Campeonato de Israel por Equipos (desempate), Te! Aviv, 2002
B
Tenemos aquí una típica situación de ata ques mutuos en la que los jugadores han enroca do en flancos distintos y, a continuación, han lanzado los peones a abrir líneas contra el rey enemigo. Las blancas, que son mano, no están interesadas en 26. ¡yxb5; p. ej.: 26 . . . . , i.xg4 27. ¡yxa5, i.e2; entonces, 28. bt f2?? pierde por 28 . . .. , ¡yxh4, aunque hay 28. btxf7!, .U.xf7 29. i.xf7, ¡yxh4 30. Jd g 1 , ¡vg5, y el bando blanco está mejor, pero las negras no carecen de posibilidades. Tampoco es deseable 26. i.xe6, ¡yxe6 27. ¡yxb5, ¡yxg4 28. ¡yxa5, ¡yxe4 si las blancas quieren ganar. En vez de todo esto, con tinúan con las operaciones por el flanco de rey.
26. g5!?, i.xb3 27. axb3, a4 28. gxh6, gxh6 29. ¡y xb5, axb3 30. �xb3, . . .
N
El ritmo de la partida se ha acelerado mucho debido a los cambios recientes, y aunque las
blancas tienen un peón suplementario, d e mo mento es irrelevante, ya que ambos reyes están expuestos. Así pues, parece poco probable que se dé un final largo. No importa cuál fuera antes el estado de ánimo de los jugadores: es seguro que en la presente situación están bajo presión.
30 . . . . , .!:1a8
Gershon da 30 . . . . , �b8 31 . �g3!, .l':tg8
32. �f3,
.!::t.
b7 33. � hg1 , .U. gb8 34. b3 comoclaramente mejor para las blancas y juzga que la columna «a» es el mejor sitio para la torre. Como veremos, esta decisión es exacta.
31 . �b6!, .. .
Atacando h6.
31 ... . , f6 32 .
.i:i
hg1 ' VJ/ifl?Gershon: «El plan erróneo, pasando por alto la sencilla jugada 34 de las blancas•• .
Debería jugarse 32 . . . . , c;t>h7, seguida de . . .
,
l:!.
a? (y doblar las torres) o . . . , �f7.33. b3, �e???
Las negras no han descubierto el plan del adversario y no han analizado más que 34. �g6??, �a3! 35 . .l:i.xh6+, c;t>g7, etc. Es intere sante que, habiendo visto que atacar el peón de h6 con la torre augura problemas a las blancas, Gershon acabara su análisis aquí (donde tiene la partida ganada) en vez de comprobar si el punto h6 podía ofrecer algo más al rival. Quizás esta seguridad en uno mismo sea un rasgo de los ju gadores más fuertes. De nuevo, la única jugada es 33 . . . . , <;t> h7; entonces, 34. �e3, .l::!,a6 35. �f3, .U. fa8 traslada la atención al desasosiego que sufre el rey blanco.
34. �e3!, . . .
N
34 . . . . , c;t>h7
Ahora la amenaza a h6, más mortífera, per mite a las blancas ganar un tiempo vital para ace lerar la ofensiva en el flanco de rey.
35. �g3, �f7 36. �g4!, . . .
Planteando una nueva amenaza: �f5+, se guida de .U g6. Las cosas no pintan bien para el bando negro en comparación con hace algunas jugadas, pero ha aceptado que se ha equivocado y ahora debe tratar el problema actual. Tenien do esto presente, su próxima jugada es una ré plica excelente.
36 • ... , h5!
Gershon: « Intentando aprovechar mi última oportunidad. Esta jugada, que parece inútil, lleva, de hecho, una desagradable idea».
36 . . . . , �ga 37. �f5+, c;t>ha 38. ld xg8+, bt xg8 39. �xf6+, por otra parte, es, sin ir más lejos, demasiado negativo, pues deja a las ne gras un final terrible, en el que no hay posibilida des realistas de escaparse con las tablas.
37. �f5+, c;t>h6
B
Podemos suponer sin temor a equivocarnos que el primer jugador estaba encantado de la vi da en este punto. Con un peón de ventaja y las piezas lo bastante cerca para susurrar amenazas al rey negro, parece que lo tiene todo bajo con
trol. Y así es. En consecuencia, ese estado de
ánimo es comprensible e incluso excusable, pero es justo el estado de ánimo que las negras espe raban que tuviera el rival. Si hubieran reacciona do a su razonamiento, defectuoso o descuidado, de pasar por alto 34. �e3 con espíritu derrotista, echándole la culpa de sus apuros al error y ha-
44 E R R O R E S G A R R A F A L E S E N A J E D R E Z . C O N O C E R L O S . E V I T A R L O S
ciendo meras jugadas defensivas hasta llegar a un final perdido, no habrían sido lo bastante opti mistas y realistas para advertir un rasgo intere sante de esta disposición de las piezas.
38. ld f3??, . . .
Con e l plan sencillo y eficaz d e doblar las to rres en la columna «g», seguido de aceptar la rendición de las negras. Es el plan correcto y ga nador, pero, curiosamente, había que empezar
con 38.
!t
g3. ¿Ve por qué?38 . ... , ld a6??
Es irónico que el segundo jugador, pese a ser el único que ha visto lo peculiar de la posición, no perciba de todos modos la diferencia que hay en
tre 38. ld g3 y 38.
l:l
f3. Si no se le estuvieraagotando el tiempo, habría jugado 38. . . .,
.l::i.
a 1 +!! -explotando el hecho de que la torre deg1 está desprotegida- para activar un terrorífico mecanismo de tablas. Debido a la torre que está colgando (lo que no ocurriría de haberse efectua
do 38 .
.ld.
g3 porque entonces la torre de f1 estaría defendida por la dama), las blancas deben contemporizar: 39. �xa1 , .U. a8+ 40. �b1 , :l,a1 +, y la posición de ensueño que buscaba Gershon (que vio al jugar 35 . . . . , h5) aparece tras 41 . �xa1 , �a7+ 42. � b2 (42. �b1 , �a1 +), �a3+ (pero no 42 . . . . , �a1 +?? 43. l::!,xa1 !, li berando al rey negro) 43. �c3, �xb3+ 44. �d2, �d3+ 45. �c1 , �xc2+ 46. �xc2,
N
¡ahogado!
Desde luego, las blancas también pueden pro bar 41 . �b2, g a2+ 42. �c1 , 1:rxc2+ 43. �d1 ,
ld c1 + 44. �e2, � xg1 45. �xf6+, �xf6 46.
� xf6+, �g7 47 .
.i::!.
f5,1:!.
g4 48. � xe5, � xh4,pero el final resultante es tablas. ¿Deberíamos perdonar al bando blanco por no figurarse más re
sultado que un rápido 1 -O al prepararse para do
blar las torres? Probablemente. Los ahogados en este nivel son muy poco frecuentes. Sin embargo, como puede verse en cualquiera de estas pági nas, las señales de alarma están ahí y son muy fá ciles de ver siempre y cuando mantengamos un recordatorio mental sobre tales posibilidades es condidas en los bancos de memoria.
39. Utg3, . . .
N
39 . . . . , .tl,a1 +!
Gershon: «Si hubiera explotado una bomba en la sala de juego, habría tenido menos efec to en mi adversario que esta jugada, ¡ hecha en una posición en la que él estaba seguro de que las negras abandonarían! Este hecho psicológico tiene mucho que ver con las próximas equivoca ciones de las blancas>> .
En efecto. La pregunta aquí es si el primer ju gador, despertado de su sueño por este jaque conmocionante, puede adaptarse con rapidez a la nueva situación, sacar la conclusión que co rresponde y, por consiguiente, tomar la senda correcta. ¿Qué es lo que pasaría por la mente de Grünfeld en estas circunstancias? Recuerde que la oportunidad que perdieron las negras al jugar 38 . . . . , U a6?? por lo menos formaba parte de un plan importante, cuyo tema es justo el mismo que tenemos ahora, aunque bien es verdad que con un par de detalles de diferencia. En consecuen cia, las negras están jugando a su conveniencia, según su programa específico, mientras que las blancas se encuentran de repente en terreno des-
conocido. E n estas circunstancias, e l estado real del juego, el resultado probable suponiendo que ambos bandos «jueguen lo mejor», puede ser de menor importancia que el estado psicológico de cada uno de los jugadores. Incluso la última serie de jugadas -incluidos dos categóricos erro res garrafales completamente distintos- desem peña un papel psicológico de primer orden. Grünfeld, creyendo -con toda razón- que estaba a punto de ganar, se preparó para doblar las to rres de manera decisiva en la columna «g», des
pués de lo cual las negras respondieron con . . .
,
J:;1
a6; sin embargo, al completar la maniobra, vioque la propia torre negra arremetía, como si las negras hubieran tendido una celada y estuviesen
esperando
.1:1
f3-g3 después de todo. Es verdadque esperaban eso, aunque no deberían haberlo esperado, ¡pero las blancas son ajenas por com pleto a esta parte de la historia!
B
40. <;t> b2?, •••
Dados los últimos acontecimientos y el hecho de que Grünfeld tiene un peón más y mejor posi ción, este error es comprensible. Sin embargo,
¿habría sido tan proclive a darle la razón al ad versario de no tener enfrente a un joven GM de alto nivel que se acerca al hito de los 2.600 pun tos Elo en fase tan temprana de su carrera? Me imagino que no. Contra un rival de mucho menos elo, tal vez hubiera sido menos acomodaticio, y, de hecho, luego de 40. <;t>xa1 , � a8+ 41 . <;t> b2, � a2+ 42. <;t>c1 puede ponerse al descubierto el «farol» de las negras: 42 . . . .
, .il
xc2+ 43. <;t>d1 (nótese que 43. <;t>xc2??, �xb3+ demuestra por qué las negras habrían tenido que esperardespués de 38. ;a, g3 a que las blancas doblasen
las torres en la columna «g», ya que, al estar en
tonces la torre en f1 , la sencilla 44 .
.l:i.
xb3 ¡ habríaliberado al rey negro!) 43 . . . . , �c1 + (43 . . . . ,
U d2+ 44. <;t>xd2, y las negras no tienen ningún
jaque útil porque 44 . . . . , �d7+ 45. �xd71ibera
el peón «f,, y 44 . . . . , �d5+ 45. exd5 libera el peón «e») 44. <;t>e2, � c2+ 45. <;t>f1 ,
1l
c1 + 46. <;t> g2, etc.40 . ...
, .U
a2+ 41. <;t>c1,Id
a1 + 42. <;t>d2, ld d8+ 43. <;t>e2, . . .N
43 .. . . , bt,xg1 44. l:t xg1, . . .
Las blancas siguen e n cabeza tras este cha parrón de jaques, pero la partida tiene que ganar se de nuevo . . .
44 .... , llgS!
Tendiendo otra celadita.
45. �g5!, . . . Sin caer e n 45. J;lxg8??, �c4+! 46. <;t>f3, �e2+ 47. <;t>g3, �g2+ 48. <;t>xg2, N ahogado. 45 . . . . , Jd dS 46. �f3, ,id d6 47.
,tl
f5, �g6 48. <;t>t1, � a6 49. <;t>f2, � d646 E R R O R E S G A R R A F A L E S E N A J E D R E Z . C O N O C E R L O S . E V I T A R L O S
Ambos jugadores iban mal de tiempo para el resto de la partida, lo que aumentó la tensión y la lista de errores.
50. �e3+, �h7 51 . � f3?, . . . Es necesaria 51 . c3.
51 . . . . , �g4
Dejando escapar 51 . . . .
, b!.
d4! ; p. ej. : 52.l:t f5, �g4, y las negras están mejor. En conse
cuencia, las blancas podrían estudiar aquí c3. 52.
bi.
g3??' . . .N
Consecuente, agresiva y perdedora en vista de 52 . . . . , �d1 ! 53. b!,f3, b!,d2+ 54. �g3, .idxc2; entonces, 55. �a7+ (a las negras les preocupaba su propio rey), � g6 no ayuda al bando blanco: 56. � e3, .l:i. e2, etc. De nuevo, 52. c3 parece sensata.
52 . . . . , VJ!jd7??
Gershon: « Devolviendo el favor» . Esta vez, las negras creen al adversario. 53. �f3, �a7+ 54. �f1 , �f7 55. ]dg2, .idaS 56. �g1 , �h6 57. �h2!, . . .
N
Gershon: ••¡ Las blancas han acabado reagru-
pando las piezas! Las negras vuelven a estar perdidas [ . . . ]>> .
57 . . . . , 1:í. d6 58. c4, . . .
E l primer jugador puede movilizar por fin los peones pasados, y eso es presagio de victoria.
58 . . . .
, .l:!,
d4 59. eS, li b4 60.bí,
g3, ti. b8 61 . 'iYd3, b!,g8 62. �d2+?!, . . .62. 'iVd5 gana. Las blancas siguen yendo muy bien después de la textual, pero en estos fi nales tiene sentido eliminar las damas en cuanto sea posible, pues se suprime la pieza más fasti diosa del bando débil.
62 . . . . , �h7 63. j¿xg8?, . . .
Parece q u e los apuros d e tiempo s e deja ron sentir aquí. Sin embargo, las blancas ya son conscientes de que los finales de damas son di ficilísimos de ganar, dadas las múltiples posibili dades de dar jaque que tiene la dama del bando débil al haber tantas líneas y espacios abiertos. En consecuencia, la textual es índice del estado de ánimo en que se encontraba Grünfeld.
63 . . . . , �xg8 64. 'iVd7+, �h6 65. 'iVd2+, �h7 66. �e2, �xb3 67. �xh5+, �g7
Gershon: « ¡ Las negras nunca estuvieron tan cerca de las tablas en esta partida! >> .
68. �g4+, . . .
N
Ahora debería jugarse 68 . . . . , �f7 69. �d7+, �fa 70. �d6+, �g7 «Con muchos ja- ques [ . . . ]>> (Gershon).
68 . . . . , �h6??
Gershon: « ¡ Las negras se relajan y se meten en una red de mate!>> .
69. h5!, �h7
69 . . . . , �f7 70. �g6+, �xg6 71 . hxg6, �xg6 72. c6, y el peón corona.
10. �g6+, <;t> hs 71 . �xf6+, <;t>9s 72. �xe5, 'iVc2+ 73. <;t>g3, �d3+ 74. <;t> h4, <;t>h7
B
Gershon: «La agonía [ . . . )•• . 75. �f5+, <;t> hs 76. h6, 1
- o
Gershon concluye sus sinceros comentarios así: « Una de las partidas más raras que haya jugado nunca•• . No obstante, como dije al pre sentar la partida, estos casos no son tan infre cuentes. Sin embargo, es obvio que el tema (recurrente) de ahogado sí era infrecuente; la existencia de tales ahogados y el hecho de que las negras tuvieran las tablas a su alcance de una manera tan seductora fue lo que contribu yó, en última instancia, a provocar el error defi nitivo y perdedor de Gershon. Las posibilidades de hacer tablas, aunque no fueran el resultado de un juego exacto, fueron tan numerosas que «enmascararon" hacia el final las verdaderas perspectivas de tablas, más reducidas, que te nían las negras hasta el punto de que el segun do jugador pensó que no se requería más esfuerzo en el final, sencillo y, en apariencia, calmoso. Como él mismo dice, se relajó. Todo el trabajo duro ya se había hecho: es el mismo es tado de ánimo inductor de errores que se había apoderado de las blancas cuando la partida to mó su caprichoso rumbo . . .
Orgullo
En el próximo ejemplo, las negras no mues tran nada peor que la naturaleza humana.