algo, sale tú con ella y yo compró los regalos - Pero no sería mejor ir en auto.
- Lo dices como si no pudiera andar otra vez en autobús. - No quise decir eso, pero…
- No digas nada más, está decidido, yo comprare los regalos y tú llevaras a Konemi a dar un paseo.
- Pero cuál será el motivo de que tú no vengas - Le diremos que me llamaron de una entrevista y ya. - Pero es mentira
- Acaso se te ocurre algo mejor… - Pues no.
- Bien decidido mañana mismo iré a comprar sus regalos.