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1 1 PER DER CUAN DO PARECE GANA DO

TO DO

No quiere decir nada jugar bien y perder. Thomas Fuller (1 654-1734), médico y escritor

británico. Gnomologia (1732)

El gol en propia puert a en el último min uto del part ido, cuando se iba ganando uno a cero, el golpe inesperado en el último asalto, caer en la última valla cuando se llevaba una ventaja de cuarenta y cinco metros, una bola fuera de l ímites en el hoyo 1 8 .. . Este capítulo presenta una instructiva colección de historias de mala suerte.

Antes de detenernos en el punto crítico de nuestro primer ejemplo, veamos cómo el autor se ganó primero su supuesta victoria moral.

Volkov-Tkachiev

Moscú, 2002

Las blancas tienen una torre y dos piezas muy buenas por la dama, lo que, aqu í, es un buen trato. En realidad, la ventaja blanca pronto resultó ser decisiva.

34. 4:'le4, �d8 35. 4:Jc3!, b!,a3 36. 4:'lb5, gd3

36 . . . . , .l:la2 37 . .Uxc7, axb4 38. �e4 ilus­ tra bien cómo el ejército más numeroso se impo­ ne al más pequeño.

37. bxa5, c6 38. a6!, .. .

Las blancas son conscientes de que tienen una baza para triunfar en la columna <<a».

38 .. . . , cxb5

38 . . . . , U xf3 es inútil: 39. 1:!. xf3, cxb5 40. a7 , h5 41 . jd a1 , �a8 42 . .l:I b3, y la torre pron­ to llega a b8 para hacer salir a la dama.

39. U a1 !, �f6!

39 . . . . , Uxt3 40. b!, xt3, �d4 41 . .Ufa3, � a7 42. U b3 retrasa un poco más que el co­ mentario anterior la llegada del peón a la meta. La textual, por otra parte, es la última tirada de dados antes de abandonar, opción por la que se decantarían las negras después de 40. �e2! , que es un sencillo ataque doble a las restantes piezas enemigas .. .

40. �e4??, . . .

Un sencillo ataque doble a las restantes pie­ zas enemigas . . .

40 . . . . , .l:l.a3!

. . . y las negras ganan . No puede tomarse la dama porque hay . . . , .U xa1 +, seguida de captu­

rar la otra torre, y 41 . .U. xa3, �xf1 + 42. �h2,

�f4+ 43. g3 (43. �g1 , �c1 + 44. �f2, �xa3) 43 . . . . , �xe4 da la victoria a las negras. En con­ secuencia, las blancas deben entregar la niña de sus ojos de a6, por la que antes habían sacrifica­ do el caballo. iUy!

41 . Uad1 , �xa6 42. �d5, f5 43. �f3,

No cabe duda de que las circunstancias han cambiado. 46. gxf3, 'iYe2 47. ,Ut1 , �g5! 48. �g1 , � h4 49. ti f2, �e3 50. �g2, 'iVt4 51 . .u bb2, g5 52. � h 1 ' � d6 53 . .u fd2, 'iVt4 54. l:If2, h5

Y las negras acabaron ganando en la juga­ da 65.

¿Cómo explicamos el error garrafal de las blancas? Es obvio que vieron 40. �e2!, pero es­ taban demasiado ocupadas ganando para ver el peligro. Por si amenazar la dama y la torre no bastara, también quisieron seguir teniendo en la mira la casilla de coronación . Sin embargo, eso fue «pasarse>> un poco, y el tiempo que emplea­ ron asegurándose de que exprimían al máximo la posición final esperada podía haberse empleado mejor revisando dos veces (o una nada más) que no hubiera una piel de plátano.

De nuevo, en vez de pasar directamente al próximo fracaso, sería mejor hacerse una idea de la habilidad con que el culpable acometió la lí­ nea victoriosa. Al hacer eso, podemos tener has­ ta cierto punto una idea de cuál era su estado de ánimo al autodestruirse.

Sagalchik-L. Kaufman

Campeonato de Estados Unidos, Seattle, 2002

Quizás la primera jugada que acude a la men­ te en la posición del diagrama es 1 6. tt:Jxa4, ga­ nando tiempo a expensas de la dama. Entonces,

1 6 . . . . , �a7 17. Gbc5, �xe4 1 8. 'iVxe4, .l::i,c8 1 9 . .U a4, �b6 parece un pelín preferible para el bando blanco, al igual que 1 6 . . . . , �b5 17.

¡vxb5+, axb5 1 8. �xb7, .Uxa4 1 9 . .l::í.xa4, bxa4 20. .U a1 , �d7 21 . .U xa4, cJ;;c7 22. �e4, cJ;;b6. En vez de eso, las blancas producen un ejemplo de manual de cómo explotar la posición del rey enemigo cuando todavía reside en el cen­ tro por tener dañada la estructura del flanco de rey.

1 6. �xb7, �xb7 1 7. d5!, . . .

E l practicante experimentado del Gambito de Dama siempre debería andar a la caza de este temático sacrificio de peón , que puede tener va­ rias aplicaciones. En este caso, la idea es abrir la columna ••e>> , después de lo cual las negras ten­ drán graves problemas con el rey.

1 7 . . . . , Gbxd5

17. . . . , exd5 1 8. tb d4 es parecido a la parti­ da. 17 . . . . , e5? 1 8. d6, �d8 1 9. tt:Jxe5, y captu­ rar en e5 se encuentra con una horquilla. Las negras prefieren aprovechar la oportunidad de su­ primir una pieza atacante peligrosa en potencia.

1 8. t¿jxd5, exd5 1 9. t¿jd4, ...

Se ha completado la fase 1 . Esto es más fuerte que 1 9 . .U xa4, 0-0 20. GtJd4 porque luego

104 ERRORE S GARRAFALE S EN AJEDREZ. CONOCERLO S. EVI TARLO S

de la textual las negras no pueden jugar 1 9 . . . . , 0-0?, ya que entonces 20. l¿jf5 amenaza ganar tanto el alfil como el rey (con �g4+). Tampoco está claro todavía dónde está mejor situada la to­ rre de dama blanca, de modo que tiene sentido plantar primero el caballo en el puesto deseado.

1 9 . .. . , c;;t>ts

Sabemos que 1 9 . . . . , 0-0? pierde por 20. l¿jf5, pero el segundo jugador debería preferir 1 9 . . . . , �d7, protegiendo -si bien de manera temporal- f5 (así como el peón de a4, por si sirve de algo). Entonces, Juzman sugiere 20. �h5, y la iniciativa blanca compensa los dos peones con holgura. La misma valoración puede hacerse

después de 20. �f3 o 20. M. e1 .

20. lLJts, . . .

20. �h5!? e s una posibilidad también aquí, y parece que es lo que pensaban las negras a juzgar por su próxima jugada.

20 . . . . , h5?!

20 . . . . , M,ga ofrece mejores posibilidades de frenar a las blancas, aunque la partida se ha vuelto difícil para el bando negro.

21 . .ld xd5!, . . .

N

Fase 2. Esta descarada jugada pone de relie­ ve la superioridad de las blancas; el quid es que 21 . . . . , �xd5? 22. �xe7+, c;;t>ga 23. �xf6 amenaza tanto mate en g7 como una horquilla en e7, lo que obliga a las negras a desprenderse de la dama. Al eliminar el peón de d5, se abre pa­ so para que las torres aúnen fuerzas en el ata­ que que se avecina. Mientras tanto, las negras no tienen más remedio que limitarse a hacer frente a las amenazas.

21 . . . . ,.Sea 22 . .U.ad1 !, . . .

La última jugada negra apoya e l alfil, pero también ha introducido una amenaza simbólica de ataque en descubierta. Al doblar las torres, las blancas tienen la intención de efectuar la incur­ sión decisiva en d7, pero estarían más que con­ tentas si les hiciesen la jugada de alfil; p. ej.: 22. . . . , .i,b4?? 23. �xe8+, c;;t>xe8 24 . .ld d8 mate.

22 . . .. , �c6

Adelantándose a .U. d7 y defendiendo la torre a fin de liberar el alfil.

23. h4!?, . ..

N

Clara señal de que las blancas controlan to­ talmente la situación. Incluso el final parece bue­ no (pero las negras no deberían sobrevivir tanto tiempo), y el primer jugador da al rey algo de es­ pacio para respirar con objeto de evitar todo de­ sastre por la primera fila. Las blancas han jugado de manera excelente hasta ahora.

23 . . . . , .i,b4 24. ld d8, . . .

La fase 3 debería ser l a parte final d e la par­ tida, quedándose las blancas, de hecho, con una torre más que facilitara la consecución del triunfo.

24 . . . . , aS 25. U 1 d7??, . . .

E n u n par d e jugadas, las blancas, ebrias de victoria, se las ingenian para encontrar una ma­ nera aún más rápida de perder. La sencilla 25.

M. xe8+, �xe8 26. �a6!, seguida de 'li'xf6,

con las amenazas duales �xh8 mate y .U. d8 es la parte más fácil de toda la campaña que ha lle­ vado a cabo el primer jugador; 26 . . . . , .i,e7 pier­

de por 27. M. e1 .

Desde que nos incorporamos a la partida, las negras no han planteado ni una amenaza genui­ na, al estar demasiado ocupadas en tareas de­ fensivas. Han tenido que reaccionar de continuo a

la implacable acción del adversario, que ha lanza­ do numerosas amenazas por el camino; incluso el estado de las respectivas estructuras de peones habrá potenciado la sensación de poder ío, cada vez mayor, que tenía el primer jugador. En conse­ cuencia, la partida ha llegado a un punto en el que las blancas no pueden ver las jugadas del ad­ versario más que como meros recursos defensi­ vos: de ahí el error.

25 . . . . , �xd7 O -1

La única manera de defenderse del mate, pe­ ro esta captura, muy obvia, gana.

Entrar a matar

La psicología del ataque de mate actúa de modo que cualesquiera dudas que el agresor pu­ diera haber tenido antes de la parte inicial de la ofensiva o durante ella se van disipando a medida que el rey enemigo va quedando más expuesto y aumenta la confianza del atacante. En conse­ cuencia, cuando llega la hora de entrar a matar o cobrar una recompensa de material, la ccconfirma­ ción» de que el ataque era correcto y triunfaba de verdad excluye los pensamientos negativos como la existencia de un recurso defensivo u otro agua­ fiestas por el estilo.

Aquí vemos una ofensiva en el flanco de rey, bien dirigida por un MI , que termina en dos erro­ res garrafales (uno detrás de otro y de gravedad creciente).

Konguvel-Mohota

Abierto de Goodricke, Calcuta, 2002

B

Enroques en flancos distintos, y las blancas, cierto es, han progresado más por lo que se re­ fiere a montar el ataque. Ahí van . . .

1 9. g5!, hxg5 20. �h5, . . . N o 20. Uxg5?, i,f4+. 20 . . .. , f5

20 . . .. , i, e5 tropieza con 21 . i,xe5, �xe5 22. � xg5, etc.

21 . i,xg7!, . . .

E l rey negro ya está más bien solo, así que las blancas están preparadas para invertir mate­ rial a fin de quitar la barrera defensiva.

21 . ... , i,f4+ 22. � b1 , �xg7 23 . .U.xg5+!, Sin duda, este nuevo sacrificio, que es clave, fue lo que convenció al primer jugador de avan­ zar el peón ccg» en primer lugar.

N

23 . .. . , i,xg5 24. �xg5+, �f7 25. �h5+, A primera vista parece como si las blancas

106 ERROR E S GARRAFAL E S E N AJEDREZ. e O N O e E R LO S. E V 1 T ARLO S

no tuviesen nada mejor que hacer tablas por ja­ que continuo, pero el MI ha visto más lejos y -y esto es importante- no tiene la intención de com­ partir el punto con su adversario, de elo bastante inferior, que desde que nos incorporamos a la partida no ha hecho más que bailar al son que le han tocado con una serie de réplicas forzadas.

25 . ... , �f6 26. �h6+, . . .

N

26 . . . . , �f7

26 . . . . , �e7? pronto acaba en mate des- pués de 27. �g7+; p. ej.: 27 . . . . , �ea 2a. ,txts (seguida de ,tg6#), exf5 29. l:le1 + o 27 . . . . , �d6 2a. i.e2+, �c5 29. �c3+, � b6 30. �b4+, �c6 31 . ,tf3 mate.

27. i.e2!, . . .

E l quid. 27. �h7+?, �f6 2a. �h6+, �f7 no hace más que tablas; la textual busca una nueva ruta para el alfil a fin de asestar el golpe mortífero en h5 (forzando el mate). Las blancas tienen una torre menos, pero es el número de piezas que tienen acceso al flanco de rey lo que debería decidir la partida.

27 . . . . , ll g8

B

La única jugada, aunque las negras sean im­ potentes para impedir el jaque.

28. ,th5+?, . . .

E l primer error, después del cual las blancas deben aceptar las tablas. La manera de dar fin a un ataque bien jugado era efectuar 2a. �h7+! antes de hacer entrar en acción al alfil. Por ejem­ plo, tras 2a. . . . , �f6 29. �h4+!, �f7 30. i.h5+, el mate es forzado, al igual que en caso de 2a . . . . , .l::[g7 29. ,th5+, mientras que 2a . . . . , �fa 29. ,th5, ,tea 30. �xc7, i.xh5 podría haber desanimado a las blancas si creyeran que merecían más por su ataque con sacrificios. Sin embargo, luego de 31 . � e1' n ea 32. �xb7, tendrían un fácil triunfo por puntos.

28 . . . . , �e7 29. �h7+, �f6

B

30. l:lxd7??, . . .

Podemos suponer que esto todavía e s parte del plan global al creer que el jaque que se aveci­ na en la primera fila no hace más que aplazar el fin de las negras. 30. �h6+ hace tablas después de 30 . . . . , �e7 31 . �h7+, �f6 y 30 . . . . , �e5?! 31 . �e3+, �f6 32. �h6+, aunque en esta última variante las blancas, quizás, podrían intentar conseguir algo más con 31 . f4+.

Justo cuando el primer jugador da el último toque al ataque tiene que abandonar, ya que 32.

:1 xd1 , �xh7 le deja sin dama.

••Tirar" la victoria es una cosa, pero cometer un error garrafal cuando se podía ganar ensegui­ da es increíblemente frustrante.

l. Faragó-Acs

Campeonato de Hungria, Balatonlelle, 2002

Las blancas han ganado un buen peón de ventaja después de jugar hace poco l¿jxa5 y tie­ nen buenas perspectivas de victoria. Ahora pue­ den imponerse obligando a las negras a evitar los cambios.

39. ¡ves, 'iVes

39 . . . . , 'iVxc6+ 40. l¿jxc6 es inútil, así que hay que cifrar las esperanzas en hacer algo por el flanco de rey.

40. l¿jc4, . . .

Reactivando e l caballo con ganancia de tiempo.

N

40 . . . . , 'iVg5

40. . . . , 'iVf5?? 41 . 'iVxe8+, �xe8 42. t¿jd6+.

41 . l¿jd6, lle6 42. 'iVaB+, . . .

Después d e 42 . . . . , � e?, hay l a sencilla 43. l¿jb5; entonces, 43 . . . . , h4 44. l¿jxd4, h3+ 45. �f1 , cxd4 46. 'iVa7+ es decisivo, así que las negras prefieren no exponer el rey.

42 . . . . , �g7

B

Las blancas han jugado bien para incremen­ tar la ventaja. De hecho, la posición del diagrama ofrece la oportunidad de acabar con una floritura, utilizando un motivo que se vio en una partida Petrosián-Spasski del Campeonato del Mundo de 1 966. ¿Lo ve usted?

43. t¿jb5??, . . .

S i a usted s e le h a escapado l a victoria, tam­ bién se le escapó a Faragó, que contesta a . . . , �g7 con la misma jugada que habría hecho contra . . . , �e?. Sin embargo, después de forzar 40 . . . . , 'iVg5 por la horquilla con que se habría replicado a . . . , 'iVf5, las blancas deberían haber sido capaces de ver otra: 43. �h8+!

108 ERRORE S GARRAFALE S EN AJEDREZ. CONOCERLO S. EVI TARLO S

N

43 . . . . , �xh8 (43 . . . . , �g6 44. 'fWg8+, �f6 [44 . . . . , � h6 45. Cbxf7 mate] 45. 'fWxt7+) 44. ctJxf7+, �g7 45. ltJxg5, y la pérdida de otro peón casi justificaría el abandono en este nivel.

43 . . . . , h4!

Por desgracia para el primer jugador, hay una diferencia capital entre esta jugada y la variante dada en el comentario a su jugada 42: ahora no hay jaque en a7. En consecuencia, la dama está demasiado lejos de las amenazas de mate.

44. �f1, . . .

44 . Cbxd4, h3+ 45. �f1 , cxd4, y l a amenaza . . . , 'fWes decide la partida (46. 'tWbS , 'tWdS).

44 . .. . , h3 45. t4, 'fWts o - 1

Quizás debería ponerse un <<?» a 42 . . . . , �g7, pero como la alternativa lleva de todos modos a una derrota bastante trivial, al menos esta opción da al adversario una oportunidad pa­ ra que se equivoque. En cuanto a las blancas, podemos ver por otros ejemplos de este libro que ¡merece la pena investigar los jaques de manera sistemática!

La línea tenue en el final

A continuación vemos un típico final de torres que podría aparecer desde el nivel de principian­ te hasta el de campeón mundial. Ambos bandos tienen un peón pasado, y los peones pasados deberían adelantarse, ¿verdad?

Socko-Zilberman

Moscú, 2002

N

67 . . . . , h4

Las negras van ganando porque su rey está más cerca del peón pasado propio.

68. c6, . . .

Después d e 68. �c4, e l bando negro debe­ ría jugar 68 . . . . , .1::!. h7!; entonces, 69. c6, h3 70.

ld aS , h2 71 . .l:i. a1 , h1 'fW 72. I;I xh1 , .l::!. xh1 ex­ plota la mala posición del rey blanco, que no ha avanzado lo suficiente; p. ej.: 73. �eS, �f4 74 . �d6, Wf5 75. c7, 1:!. c1 (D).

8

Las blancas han llegado a un punto muerto. 68 . . . . , h3 69. �d4, h2??

La carrera continúa. Sin embargo, este avan­ ce automático da un giro de 1 80 grados a la si­ tuación, ya que ahora las blancas pueden ganar por fuerza. Causa pavor que una jugada tan na­ tural pueda ser tan dañina habiendo tan pocas piezas en el tablero (no hay mates que <<dejar­ se» , damas que perder, no hay horquillas, etc.) y en este nivel (el segundo jugador es un experi-

mentado GM). Sin embargo, el hecho de que nos encontremos en un final de torres también quiere decir que las opciones son limitadas, lo que, a su vez, facilita la tarea de mirar hacia el futuro. En este caso, el bando negro puede esperar que la torre rival vaya a la columna «h» de inmediato, sencilla observación que debería mover a efec­ tuar 69 . . . . , !Ih7! , después de lo cual las blan­ cas no tienen nada mejor que 70. c7; entonces,

70 . . .. , 11 g7! amenaza adelantar el peón, pero

esta vez estando la torre blanca pendiente del peón de c7.

10 . .U. g8+, Wf3 11 . 1d ha, Wg2 12. Wc5!,

N

Ahora las blancas tienen un plan fácil para ganar: ceder la torre, ganar el peón «e» tras ex­ pulsar la torre enemiga y luego vigilar uno de los peones hasta que alcance la gloria.

72 . ... , .1::!. eS 73. 1::!. h6, h1 'li' 74. .ld. xh1 , wxh1 75. Wd6, ...

Las negras habrían preferido tomar en h 1 con l a torre, más ágil, y dejar e l rey más cerca del lugar de la acción. Compárese esta posición con la que surge después de 75 . . . . , l::í.c1 en el co­ mentario a la jugada 68 de las blancas: allí, el rey blanco también estaba en d6, pero la torre negra estaba detrás del peón pasado, y el rey, en f5. Las negras se apresuran a volver con el rey, pe­ ro en vano.

75 . .•. , Wg2 76. Wd7, tr ha n. wxes,

Wg3 78. Wd7, ti. h7+ 79. Wd6, Wf4 so. es, Wf5 s1 . e7, .l::í.hs s2. Wd7, We5

B

83. c7, 1 - o

Las blancas evitan 83. e8'li'+??, .l:;Ixe8 84. wxe8, Wd6, quedándose rey contra rey.

El ajedrez no tiene bonificación

por dar espectáculo

Ganar es bonito. Ganar con estilo es más bo­ nito. Y así nos encontramos, cuando la partida está muy bien encarrilada y tenemos ventaja de­ cisiva a nuestro alcance, agradablemente sor­ prendidos al presentarse un medio directo, brutal y más impresionante de ganar. Por ejemplo, en vez de obtener el punto con esfuerzo en el final que veníamos trabajando, ¿por qué no decidirse por la nueva alternativa, si bien inesperada, de aplastar al adversario por el flanco de rey? Algu­ nas veces, el nuevo curso de acción será de lo más sólido, pero muchas otras, no, y el problema es encontrar una salida cuando un par de piezas enemigas, hasta entonces inactivas, que han vuelto a la vida gracias a nosotros mismos como efecto secundario de la nueva y llamativa mane­ ra de ganar que nos había deslumbrado, nos van a asestar un golpe mortífero. Dadas dos posibles estrategias de victoria muy diferentes, a la larga merece la pena elegir la opción más segura. Cuanto más llamativa es la victoria, mayor es el riesgo de equivocarse. Observe el siguiente com­ bate entre holandeses.

1 10 ERRORE S GARRAFALE S EN AJEDREZ. CONOCERLO S. EVITARLO S

Tnnman-Van Wely

Wijk aan Zee, 2004

B

Las negras tienen una ligera ventaja de ma­ terial, pero las piezas menores blancas dominan; las tres están en excelentes posiciones centrales y tienen acceso a ambos flancos.

Mientras tanto, las tropas negras carecen de cohesión, e incluso la dama y la torre de a2 son inofensivas. En consecuencia, las negras acaban de jugar el caballo de a6 a c7 a fin de enfrentarlo al caballo de e6. Las blancas pueden enviar aho­ ra el otro caballo a territorio enemigo con 37. t¿jd6!, atacando la torre (que no tiene casilla se­

gura, ya que . .. , � g8 permite un mate ahogado

en f7) y amenazar simplemente 38. l¿Jxe8, l¿Jxe8 39. �eS, etc. Por tanto, el juego podría continuar así: 37 . . . . , lZ:lxe6 38. l¿Jxe8, t¿jf8 39. �c5!, 'iVxc5 (39 . . . . , �f7 40. �d5, �xe8 41 .

�xa2) 40. dxc5, .l::!, xb2 4 1 . c6, .S. xh2+ 42.

�g1 , .l:r c2 43 . .S. b1 .

N

Las blancas tienen un peón menos de mo­ mento, pero pronto se quedarán con una impor-

tante ventaja de puntos gracias al peón «C•• pa­ sado y la incómoda posición del alfil negro. Esta línea forzada no es en modo alguno difícil de ha­ llar para un jugador de club y es fácil para alguien como Timman, que es probable que la hubiera visto varias jugadas antes. Además, es una ruta de todo punto segura hacia un final muy pro­ metedor, porque después de cambiar las damas en c5 las negras no tienen nada mejor que . . . , .l:I xb2; las alternativas les dejan con un peón menos, así como vigilando de manera pasiva el peón «C••. Así, hemos determinado que las blan­ cas podían haberse asegurado con relativa facili­ dad excelentes posibilidades de ganar.

37. l¿Jxg7??, ...

Sin embargo, la atención de Timman se ha visto atraída por un asalto, en apariencia aplas­ tante, al rey negro; la textual es una vía nueveci­ ta que solamente es posible seguir ahora, porque . . . , lZ:lc7 cortó la comunicación que había por la fila entre la dama negra y el flanco de rey. Cuan­ do se abren nuevas puertas (que revelan botines tentadores, apetecibles) tenemos que empezar a analizar otra vez. Eso requiere una nueva base, una nueva dirección, un nuevo foco de atención y -cuando la intención original era seguir un curso más sobrio- cambiar a un modo de pensar que subraye lo táctico y lo complejo. Añádase una po­ sible mezcla de nervios y falta de tiempo en uno de los jugadores o en los dos y tendremos un buen caldo de cultivo de errores garrafales.

37 . ... , .S,g8!

La primera l ínea que puede haber atraído a las blancas al nuevo plan es 37 . . .. , �xg7 38. .l:!,g 1 +, � h8 39. �h6, lZ:ld5 40. �xd5; p. ej.:

40 . ... , .l:í.a6 41 . éi:Je5!, J,xe5 (41 . . . . , fxe5 42. f6) 42. dxe5, �d7 43. J,e4, y las negras siguen teniendo problemas por el flanco de rey.

38. éi:Je6, éi:Jxe6 39. fxe6, �xd4 40. �h6,

N

El quid. Esta posición forma parte del proce­