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Capítulo 2. Marco Teórico

2.1. Modelos para un aprendizaje significativo

2.1.3. Elementos que conforman un estilo de aprendizaje

Un estilo, explica Lozano (2008), se compone de disposiciones, preferencias, tendencias, patrones conductuales, habilidades y estrategias de aprendizaje que se deben de contemplar en la definición y consideraciones de los estilos de aprendizaje. De está forma, una disposición se refiere al estado físico o mental de un individuo que lo lleva a hacer o no una tarea determinada, observándose un grado de motivación e incentivo que le ayuda a efectuarla. En especial, la disposición tiene que ver con la voluntad de querer emprender una acción y realizarla con agrado, lo que se relaciona con el interés, el estado de ánimo y un compromiso individual.

Por otro lado, las preferencias son definidas como los gustos de los sujetos y la posibilidad que tienen de elegir entre determinadas opciones de manera consciente y de acuerdo con su voluntad. Consecuentemente, la preferencia se observa al momento de actuar o elegir un aspecto, tales como: ponerse un color sobre otro, escuchar cierta música o usar determinado método para aprender, lo que les proporciona satisfacción, agrado y alcanzar el éxito deseado.

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El tercer elemento lo conforman las tendencias, las cuales son definidas por Lozano (2008) como las inclinaciones inconscientes que se presentan al momento de emplear acciones de cierta forma. El autor afirma que hay sujetos que, cuando están enojados, elevan la voz y otros que se quedan en silencio cuando se les insulta o grita, lo que caracteriza al tipo de tendencia mostrada.

Una vez que se tiene noción sobre los estilos de aprendizaje en los estudiantes, es importante que el docente gestione en los mismos estudiantes la confianza en sus propias fuerzas para que alcancen sus metas, brindándoles apoyo y valorándolos positivamente. También debe desarrollar experiencias didácticas que favorezcan el aprendizaje,

permitiendo que exploren, analicen y obtengan los conceptos por sí mismos. De acuerdo con Vygotsky (citado en Ribes, 2004, p. 140), el docente puede utilizar metodologías que permitan la interacción entre los estudiantes, ya que estos forman parte de un contexto histórico-cultural y eso les permite compartir y aprender de los demás. Por consiguiente, los estudiantes generarán un conocimiento complejo partiendo de lo elemental y mostrando estrategias valiosas para su comprensión. También, tendrá que utilizar factores que influyan para que adquiera y mantenga la atención de los estudiantes, ya que es parte fundamental para el desarrollo del

aprendizaje. Al impartir sus clases, puede llegar a ser un modelo a seguir y promover el sentido de lo aprendido, es decir, dar los objetivos a sus estudiantes, motivarlos y generar la retroalimentación continúa de sus avances.

La atención centrada en objetivos de aprendizaje es lo más importante para que el estudiante integre nueva información a sus saberes, la entienda, asimile y aplique

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dentro de su vida escolar o cotidiana, a medida que lo aprendido le sea útil, lo guardará en su memoria a largo plazo. No obstante, ante el modelo actual aún se observan prácticas arraigadas de una educación tradicionalista, centrada en la autoridad del docente y la adquisición de conceptos de forma mecánica y repetitiva. Este modelo retoma una enseñanza medieval, en la que el estudiante es considerado un recipiente vacío en el que se viertan los saberes específicos que debe aprender el educando (Zubiría, 2004), ignorando los procesos que se presentan alinterior de la mente.

De acuerdo a Lorenzo (2006), para que el docente mantenga un buen nivel de atención por parte de los estudiantes, tiene que organizar el currículo de forma temática y adaptarse a dicho núcleo, ya que para motivar al estudiante, es importante proveerle materiales y recursos apropiados para mantener su presencia. Este autor también señala que los materiales sean adaptados de acuerdo al nivel, conectándoles así con su

conocimiento previo o el conocimiento del mundo que ellos poseen.

Promover un ambiente relajado en el salón de clases, contribuye a mantener el filtro afectivo o nivel de ansiedad del estudiante bajo y de esta forma, lo llevaría a distraerse menos en clase. La entrada de conceptos académicos se profundiza llevando a los estudiantes a niveles de pensamiento más avanzados. Cada vez que se introduzca una idea o concepto nuevo, es necesario realizarlo a través de visuales, dirigiendo la atención del estudiante a lo más importante. Claro está, también es necesario activar su

conocimiento previo antes de introducir el concepto nuevo, para así llamar la atención del estudiante, facilitando la negociación y resolución de problemas en el momento apropiado.

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La información que los estudiantes reciben de su entorno y en el salón de clase se registra de manera sensorial y es almacenada temporalmente, en este proceso el

individuo determina la importancia para ser retenida o eliminada. Si esta información es procesada, llega a una segunda etapa que es la memoria de trabajo, por lo tanto le dio especial atención a esa información.

La última frase “dio especial atención a esa información”, está referida porque es evidente que existen estudiantes quienes pueden estar haciendo alguna actividad como platicar, dibujar o escuchar la clase, y de todas maneras, el mismo estudiante puede procesar esa información, entenderla y aplicarla para resolver algún cuestionamiento, problema o ejercicio. Este no es el caso de la mayoría de los estudiantes, ya que existen algunos que requieren aislarse de distractores como los ruidos y concentrarse en la información nueva, sin embargo no es ajeno a lo que pasa en su entorno; por lo tanto, “…es evidente pensar en la atención como el procesamiento cognitivo centrado en determinados aspectos del entorno…este procesamiento no excluye necesariamente otros estímulos…” (Ormrod, 2008, p. 222).

Si la naturaleza de la atención se simplifica en que las personas se limitan en ponerla sólo a lo que les interesa, entonces, ante estos escenarios el docente debe tomar en cuenta algunos puntos denominados estímulos, para de esta manera captar la atención de los estudiantes. Dichos estímulos se dividen dentro de las siguientes características: tamaño, intensidad, novedad, incongruencia, emoción y significado personal (Ormrod, 2008).

En conclusión, Ausubel, Novak y Hanesian (1986) en base a diferentes estudios realizados, determinan que la forma más importante de conocer los elementos que

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conforman un estilo de aprendizaje en el salón de clases, consiste en formular dos distinciones de procesos; la primera distinción es el aprendizaje por recepción y descubrimiento y la otra, aprendizaje mecánico o por repetición y significativo. La primera distinción es donde el mismo estudiante adquiere sus conocimientos dentro y fuera del salón de clase por parte del docente, no los descubre por sí mismo. En la segunda percepción, el aprendizaje es por recepción verbal, no es ineludiblemente mecánico ya que puede ser significativo o bajo la resolución de un problema.