Moscú, 2002
Apertura de los Cuatro Caballos
1 . e4, eS 2. Qj f3, Qj c6 3. j, b5, Qj f6 4.
Qj c3, j,d6?!
El GM ruso (elo FIDE: 2.63a) rechaza 4 . . . . , j,b4, 4 . . . . , j,c5, 4 . . . . , Qjd4 e incluso 4 . . .. , d6 y opta por esta jugada poco corriente que blo quea el paso al peón. Contra un jugador despre venido, a ser posible más débil, no es una mala idea, pero en este caso el elo FIDE del bando blanco pasa con holgura de los 2.500, y el primer jugador es perfectamente capaz de orientarse en la apertura. En consecuencia, el planteamiento de las negras es dudoso en sí mismo.
5. d3, h6
Una vez que se ha jugado el alfil a d6, no hay que dejar que se clave el caballo.
6. h3, . . .
Misma jugada, distinta idea. 6 . . . . , o-o 7. g4!?, . . .
N
Lejos de haber quedado desconcertado por la línea secundaria que ha empleado el adversa rio, el bando blanco se aplica a tratar la posición con lógica. Puesto que la réplica temática a una ofensiva por un flanco implica un contraataque en el centro, las blancas juzgan que tienen una buena oportunidad de lanzar adelante el peón ccg» al estar obstaculizado el peón de d7. Ahora, lo mejor que tienen las negras parece ser 7 . . . . , a6 a. j,xc6, dxc6, que recuerda a la Variante del Cambio de la Española; Podlesnik-Pavasovié, Liubliana, 2002. En esa partida, las negras, por lo menos, habían favorecido el desarrollo al liberar el alfil de ca. Por alguna razón, Jarlov no está contento con 7 . . . . , a6 (¿demasiado ortodoxa?) y pretende seguir su propio camino.
7 . . . . , .l:!. eS?! 8. g5, hxg5 9. j,xg5, . . . Así, e l primer jugador consigue clavar e l ca ballo de todos modos -planteando la amenaza Qjd5- y obtiene posibilidades de generar algo por la columna ccg».
9 . . . . , Qj d4?
Sin duda, esto es lo que se ocultaba detrás de . . . , .id ea, pero Emelin tiene una sorpresa de reserva. 9 . . . . , j,b4 es más apropiada; enton ces, 1 0. l::i.g1 , Qjd4 1 1 . j,c4, Qj e6 1 2. j,xe6,
b:í,
xe6 1 3. � d2 sería más fácil de jugar conblancas, y está claro que 1 1 . . .. , c6 1 2. a3, j,xc3+ 1 3. bxc3, Qje6 1 4. j,xe6, � xe6 1 5. Qj h4 da ventaja a las blancas.
1o.
QJ ds!, . . .Dado que tienen que vérselas con l a clavada y la inminente ocupación de la columna ccg», las negras deberían haber tenido más consideración con el caballo de f6, aunque se hubiera pasado por alto la textual porque deja desprotegido el al-
fil d e b5. A l fin y a l cabo, las blancas han estado tramando atacar f6 tanto con el alfil como con el
caballo desde que el alfil negro llegó a d6. Si 1 O .
. . . , 'Llxb5 1 1 . i,xf6, i,e7 1 2. 'Llxe7+, .l::l_xe7,
el bando blanco echa leña al fuego con 1 3 .
.J::¡
g1 ,y 1 1 . . . . , gxf6? 1 2. l:í. g1 + conduce al mate por fuerza; p. ej. : 1 2 . . . . , �fa ( 1 2 . . . . , � h7 1 3.
'Llh4) 1 3. 'iVd2. 1 0 . . . . , i,e7
Tsesarski da 1 O . . . . , c6? 1 1 . 'Ll xd4, exd4
(yo diría que las negras aguantan después de 11 . .. . , cxd5 1 2. 'Llf5 con tal de que jueguen 1 2 . . . . , i,fa y eviten 1 2 . . . . , 'iVa5+ 1 3. c3, 'iVxb5? 1 4. 'Llxd6) 1 2. 'Ll xf6+, gxf6 1 3. i, h6, � e5 1 4. � g 1 +, .ti.g5 (1 4 . . . . , � h7 1 5. 'iVg4) 1 5. i,xg5, fxg5 1 6. 'iVh5, i,f4 ( 1 6 . . . . , cxb5 1 7. It.xg5+, �fa 1 a . .l::i,f5, 'iVa5+ [1 a . . . . , 'iVea 1 9. 'iVha+, � e7 20. 'iVf6+, �fa 2 1 . � h5] 1 9. �e2, �ea 20. 'iVha+, �e7 21 . 'iVf6+, �ea 22. !;Ig1 ) 1 7. i,c4, con ventaja decisiva de las blancas.
1 1 . 'Ll xe7+, 'iVxe7 1 2. 'Llxd4, exd4 1 3. l:tg1 !, . . .
Quizás las negras esperaban que e l adversa rio hiciera algo esta vez con respecto a su de satendido alfil, dada la horquilla que se amenaza en b4, pero de nuevo el primer jugador sigue adelante con su estrategia por el flanco de rey. De hecho, a estas alturas, Jarlov debe de estar lamentando el experimento que ha hecho en la apertura.
1 3 . . . . , c6
Aparte de lo obvio, se prepara . . . , d5. Aceptar la invitación con 1 3 . . . . , 'iVb4+ sale mal; p. ej.: 1 4. c3!, dxc3 ( 1 4 . . . . , 'iVxb5 1 5. i,xf6, g6 1 6. 'iV d2, y ahora desalojar el alfil con 1 6 . . . . , 'iVb6 1 7. i,xd4, c5 1 a. i,e3 deja al segundo jugador con un peón menos y todavía con problemas de fensivos que superar en vista de sus débiles ca sillas negras) 1 5. i,xt6!?, cxb2+ 1 6. �f1 , bxa1 'iV ( 1 6 . . . . , g6 1 7 . .l:db1 , 'iVxb5 1 a. ld xb2, �c6 1 9. e5 parece el mal menor) 1 7 . .M.xg7+,
N
1 7 . . . . , �fa 1 a. 'iVxa1 , 'iVxb5 ( 1 a . . . . , � e6 1 9. ld h7, �ea 20 . .U. ha+, 'iVfa 21 . i,da!?) 1 9. � h7 o 1 5. a3, 'iVd4 1 6. i,e3, 'iVe5 1 7. ld g5, 'iVe6 1 a. bxc3, c6 1 9. i,c4, d5 20. exd5, 'iVxh3
21 . �d2, cxd5 22. i,xd5,
n
xe3 23. fxe3,t¿)xd5 24. 'iVg1 . En el mejor de los casos, las negras tienen que batallar mucho para sobrevivir en estas líneas, lo que indica el lío en el que se han metido. Hasta ahora, Jarlov no ha logrado si no desconcertarse a sí mismo; en concreto, so bre cómo debería proteger el flanco de rey.
1 4. 'iVta!, ...
N
¿ Es que no han leído las blancas el guion? Los escaques relacionados f6 y g7 parecen ser todo lo que les preocupa; lo que pasa en el flan co de dama es lo último en lo que piensan. Pues que les vaya bien. El último gesto de ataque in crementa la presión todavía más; el segundo ju gador está empezando a echar de menos al guardián de las casillas negras. Debe de ser ho ra de hacer 1 4 .... , �fa a fin de enfriar un poco el entusiasmo que muestra el rival por la columna ccg•• ; p. ej. : 1 5. 'iVg3, d5! 1 6. i,a4 (1 6. i,h6?,
38 E R R O R E S G A R R A F A L E S E N A J E D R E Z . e O N O e E R L O S . E V I T A R L O S
i,g4!), 'iVb4+ ( 1 6 . . . . , dxe4 1 7. 0-0-0) 1 7. i,d2, 'iYxb2, y las blancas pueden elegir entre 1 8. 'iYxg7+, r-Ji;e7 1 9. i,gs, �xa1 + 20. �e2, �xg1 21 . i,xf6+, �e6 22. �xg 1 , �xf6 23. f4 y 1 8. �e2, «sencilla», pero quizás más eficaz. Las negras podrían probar suerte con 1 7 . .. . , �xa4 1 8. �xg7+, r-Ji;e7 1 9. M,g6, lbxe4 20. dxe4, i,e6, que no es agradable, pero parece más fuerte que la continuación de la partida.
1 4 . . .. , �b4+?
Las negras ya no pueden resistir la tentación más tiempo; están tan frustradas por los aconte cimientos que tienen lugar en el flanco de rey que están deseando aprovechar sus oportunidades en cualquier otra parte del tablero. Podían haber evitado esta imprudencia adoptando una varian te de apertura más sobria; ahora surge la deses peración -caldo de cultivo segurísimo de errores garrafales-, y solamente pueden culparse a sí mismas.
1 5. �d1 , . . .
Parece que las blancas l o han calculado to do. La estrategia sigue girando en torno al caba llo de f6. Teniendo esto presente, habrán investigado 1 5 . . . . , lbxe4 1 6. dxe4, ¡yxb2 1 7. i,c4!, . . .
N
1 7 . . . . , d5 ( 1 7 . . . . , 'iVxa1 + 1 8. �e2, M_xe4+ [1 8 . . . . , d5 1 9 . .l:íxa1 , dxc4 20. M,g1 no hace más que prolongar la tortura] 1 9. 'iVxe4, �xg1 20. �e8+, � h7 21 . i,d3+, seguido de mate) 1 8. M_c1 , �c3 ( 1 8 . . . . , dxc4 1 9. i,f6, g6 20. �h5) 1 9. �xc3, dxc3 20. exd5.
1 5 . . . . , �xb2
Las negras están contra las cuerdas; su flan co de rey está maduro para la cosecha. A pesar de la inesperada jugada 4 del adversario, las blancas han conseguido conducir la partida muy bien; su reacción temática, constructiva, ha logra do poner la situación en contra del bando negro por completo. La estrategia de este último estaba concebida para desestabilizar al contrincante y, en consecuencia, ponerle nervioso e inducirle a jugar mal. Sin embargo, ha sido lo contrario lo que ha pasado: los nervios del segundo jugador son los que se han visto afectados, y es él quien ha cometido las equivocaciones . . .
1 6. i,c1??, .. .
i Uy! La idea es correcta, s u ejecución, no. Atacar la dama pierde, de hecho, un tiempo, ya que la dama negra se ve obligada a retirarse a una casilla desde la que puede organizarse una defensa. 1 6. �xf6 directa muestra la diferencia capital de que 1 6 . . . . , gxf6 1 7. i,c1 +, � h7 1 8. i,xb2, cxb5 1 9. i,xd4 es horrible para las ne gras; en otras variantes, el alfil se queda en g5 -ganando así valioso tiempo- salvo aviso en contrario (y las blancas ganan). 1 6 . . . . , .i:te6 da al bando blanco dos alternativas agradables en tre las que elegir: 1 7. �d8+!, � h7 1 8. l::í.c1 ,
�xb5 1 9. f4 y 1 7. �xg7+, �xg7 1 8. i,c1 +,
ld g6 1 9.
M.
xg6+, �xg6 20. i,xb2, cxb5 21 .�d2, d5 22. t!,g1 +, �h5 23. exd5, i,xh3 24. i,xd4. Poner la dama en la esquina con 1 6 . . . . , 'iVxa1 + 1 7. i,c1 , g6 pierde por 1 8. l,Ig4; p. ej.: 18 . . . . , M_e6 1 9. �d8+, �g7 20 . .S,h4. En cuanto a 1 6 . . . . , 'iVxb5, las blancas emplean el tiempo que se han ahorrado para jugar 1 7. i,h6. Es interesante que este error no se haya pro ducido como resultado de una jugada sorpren-
dente del rival que requiriera u n análisis actuali zado -el primer jugador debe de haber tenido la posición del diagrama en la cabeza antes de em prender esta acción-. Es de suponer que tampo co puede achacarse la equivocación a los apuros de tiempo, ya que solamente se han hecho quin ce jugadas. En realidad, el error se centra en f6 y la columna «g,, (como todo lo demás). Así pues, ¿qué es lo que se les escapó a las blancas y por qué? Una posibilidad es que tal vez no les aca bara de convencer el final que resulta de 1 6 . . . . , gxf6 1 7. �c1 +, etcétera. Si así es, no debería haber sido así. De manera alternativa, puede que hubieran pasado por alto la jugada 1 7 de las ne gras y -al resultar la dama negra una pieza de tan poca utilidad en tantas otras variantes hasta el momento- no vieran más que 1 7 . . . . , g6?? (véase el comentario a la jugada 1 7 de las ne gras). O podrían haberse distraído por la desven turada dama y decidido -con mal criterio- matar dos pájaros de un tiro y atacar la dama y abrir a la vez la columna "g" con �c1 , jugada de ••do ble finalidad». O fueron los nervios, al fin y al ca bo (¿la perspectiva de dar una lección al GM Jarlov por su falta de respeto . . . ?).
16 . . . . , ¡vxb5! 1 7. ¡vxf6, �h5+! 1 7 . . . . , g6?? 1 8. �xg6+, fxg6 1 9. ¡vxg6+, <;t>f8 20. �h6+, cJ;;e7 21 . �g5+, etc. 1 8. f3, g6 1 9. l:[g5, . . . N 1 9 . . . . , ¡vh7? Dejando escapar 1 9 . . . . , ¡vxh3! 20. ldxg6+ (20. ¡vxd4, ¡vxf3+ 21 . <;t>d2, d5 22. �b2, ¡vf4+ 23. <;t>d1 da igualdad) 20 . .. . , fxg6 21 . ¡vxg6+, <;t>f8 22. �a3+ (22. �h6+, <;t>e?),
1:;!
e? 23. ¡vf6+, <;t>g8 24. �xe7, ¡vf1 + 25. cJ;;d2, ¡vf2+ 26. <;t>c1 , �e1 + 27. <;t>b2, �c3+, con jaque continuo.20. �xd4, ¡vg7 21 . � b2, ¡vxd4 22. �xd4, d6??
Sin duda, las negras consideraron que había pasado lo peor y habían evitado con habilidad el posible bochorno de perder rápida y brutalmente con 4 . . . . , �d6. Sin embargo, el sufrimiento va a volver a empezar porque, de hecho, la única manera de impedir otra pesadilla es mediante 22 . . . . , d5! , más agresiva.
23. h4, . . .
N
22 . . . . , d6?? fue demasiado pasiva. El estado de ánimo del segundo jugador parece haberse adaptado a la dirección, en apariencia pacífica, que ha seguido la partida, y su nivel de adrenalina ha ido equilibrándose ante el final que se avecina -de ahí que pusiera el peón en d6 a fin de apun talar los vulnerables escaques negros-. La última jugada de las blancas, sin embargo, anuncia una nueva ofensiva por el flanco de rey, esta vez con el plan de explotar el control de la gran diagonal a1 -h8 para que el peón «h» dé en la diana.
23 . . . . , �ta
Saliendo de la clavada. 23 . .. . , d5 llega de masiado tarde: 24. h5, dxe4 25. fxe4, ld e6 26. \ird2, y la otra torre entra en combate.
24. \ird2, \ire7 25. f4!, . . .
Las blancas -una vez más- demuestran que es difícil quitárselas de encima. La amenaza es f5; entonces, . . . , gxf5 deja el camino expedito al peón «h».
2 5 . . . . , c 5 26. � b2, \ird7
26 . . . . , b6 27. f5, gxf5 28. exf5, �b7 29. h5, d5 30 . .S,e1 +, \ird6 31 . .S.xe8, �xe8 32. �f6
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y 26 . . . . , �d7 27. f5, .i::í,g8 28. l:lag1 no ayudan a las negras. 27. f5, gxf5 27 . . . . , �c6 28. fxg6, fxg6 29. l:!.xg6, �e6 30. h5, �f7 31 . ll g7!, �xh5 tropieza con 32. .u h1 ' �f3 33 . .ll h3,
_¡:¡
f8 34 ..l::í.
gg3. 28. h5!, . . . N28. exf5 es sencilla y fuerte. 28 . . . . , fxe4 29. h6, . . . Adelante.
29 . . . . , �c6
29 . . . . , e3+ 30. �e2, f5 31 . .U xf5, �c6 32.
.Id f4, d5 33. �f6, d4 34. h7, �e6 35. a4, �d5
36. l:lh4. 30. h7, e3+
30 . . . . , exd3 31 . h8¡v, l:I xh8 32. �xh8,
dxc2 33 .
.ld
g8.31 . �e2, f6 32. �xf6, �e6 33. ld h1,
bi.
h834. �xh8, .U. xh8 35. �xe3, b5 36. a3, aS 37.
l::í. h6, a4 38. id xe6,
l:!.
xh7 39. l:t gg6, 1 -OInstructiva partida. El segundo jugador pagó caro su plan de juego, que falló por completo. Las equivocaciones que cometió y el juego cons tructivo de las blancas hicieron que pasara apu ros durante toda la partida. El efecto psicológico que esto produjo en él fue contentarse con el fi nal tras retroceder con la dama a h7 (a diferencia de buscar 1 9 . . . . , ¡yxh3), después de lo cual Emelin continuó representando el papel de agre sor. El bando negro se puso en evidencia, y su nivel de juego también se resintió.
Reajuste
En el próximo ejemplo, la única posibilidad de
las blancas es que el adversario no se adapte al hecho de que es él quien manda.